/ domingo 17 de noviembre de 2019

De la caída del Muro de Berlín y otras cosas

El 9 de noviembre pasado se conmemoró la caída del Muro de Berlín, icónica construcción que por 28 años separó familias, países, economías, políticas. ¿Para qué un país construye un muro y para qué lo mantiene? Es la pregunta que rondó durante ese lapso histórico en las cabezas de muchos.

En 1949 los ganadores de la II GM dividieron el territorio que dio pie a las dos alemanias: la occidental, (EU, Francia y Reino Unido), la República Federal Alemana (RFA), y la oriental (identificada con la URSS), la República Democrática Alemana (RDA). En medio quedaba Berlín, que pasó a ser el modelo floreciente de economía liberal, capitalista para 1961, y también un punto de fuga para al menos 3 millones de personas que buscaron salir de la RDA dado que no vieron futuro en un sistema socialista como el que ofrecía la URSS.

Es así como nace el muro, en la noche del 12 de agosto de 1961, sin mediar aviso alguno, la RDA decidió levantar provisionalmente una alambrada de 155 km. y cerrar 69 puntos de control, con 12 pasos abiertos. Nadie pudo cruzar sin previa autorización. Inmediatamente se inició la construcción de hormigón de aproximadamente 3.5 mt. y 4 mt. de altura, con cables de acero en el interior para aumentar resistencia y superficie semiesférica para que no hubiera posibilidad de asirse. Con el muro vino la que se conoció como “franja de la muerte”, un foso, una alambrada, armas automáticas, sistemas de alarmas y una carretera para que vigilaran patrullas militares acompañadas de perros. Visto ahora, fue un muro para inhibir la libertad. Es vergonzoso imaginar las tragedias que produjo tal aberración política.

Según la historia que podemos revisar en múltiples fuentes, tan solo de 1961 a 1989 que es derrumbado, más de 100 personas murieron intentando cruzar la franja de la muerte y de las aproximadamente 5 mil que lo intentaron, 3 mil fueron detenidas. ¿Qué provocó la caída de tal construcción? En mayo de ese año se abrieron las fronteras entre Austria y Hungría porque cada vez más alemanes pedían asilo a la RFA, las manifestaciones crecían hasta que se hicieron incontenibles para el gobierno de la RDA y el 9 de diciembre declara que el paso será permitido. El éxodo fue masivo y la destrucción del muro no esperó. Todavía se pueden ver pinturas en 1.3 kilómetros que quedan de pie, en la zona que se conoce como East Side Gallery como constancia histórica de la aberración humana.

En este contexto, el asilo que dio México a Evo Morales el 11 de noviembre no puede considerarse un error, es en todo caso un deber humano. Así debiera ser siempre que hay un problema político que desborda y pone en peligro a cualquiera, el error y la mezquindad está en quien cierra sus fronteras para recibir a migrantes. La diferencia entre un país democrático y otro que sólo pretende serlo, como el que encabeza Donald Trump y al menos el grupo boliviano adversario que descalifica la acción mexicana.

Las formas, sin embargo, también son importantes y valdría la pena que se revisaran en la cancillería que preside Marcelo Ebrard. Pero más allá de los formalismos, vale la pena recuperar la reflexión ¿por qué Evo Morales corrió peligro en su país, donde había hecho un papel preponderante y benéfico para los bolivianos? Tal vez la respuesta esté en el fondo del ofrecimiento: democracia o gobierno perpetuo.

*Politóloga, profesora-investigadora. Miembro Fundadora de la AMECIP. Mail: margarita_arguelles@hotmail.com

El 9 de noviembre pasado se conmemoró la caída del Muro de Berlín, icónica construcción que por 28 años separó familias, países, economías, políticas. ¿Para qué un país construye un muro y para qué lo mantiene? Es la pregunta que rondó durante ese lapso histórico en las cabezas de muchos.

En 1949 los ganadores de la II GM dividieron el territorio que dio pie a las dos alemanias: la occidental, (EU, Francia y Reino Unido), la República Federal Alemana (RFA), y la oriental (identificada con la URSS), la República Democrática Alemana (RDA). En medio quedaba Berlín, que pasó a ser el modelo floreciente de economía liberal, capitalista para 1961, y también un punto de fuga para al menos 3 millones de personas que buscaron salir de la RDA dado que no vieron futuro en un sistema socialista como el que ofrecía la URSS.

Es así como nace el muro, en la noche del 12 de agosto de 1961, sin mediar aviso alguno, la RDA decidió levantar provisionalmente una alambrada de 155 km. y cerrar 69 puntos de control, con 12 pasos abiertos. Nadie pudo cruzar sin previa autorización. Inmediatamente se inició la construcción de hormigón de aproximadamente 3.5 mt. y 4 mt. de altura, con cables de acero en el interior para aumentar resistencia y superficie semiesférica para que no hubiera posibilidad de asirse. Con el muro vino la que se conoció como “franja de la muerte”, un foso, una alambrada, armas automáticas, sistemas de alarmas y una carretera para que vigilaran patrullas militares acompañadas de perros. Visto ahora, fue un muro para inhibir la libertad. Es vergonzoso imaginar las tragedias que produjo tal aberración política.

Según la historia que podemos revisar en múltiples fuentes, tan solo de 1961 a 1989 que es derrumbado, más de 100 personas murieron intentando cruzar la franja de la muerte y de las aproximadamente 5 mil que lo intentaron, 3 mil fueron detenidas. ¿Qué provocó la caída de tal construcción? En mayo de ese año se abrieron las fronteras entre Austria y Hungría porque cada vez más alemanes pedían asilo a la RFA, las manifestaciones crecían hasta que se hicieron incontenibles para el gobierno de la RDA y el 9 de diciembre declara que el paso será permitido. El éxodo fue masivo y la destrucción del muro no esperó. Todavía se pueden ver pinturas en 1.3 kilómetros que quedan de pie, en la zona que se conoce como East Side Gallery como constancia histórica de la aberración humana.

En este contexto, el asilo que dio México a Evo Morales el 11 de noviembre no puede considerarse un error, es en todo caso un deber humano. Así debiera ser siempre que hay un problema político que desborda y pone en peligro a cualquiera, el error y la mezquindad está en quien cierra sus fronteras para recibir a migrantes. La diferencia entre un país democrático y otro que sólo pretende serlo, como el que encabeza Donald Trump y al menos el grupo boliviano adversario que descalifica la acción mexicana.

Las formas, sin embargo, también son importantes y valdría la pena que se revisaran en la cancillería que preside Marcelo Ebrard. Pero más allá de los formalismos, vale la pena recuperar la reflexión ¿por qué Evo Morales corrió peligro en su país, donde había hecho un papel preponderante y benéfico para los bolivianos? Tal vez la respuesta esté en el fondo del ofrecimiento: democracia o gobierno perpetuo.

*Politóloga, profesora-investigadora. Miembro Fundadora de la AMECIP. Mail: margarita_arguelles@hotmail.com

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