/ viernes 29 de mayo de 2020

El principio hermético de vibración

En el año de 1970 apareció el primer libro del futurólogo norteamericano Alvin Toffler, llamado El Shock del Futuro, cuya temática consiste en la tensión y desorientación que se provoca en las personas al obligarlas a un cambio excesivo en un lapso de tiempo demasiado breve, pero aún más, aumentado todo por una “desorientación vertiginosa y cambios en sistemas y conductas muy acelerados”.

Hasta hace apenas un par de décadas era fácil para la mayoría de líderes en el mundo determinar las causas y los efectos de los acontecimientos de la realidad. Los negocios y los trabajos en lo general eran estables. En México, el principio de la estabilidad en el empleo determinaba, hasta la legislación del 2012 de Felipe Calderón, que los empleos fueran como regla general, por tiempo indeterminado. El mundo era sólido y estable.

Después, cambios históricos en términos demográficos, geopolíticos, económicos y sociales (terrorismo, inmigración, crash financiero, etc.) acelerados por los vientos de la globalización, trajeron consigo una transformación radical en las estructuras del planeta. En palabras del filósofo Zygmunt Bauman, pasamos de un mundo sólido y estable a un mundo líquido, en el que las estructuras sociales ya no perduran el tiempo necesario para solidificarse y no sirven de marco de referencia para los actos humanos. Todo se transformó en incierto e impredecible.

Pero esta es una ley hermética y universal en la que no habíamos reparado hasta estas últimas sacudidas, con la aparición de la pandemia del Covid-19. El Principio de Vibración manifiesta que nada en el universo es firme o estable, que todo se encuentra en un continuo movimiento, en una continua vibración y transformación, con la certeza de que todo cambio nos llevará a evolucionar a un nuevo nivel de nuestra conciencia.

Esto es lo que ahora debemos comprender con la pandemia. La nueva realidad no es más que la manifestación de este principio universal, que nos hace entender que todo es relativo y cambiante, que somos río en constante movimiento y cambio para un nivel de conciencia mayor. La nueva vibración del universo y de la tierra que se está dando ahora nos está obligando a vibrar más alto en conjunción con ella; quien no lo logre porque no lo entiende, porque es ignorante o indiferente sucumbirá, por el coronavirus o por cualquier otra enfermedad.

Las crisis aparecen cuando permanecemos rígidos e inflexibles en una sola posición. Cuanto más cerrados estemos en una posición o idea, más fuerte será el sacudimiento del universo para movernos de ahí. En otras palabras, las crisis son los instrumentos del universo para movernos y cambiar nuestra conciencia y vibración cuando hemos perdido la brújula, cuando nos sentimos dioses e inmortales. Recordemos que la soberbia derribó al príncipe de la luz Luzbel para confinarlo a la oscuridad eterna, y ha sido el pecado recurrente en la historia del hombre desde el génesis.

Nuestra defensa ante la pandemia no necesariamente será entonces quedarse en casa, porque esto fue bueno al inicio del problema para prevenirlo, pero ahora es inercia y detiene la energía del dinero, sino elevar nuestra vibración para atraer la salud, la prosperidad y reforzar nuestro sistema energético espiritual y físico, y el camino es LA ESPIRITUALIDAD, aplicando el Principio de Correspondencia, del que hablaré la próxima semana, si DIOS lo permite.

Gracias Puebla. Te invito a que me escuches mañana en mi programa CONVERSACIONES, en ABC Radio, 12.80 de AM, a las 9 hrs. Y te recuerdo ahora, más que nunca, que: LO QUE CUESTA DINERO VALE POCO.

En el año de 1970 apareció el primer libro del futurólogo norteamericano Alvin Toffler, llamado El Shock del Futuro, cuya temática consiste en la tensión y desorientación que se provoca en las personas al obligarlas a un cambio excesivo en un lapso de tiempo demasiado breve, pero aún más, aumentado todo por una “desorientación vertiginosa y cambios en sistemas y conductas muy acelerados”.

Hasta hace apenas un par de décadas era fácil para la mayoría de líderes en el mundo determinar las causas y los efectos de los acontecimientos de la realidad. Los negocios y los trabajos en lo general eran estables. En México, el principio de la estabilidad en el empleo determinaba, hasta la legislación del 2012 de Felipe Calderón, que los empleos fueran como regla general, por tiempo indeterminado. El mundo era sólido y estable.

Después, cambios históricos en términos demográficos, geopolíticos, económicos y sociales (terrorismo, inmigración, crash financiero, etc.) acelerados por los vientos de la globalización, trajeron consigo una transformación radical en las estructuras del planeta. En palabras del filósofo Zygmunt Bauman, pasamos de un mundo sólido y estable a un mundo líquido, en el que las estructuras sociales ya no perduran el tiempo necesario para solidificarse y no sirven de marco de referencia para los actos humanos. Todo se transformó en incierto e impredecible.

Pero esta es una ley hermética y universal en la que no habíamos reparado hasta estas últimas sacudidas, con la aparición de la pandemia del Covid-19. El Principio de Vibración manifiesta que nada en el universo es firme o estable, que todo se encuentra en un continuo movimiento, en una continua vibración y transformación, con la certeza de que todo cambio nos llevará a evolucionar a un nuevo nivel de nuestra conciencia.

Esto es lo que ahora debemos comprender con la pandemia. La nueva realidad no es más que la manifestación de este principio universal, que nos hace entender que todo es relativo y cambiante, que somos río en constante movimiento y cambio para un nivel de conciencia mayor. La nueva vibración del universo y de la tierra que se está dando ahora nos está obligando a vibrar más alto en conjunción con ella; quien no lo logre porque no lo entiende, porque es ignorante o indiferente sucumbirá, por el coronavirus o por cualquier otra enfermedad.

Las crisis aparecen cuando permanecemos rígidos e inflexibles en una sola posición. Cuanto más cerrados estemos en una posición o idea, más fuerte será el sacudimiento del universo para movernos de ahí. En otras palabras, las crisis son los instrumentos del universo para movernos y cambiar nuestra conciencia y vibración cuando hemos perdido la brújula, cuando nos sentimos dioses e inmortales. Recordemos que la soberbia derribó al príncipe de la luz Luzbel para confinarlo a la oscuridad eterna, y ha sido el pecado recurrente en la historia del hombre desde el génesis.

Nuestra defensa ante la pandemia no necesariamente será entonces quedarse en casa, porque esto fue bueno al inicio del problema para prevenirlo, pero ahora es inercia y detiene la energía del dinero, sino elevar nuestra vibración para atraer la salud, la prosperidad y reforzar nuestro sistema energético espiritual y físico, y el camino es LA ESPIRITUALIDAD, aplicando el Principio de Correspondencia, del que hablaré la próxima semana, si DIOS lo permite.

Gracias Puebla. Te invito a que me escuches mañana en mi programa CONVERSACIONES, en ABC Radio, 12.80 de AM, a las 9 hrs. Y te recuerdo ahora, más que nunca, que: LO QUE CUESTA DINERO VALE POCO.

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