/ sábado 9 de febrero de 2019

El amor en redes

Inicia febrero, el mes del “amor y la amistad”, en los aparadores se empiezan a observar arreglos de globos con forma de corazón que dan la impresión de que el amor está en el aire.

Esta celebración ha cambiado en los últimos años, como también ha cambiado la forma en que interactuamos con los demás. Un factor muy importante en la evolución de las relaciones interpersonales ha sido el avance de la tecnología y sobre todo de las redes sociales.

Hasta hace un par de décadas las parejas se formaban entre amigos del colegio, o compañeros de trabajo después de un largo cortejo, sin embargo, hoy se conocen por “Facebook” o “Tinder”, y si bien de ese tipo de interacciones han surgido romances que culminan en matrimonios felices, también hay quienes las ocupan para encuentros ocasionales.

Respecto a las relaciones ya establecidas, con el uso de la tecnología pareciera que el amor es desechable, pues se han vuelto frágiles debido a que los teléfonos inteligentes han permitido el acceso a medios de comunicación directa con una cantidad innumerable de personas, lo que en muchas ocasiones genera desconfianza o incluso infidelidades.

En la actualidad ya le dijimos adiós a los sobres perfumados con cartas de amor de corazón, escritas en caligrafía sobre papel fino. No más tesoros de cartas amorosas amarradas con listones de colores que se heredan de generación en generación. En su lugar enviamos mensajes cortos con “emojis” o compartimos frases prefabricadas.

Ahora el afecto se mide por “likes” y se demuestra en la medida en la que se “etiqueta” en las publicaciones. Antes, las relaciones de amistad perduraban en la medida que se mantuviera un contacto directo con las otras personas, compartiendo momentos, realizando actividades al aire libre o recurrentemente asistir a un café y gozar de una amena conversación; actualmente pareciera que la popularidad de las personas radica en cuantos “amigos” tengan en Facebook y otras redes.

Dicho sea de paso, ahora llamamos “amigos” incluso a personas que nunca hemos conocido frente a frente, sino solamente por el ciberespacio, arriesgándonos incluso a que lo que se muestre en su perfil no sea real.

En cuanto a las relaciones de pareja, existen nuevas prácticas que se dan a partir del uso de la tecnología, tal es el caso del “ghosting” que se trata de una manera drástica e inesperada de cortar una relación. Se conocen, intercambian números y empiezan a conectarse por redes sociales y se ven algunas veces. Sin embargo, alguno de los dos decide "desaparecer" y entonces bloquea al contacto, y ya no escribe más. Corta la relación sin dar la cara.

Otra práctica llamada “cushioning” es cuando alguien tiene una pareja, pero a la vez sigue en las redes teniendo contactos con 2 o 3 prospectos, por si se corta la relación principal.

Según un estudio de Badoo, la web especializada en hacer que las personas se conozcan, un usuario común de Internet pasa más tiempo socializando en las redes que cara a cara. Así, se calcula que uno de cada tres prefiere utilizar los medios digitales que contactar de frente a las personas.

Es de suma importancia tomar lo bueno de la tecnología, generando lazos más fuertes de amor y de amistad; utilizándola para acercarse a nuestros seres queridos y no lo contrario, permitiéndonos así vivir sentimientos verdaderos y que no solo existan en la realidad virtual.


monserrat.publicaciones@gmail.com

Inicia febrero, el mes del “amor y la amistad”, en los aparadores se empiezan a observar arreglos de globos con forma de corazón que dan la impresión de que el amor está en el aire.

Esta celebración ha cambiado en los últimos años, como también ha cambiado la forma en que interactuamos con los demás. Un factor muy importante en la evolución de las relaciones interpersonales ha sido el avance de la tecnología y sobre todo de las redes sociales.

Hasta hace un par de décadas las parejas se formaban entre amigos del colegio, o compañeros de trabajo después de un largo cortejo, sin embargo, hoy se conocen por “Facebook” o “Tinder”, y si bien de ese tipo de interacciones han surgido romances que culminan en matrimonios felices, también hay quienes las ocupan para encuentros ocasionales.

Respecto a las relaciones ya establecidas, con el uso de la tecnología pareciera que el amor es desechable, pues se han vuelto frágiles debido a que los teléfonos inteligentes han permitido el acceso a medios de comunicación directa con una cantidad innumerable de personas, lo que en muchas ocasiones genera desconfianza o incluso infidelidades.

En la actualidad ya le dijimos adiós a los sobres perfumados con cartas de amor de corazón, escritas en caligrafía sobre papel fino. No más tesoros de cartas amorosas amarradas con listones de colores que se heredan de generación en generación. En su lugar enviamos mensajes cortos con “emojis” o compartimos frases prefabricadas.

Ahora el afecto se mide por “likes” y se demuestra en la medida en la que se “etiqueta” en las publicaciones. Antes, las relaciones de amistad perduraban en la medida que se mantuviera un contacto directo con las otras personas, compartiendo momentos, realizando actividades al aire libre o recurrentemente asistir a un café y gozar de una amena conversación; actualmente pareciera que la popularidad de las personas radica en cuantos “amigos” tengan en Facebook y otras redes.

Dicho sea de paso, ahora llamamos “amigos” incluso a personas que nunca hemos conocido frente a frente, sino solamente por el ciberespacio, arriesgándonos incluso a que lo que se muestre en su perfil no sea real.

En cuanto a las relaciones de pareja, existen nuevas prácticas que se dan a partir del uso de la tecnología, tal es el caso del “ghosting” que se trata de una manera drástica e inesperada de cortar una relación. Se conocen, intercambian números y empiezan a conectarse por redes sociales y se ven algunas veces. Sin embargo, alguno de los dos decide "desaparecer" y entonces bloquea al contacto, y ya no escribe más. Corta la relación sin dar la cara.

Otra práctica llamada “cushioning” es cuando alguien tiene una pareja, pero a la vez sigue en las redes teniendo contactos con 2 o 3 prospectos, por si se corta la relación principal.

Según un estudio de Badoo, la web especializada en hacer que las personas se conozcan, un usuario común de Internet pasa más tiempo socializando en las redes que cara a cara. Así, se calcula que uno de cada tres prefiere utilizar los medios digitales que contactar de frente a las personas.

Es de suma importancia tomar lo bueno de la tecnología, generando lazos más fuertes de amor y de amistad; utilizándola para acercarse a nuestros seres queridos y no lo contrario, permitiéndonos así vivir sentimientos verdaderos y que no solo existan en la realidad virtual.


monserrat.publicaciones@gmail.com

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