/ viernes 21 de agosto de 2020

El pragmatismo de los políticos

Mientras los partidos con mayor número de votos en Puebla –Morena, PAN y PRI- viven conflictos internos, empezaron junto con sus militantes a recibir guiños más continuos de organizaciones civiles e institutos políticos, para establecer alianzas y candidaturas ciudadanas, con un perfil ganador.

Hay razones de peso para ello. Los ven débiles y solos difícilmente podrán vencer a la maquinaria de Morena para ganar la mayoría en el Congreso Local y las más importantes presidencias municipales.

O bien como advierten desprendimientos de viejos militantes, encuentran en ellos posibles aspirantes que eleven su porcentaje de votación.

Además, los obuses lanzados con videos de operadores panistas del Senado recibiendo pacas de dinero en efectivo de sobornos para apoyar con sus votos la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto y la filtración de las denuncias de Emilio Lozoya, de cómo recibía órdenes del presidente y del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, para “atender” a senadores y diputados, tienen como objetivo debilitar a panistas y priistas sus mayores competidores en 2021.

Por ejemplo, Sumemos, que encabeza Gabriel Hinojosa Rivero, esta semana le “tiro línea” a Acción Nacional advirtiendo que no tendrá votos suficientes en las elecciones del próximo año para ganar importantes posiciones y ellos “generosamente” se ofrecen a sumar su fuerza y poner candidatos. Todo eso después de que calcularon que no conseguirán registro como independientes, lo que pretendían en su momento.

Los continuos encuentros de Dante Delgado, dueño de Movimiento Ciudadano, con poblanos de diversa filiación para ofrecerles candidaturas el próximo año, ha encontrado eco en algunos priistas que ya empezaron a renunciar a su filiación con el tricolor, porque apuestan a jugar en las próximas elecciones.

Antorcha Campesina, a quien le negaron su registro como partido local, empezaba a coquetear con el PAN, porque ha visto la descomposición del PRI poblano, ahora está sometida a ráfagas de los gobiernos federal y estatal para debilitarlos en su organización y sobre todo impedir que tengan la capacidad de hacer acuerdos para sumar sus votos cautivos a algún partido.

El escenario está puesto para la competencia, sin importar ideologías, el pragmatismo domina.

Todas las decisiones que se den en los siguientes días y meses estarán aderezadas con fines electorales.

Los políticos poblanos mueven sus piezas en el tablero de ajedrez, porque sólo se jubilarán cuando reciban los santos óleos.

De las anécdotas que se cuentan

El día que se conoció el fallecimiento del político veracruzano Fernando Gutiérrez Barrios se estremeció la clase política mexicana.

El hombre-leyenda de la información política, desde la década de los 50 del siglo pasado, había pasado a mejor vida. Lo suyo era la información privilegiada y la secrecía, virtudes que siempre le valoraron propios y extraños.

Uno de sus eternos rivales, el poblano Manuel Bartlett, llegó ante el féretro de Gutiérrez Barrios, hizo guardia y observó de cerca al difunto. Se retiró.

Cuando se le preguntó por qué había acudido al funeral de su enemigo político, el exgobernador poblano respondió:

-Vine a confirmar que en verdad estaba muerto-. Era uno menos de sus rivales.

Sólo así los políticos dejan de luchar por el poder.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

Mientras los partidos con mayor número de votos en Puebla –Morena, PAN y PRI- viven conflictos internos, empezaron junto con sus militantes a recibir guiños más continuos de organizaciones civiles e institutos políticos, para establecer alianzas y candidaturas ciudadanas, con un perfil ganador.

Hay razones de peso para ello. Los ven débiles y solos difícilmente podrán vencer a la maquinaria de Morena para ganar la mayoría en el Congreso Local y las más importantes presidencias municipales.

O bien como advierten desprendimientos de viejos militantes, encuentran en ellos posibles aspirantes que eleven su porcentaje de votación.

Además, los obuses lanzados con videos de operadores panistas del Senado recibiendo pacas de dinero en efectivo de sobornos para apoyar con sus votos la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto y la filtración de las denuncias de Emilio Lozoya, de cómo recibía órdenes del presidente y del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, para “atender” a senadores y diputados, tienen como objetivo debilitar a panistas y priistas sus mayores competidores en 2021.

Por ejemplo, Sumemos, que encabeza Gabriel Hinojosa Rivero, esta semana le “tiro línea” a Acción Nacional advirtiendo que no tendrá votos suficientes en las elecciones del próximo año para ganar importantes posiciones y ellos “generosamente” se ofrecen a sumar su fuerza y poner candidatos. Todo eso después de que calcularon que no conseguirán registro como independientes, lo que pretendían en su momento.

Los continuos encuentros de Dante Delgado, dueño de Movimiento Ciudadano, con poblanos de diversa filiación para ofrecerles candidaturas el próximo año, ha encontrado eco en algunos priistas que ya empezaron a renunciar a su filiación con el tricolor, porque apuestan a jugar en las próximas elecciones.

Antorcha Campesina, a quien le negaron su registro como partido local, empezaba a coquetear con el PAN, porque ha visto la descomposición del PRI poblano, ahora está sometida a ráfagas de los gobiernos federal y estatal para debilitarlos en su organización y sobre todo impedir que tengan la capacidad de hacer acuerdos para sumar sus votos cautivos a algún partido.

El escenario está puesto para la competencia, sin importar ideologías, el pragmatismo domina.

Todas las decisiones que se den en los siguientes días y meses estarán aderezadas con fines electorales.

Los políticos poblanos mueven sus piezas en el tablero de ajedrez, porque sólo se jubilarán cuando reciban los santos óleos.

De las anécdotas que se cuentan

El día que se conoció el fallecimiento del político veracruzano Fernando Gutiérrez Barrios se estremeció la clase política mexicana.

El hombre-leyenda de la información política, desde la década de los 50 del siglo pasado, había pasado a mejor vida. Lo suyo era la información privilegiada y la secrecía, virtudes que siempre le valoraron propios y extraños.

Uno de sus eternos rivales, el poblano Manuel Bartlett, llegó ante el féretro de Gutiérrez Barrios, hizo guardia y observó de cerca al difunto. Se retiró.

Cuando se le preguntó por qué había acudido al funeral de su enemigo político, el exgobernador poblano respondió:

-Vine a confirmar que en verdad estaba muerto-. Era uno menos de sus rivales.

Sólo así los políticos dejan de luchar por el poder.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

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