/ domingo 23 de febrero de 2020

El karma de los políticos: el pecado de lengua

Los hombres sabios hablan porque tienen algo que decir, los necios lo hacen porque tienen que decir algo

Platón

Ante todo, ratifico que soy católico por convicción y conversión, no porque alguien me impuso la religión. De hecho, durante mi adolescencia y hasta rebasado los treinta años fui un activista de izquierda hasta que vi la luz; de tal manera, nadie me impuso la religión católica, ni tampoco la practico por imitación o por incauto.

Es más, hasta ahora no conozco argumento científico ni opinión que me haga cambiar mis creencias. Por lol contrario, las ratifico cada vez que escucho a quienes se oponen al catolicismo con argumentos anticlericales para validar sus propias creencias.

Los entiendo, también lo hice mucho tiempo. Eso se llama resistencia porque en el fondo, algunos ni lo saben, en ellos acecha el misterio de la creación del universo y toda su energía hecha por Dios, aunque en público sostengan lo antagónico con las teorías científicas o materialistas.

De esos conozco a muchos que en corto me han manifestado ser -sino creyentes del todo- sí dubitativos en su intimidad. Aunque también los hay, y muchos, que diciéndose católicos no creen. También los entiendo; hay motivos.

Pero el caso no es hablar de mis creencias, eso lo antecedí para aclarar que al utilizar el concepto de karma (propio de las filosofías Hindú y Budista) es para acercar aquello que se ha popularizado como escarmiento o revés de la vida a quién en su actuar termina envuelto en sus propias madejas.

En la ley del karma (de acuerdo a lo poco que he leído al respecto), ambas filosofías sostienen que, para cada acción existe una consecuencia; en cada causa hay un efecto. Y todo lo que se envía al universo regresa a nosotros tarde o temprano.

Esto es: lo que se piense, se diga, se haga, de alguna manera -dada la existencia energética- volverá como evolución o retraso en el ser que está latente.

Entonces, este vocablo de origen sánscrito o sea relativo a la lengua indoeuropea, que se conserva en los textos sagrados y cultos del brahmanismo, refiere causas y efectos.

Lo cito para referir que a los políticos tarde o temprano les llega su karma o sea su némesis (en la mitología griega era el nombre con el que se identificaba a la diosa de la venganza, de la justicia y de la fortuna retributiva).

Sin duda seremos alcanzados en algún momento con acciones equivalentes a lo que pensamos, decimos y hacemos. En otras palabras, por nuestras propias palabras y hechos la vida nos tocará el hombro con la debida retribución.

Es lo que sostengo de los políticos en general, sobre todo de aquellos que están convencidos que su verdad es la única verdad, aunque estén con el agua hasta el cuello inundados con sus propios errores, equivocaciones, excesos, impaciencias e imprudencias.

No balancean sus descargas emocionales y propósitos. Juran que todo es como dicen, y meten todo en la misma bolsa. Como consecuencia de ello, un día dicen una cosa luego otra; tapan una mentira con otra formando una cadena de artificios; se justifican una y otra vez.

De ahí el karma. Esto es, no sé si simpático o chistoso -aunque de chiste no tiene nada- que cuando no están en el poder todo lo saben, todo lo pueden, todo se les hace fácil, son capaces de solucionar todo; todo será para mejor. Pero cuando están en el poder: el presupuesto no alcanza, hay que tener calma, no es tan fácil, depende de los otros, la culpa es de los que no están.

Para los políticos todo lo que tenía sentido siendo oposición, en el poder tiene muy poco sentido o quizás todo, pero ¿qué creen? Surge la consigna recurrente: “¡Lástima Margarito! Yo quiero resolverlo, pero las circunstancias no lo permiten.”

Por lo mismo -precisamente- las acciones sean positivas o negativas, de beneficio propio o colectivo se traslucirán en el presente y/o futuro, de un modo o de otro y los políticos mantendrán sus discursos o los modificarán.

En la rueda de la vida hay que ser prudentes con lo que pensamos, decimos y hacemos, más si se es político por aquello que dijo Platón: “Los hombres sabios hablan porque tienen algo que decir, los necios lo hacen porque tienen que decir algo.”

