/ miércoles 28 de agosto de 2019

Acciones en los alumnos

La eficacia del maestro en la escuela es, en buena medida, consecuencia de una buena actitud en el trabajo con los alumnos. Hay que destacar la urgencia de establecer objetivos claros sobre la docencia en la educación básica y dichos propósitos habrían de apuntar a enseñar a los alumnos a aprender y tomar decisiones y no únicamente a ser receptores de conocimiento.

Además de prever acciones que permitan: innovar, propiciar nuevas estrategias de enseñanza, expresar una actitud abierta a indagaciones, a la curiosidad y a las preguntas.

Ser crítico e indagador, inquieto ante la tarea que tiene, la de incrementar el nivel de conocimientos aplicándolo a su contexto social evitando la transferencia. Y por último estar predispuesto al cambio a la aceptación de lo diferente.

Por lo tanto es necesario comprender que los maestros deben de cambiar de actitud, si quieren desempeñar con eficiencia su papel dentro del Sistema Educativo. Será indispensable mejorar sustancialmente la calidad del magisterio y los demás factores que influyen en el proceso de enseñanza aprendizaje. Los docentes tienen que ser capacitados para manejar las diferencias en el proceso de aprendizaje de los alumnos, de modo que se evite el atraso escolar y la deserción.

Las comunidades, sobre todo las rurales, tienen que ser estimuladas a participar en la vida de las escuelas. Es posible y muy conveniente que se amplíen y perfeccionen proyectos de apoyo educativo orientados a mejorar la calidad de la enseñanza.

A impulsar la parte valorativa de la educación, a desarrollar en los docentes, actitudes y habilidades a los que hasta hoy no ha sido posible prestar la atención necesaria.

En la administración, la educación está fuertemente concentrada, es altamente conveniente y deseable que la capacidad de decisión, ejecución, motivación, planeación y gestión esté mejor distribuida en personas con capacidad de liderazgo.

Ante lo anterior, se está de acuerdo que una actitud negativa no ayudará en nada a conseguirlo.

Para ser un maestro comprometido en términos de conocimiento no basta con replicar lo que ya se sabe en contextos específicos. Es importante ir más allá y trabajar.

Se sabe que uno de los principales problemas para el cambio está en la labor diaria y las materiales del trabajo del docente. Las condiciones y acciones en las que se desarrollan los maestros son muy importantes, sobre todo en la educación del nivel básico.

El trabajo del maestro, es casi siempre la realización en lo personal, con poca o nula interacción con los colegas de la profesión, sin un intercambio en la técnica pedagógica, ni en los conocimientos.

Se espera que los cambios en la escuela y en los logros de la enseñanza, los realicen otros maestros y directivos, que sea lógicamente posible y políticamente aceptable.

Es equivalente a decir que se quieren cambios en la educación o en la escuela, pero no están dispuestos hacerlo por ellos mismos.

Para que el maestro pueda cumplir con su papel, necesita tener una actitud abierta al cambio, al cumplimiento del objetivo de enseñar y colaborar activamente en los cambios que se promuevan en la educación.

La labor diaria del maestro tiene el potencial de reforzar mutuamente los roles de investigador, promotor, diseñador, realizador e implantador del cambio en la educación.

Estas posturas con sus bondades y sus problemas se tiene que analizar desde la siguiente perspectiva: la capacitación del docente es primordial para mejorar la calidad del sistema educativo, ya que la formación exige a los implicados en el sistema un conjunto de cualidades y posibilidades que les permita el desarrollo de su práctica educativa.

La educación desde un punto de vista personal del maestro con ideas de lograr el objetivo educativo se puede deducir que a lo largo de la historia de los modelos de capacitación docente han estado en función del tipo de educación que se ha pretendido dar, de las finalidades a conseguir y las metas por alcanzar de los distintos grupos sociales.

La educación básica tiene que resolver los problemas que tiene y capacitar a los maestros con una mentalidad flexible, siempre deseosa de aprender, con elevadas normas de desempeño laboral e interacción social, que resultara en beneficio de sus alumnos y de la escuela donde desempeña su trabajo diario.


