/ domingo 8 de agosto de 2021

El nuevo informe CONEVAL y los gobiernos electos

Los resultados que dio el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) el pasado jueves 5 de agosto no son muy alentadores en cuanto al anuncio del aumento del número de pobres en México, pero tampoco son diferentes a lo que cualquiera pudo estimar “a ojo de buen cubero”, después de 18 meses de pandemia.

Lo interesante del informe es que en esta ocasión CONEVAL aplicó una nueva metodología que pretende consolidarse en diez años, para que sea comparable, por lo que la advertencia es que no se puede comparar con los resultados que se presentaron en 2019 para el periodo 2008-2018. Así que los resultados que da a conocer por entidad federativa para 2018 y 2020 son “con base en los Lineamientos y criterios generales para la definición, identificación y medición de pobreza (Lineamientos 2018) y en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)”. Esta nueva serie de medición de la pobreza presume una metodología nueva, con información actualizada en función de los cambios en los umbrales para las carencias.

¿Qué significa la medición multidimensional? México es pionero en este tipo de mediciones, pero ahora informa sobre los derechos sociales que debe otorgar el Estado a los mexicanos, reporta datos a nivel estatal y municipal por grupos de población lo que posibilita revisar las políticas públicas para los tres órdenes de gobierno; es decir, da información de la evaluación de programas sociales para identificar las áreas de mejora en el desarrollo social de México, en lo sucesivo la información se podrá comparar para implementar análisis a corto y mediano plazo, también midió los derechos humanos que se derivan de las reformas recientes en el Congreso de la Unión, y derechos sociales comprometidos en tratados internacionales. Promete poder visualizar las carencias de la población y las regiones por grupos poblacionales. Una metodología de rendición de cuentas que ofrece alternativas de análisis subnacionales.

Los números gruesos del reporte refieren el 43.9% de aumento de la pobreza entre 2018 y 2020, ahora ya son 57.5 millones de pobres en nuestro país, 3.8 millones más. Cada dos años CONEVAL mide la pobreza multidimensional que considera indicadores como: ingreso, rezago educativo, acceso a la salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de vivienda, acceso a servicios básicos de vivienda y acceso a la alimentación.

El desempleo que produjo en 2020 la pandemia se ve reflejado inmediatamente en pobreza económica, el poder adquisitivo de las personas se vio impactado con la consecuente imposibilidad de adquirir por lo menos la canasta básica alimenticia. Si bien los resultados son diversos para las 32 entidades, en el caso de Puebla la pobreza pasó de 43.5 por ciento a 50.1 en un año.

No son buenas noticias, que se suman a lo que ya se había informado para la entidad: “la Secretaría de Bienestar a nivel federal declaró en su Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2021, que algunos de los municipios con más carencias a nivel estatal, son Eloxochitlán, Teopantlán, Ixtepec, Vicente Guerrero y Puebla capital” (e-consulta, abril 21, 2021). Ahora, los gobiernos locales que están en proceso de entrega-recepción y tomarán posesión el próximo 1 de septiembre, tienen la posibilidad de revisar con lupa la información para tomar decisiones más acertadas en este campo de las políticas públicas, tan tomado a la ligera, y poner su granito de arena para enfrentar el enorme reto de abatir la pobreza multidimensional agravada por la pandemia.

*Politóloga, profesora-investigadora. Miembro Fundadora de la AMECIP. Mail: margarita_arguelles@hotmail.com

Los resultados que dio el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) el pasado jueves 5 de agosto no son muy alentadores en cuanto al anuncio del aumento del número de pobres en México, pero tampoco son diferentes a lo que cualquiera pudo estimar “a ojo de buen cubero”, después de 18 meses de pandemia.

Lo interesante del informe es que en esta ocasión CONEVAL aplicó una nueva metodología que pretende consolidarse en diez años, para que sea comparable, por lo que la advertencia es que no se puede comparar con los resultados que se presentaron en 2019 para el periodo 2008-2018. Así que los resultados que da a conocer por entidad federativa para 2018 y 2020 son “con base en los Lineamientos y criterios generales para la definición, identificación y medición de pobreza (Lineamientos 2018) y en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)”. Esta nueva serie de medición de la pobreza presume una metodología nueva, con información actualizada en función de los cambios en los umbrales para las carencias.

¿Qué significa la medición multidimensional? México es pionero en este tipo de mediciones, pero ahora informa sobre los derechos sociales que debe otorgar el Estado a los mexicanos, reporta datos a nivel estatal y municipal por grupos de población lo que posibilita revisar las políticas públicas para los tres órdenes de gobierno; es decir, da información de la evaluación de programas sociales para identificar las áreas de mejora en el desarrollo social de México, en lo sucesivo la información se podrá comparar para implementar análisis a corto y mediano plazo, también midió los derechos humanos que se derivan de las reformas recientes en el Congreso de la Unión, y derechos sociales comprometidos en tratados internacionales. Promete poder visualizar las carencias de la población y las regiones por grupos poblacionales. Una metodología de rendición de cuentas que ofrece alternativas de análisis subnacionales.

Los números gruesos del reporte refieren el 43.9% de aumento de la pobreza entre 2018 y 2020, ahora ya son 57.5 millones de pobres en nuestro país, 3.8 millones más. Cada dos años CONEVAL mide la pobreza multidimensional que considera indicadores como: ingreso, rezago educativo, acceso a la salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de vivienda, acceso a servicios básicos de vivienda y acceso a la alimentación.

El desempleo que produjo en 2020 la pandemia se ve reflejado inmediatamente en pobreza económica, el poder adquisitivo de las personas se vio impactado con la consecuente imposibilidad de adquirir por lo menos la canasta básica alimenticia. Si bien los resultados son diversos para las 32 entidades, en el caso de Puebla la pobreza pasó de 43.5 por ciento a 50.1 en un año.

No son buenas noticias, que se suman a lo que ya se había informado para la entidad: “la Secretaría de Bienestar a nivel federal declaró en su Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2021, que algunos de los municipios con más carencias a nivel estatal, son Eloxochitlán, Teopantlán, Ixtepec, Vicente Guerrero y Puebla capital” (e-consulta, abril 21, 2021). Ahora, los gobiernos locales que están en proceso de entrega-recepción y tomarán posesión el próximo 1 de septiembre, tienen la posibilidad de revisar con lupa la información para tomar decisiones más acertadas en este campo de las políticas públicas, tan tomado a la ligera, y poner su granito de arena para enfrentar el enorme reto de abatir la pobreza multidimensional agravada por la pandemia.

*Politóloga, profesora-investigadora. Miembro Fundadora de la AMECIP. Mail: margarita_arguelles@hotmail.com