En otras palabras, les llegará el karma (la vida les dará su lección). ¿Le suena?

Los hombres sabios hablan porque tienen algo que decir, los necios lo hacen porque tienen que decir algo

Platón

Ante todo, ratifico que soy católico por convicción y conversión, no porque alguien me impuso la religión. De hecho, durante mi adolescencia y hasta rebasado los treinta años fui un activista de izquierda hasta que vi la luz; de tal manera, nadie me impuso la religión católica, ni tampoco la practico por imitación o por incauto.

Es más, hasta ahora no conozco argumento científico ni opinión que me haga cambiar mis creencias. Por lol contrario, las ratifico cada vez que escucho a quienes se oponen al catolicismo con argumentos anticlericales para validar sus propias creencias.

Los entiendo, también lo hice mucho tiempo. Eso se llama resistencia porque en el fondo, algunos ni lo saben, en ellos acecha el misterio de la creación del universo y toda su energía hecha por Dios, aunque en público sostengan lo antagónico con las teorías científicas o materialistas.

De esos conozco a muchos que en corto me han manifestado ser -sino creyentes del todo- sí dubitativos en su intimidad. Aunque también los hay, y muchos, que diciéndose católicos no creen. También los entiendo; hay motivos.

Pero el caso no es hablar de mis creencias, eso lo antecedí para aclarar que al utilizar el concepto de karma (propio de las filosofías Hindú y Budista) es para acercar aquello que se ha popularizado como escarmiento o revés de la vida a quién en su actuar termina envuelto en sus propias madejas.

En la ley del karma (de acuerdo a lo poco que he leído al respecto), ambas filosofías sostienen que, para cada acción existe una consecuencia; en cada causa hay un efecto. Y todo lo que se envía al universo regresa a nosotros tarde o temprano.

Esto es: lo que se piense, se diga, se haga, de alguna manera -dada la existencia energética- volverá como evolución o retraso en el ser que está latente.

Entonces, este vocablo de origen sánscrito o sea relativo a la lengua indoeuropea, que se conserva en los textos sagrados y cultos del brahmanismo, refiere causas y efectos.

Lo cito para referir que a los políticos tarde o temprano les llega su karma o sea su némesis (en la mitología griega era el nombre con el que se identificaba a la diosa de la venganza, de la justicia y de la fortuna retributiva).

Sin duda seremos alcanzados en algún momento con acciones equivalentes a lo que pensamos, decimos y hacemos. En otras palabras, por nuestras propias palabras y hechos la vida nos tocará el hombro con la debida retribución.

Es lo que sostengo de los políticos en general, sobre todo de aquellos que están convencidos que su verdad es la única verdad, aunque estén con el agua hasta el cuello inundados con sus propios errores, equivocaciones, excesos, impaciencias e imprudencias.

No balancean sus descargas emocionales y propósitos. Juran que todo es como dicen, y meten todo en la misma bolsa. Como consecuencia de ello, un día dicen una cosa luego otra; tapan una mentira con otra formando una cadena de artificios; se justifican una y otra vez.

De ahí el karma. Esto es, no sé si simpático o chistoso -aunque de chiste no tiene nada- que cuando no están en el poder todo lo saben, todo lo pueden, todo se les hace fácil, son capaces de solucionar todo; todo será para mejor. Pero cuando están en el poder: el presupuesto no alcanza, hay que tener calma, no es tan fácil, depende de los otros, la culpa es de los que no están.

Para los políticos todo lo que tenía sentido siendo oposición, en el poder tiene muy poco sentido o quizás todo, pero ¿qué creen? Surge la consigna recurrente: “¡Lástima Margarito! Yo quiero resolverlo, pero las circunstancias no lo permiten.”

Por lo mismo -precisamente- las acciones sean positivas o negativas, de beneficio propio o colectivo se traslucirán en el presente y/o futuro, de un modo o de otro y los políticos mantendrán sus discursos o los modificarán.

En la rueda de la vida hay que ser prudentes con lo que pensamos, decimos y hacemos, más si se es político por aquello que dijo Platón: “Los hombres sabios hablan porque tienen algo que decir, los necios lo hacen porque tienen que decir algo.”

En otras palabras, les llegará el karma (la vida les dará su lección). ¿Le suena?

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