/ jueves 20 de febrero de 2020

El desgaste del Ejército

Cada 19 de febrero era la fecha en que el alto mando militar solía enviar un mensaje de lealtad al comandante supremo y de respaldo a su política de gobierno. La ceremonia del día del Ejército servía también para remarcar el rol de los militares como garantes de la soberanía y defensa territorial.

En ocasiones cuando algun nubarrón ensombrecia la comunicación entre el presidente de la repúbica y la cúpula castrense, se aprovechaba la fecha para aclarar yfijar el rumbo institucional. Así ocurrió en febrero de 1997 cuando por primera vez un general de división fue detenido acusado de vínculos con el narcotráfico, y de nueva cuenta en 2012 cuando la sucesión en la secretaría de la Defensa Nacional se había convertido en una “guerra sucia” entre los aspirantes al cargo.

En el segundo año del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el discurso presidencial del día del Ejército fue un repaso de lugares comunes donde no faltó el tono demagógico. Porque un comandante supremo que conoce bien la historia de la milicia, no tendría por qué hablar de “golpismo” y “agradecer” que hicieran caso omiso al “canto de las sirenas”.

López Obrador parece no entender lo que significa para un cadete graduarse como oficial del Colegio Militar. Tampoco asimila en su real dimensión cómo los soldados sirven al país sin importar partido político o ideología detrás de quien esté al frente de la presidencia de la república. Para su beneplácito las medidas anti corrupción que se han implementado en el Ejército, ya generaron descontento entre algunos altos mandos militares. La razón es porque las partidas presupuestales que antes manejaban los comandantes de región militar, por ejemplo el fondo revolvente que era como la “caja chica” de los generales, ahora está sometida a fiscalización. Antes no rendían cuentas de los millones de pesos que ahí se manejaban, ahora tienen que justificar cada movimiento.

A diferencia de otros gobiernos en la actualidad la tropa se siente menos descontenta porque aumentaron los días de “franquicia”. Sin embargo el sello del sexenio ha sido la dualidad de funciones con un crecimiento de la carga de trabajo.

La dualidad de las tropas es porque actúan como fuerzas armadas y también tiene que hacer labores de seguridad pública en lugares donde el personal de la Guardia Nacional es insuficiente. En el último año ha sido común ver militares en uniforme de campaña con brazalete de la corporación en distintas partes del país. La sobrecarga se explica porque las tropas son utilizadas por el actual gobierno para contener migrantes, transportar gasolina, vigilar ductos de Pemex, trasladar medicamentos, llevar dinero de programas sociales, distribuir libros de texto gratuito, y construir el aeropuerto de Santa Lucía. Sobra decir que ninguna de estas tareas son de su competencia.

En su rol de Guardia Nacional el proceso de desgaste se ha visibilizado con el incremento de accidentes y bajas en enfrentamientos, ante el creciente número de operaciones. Los tiempos de descanso, dicen militares consultados, se han reducido.

Mas allá de discursos y celebraciones con bailes folkclóricos, el desgaste del Ejército parece no importarle demasiado al comandante supremo.

@velediaz424

Cada 19 de febrero era la fecha en que el alto mando militar solía enviar un mensaje de lealtad al comandante supremo y de respaldo a su política de gobierno. La ceremonia del día del Ejército servía también para remarcar el rol de los militares como garantes de la soberanía y defensa territorial.

En ocasiones cuando algun nubarrón ensombrecia la comunicación entre el presidente de la repúbica y la cúpula castrense, se aprovechaba la fecha para aclarar yfijar el rumbo institucional. Así ocurrió en febrero de 1997 cuando por primera vez un general de división fue detenido acusado de vínculos con el narcotráfico, y de nueva cuenta en 2012 cuando la sucesión en la secretaría de la Defensa Nacional se había convertido en una “guerra sucia” entre los aspirantes al cargo.

En el segundo año del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el discurso presidencial del día del Ejército fue un repaso de lugares comunes donde no faltó el tono demagógico. Porque un comandante supremo que conoce bien la historia de la milicia, no tendría por qué hablar de “golpismo” y “agradecer” que hicieran caso omiso al “canto de las sirenas”.

López Obrador parece no entender lo que significa para un cadete graduarse como oficial del Colegio Militar. Tampoco asimila en su real dimensión cómo los soldados sirven al país sin importar partido político o ideología detrás de quien esté al frente de la presidencia de la república. Para su beneplácito las medidas anti corrupción que se han implementado en el Ejército, ya generaron descontento entre algunos altos mandos militares. La razón es porque las partidas presupuestales que antes manejaban los comandantes de región militar, por ejemplo el fondo revolvente que era como la “caja chica” de los generales, ahora está sometida a fiscalización. Antes no rendían cuentas de los millones de pesos que ahí se manejaban, ahora tienen que justificar cada movimiento.

A diferencia de otros gobiernos en la actualidad la tropa se siente menos descontenta porque aumentaron los días de “franquicia”. Sin embargo el sello del sexenio ha sido la dualidad de funciones con un crecimiento de la carga de trabajo.

La dualidad de las tropas es porque actúan como fuerzas armadas y también tiene que hacer labores de seguridad pública en lugares donde el personal de la Guardia Nacional es insuficiente. En el último año ha sido común ver militares en uniforme de campaña con brazalete de la corporación en distintas partes del país. La sobrecarga se explica porque las tropas son utilizadas por el actual gobierno para contener migrantes, transportar gasolina, vigilar ductos de Pemex, trasladar medicamentos, llevar dinero de programas sociales, distribuir libros de texto gratuito, y construir el aeropuerto de Santa Lucía. Sobra decir que ninguna de estas tareas son de su competencia.

En su rol de Guardia Nacional el proceso de desgaste se ha visibilizado con el incremento de accidentes y bajas en enfrentamientos, ante el creciente número de operaciones. Los tiempos de descanso, dicen militares consultados, se han reducido.

Mas allá de discursos y celebraciones con bailes folkclóricos, el desgaste del Ejército parece no importarle demasiado al comandante supremo.

@velediaz424

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