/ miércoles 2 de octubre de 2019

El niño debe ser sociable 

Las características sociales de los niños de 4 a 6 años de edad, ayudan a modificar su conducta y se debe tener la participación de los maestros de preescolar que deben observar continuamente a sus alumnos para compartir sus experiencias con sus padres.

Las pláticas con los padres y con otros educadores ayudan a definir el carácter social que se va desarrollando en los niños para hacerlos más realistas, confiables en sus primeras tareas de la vida y escolares.

Los educadores deben poner mucha atención a las actividades, actitudes y acciones sociales que el niño va desarrollando con sus compañeros, con sus maestros, con las personas mayores para saber si son típicas de él.

Esto requiere muestrear la conducta del niño durante un periodo de tres a cuatro meses, cuando inicia en el preescolar, para registrar su participación social positiva o negativa, lo que permite tener un control para aplicar una serie de actividades que desarrolle actitudes adecuadas a su personalidad.

Cualquier niño puede tener uno o dos días malos, por diversas razones; lo que se tiene que ir registrando por el educador y los padres, para tener un razonamiento confiable en la aplicación de juicios para crear un patrón general de comportamiento, brindándole la seguridad y un desarrollo social equilibrado.

El desarrollo social saludable no requiere que el niño sea 100% social. Lo importante es la calidad de su comportamiento lo que incrementa la cantidad de sus amistades, de sus compañeros de escuela, de sus familiares. Es necesario tener en mente que existe evidencia de que algunos niños son más tímidos que otros y que podría ser contraproducente forzarlos a mantener relaciones sociales que les hacen sentir incómodos.

Más aun, a menos que la timidez sea lo suficientemente severa para impedir que el niño disfrute de la mayoría de las cosas buenas de la vida como son: los cumpleaños, las fiestas infantiles, los paseos y las salidas familiares; es razonable que cuando se maneja con sensibilidad, su timidez disminuirá espontáneamente.

Son muchos los rasgos distintivos, que indican un desarrollo social adecuado que usualmente caracterizan al niño.

Este calificativo es incluido para asegurar que las fluctuaciones ocasionales no lleven a sobrevalorar las dificultades temporales de los niños.

Se deben observan los contactos directos y frecuentes que tiene el niño con otros, para tener en cuenta la variedad de situaciones y la información obtenida de padres en su comportamiento en el hogar y con familiares, así cada educador va teniendo una lista de cotejo en el comportamiento social, sus progresos o retrocesos.

Los educadores antes de intervenir, deben observar y monitorear las interacciones entre los niños y permitir que aquellos que raramente tienen dificultades, intenten solucionar los conflictos por ellos mismos.

Si un niño muestra la mayoría de los rasgos y características de una lista de cotejo positiva, es razonable asumir, entonces, que las dificultades ocasionales disminuirán sin intervención de los maestros y de los padres de familia.

Sin embargo, si un niño parece desempeñarse pobremente en las relaciones sociales con otros niños o familiares, los educadores y papás serán los responsables de intervenir en su cuidado, implementando estrategias que le ayudaran a disminuir y vencer las dificultades sociales.

La conducta social correcta de un niño, no se da en una receta. Se han implementado algunos puntos que maestros y padres de familia tienen que ir aplicando para el buen desempeño en su desarrollo social, para ello tiene que observar, entender y apoyar a los niños conforme ellos desarrollan su destrezas sociales a plenitud.

Si un niño parece estar desempeñándose muy poco en las relaciones sociales, los responsables de su cuidado deben de implementar estrategias que le ayudarán a establecer relaciones más satisfactorias con otros niños y con familiares.

Las investigaciones de las relaciones sociales en los niños, han mostrado que tienen distintas personalidades y temperamentos en sus primeros años de vida, manifestándose desde el nacimiento. Con el cuidado adecuado, su integración será más favorable a la vida diaria.

*Doctor en Educación.

Las características sociales de los niños de 4 a 6 años de edad, ayudan a modificar su conducta y se debe tener la participación de los maestros de preescolar que deben observar continuamente a sus alumnos para compartir sus experiencias con sus padres.

Las pláticas con los padres y con otros educadores ayudan a definir el carácter social que se va desarrollando en los niños para hacerlos más realistas, confiables en sus primeras tareas de la vida y escolares.

Los educadores deben poner mucha atención a las actividades, actitudes y acciones sociales que el niño va desarrollando con sus compañeros, con sus maestros, con las personas mayores para saber si son típicas de él.

Esto requiere muestrear la conducta del niño durante un periodo de tres a cuatro meses, cuando inicia en el preescolar, para registrar su participación social positiva o negativa, lo que permite tener un control para aplicar una serie de actividades que desarrolle actitudes adecuadas a su personalidad.

Cualquier niño puede tener uno o dos días malos, por diversas razones; lo que se tiene que ir registrando por el educador y los padres, para tener un razonamiento confiable en la aplicación de juicios para crear un patrón general de comportamiento, brindándole la seguridad y un desarrollo social equilibrado.

El desarrollo social saludable no requiere que el niño sea 100% social. Lo importante es la calidad de su comportamiento lo que incrementa la cantidad de sus amistades, de sus compañeros de escuela, de sus familiares. Es necesario tener en mente que existe evidencia de que algunos niños son más tímidos que otros y que podría ser contraproducente forzarlos a mantener relaciones sociales que les hacen sentir incómodos.

Más aun, a menos que la timidez sea lo suficientemente severa para impedir que el niño disfrute de la mayoría de las cosas buenas de la vida como son: los cumpleaños, las fiestas infantiles, los paseos y las salidas familiares; es razonable que cuando se maneja con sensibilidad, su timidez disminuirá espontáneamente.

Son muchos los rasgos distintivos, que indican un desarrollo social adecuado que usualmente caracterizan al niño.

Este calificativo es incluido para asegurar que las fluctuaciones ocasionales no lleven a sobrevalorar las dificultades temporales de los niños.

Se deben observan los contactos directos y frecuentes que tiene el niño con otros, para tener en cuenta la variedad de situaciones y la información obtenida de padres en su comportamiento en el hogar y con familiares, así cada educador va teniendo una lista de cotejo en el comportamiento social, sus progresos o retrocesos.

Los educadores antes de intervenir, deben observar y monitorear las interacciones entre los niños y permitir que aquellos que raramente tienen dificultades, intenten solucionar los conflictos por ellos mismos.

Si un niño muestra la mayoría de los rasgos y características de una lista de cotejo positiva, es razonable asumir, entonces, que las dificultades ocasionales disminuirán sin intervención de los maestros y de los padres de familia.

Sin embargo, si un niño parece desempeñarse pobremente en las relaciones sociales con otros niños o familiares, los educadores y papás serán los responsables de intervenir en su cuidado, implementando estrategias que le ayudaran a disminuir y vencer las dificultades sociales.

La conducta social correcta de un niño, no se da en una receta. Se han implementado algunos puntos que maestros y padres de familia tienen que ir aplicando para el buen desempeño en su desarrollo social, para ello tiene que observar, entender y apoyar a los niños conforme ellos desarrollan su destrezas sociales a plenitud.

Si un niño parece estar desempeñándose muy poco en las relaciones sociales, los responsables de su cuidado deben de implementar estrategias que le ayudarán a establecer relaciones más satisfactorias con otros niños y con familiares.

Las investigaciones de las relaciones sociales en los niños, han mostrado que tienen distintas personalidades y temperamentos en sus primeros años de vida, manifestándose desde el nacimiento. Con el cuidado adecuado, su integración será más favorable a la vida diaria.

*Doctor en Educación.

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