/ domingo 3 de octubre de 2021

A Puerta Cerrada | Y San Alejandro, presidente, ¿cuándo?

Que no cunda el pánico.

Fuentes regularmente bien informadas al interior del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) afirman que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, siempre tan generoso con los poblanos, tiene bien presente la necesidad de restituirle a los derechohabientes de esa institución los servicios médicos que proporcionaba el hospital de San Alejandro.

Entre derechohabientes y trabajadores del Seguro Social estalló la indignación hace unos días, cuando se creyó que el gobierno de la república, emanado de Morena, y los diputados federales de ese mismo partido político habían vuelto a dejar de lado, para 2022, la reconstrucción del nosocomio, gravemente dañado por el sismo del 19 de septiembre de 2017.

Tres años han transcurrido ya sin que el gobierno de López Obrador encuentre la manera de resolver uno de los principales problemas de los poblanos asegurados en el IMSS, que se incrementó además con la crisis derivada de la pandemia por coronavirus: el hacinamiento.

A partir de la inhabilitación de San Alejandro, miles de usuarios de los servicios de salud que prestaba ese nosocomio fueron enviados a hospitales y unidades médicas que tuvieron que repartirse la carga de trabajo para atender a sus pacientes, en La Margarita, San José y Metepec, en Atlixco.

Si el Seguro Social ya era de por sí una institución sobrepasada por la demanda de sus afiliados, donde las consultas médicas se limitaban a 15 minutos, los medicamentos se regateaban y las citas con especialistas se llevaban meses de espera, la falta de San Alejandro, que contaba con 420 camas y atendía a siete mil personas por día, empeoró las cosas.

De repente comenzó a ser habitual mirar pacientes amontonados en pasillos, en camillas y con sueros intravenosos, principalmente en el hospital de La Margarita.

La covid, como usted sabe, multiplicó el problema, que hasta hoy parece haber sido ignorado por una insensible cuatroté, esa misma que asegura tener a los pobres en el centro de su atención.

La semana pasada trascendió que López Obrador y sus muchachos apostados en la Cámara de Diputados habían definido ya qué hacer para Puebla en el Proyecto de Egresos de la Federación correspondiente al próximo año.

Según eso, aprobaron 16 proyectos por un monto superior a cinco mil millones de pesos, entre los que figuran dos para el IMSS: uno, la reconstrucción del hospital general de Metepec, con una inversión prevista de 214 millones de pesos, y dos, la compra de 56 camas para el de La Margarita, por 52 millones de pesos.

Otra vez, San Alejandro no había sido incluido, lo que llevó a pensar que el presidente había vuelto a exponer una evidencia más de su desprecio a Puebla y los poblanos.

Parece que ese desprecio no es tal, si se confirma lo que una fuente de alto nivel del Seguro Social, avecindada en la capital del país, le ha confiado al reportero.

Según esto, ni los diputados ni el presidente pueden etiquetar recursos para la reconstrucción de San Alejandro porque el inmueble se encuentra todavía en fase de demolición.

El dinero será destinado por la Secretaría de Hacienda para realizar las edificaciones que suplirán los servicios de San Alejandro cuando haya concluido el derrumbe total del nosocomio.

La pregunta, por supuesto, es “¿cuándo?”

La misma fuente subraya que muy pronto se concretará la demolición, que ya se encuentra en manos de la Secretaría de la Defensa Nacional.

A ver.

Twitter: @jorgerdzc

Que no cunda el pánico.

Fuentes regularmente bien informadas al interior del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) afirman que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, siempre tan generoso con los poblanos, tiene bien presente la necesidad de restituirle a los derechohabientes de esa institución los servicios médicos que proporcionaba el hospital de San Alejandro.

Entre derechohabientes y trabajadores del Seguro Social estalló la indignación hace unos días, cuando se creyó que el gobierno de la república, emanado de Morena, y los diputados federales de ese mismo partido político habían vuelto a dejar de lado, para 2022, la reconstrucción del nosocomio, gravemente dañado por el sismo del 19 de septiembre de 2017.

Tres años han transcurrido ya sin que el gobierno de López Obrador encuentre la manera de resolver uno de los principales problemas de los poblanos asegurados en el IMSS, que se incrementó además con la crisis derivada de la pandemia por coronavirus: el hacinamiento.

A partir de la inhabilitación de San Alejandro, miles de usuarios de los servicios de salud que prestaba ese nosocomio fueron enviados a hospitales y unidades médicas que tuvieron que repartirse la carga de trabajo para atender a sus pacientes, en La Margarita, San José y Metepec, en Atlixco.

Si el Seguro Social ya era de por sí una institución sobrepasada por la demanda de sus afiliados, donde las consultas médicas se limitaban a 15 minutos, los medicamentos se regateaban y las citas con especialistas se llevaban meses de espera, la falta de San Alejandro, que contaba con 420 camas y atendía a siete mil personas por día, empeoró las cosas.

De repente comenzó a ser habitual mirar pacientes amontonados en pasillos, en camillas y con sueros intravenosos, principalmente en el hospital de La Margarita.

La covid, como usted sabe, multiplicó el problema, que hasta hoy parece haber sido ignorado por una insensible cuatroté, esa misma que asegura tener a los pobres en el centro de su atención.

La semana pasada trascendió que López Obrador y sus muchachos apostados en la Cámara de Diputados habían definido ya qué hacer para Puebla en el Proyecto de Egresos de la Federación correspondiente al próximo año.

Según eso, aprobaron 16 proyectos por un monto superior a cinco mil millones de pesos, entre los que figuran dos para el IMSS: uno, la reconstrucción del hospital general de Metepec, con una inversión prevista de 214 millones de pesos, y dos, la compra de 56 camas para el de La Margarita, por 52 millones de pesos.

Otra vez, San Alejandro no había sido incluido, lo que llevó a pensar que el presidente había vuelto a exponer una evidencia más de su desprecio a Puebla y los poblanos.

Parece que ese desprecio no es tal, si se confirma lo que una fuente de alto nivel del Seguro Social, avecindada en la capital del país, le ha confiado al reportero.

Según esto, ni los diputados ni el presidente pueden etiquetar recursos para la reconstrucción de San Alejandro porque el inmueble se encuentra todavía en fase de demolición.

El dinero será destinado por la Secretaría de Hacienda para realizar las edificaciones que suplirán los servicios de San Alejandro cuando haya concluido el derrumbe total del nosocomio.

La pregunta, por supuesto, es “¿cuándo?”

La misma fuente subraya que muy pronto se concretará la demolición, que ya se encuentra en manos de la Secretaría de la Defensa Nacional.

A ver.

Twitter: @jorgerdzc