/ jueves 29 de agosto de 2019

El laberinto del PAN poblano

"Somos, al final, una familia”, explicó un viejo panista que empezó a trabajar por el partido cuando aún vestía pantaloncillos cortos. Pero, ellos también saben que los pleitos filiales son los más complejos de remediar, suelen durar años y heredarse por generaciones.

El domingo pasado los poblanos de la capital fuimos testigos de cómo la militancia de Acción Nacional actuó profundamente dividida en su asamblea.

Tanto que la propuesta ganadora de Jesús Zaldívar, quien iba solo cuando se publicó la convocatoria, vio cómo su oposición creció en unas semanas y le ganó apenas por 198 votos de diferencia, que no representa en porcentaje ni el dos por ciento arriba de los seguidores de Eduardo Alcántara Montiel,

Ambos se presentaron como los adalides para rescatar al panismo poblano en 2021.

No aceptan que en ambos grupos hay responsables de la entrega en bandeja de plata del partido al morenovallismo, que los llevó al poder en febrero de 2011 y hasta el fatídico 24 de diciembre de 2018, cuando falleció trágicamente la gobernadora panista, Martha Erika Alonso.

Los panistas poblanos, son ejemplo de la tragedia que advirtió don Luis H. Álvarez: ganaron el poder y perdieron el partido.

La elección del pasado domingo, donde eligieron a su comité municipal, está impugnada por los perdedores, quienes presionan para sentarse a negociar con los ganadores, que no quieren ceder nada, aunque en su intimidad saben todos que sino construyen una alianza perderán rotundamente en 2021 y lo peor, con su actitud, nuevamente beneficiarán a Morena y sus aliados.

Muchos de los ahora impolutos militantes del albiazul fueron beneficiados con puestos y negocios, que quisieran olvidar, en el largo periodo que fue su jefe político Rafael Moreno Valle. Incluidos personajes como Ana Teresa Aranda y Pedro Gutiérrez.

Esa división en nada los ayuda y no es un buen augurio para sus aspiraciones de ganar la presidencia municipal de la capital y los principales municipios urbanos del estado, así como formar una fuerte fracción panista en el Congreso Local, que no sufra deserciones como sucedió con la actual.

El panismo poblano tiene historia y antecedentes de lucha.

Sus asambleas eran ejemplo de ejercicios democráticos donde las partes debatían de una forma feroz y al darse el resultado prevalecía la generosidad y el urbanismo político de los demócratas. Salían como uno solo a las contiendas constitucionales, aunque las perdieran.

Hoy, vemos a un panismo donde dominan los intereses personales y de grupo, aspiran todos a regresar al poder, pero por lo demostrado el domingo pasado lo hacen aplastando a sus casi hermanos.

Antes del 28 de septiembre, cuando los panistas elijan a su Consejo Nacional, debe estar el dictamen del caso Puebla, impugnación que no está basada en los videos de supuesto robo de boletas si no en errores en los procedimientos. En la tercera semana del próximo mes saldrá luz.

Antes, los panistas poblanos se sentarán en busca de una solución, que entre otros puntos si se da modificará la integración del comité y buscarán dar presencia a rostros nuevos para impulsar proyecto único para 2021.

Si prevalece el escenario de confrontación, el PAN no será competitivo en las elecciones intermedias y entonces sí no le podrán echar la culpa a la oposición porque la división de hoy los está llevando a una derrota anunciada que dividirá más a esa familia azul que cayó embelesada en los brazos de Moreno Valle, quien sigue siendo factor en su vida interna.

Las rivalidades entre hermanos, cuando no se resuelven oportunamente, son más rudas y feroces que con sus enemigos políticos e ideológicos.

Los panistas lo saben. Sólo en ellos está la posibilidad de encontrar la salida al laberinto en el que viven divididos hoy.

De las anécdotas que se cuentan

Se cumple un mes de la actual gestión gubernamental y una de sus prioridades es la Seguridad.

Para establecer su proyecto importaron elementos militares y de la Marina.

Los poblanos estamos a la espera de resultados.

Uno de los puntos delicados son las cárceles, donde sólo han cambiado los nombres pero no las prácticas corruptas que ahí se engendran.

Por ejemplo, Fredy N. es un personaje que mantiene azorada a la población del penal de San Miguel. Denuncian familiares de quienes ahí enfrentan procesos o pagan sus condenas.

Este sujeto, mediante amenazas, golpes y más, obliga a los internos a pagar cuotas de hasta 10 mil pesos mensuales,

Este tipo de abusos son la constante en San Miguel.

Las víctimas de esa corrupción y sus familiares demandan la intervención efectiva de la Secretaría de Seguridad Pública para erradicarlos.

Las mafias al interior se han apoderado del Cereso y a toda persona que llega como “huésped” lo obligan a pagar, para empezar, 6 mil pesos hasta lo que consigan.

Según el sapo es la pedrada.

Los internos con poder al interior de San Miguel son los encargados de marcar a los familiares para exigir que paguen y a sus parientes en el reclusorio no les hagan daño.

Fredy “N” es gente que dejó el anterior director.

Estos personajes deben ser investigados, ya que se asumen como intocables porque llegaron de la Ciudad de México.

Enrique Thot Verdeja Márquez renunció y ahora está una encargada de despacho que llegó de Veracruz, Lili Xochitl Torres Yeekon, quien ratificó como director operativo al tal Fredy, quien fue designado por el ex director y no deja de sacar dinero a los reclusos y sus familias.

