/ martes 10 de septiembre de 2019

El diablo anda suelto

Si bien está desarraigado de su ciudad natal, aunque mantiene aquí muy vigentes sus nexos familiares, José Antonio Fernández Carbajal es incuestionablemente uno de los poblanos más destacados y exitosos de los tiempos recientes.

Conocido en el mundo empresarial como “El diablo” (mote que debió asumir desde su época de estudiante en el jesuita y mítico Instituto Militarizado Oriente, hoy sólo Instituto Oriente), Fernández Carbajal es, nada menos, que el presidente del Consejo de Administración de Fomento Económico Mexicano del prestigiado Tecnológico de Monterrey.

La referencia del personaje poblano viene a cuento porque apenas la semana pasado celebró lo que algunos medios llamaron “improbable reunión” con el presidente Andrés Manuel López Obrador, la que deberá tener efectos en la economía y, se espera también, en la esfera política y en el ámbito social.

Lo inesperado del encuentro obedece a que desde hace tiempo Fernández Carbajal ha sido un duro crítico de las políticas populistas (identificadas con la 4T), lo que a su juicio en otras etapas del país han tenido resultados catastróficos, además que siempre se había ausentado de las reuniones de los empresarios y del propio Grupo Monterrey con el entonces candidato y ahora como Presidente.

No obstante, ante el escenario actual Fernández Carbajal considera que más allá de simpatías o posiciones ideológicas, “el país tiene un futuro promisorio si todos nos unimos a echarle ganas”.

Debe destacarse que en pronunciamientos recientes, previos al encuentro con AMLO, el empresario poblano había sido claro en fijar los ejes para consolidar en el país la democracia y generar los resortes de la prosperidad y el desarrollo.

Entre ellos, había mencionado en diversos foros la necesidad de tener contrapesos y una auténtica división de poderes, así como fortalecer a las instituciones. En este ámbito, juzgó indispensable contar con órganos electorales independientes y autónomos; un poder judicial igual independiente, un banco central y organismos reguladores autónomos.

De igual modo, generar mayor participación ciudadana -que implica consolidar a liderazgos sociales-, promover la tolerancia y el derecho a disentir.

Con esas expectativas acudió al imprevisto encuentro con el presidente López Obrador para anunciarle que FEMSA hará una inversión de 61 mil 876 millones de pesos en México por lo que resta de este año y hasta 2021, lo que implica el compromiso de la creación de 41 mil empleos directos durante dicho periodo.

Luego de su reunión, el empresario poblano declaró que se había revisado “cómo podemos ayudar más a México”, y destacó la importancia de “generar confianza y certidumbre en el país, a través de instituciones que garanticen mejores condiciones de seguridad”.

"El encuentro fue a solicitud mía y en ella tuve la oportunidad de expresarle la importancia de mantener un diálogo permanente, en el que se pueda conversar con franqueza, identificando coincidencias y manifestando, siempre con respeto personal e institucional, diferencias de puntos de vista", detalló en un documento informativo.

"Le transmití también mi visión sobre el relevante papel que tiene la libre empresa para el desarrollo de México y la importancia de generar confianza y certidumbre”.

Así las cosas, con las cartas sobre la mesa, el empresario poblano dejó clara su voluntad de coadyuvar en el proceso de reactivación de la economía en un momento clave de fragilidad en los mercados, nulo crecimiento y serias amenazas por recesión.

El asunto no es menor, si se considera el rol de FEMSA en la economía nacional, ya que genera valor económico y social por medio de empresas e instituciones, donde busca ser el mejor empleador de las comunidades en donde tiene presencia, con una cadena de valor integrada por más de 40 mil proveedores en el país.

A través de sus unidades de negocios, actualmente emplea aproximadamente a 300 mil colaboradores en 13 países. El consorcio mantiene negocios en la industria del comercio con la cadena OXXO, que tiene más de 16 mil tiendas; salud con Farmacias Yza; combustibles con OXXO Gas, y como embotellador de Coca-Cola México como la emisora KOF, además de poseer marcas líderes en el ramo de jugos y lácteos.

