/ lunes 11 de octubre de 2021

A Puerta Cerrada | Eduardo Rivera formaliza encontronazo en el PAN

Si la contienda por la presidencia del Comité Directivo Estatal del PAN se definiera por las firmas de apoyo llevadas al registro, Genoveva Huerta Villegas se habría impuesto sobre Augusta Valentina Díaz de Rivera desde ayer, con marcador de 9 mil contra 6 mil rúbricas, pero como esta será una lucha de mayor aliento, habrá que estar pendientes hasta el 14 de noviembre para saber cuál de las dos mujeres se quedará con el control del partido y el poder.

El viernes por la mañana trascendió que Ana Teresa Aranda Orozco había declinado participar y que en su lugar lo haría la regidora Augusta Valentina, que muy temprano presentó su solicitud de licencia al Cabildo de Puebla y más tarde hizo la petición ante la Comisión Organizadora Electoral del PAN para acudir al registro de su precandidatura el domingo, como finalmente lo hizo.

Con el camino trazado, parecía que no habría sorpresas para la recolección de firmas del domingo en el jardín de El Carmen y el posterior registro en la sede del CDE, pero sí las hubo.

La irrupción física y personalísima de Eduardo Rivera Pérez junto a Díaz de Rivera le dio cuerpo al océano de especulaciones y trascendidos vertidos con anterioridad, que presumían las intenciones del presidente municipal electo de Puebla de encabezar un movimiento que se hiciera de la dirigencia panista.

Un objetivo motivado por dos intenciones.

Primero, hacer a un lado a su principal opositora en el partido, Genoveva Huerta, y segundo, tomar las riendas del mismo para influir en la designación de candidaturas a puestos de elección popular en 2024, pero, principalmente, en la de gobernador, a la que aspira.

Ese es el acontecimiento trascendente de los registros.

Importa, claro, que Augusta Valentina se candidata, pero importa más que Eduardo Rivera levantara la mano y confirmara todos los rumores.

A partir de aquí ya no hay caretas ni mensajes cifrados, el duelo está echado entre la aspirante en busca de la reelección y sus aliados y el edil electo de Puebla y los suyos.

¿Quién ganará?, es la gran pregunta.

Un par de meses atrás, un panista avezado en análisis de prospectiva le dijo al autor de esta columna que Rivera Pérez y su grupo tendrían posibilidades de ganarle a Genoveva Huerta si armaban una planilla incluyente.

Hacer una planilla representativa de los liderazgos estatales sería la clave.

Parece que lo lograron.

Juzgue usted.

Además del edil electo de Puebla, en el bando de Díaz de Rivera están Humberto Aguilar, Ana Teresa Aranda, Blanca Jiménez, Jesús Zaldívar, Francisco Fraile, Salvador Escobedo, Edmundo Tlatehui, Mario Riestra, Roberto Grajales, Israel Mancilla, Jesús Cortés, Felipe Velázquez, Pilar Morán, Rosy Carmona, Myriam Galindo, Ricardo Camacho y José Luis Contreras.

Todos ellos participaron en la selección de los miembros de la planilla.

Tlatehui, por ejemplo, presidente municipal electo de San Andrés Cholula, es esposo de Guadalupe Cuautle Torres, una de las integrantes.

Todas y todos tienen aliados detrás que impulsaron su postulación.

La idea, aseguran en este bando, es aglutinar a los inconformes con la dirigencia actual para conseguir la victoria, inconformes que derivaron de la imposición de candidaturas en muchas partes del estado.

En el cuarto de guerra de Eduardo Rivera se afirma que quien consiga seis mil de 18 mil votos posibles (total del padrón) será la ganadora.

Y para ello se apuesta principalmente por los militantes de Puebla, San Andrés y San Pedro Cholula, Teziutlán, Tehuacán, Tecamachalco y Atlixco.

Será una tarea compleja ganarle a Genoveva Huerta, que tiene los hilos de la dirigencia en la mano y también mostró músculo en el registro.

