/ jueves 2 de junio de 2022

El fin del PRI beneficiaría al país

Durante décadas se dijo que México mejoraría sus condiciones si el Revolucionario Institucional dejaba el poder. El partido tricolor dejó y regresó a la presidencia, viviendo hoy el momento más crítico de su historia, sin que nuestra nación encuentre solución a sus problemas estructurales y cotidianos.

Recuerdo cuando era niño la importancia de decir la verdad y confesar alguna falta o travesura, había una concepción más del honor y la gente aceptaba en mayor medida sus responsabilidades. Hoy vemos a un Alejandro Moreno tratar de librarse de los reproches respecto a sus declaraciones respecto cómo “matar a los periodistas”, lo cual me ofende como comunicador, pero lo más triste es que esta idea seguramente no es exclusiva del líder priísta, sino de muchos otros políticos que ofenden a esta labor tan importante. Manifiesto mi solidaridad con todos los respetables periodistas del país, claro está que yo me refiero a todos aquellos que se esfuerzan por hacer del periodismo una gran profesión y no a personajes nefastos como del director del diario Cambio Arturo N., quien hizo de la pluma un utensilio para obtener lucro personal mediante malas prácticas y complicidades, no obstante, ningún periodista debe ser objeto de los dichos de “Alito”, incluyendo a alguien con una conducta tan reprochable como la quien cínicamente dijo que no vendía tlacoyos, en alusión a una millonaria extorsión grabada hace años.

En primer lugar recordemos que hay muchas versiones respecto a lo que la gente entiende por México y la gran división que hay en nuestra nación, haciendo que no podamos hablar de una unidad nacional ni intereses conjuntos, pero inclusive así se pueden definir algunos elementos que serían óptimos para el estado mexicano.

Cuando Vicente Fox logró ganar la presidencia en 2000, muchos aseguraron que el Revolucionario Institucional tenía las horas contadas, sin embargo, en ese entonces contaba con 20 gobernaturas, además de que el flamante primer mandatario conservó las estructuras dejadas por el partido tricolor, a esto se sumaron de los malos manejos del guanajuatense y su sucesor, con lo que la fuerza priísta en las entidades federativas se fortaleció enormemente, tan solo hay que recordar el “carro completo” poblano en las elecciones de 2009.

Después del entusiasmo y desilusión provocados por Peña Nieto, el instituto político fundado por Plutarco Elías Calles empezó una debacle que hoy parece no tener remedio. Todavía en 2018, el tricolor tenía 14 gobernadores y hace unos pocos meses contaba con la mayoría de los estados, hoy solo cuenta con 4 y seguramente el fin de semana perderá 2, quedando solo el Estado de México y Coahuila, entidades que quizá pierdan en 2023, haciendo del otrora todo poderoso PRI un partido que tal vez hasta pierda el registro.

Parte de esta debacle es la manifiesta ambición por alcanzar el poder, haciendo que muchos ex miembros del Revolucionario Institucional buscaran cobijo en otros partidos, haciendo de esas grandes convicciones partidistas que caracterizaban a los militantes algo sumamente endeble, lo cual es aplicable a cualquier otro partido.

Ahora bien, si partido surgido de la Revolución desaparece, terminará una era institucional, pero es innegable que este partido ha sido la “escuela” de todos los demás, para bien y para mal. Creo que no podemos señalar si el fin del otrora PNR sería bueno o malo, porque simplemente las condiciones generales del país no mejorarán si ya no vemos en la boleta electoral el logotipo tricolor. Desde luego que anhelaría el PRI del “milagro mexicano”, pero rechazo al del Fobaproa o las crisis provocadas por uno de los personajes más nefastos como Luis Echeverría.

Así como lo fue Santa Anna, el partido que aglomeró a sectores y sindicatos es reflejo de lo mejor y de lo peor de gran parte de los mexicanos, lo cierto es que hoy no contamos con una buena oferta política porque también no contamos con una ciudadanía activa y responsable. En su momento, el que también se llamó PRM dio una paz social que todos querían y fue permisivo a prácticas criticables, pero igualmente aceptadas por la mayoría.

Al régimen priísta se le criticó la falta de elecciones libres, sin embargo, hoy día tenemos la democracia más cara del mundo y supuestamente muchas libertades, pero carecemos de una clase política preocupada por los ciudadanos, de seguridad y de un ingreso medianamente decente, cosas que, en algún momento de la historia, el PRI pudo otorgar más o menos al país. Al final y con esta situación tan negativa, creo que la posible desaparición o total debilitamiento del partido tricolor será algo intrascendente para la búsqueda de las soluciones, aunque reducirá la lista de los culpables que siempre se buscan en este país para legitimar intereses políticos personales y/o de grupo. Hasta la próxima.

Dudas o comentarios: @vicente_aven; vicente_leopoldo@hotmail.com; 2225647505.