A buen entendedor, pocas palabras.

Si bien está desarraigado de su ciudad natal, aunque mantiene aquí muy vigentes sus nexos familiares, José Antonio Fernández Carbajal es incuestionablemente uno de los poblanos más destacados y exitosos de los tiempos recientes.

Conocido en el mundo empresarial como “El diablo” (mote que debió asumir desde su época de estudiante en el jesuita y mítico Instituto Militarizado Oriente, hoy sólo Instituto Oriente), Fernández Carbajal es, nada menos, que el presidente del Consejo de Administración de Fomento Económico Mexicano del prestigiado Tecnológico de Monterrey.

La referencia del personaje poblano viene a cuento porque apenas la semana pasado celebró lo que algunos medios llamaron “improbable reunión” con el presidente Andrés Manuel López Obrador, la que deberá tener efectos en la economía y, se espera también, en la esfera política y en el ámbito social.

Lo inesperado del encuentro obedece a que desde hace tiempo Fernández Carbajal ha sido un duro crítico de las políticas populistas (identificadas con la 4T), lo que a su juicio en otras etapas del país han tenido resultados catastróficos, además que siempre se había ausentado de las reuniones de los empresarios y del propio Grupo Monterrey con el entonces candidato y ahora como Presidente.

No obstante, ante el escenario actual Fernández Carbajal considera que más allá de simpatías o posiciones ideológicas, “el país tiene un futuro promisorio si todos nos unimos a echarle ganas”.

Debe destacarse que en pronunciamientos recientes, previos al encuentro con AMLO, el empresario poblano había sido claro en fijar los ejes para consolidar en el país la democracia y generar los resortes de la prosperidad y el desarrollo.

Entre ellos, había mencionado en diversos foros la necesidad de tener contrapesos y una auténtica división de poderes, así como fortalecer a las instituciones. En este ámbito, juzgó indispensable contar con órganos electorales independientes y autónomos; un poder judicial igual independiente, un banco central y organismos reguladores autónomos.

De igual modo, generar mayor participación ciudadana -que implica consolidar a liderazgos sociales-, promover la tolerancia y el derecho a disentir.

Con esas expectativas acudió al imprevisto encuentro con el presidente López Obrador para anunciarle que FEMSA hará una inversión de 61 mil 876 millones de pesos en México por lo que resta de este año y hasta 2021, lo que implica el compromiso de la creación de 41 mil empleos directos durante dicho periodo.

Luego de su reunión, el empresario poblano declaró que se había revisado “cómo podemos ayudar más a México”, y destacó la importancia de “generar confianza y certidumbre en el país, a través de instituciones que garanticen mejores condiciones de seguridad”.

"El encuentro fue a solicitud mía y en ella tuve la oportunidad de expresarle la importancia de mantener un diálogo permanente, en el que se pueda conversar con franqueza, identificando coincidencias y manifestando, siempre con respeto personal e institucional, diferencias de puntos de vista", detalló en un documento informativo.

"Le transmití también mi visión sobre el relevante papel que tiene la libre empresa para el desarrollo de México y la importancia de generar confianza y certidumbre”.

Así las cosas, con las cartas sobre la mesa, el empresario poblano dejó clara su voluntad de coadyuvar en el proceso de reactivación de la economía en un momento clave de fragilidad en los mercados, nulo crecimiento y serias amenazas por recesión.

El asunto no es menor, si se considera el rol de FEMSA en la economía nacional, ya que genera valor económico y social por medio de empresas e instituciones, donde busca ser el mejor empleador de las comunidades en donde tiene presencia, con una cadena de valor integrada por más de 40 mil proveedores en el país.

A través de sus unidades de negocios, actualmente emplea aproximadamente a 300 mil colaboradores en 13 países. El consorcio mantiene negocios en la industria del comercio con la cadena OXXO, que tiene más de 16 mil tiendas; salud con Farmacias Yza; combustibles con OXXO Gas, y como embotellador de Coca-Cola México como la emisora KOF, además de poseer marcas líderes en el ramo de jugos y lácteos.

A buen entendedor, pocas palabras.

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