Doctor en Educación.

La eficacia del maestro en la escuela es, en buena medida, consecuencia de una buena actitud en el trabajo con los alumnos. Hay que destacar la urgencia de establecer objetivos claros sobre la docencia en la educación básica y dichos propósitos habrían de apuntar a enseñar a los alumnos a aprender y tomar decisiones y no únicamente a ser receptores de conocimiento.

Además de prever acciones que permitan: innovar, propiciar nuevas estrategias de enseñanza, expresar una actitud abierta a indagaciones, a la curiosidad y a las preguntas.

Ser crítico e indagador, inquieto ante la tarea que tiene, la de incrementar el nivel de conocimientos aplicándolo a su contexto social evitando la transferencia. Y por último estar predispuesto al cambio a la aceptación de lo diferente.

Por lo tanto es necesario comprender que los maestros deben de cambiar de actitud, si quieren desempeñar con eficiencia su papel dentro del Sistema Educativo. Será indispensable mejorar sustancialmente la calidad del magisterio y los demás factores que influyen en el proceso de enseñanza aprendizaje. Los docentes tienen que ser capacitados para manejar las diferencias en el proceso de aprendizaje de los alumnos, de modo que se evite el atraso escolar y la deserción.

Las comunidades, sobre todo las rurales, tienen que ser estimuladas a participar en la vida de las escuelas. Es posible y muy conveniente que se amplíen y perfeccionen proyectos de apoyo educativo orientados a mejorar la calidad de la enseñanza.

A impulsar la parte valorativa de la educación, a desarrollar en los docentes, actitudes y habilidades a los que hasta hoy no ha sido posible prestar la atención necesaria.

En la administración, la educación está fuertemente concentrada, es altamente conveniente y deseable que la capacidad de decisión, ejecución, motivación, planeación y gestión esté mejor distribuida en personas con capacidad de liderazgo.

Ante lo anterior, se está de acuerdo que una actitud negativa no ayudará en nada a conseguirlo.

Para ser un maestro comprometido en términos de conocimiento no basta con replicar lo que ya se sabe en contextos específicos. Es importante ir más allá y trabajar.

Se sabe que uno de los principales problemas para el cambio está en la labor diaria y las materiales del trabajo del docente. Las condiciones y acciones en las que se desarrollan los maestros son muy importantes, sobre todo en la educación del nivel básico.

El trabajo del maestro, es casi siempre la realización en lo personal, con poca o nula interacción con los colegas de la profesión, sin un intercambio en la técnica pedagógica, ni en los conocimientos.

Se espera que los cambios en la escuela y en los logros de la enseñanza, los realicen otros maestros y directivos, que sea lógicamente posible y políticamente aceptable.

Es equivalente a decir que se quieren cambios en la educación o en la escuela, pero no están dispuestos hacerlo por ellos mismos.

Para que el maestro pueda cumplir con su papel, necesita tener una actitud abierta al cambio, al cumplimiento del objetivo de enseñar y colaborar activamente en los cambios que se promuevan en la educación.

La labor diaria del maestro tiene el potencial de reforzar mutuamente los roles de investigador, promotor, diseñador, realizador e implantador del cambio en la educación.

Estas posturas con sus bondades y sus problemas se tiene que analizar desde la siguiente perspectiva: la capacitación del docente es primordial para mejorar la calidad del sistema educativo, ya que la formación exige a los implicados en el sistema un conjunto de cualidades y posibilidades que les permita el desarrollo de su práctica educativa.

La educación desde un punto de vista personal del maestro con ideas de lograr el objetivo educativo se puede deducir que a lo largo de la historia de los modelos de capacitación docente han estado en función del tipo de educación que se ha pretendido dar, de las finalidades a conseguir y las metas por alcanzar de los distintos grupos sociales.

La educación básica tiene que resolver los problemas que tiene y capacitar a los maestros con una mentalidad flexible, siempre deseosa de aprender, con elevadas normas de desempeño laboral e interacción social, que resultara en beneficio de sus alumnos y de la escuela donde desempeña su trabajo diario.


Doctor en Educación.

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