Durante décadas se dijo que México mejoraría sus condiciones si el Revolucionario Institucional dejaba el poder. El partido tricolor dejó y regresó a la presidencia, viviendo hoy el momento más crítico de su historia, sin que nuestra nación encuentre solución a sus problemas estructurales y cotidianos.

Recuerdo cuando era niño la importancia de decir la verdad y confesar alguna falta o travesura, había una concepción más del honor y la gente aceptaba en mayor medida sus responsabilidades. Hoy vemos a un Alejandro Moreno tratar de librarse de los reproches respecto a sus declaraciones respecto cómo “matar a los periodistas”, lo cual me ofende como comunicador, pero lo más triste es que esta idea seguramente no es exclusiva del líder priísta, sino de muchos otros políticos que ofenden a esta labor tan importante. Manifiesto mi solidaridad con todos los respetables periodistas del país, claro está que yo me refiero a todos aquellos que se esfuerzan por hacer del periodismo una gran profesión y no a personajes nefastos como del director del diario Cambio Arturo N., quien hizo de la pluma un utensilio para obtener lucro personal mediante malas prácticas y complicidades, no obstante, ningún periodista debe ser objeto de los dichos de “Alito”, incluyendo a alguien con una conducta tan reprochable como la quien cínicamente dijo que no vendía tlacoyos, en alusión a una millonaria extorsión grabada hace años.

En primer lugar recordemos que hay muchas versiones respecto a lo que la gente entiende por México y la gran división que hay en nuestra nación, haciendo que no podamos hablar de una unidad nacional ni intereses conjuntos, pero inclusive así se pueden definir algunos elementos que serían óptimos para el estado mexicano.

Cuando Vicente Fox logró ganar la presidencia en 2000, muchos aseguraron que el Revolucionario Institucional tenía las horas contadas, sin embargo, en ese entonces contaba con 20 gobernaturas, además de que el flamante primer mandatario conservó las estructuras dejadas por el partido tricolor, a esto se sumaron de los malos manejos del guanajuatense y su sucesor, con lo que la fuerza priísta en las entidades federativas se fortaleció enormemente, tan solo hay que recordar el “carro completo” poblano en las elecciones de 2009.

Después del entusiasmo y desilusión provocados por Peña Nieto, el instituto político fundado por Plutarco Elías Calles empezó una debacle que hoy parece no tener remedio. Todavía en 2018, el tricolor tenía 14 gobernadores y hace unos pocos meses contaba con la mayoría de los estados, hoy solo cuenta con 4 y seguramente el fin de semana perderá 2, quedando solo el Estado de México y Coahuila, entidades que quizá pierdan en 2023, haciendo del otrora todo poderoso PRI un partido que tal vez hasta pierda el registro.

Parte de esta debacle es la manifiesta ambición por alcanzar el poder, haciendo que muchos ex miembros del Revolucionario Institucional buscaran cobijo en otros partidos, haciendo de esas grandes convicciones partidistas que caracterizaban a los militantes algo sumamente endeble, lo cual es aplicable a cualquier otro partido.

Ahora bien, si partido surgido de la Revolución desaparece, terminará una era institucional, pero es innegable que este partido ha sido la “escuela” de todos los demás, para bien y para mal. Creo que no podemos señalar si el fin del otrora PNR sería bueno o malo, porque simplemente las condiciones generales del país no mejorarán si ya no vemos en la boleta electoral el logotipo tricolor. Desde luego que anhelaría el PRI del “milagro mexicano”, pero rechazo al del Fobaproa o las crisis provocadas por uno de los personajes más nefastos como Luis Echeverría.

Así como lo fue Santa Anna, el partido que aglomeró a sectores y sindicatos es reflejo de lo mejor y de lo peor de gran parte de los mexicanos, lo cierto es que hoy no contamos con una buena oferta política porque también no contamos con una ciudadanía activa y responsable. En su momento, el que también se llamó PRM dio una paz social que todos querían y fue permisivo a prácticas criticables, pero igualmente aceptadas por la mayoría.

Al régimen priísta se le criticó la falta de elecciones libres, sin embargo, hoy día tenemos la democracia más cara del mundo y supuestamente muchas libertades, pero carecemos de una clase política preocupada por los ciudadanos, de seguridad y de un ingreso medianamente decente, cosas que, en algún momento de la historia, el PRI pudo otorgar más o menos al país. Al final y con esta situación tan negativa, creo que la posible desaparición o total debilitamiento del partido tricolor será algo intrascendente para la búsqueda de las soluciones, aunque reducirá la lista de los culpables que siempre se buscan en este país para legitimar intereses políticos personales y/o de grupo. Hasta la próxima.

Dudas o comentarios: @vicente_aven; vicente_leopoldo@hotmail.com; 2225647505.