Pero el premio, 2024, vale el esfuerzo.

Twitter: @jorgerdzc

Si la contienda por la presidencia del Comité Directivo Estatal del PAN se definiera por las firmas de apoyo llevadas al registro, Genoveva Huerta Villegas se habría impuesto sobre Augusta Valentina Díaz de Rivera desde ayer, con marcador de 9 mil contra 6 mil rúbricas, pero como esta será una lucha de mayor aliento, habrá que estar pendientes hasta el 14 de noviembre para saber cuál de las dos mujeres se quedará con el control del partido y el poder.

El viernes por la mañana trascendió que Ana Teresa Aranda Orozco había declinado participar y que en su lugar lo haría la regidora Augusta Valentina, que muy temprano presentó su solicitud de licencia al Cabildo de Puebla y más tarde hizo la petición ante la Comisión Organizadora Electoral del PAN para acudir al registro de su precandidatura el domingo, como finalmente lo hizo.

Con el camino trazado, parecía que no habría sorpresas para la recolección de firmas del domingo en el jardín de El Carmen y el posterior registro en la sede del CDE, pero sí las hubo.

La irrupción física y personalísima de Eduardo Rivera Pérez junto a Díaz de Rivera le dio cuerpo al océano de especulaciones y trascendidos vertidos con anterioridad, que presumían las intenciones del presidente municipal electo de Puebla de encabezar un movimiento que se hiciera de la dirigencia panista.

Un objetivo motivado por dos intenciones.

Primero, hacer a un lado a su principal opositora en el partido, Genoveva Huerta, y segundo, tomar las riendas del mismo para influir en la designación de candidaturas a puestos de elección popular en 2024, pero, principalmente, en la de gobernador, a la que aspira.

Ese es el acontecimiento trascendente de los registros.

Importa, claro, que Augusta Valentina se candidata, pero importa más que Eduardo Rivera levantara la mano y confirmara todos los rumores.

A partir de aquí ya no hay caretas ni mensajes cifrados, el duelo está echado entre la aspirante en busca de la reelección y sus aliados y el edil electo de Puebla y los suyos.

¿Quién ganará?, es la gran pregunta.

Un par de meses atrás, un panista avezado en análisis de prospectiva le dijo al autor de esta columna que Rivera Pérez y su grupo tendrían posibilidades de ganarle a Genoveva Huerta si armaban una planilla incluyente.

Hacer una planilla representativa de los liderazgos estatales sería la clave.

Parece que lo lograron.

Juzgue usted.

Además del edil electo de Puebla, en el bando de Díaz de Rivera están Humberto Aguilar, Ana Teresa Aranda, Blanca Jiménez, Jesús Zaldívar, Francisco Fraile, Salvador Escobedo, Edmundo Tlatehui, Mario Riestra, Roberto Grajales, Israel Mancilla, Jesús Cortés, Felipe Velázquez, Pilar Morán, Rosy Carmona, Myriam Galindo, Ricardo Camacho y José Luis Contreras.

Todos ellos participaron en la selección de los miembros de la planilla.

Tlatehui, por ejemplo, presidente municipal electo de San Andrés Cholula, es esposo de Guadalupe Cuautle Torres, una de las integrantes.

Todas y todos tienen aliados detrás que impulsaron su postulación.

La idea, aseguran en este bando, es aglutinar a los inconformes con la dirigencia actual para conseguir la victoria, inconformes que derivaron de la imposición de candidaturas en muchas partes del estado.

En el cuarto de guerra de Eduardo Rivera se afirma que quien consiga seis mil de 18 mil votos posibles (total del padrón) será la ganadora.

Y para ello se apuesta principalmente por los militantes de Puebla, San Andrés y San Pedro Cholula, Teziutlán, Tehuacán, Tecamachalco y Atlixco.

Será una tarea compleja ganarle a Genoveva Huerta, que tiene los hilos de la dirigencia en la mano y también mostró músculo en el registro.

Pero el premio, 2024, vale el esfuerzo.

Twitter: @jorgerdzc