Historias de corrupción que deberá atender, y pronto, el vicealmirante Amezaga.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

"Somos, al final, una familia”, explicó un viejo panista que empezó a trabajar por el partido cuando aún vestía pantaloncillos cortos. Pero, ellos también saben que los pleitos filiales son los más complejos de remediar, suelen durar años y heredarse por generaciones.

El domingo pasado los poblanos de la capital fuimos testigos de cómo la militancia de Acción Nacional actuó profundamente dividida en su asamblea.

Tanto que la propuesta ganadora de Jesús Zaldívar, quien iba solo cuando se publicó la convocatoria, vio cómo su oposición creció en unas semanas y le ganó apenas por 198 votos de diferencia, que no representa en porcentaje ni el dos por ciento arriba de los seguidores de Eduardo Alcántara Montiel,

Ambos se presentaron como los adalides para rescatar al panismo poblano en 2021.

No aceptan que en ambos grupos hay responsables de la entrega en bandeja de plata del partido al morenovallismo, que los llevó al poder en febrero de 2011 y hasta el fatídico 24 de diciembre de 2018, cuando falleció trágicamente la gobernadora panista, Martha Erika Alonso.

Los panistas poblanos, son ejemplo de la tragedia que advirtió don Luis H. Álvarez: ganaron el poder y perdieron el partido.

La elección del pasado domingo, donde eligieron a su comité municipal, está impugnada por los perdedores, quienes presionan para sentarse a negociar con los ganadores, que no quieren ceder nada, aunque en su intimidad saben todos que sino construyen una alianza perderán rotundamente en 2021 y lo peor, con su actitud, nuevamente beneficiarán a Morena y sus aliados.

Muchos de los ahora impolutos militantes del albiazul fueron beneficiados con puestos y negocios, que quisieran olvidar, en el largo periodo que fue su jefe político Rafael Moreno Valle. Incluidos personajes como Ana Teresa Aranda y Pedro Gutiérrez.

Esa división en nada los ayuda y no es un buen augurio para sus aspiraciones de ganar la presidencia municipal de la capital y los principales municipios urbanos del estado, así como formar una fuerte fracción panista en el Congreso Local, que no sufra deserciones como sucedió con la actual.

El panismo poblano tiene historia y antecedentes de lucha.

Sus asambleas eran ejemplo de ejercicios democráticos donde las partes debatían de una forma feroz y al darse el resultado prevalecía la generosidad y el urbanismo político de los demócratas. Salían como uno solo a las contiendas constitucionales, aunque las perdieran.

Hoy, vemos a un panismo donde dominan los intereses personales y de grupo, aspiran todos a regresar al poder, pero por lo demostrado el domingo pasado lo hacen aplastando a sus casi hermanos.

Antes del 28 de septiembre, cuando los panistas elijan a su Consejo Nacional, debe estar el dictamen del caso Puebla, impugnación que no está basada en los videos de supuesto robo de boletas si no en errores en los procedimientos. En la tercera semana del próximo mes saldrá luz.

Antes, los panistas poblanos se sentarán en busca de una solución, que entre otros puntos si se da modificará la integración del comité y buscarán dar presencia a rostros nuevos para impulsar proyecto único para 2021.

Si prevalece el escenario de confrontación, el PAN no será competitivo en las elecciones intermedias y entonces sí no le podrán echar la culpa a la oposición porque la división de hoy los está llevando a una derrota anunciada que dividirá más a esa familia azul que cayó embelesada en los brazos de Moreno Valle, quien sigue siendo factor en su vida interna.

Las rivalidades entre hermanos, cuando no se resuelven oportunamente, son más rudas y feroces que con sus enemigos políticos e ideológicos.

Los panistas lo saben. Sólo en ellos está la posibilidad de encontrar la salida al laberinto en el que viven divididos hoy.

De las anécdotas que se cuentan

Se cumple un mes de la actual gestión gubernamental y una de sus prioridades es la Seguridad.

Para establecer su proyecto importaron elementos militares y de la Marina.

Los poblanos estamos a la espera de resultados.

Uno de los puntos delicados son las cárceles, donde sólo han cambiado los nombres pero no las prácticas corruptas que ahí se engendran.

Por ejemplo, Fredy N. es un personaje que mantiene azorada a la población del penal de San Miguel. Denuncian familiares de quienes ahí enfrentan procesos o pagan sus condenas.

Este sujeto, mediante amenazas, golpes y más, obliga a los internos a pagar cuotas de hasta 10 mil pesos mensuales,

Este tipo de abusos son la constante en San Miguel.

Las víctimas de esa corrupción y sus familiares demandan la intervención efectiva de la Secretaría de Seguridad Pública para erradicarlos.

Las mafias al interior se han apoderado del Cereso y a toda persona que llega como “huésped” lo obligan a pagar, para empezar, 6 mil pesos hasta lo que consigan.

Según el sapo es la pedrada.

Los internos con poder al interior de San Miguel son los encargados de marcar a los familiares para exigir que paguen y a sus parientes en el reclusorio no les hagan daño.

Fredy “N” es gente que dejó el anterior director.

Estos personajes deben ser investigados, ya que se asumen como intocables porque llegaron de la Ciudad de México.

Enrique Thot Verdeja Márquez renunció y ahora está una encargada de despacho que llegó de Veracruz, Lili Xochitl Torres Yeekon, quien ratificó como director operativo al tal Fredy, quien fue designado por el ex director y no deja de sacar dinero a los reclusos y sus familias.

Historias de corrupción que deberá atender, y pronto, el vicealmirante Amezaga.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

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