/ jueves 8 de agosto de 2019

En Punto

Ni una semana cumple en el poder, al frente del Poder Ejecutivo, y Luis Miguel Barbosa Huerta ya fue testigo de uno de los acontecimientos más violentos e inhumanos que ocurren, no tan seguido, pero sí de manera permanente en el estado desde hace algunos años: el linchamiento.

Este miércoles, pobladores de Tepexco y Cohuecan, dos municipios de la región mixteca, se hicieron “justicia” por propia mano y mataron a golpes a cinco personas que, según la turba enardecida, eran responsables de un intento de secuestro que perpetraban minutos antes y del homicidio incidental de un comerciante.

El “argumento” y la justificación son los de siempre, que había que matarlos debido a la nula presencia de las fuerzas policiales que impidieran en ese momento la comisión de los hechos delictivos y a la incapacidad del Estado para castigar a los presuntos culpables.

Entonces, sin más, la turba gritó que eran responsables de secuestro y sin mediar razones, ni un juicio formal y justo de por medio, procedió al homicidio.

En una misma escena se desarrolla la presunta comisión de dos delitos.

Uno queda en mera presunción, porque se interrumpe el presumible secuestro, y el otro se concreta: el asesinato de cinco personas de las que nunca se sabrá a ciencia cierta si eran culpables o no, porque ya muertos y juzgados por la masa que no recibe castigo, a nadie interesa.

Esa es la peor de las impunidades, que ha sido tolerada en el pasado por una Fiscalía General del Estado imposibilitada para actuar, por ineficaz y obsoleta.

La gente acusa, mata y luego se va tranquila a su casa, a esperar el próximo linchamiento.

La bola ardiente está ahora en manos de Luis Miguel Barbosa, que en ese prometer que todo será nuevo en su administración, está obligado a entregar soluciones a sus gobernados, las que quienes le precedieron en el cargo no pudieron concretar.


***

De escaparate callejero para el comercio informal, una zona del centro de la ciudad de Puebla ha pasado a convertirse en depósito vial de motocicletas particulares, así como de repartidores de la aplicación denominada Uber Eats.

Eso es lo que ha pasado con una parte del corredor de la calle 5 de Mayo, que de manera formal y oficial es considerado zona peatonal pero que en los hechos ha mutado de ser paraíso de los vendedores ambulantes a estacionamiento gratuito de decenas de motocicletas.

Dos tramos de la 5 de Mayo, de 8 a 12 Oriente-Poniente, son empleadas como área para aparcar de motociclistas, sitio que se suma a un trayecto de la 3 Poniente que ha sido destinado para el mismo efecto.

Ambulantes y ahora conductores de motocicletas han hecho del primer cuadro de la ciudad su zona de “trabajo”, y la han usado a placer, con la complacencia y en algunos casos ante la ineficacia de las autoridades municipales.


***

Que siempre sí está por regresar al ayuntamiento de Puebla el programa de seguro contra baches, que paga la reparación de los daños a vehículos automotores particulares causados por los desperfectos del pavimento.

El gobierno municipal ha retomado el análisis para reactivar este programa, que tuvo en marcha el ayuntamiento de Luis Banck Serrato, según dio a conocer el tesorero Armando Morales Aparicio.

Hace unas semanas dijeron que el beneficio no regresaría.

Hoy, dados los reclamos de los dueños de automóviles, cambiaron de opinión.

Ni una semana cumple en el poder, al frente del Poder Ejecutivo, y Luis Miguel Barbosa Huerta ya fue testigo de uno de los acontecimientos más violentos e inhumanos que ocurren, no tan seguido, pero sí de manera permanente en el estado desde hace algunos años: el linchamiento.

Este miércoles, pobladores de Tepexco y Cohuecan, dos municipios de la región mixteca, se hicieron “justicia” por propia mano y mataron a golpes a cinco personas que, según la turba enardecida, eran responsables de un intento de secuestro que perpetraban minutos antes y del homicidio incidental de un comerciante.

El “argumento” y la justificación son los de siempre, que había que matarlos debido a la nula presencia de las fuerzas policiales que impidieran en ese momento la comisión de los hechos delictivos y a la incapacidad del Estado para castigar a los presuntos culpables.

Entonces, sin más, la turba gritó que eran responsables de secuestro y sin mediar razones, ni un juicio formal y justo de por medio, procedió al homicidio.

En una misma escena se desarrolla la presunta comisión de dos delitos.

Uno queda en mera presunción, porque se interrumpe el presumible secuestro, y el otro se concreta: el asesinato de cinco personas de las que nunca se sabrá a ciencia cierta si eran culpables o no, porque ya muertos y juzgados por la masa que no recibe castigo, a nadie interesa.

Esa es la peor de las impunidades, que ha sido tolerada en el pasado por una Fiscalía General del Estado imposibilitada para actuar, por ineficaz y obsoleta.

La gente acusa, mata y luego se va tranquila a su casa, a esperar el próximo linchamiento.

La bola ardiente está ahora en manos de Luis Miguel Barbosa, que en ese prometer que todo será nuevo en su administración, está obligado a entregar soluciones a sus gobernados, las que quienes le precedieron en el cargo no pudieron concretar.


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De escaparate callejero para el comercio informal, una zona del centro de la ciudad de Puebla ha pasado a convertirse en depósito vial de motocicletas particulares, así como de repartidores de la aplicación denominada Uber Eats.

Eso es lo que ha pasado con una parte del corredor de la calle 5 de Mayo, que de manera formal y oficial es considerado zona peatonal pero que en los hechos ha mutado de ser paraíso de los vendedores ambulantes a estacionamiento gratuito de decenas de motocicletas.

Dos tramos de la 5 de Mayo, de 8 a 12 Oriente-Poniente, son empleadas como área para aparcar de motociclistas, sitio que se suma a un trayecto de la 3 Poniente que ha sido destinado para el mismo efecto.

Ambulantes y ahora conductores de motocicletas han hecho del primer cuadro de la ciudad su zona de “trabajo”, y la han usado a placer, con la complacencia y en algunos casos ante la ineficacia de las autoridades municipales.


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Que siempre sí está por regresar al ayuntamiento de Puebla el programa de seguro contra baches, que paga la reparación de los daños a vehículos automotores particulares causados por los desperfectos del pavimento.

El gobierno municipal ha retomado el análisis para reactivar este programa, que tuvo en marcha el ayuntamiento de Luis Banck Serrato, según dio a conocer el tesorero Armando Morales Aparicio.

Hace unas semanas dijeron que el beneficio no regresaría.

Hoy, dados los reclamos de los dueños de automóviles, cambiaron de opinión.

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