/ jueves 29 de agosto de 2019

El mindfulness

Cuando estés leyendo esta “conversación”, querida Puebla, mis amigas y amigos de CONVERSACIONES estaremos transitando rumbo al Tajín para hacer una meditación energética, aprovechando la gran energía existente en las pirámides, al igual que el día siguiente, a partir de las 6:30 hrs., en la playa de Tecolutla, Veracruz, que durante tres horas y media aproximadamente practicaremos mi meditación estelar, que llamo “CONVERSACIONES CON EL MAR”.

Esta idea la tomé del libro del científico japonés Masaru Emoto, quien descubrió que los cristales formados en el agua congelada son muy diferentes dependiendo de los pensamientos, palabras y sonidos que emitamos.

En efecto. En 1994 el Dr. Emoto tomó agua de la llave, recogiendo unas pocas gotas que congeló, las examinó al microscopio electrónico y las fotografió, puso parte de agua en una botella a la que adhirió una cinta con la palabra “amor”, a otra botella le puso la palabra “odio”, a otra botella con agua la expuso a música clásica y otra a rock metálico. Después congeló cada una de esas muestras y lo que descubrió fue sorprendente. Las fotografías hechas al agua expuesta a los buenos pensamientos, palabras de amor y música clásica mostraban preciosos cristales hexagonales, parecidos a los copos de nieve, en cambio las expuestas al odio, a ruido y palabras altisonantes, tenían estructuras caóticas. Así llegó a la conclusión de que el agua no solo recoge información sino que también es sensible a los sentimientos y a la conciencia, y también concluyó que si los pensamientos afectan de esta forma a la realidad física del agua, ¿qué nos harán a nosotros que tenemos un porcentaje de 70% del líquido elemental?

“CONVERSACIONES CON EL MAR” es una meditación guiada para mandar mensajes de amor y de paz al mar, y esperar pacientemente y con fe sus respuestas en diferentes manifestaciones. Tengo nueve años haciéndolo y cada año me acompaña más gente que se interesa por este tipo de meditación, en busca de armonía y salud. Pero claro, estos ejercicios no pueden hacerse diariamente, yo lo hago cada año y con mucho tiempo de preparación personal, así como con toda una logística que incluye música y sonido. Y aun cuando la meditación tradicional la podemos hacer todos los días, requiere también un lugar adecuado, música, veladoras, incienso, un vaso con agua y nuestro tiempo por veinte a treinta minutos.

En este tiempo que nos ha tocado vivir, en donde la velocidad y las prisas, por desgracia, son una constante diaria, destinarle tiempo a la meditación requiere un esfuerzo mayor, por lo que no siempre es posible aunque sea necesario para una vida espiritual en paz y en armonía.

La respuesta occidental fue el mindfulness, iniciado en Boston por Jon Kabat-Zinn con el impulso de Thich Nhat Hanh, que pertenece a la cuadragésima segunda generación del linaje Zen del Maestro chino Lin-Chi, quien en el siglo IX fundó la escuela Zen (Chan) en China y es considerado “el apóstol de la paz y la no violencia” por Martín Luther King Jr., quien lo propuso como candidato al Premio Nobel de la Paz.

Thich Nhat Hanh enseña que a través de la plena consciencia podemos aprender a vivir felices en el momento presente, en lugar de perdernos en el pasado viviendo en angustia, o en la incertidumbre y el miedo del futuro. Residir en el momento presente, dice el Maestro, constituye “el único camino para encontrar la paz en uno mismo y en el mundo.”

Y esto, con entrenamiento y plena conciencia, lo podemos hacer trabajando, conduciendo, estudiando y hasta haciendo el amor, por inverosímil que parezca… solo es aquietar la mente y a través de la respiración, vivir plenamente “el aquí y el ahora” en lo que se está haciendo.

GRACIAS POR TU ATENCIÓN QUERIDA PUEBLA

Cuando estés leyendo esta “conversación”, querida Puebla, mis amigas y amigos de CONVERSACIONES estaremos transitando rumbo al Tajín para hacer una meditación energética, aprovechando la gran energía existente en las pirámides, al igual que el día siguiente, a partir de las 6:30 hrs., en la playa de Tecolutla, Veracruz, que durante tres horas y media aproximadamente practicaremos mi meditación estelar, que llamo “CONVERSACIONES CON EL MAR”.

Esta idea la tomé del libro del científico japonés Masaru Emoto, quien descubrió que los cristales formados en el agua congelada son muy diferentes dependiendo de los pensamientos, palabras y sonidos que emitamos.

En efecto. En 1994 el Dr. Emoto tomó agua de la llave, recogiendo unas pocas gotas que congeló, las examinó al microscopio electrónico y las fotografió, puso parte de agua en una botella a la que adhirió una cinta con la palabra “amor”, a otra botella le puso la palabra “odio”, a otra botella con agua la expuso a música clásica y otra a rock metálico. Después congeló cada una de esas muestras y lo que descubrió fue sorprendente. Las fotografías hechas al agua expuesta a los buenos pensamientos, palabras de amor y música clásica mostraban preciosos cristales hexagonales, parecidos a los copos de nieve, en cambio las expuestas al odio, a ruido y palabras altisonantes, tenían estructuras caóticas. Así llegó a la conclusión de que el agua no solo recoge información sino que también es sensible a los sentimientos y a la conciencia, y también concluyó que si los pensamientos afectan de esta forma a la realidad física del agua, ¿qué nos harán a nosotros que tenemos un porcentaje de 70% del líquido elemental?

“CONVERSACIONES CON EL MAR” es una meditación guiada para mandar mensajes de amor y de paz al mar, y esperar pacientemente y con fe sus respuestas en diferentes manifestaciones. Tengo nueve años haciéndolo y cada año me acompaña más gente que se interesa por este tipo de meditación, en busca de armonía y salud. Pero claro, estos ejercicios no pueden hacerse diariamente, yo lo hago cada año y con mucho tiempo de preparación personal, así como con toda una logística que incluye música y sonido. Y aun cuando la meditación tradicional la podemos hacer todos los días, requiere también un lugar adecuado, música, veladoras, incienso, un vaso con agua y nuestro tiempo por veinte a treinta minutos.

En este tiempo que nos ha tocado vivir, en donde la velocidad y las prisas, por desgracia, son una constante diaria, destinarle tiempo a la meditación requiere un esfuerzo mayor, por lo que no siempre es posible aunque sea necesario para una vida espiritual en paz y en armonía.

La respuesta occidental fue el mindfulness, iniciado en Boston por Jon Kabat-Zinn con el impulso de Thich Nhat Hanh, que pertenece a la cuadragésima segunda generación del linaje Zen del Maestro chino Lin-Chi, quien en el siglo IX fundó la escuela Zen (Chan) en China y es considerado “el apóstol de la paz y la no violencia” por Martín Luther King Jr., quien lo propuso como candidato al Premio Nobel de la Paz.

Thich Nhat Hanh enseña que a través de la plena consciencia podemos aprender a vivir felices en el momento presente, en lugar de perdernos en el pasado viviendo en angustia, o en la incertidumbre y el miedo del futuro. Residir en el momento presente, dice el Maestro, constituye “el único camino para encontrar la paz en uno mismo y en el mundo.”

Y esto, con entrenamiento y plena conciencia, lo podemos hacer trabajando, conduciendo, estudiando y hasta haciendo el amor, por inverosímil que parezca… solo es aquietar la mente y a través de la respiración, vivir plenamente “el aquí y el ahora” en lo que se está haciendo.

GRACIAS POR TU ATENCIÓN QUERIDA PUEBLA

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