/ viernes 9 de agosto de 2019

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La naturaleza irracional de un acto de linchamiento a manos de una turba enardecida derivó el miércoles en Cohuecan y Tepexco en el peor de los escenarios posibles: el homicidio de por lo menos tres personas que nada tenían que ver con el presumible intento de secuestro de un agricultor, es decir: en el asesinato de tres inocentes.

Ninguno de los siete linchados ese día en esos dos municipios de la mixteca poblana debía haber sido víctima de asesinato por parte de la masa.

Todos, aun responsables del intento de comisión de uno de los delitos más atroces que se registran en la actualidad en el estado, merecían ser llevados ante la autoridad y ser juzgados y sancionados conforme a la ley.

No ocurrió así.

Lo más grave es que ahora se tiene la certeza de que tres de los asesinados no tuvieron nada que ver con los hechos que la gente les reclamaba.

Tres inocentes, entre ellos un menor de edad de 16 años, murieron lapidados y horrorizados por una “culpa” que no era suya y de la que no entendían nada.

Ese es el peor de los temores de todo linchamiento, que la muchedumbre irracional acabe con la vida de gente inocente, a la que se presume delincuente y a la que se acusa desde un dedo y una voz anónima que en la más cruel de las injusticias condena a la humillación y la muerte.

Fuentes extraoficiales inmersas en la investigación de los lamentables acontecimientos confirman que tres de siete linchados murieron solo porque los pobladores los confundieron.

***

El gobernador Luis Miguel Barbosa abordó el problema y tocó los puntos más importantes.

Primero explicó las causas por las que ocurrió el linchamiento.

La deuda social con los más pobres, la ausencia gubernamental en las comunidades, el abandono y falta de efectividad de la autoridad, provocaron los linchamientos de Cohuecan y Tepexco, expuso el mandatario a través de las redes sociales.

La buena noticia es que agregó que no permitirá que eso vuelva a ocurrir:

“La gente cansada por el olvido, por la falta de efectividad de quienes han gobernado, hace que la respuesta sea excesiva y se llegue a la justicia por propia mano. No seguirá ocurriendo así, tendremos que fortalecer el Estado de Derecho. Es inadmisible la justicia por propia mano”.

Un buen comienzo: reconocer lo que pasó.

***

Al ayuntamiento de Puebla le llueve sobre mojado.

Mejor dicho, a la presidenta municipal Claudia Rivera Vivanco.

Representantes de 28 inspectorías del municipio acusaron haber sido ignorados en lo que va del gobierno de la alcaldesa de Morena en lo que corresponde a peticiones de obra pública y demandas concretas en materia de seguridad pública.

La queja de los representantes populares fue expresada durante una reunión de trabajo con regidores y funcionarios municipales.

El encuentro significó el primer paso para colaborar ahora sí de manera coordinada.

Regidores y funcionarios se comprometieron a armar un plan de trabajo que tendría que estar listo en menos de una semana.

No obstante, pese a las buenas intenciones, los inspectores aprovecharon la primera oportunidad que tuvieron para exponer sus acusaciones.

El representante de la inspectoría de Guadalupe Hidalgo, Antonio Bailón, por ejemplo, acusó que los vecinos le exigen el programa de bacheo, sobre todo en la vialidad que lleva a las oficinas de la inspectoría.

“Viene el 15 de septiembre y la explanada llegan cuatro mil gentes, los vecinos me reclaman y yo les explico que he metido las peticiones y no he tenido resultados”, dijo.

Y así muchos otros, en la misma línea.

La naturaleza irracional de un acto de linchamiento a manos de una turba enardecida derivó el miércoles en Cohuecan y Tepexco en el peor de los escenarios posibles: el homicidio de por lo menos tres personas que nada tenían que ver con el presumible intento de secuestro de un agricultor, es decir: en el asesinato de tres inocentes.

Ninguno de los siete linchados ese día en esos dos municipios de la mixteca poblana debía haber sido víctima de asesinato por parte de la masa.

Todos, aun responsables del intento de comisión de uno de los delitos más atroces que se registran en la actualidad en el estado, merecían ser llevados ante la autoridad y ser juzgados y sancionados conforme a la ley.

No ocurrió así.

Lo más grave es que ahora se tiene la certeza de que tres de los asesinados no tuvieron nada que ver con los hechos que la gente les reclamaba.

Tres inocentes, entre ellos un menor de edad de 16 años, murieron lapidados y horrorizados por una “culpa” que no era suya y de la que no entendían nada.

Ese es el peor de los temores de todo linchamiento, que la muchedumbre irracional acabe con la vida de gente inocente, a la que se presume delincuente y a la que se acusa desde un dedo y una voz anónima que en la más cruel de las injusticias condena a la humillación y la muerte.

Fuentes extraoficiales inmersas en la investigación de los lamentables acontecimientos confirman que tres de siete linchados murieron solo porque los pobladores los confundieron.

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El gobernador Luis Miguel Barbosa abordó el problema y tocó los puntos más importantes.

Primero explicó las causas por las que ocurrió el linchamiento.

La deuda social con los más pobres, la ausencia gubernamental en las comunidades, el abandono y falta de efectividad de la autoridad, provocaron los linchamientos de Cohuecan y Tepexco, expuso el mandatario a través de las redes sociales.

La buena noticia es que agregó que no permitirá que eso vuelva a ocurrir:

“La gente cansada por el olvido, por la falta de efectividad de quienes han gobernado, hace que la respuesta sea excesiva y se llegue a la justicia por propia mano. No seguirá ocurriendo así, tendremos que fortalecer el Estado de Derecho. Es inadmisible la justicia por propia mano”.

Un buen comienzo: reconocer lo que pasó.

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Al ayuntamiento de Puebla le llueve sobre mojado.

Mejor dicho, a la presidenta municipal Claudia Rivera Vivanco.

Representantes de 28 inspectorías del municipio acusaron haber sido ignorados en lo que va del gobierno de la alcaldesa de Morena en lo que corresponde a peticiones de obra pública y demandas concretas en materia de seguridad pública.

La queja de los representantes populares fue expresada durante una reunión de trabajo con regidores y funcionarios municipales.

El encuentro significó el primer paso para colaborar ahora sí de manera coordinada.

Regidores y funcionarios se comprometieron a armar un plan de trabajo que tendría que estar listo en menos de una semana.

No obstante, pese a las buenas intenciones, los inspectores aprovecharon la primera oportunidad que tuvieron para exponer sus acusaciones.

El representante de la inspectoría de Guadalupe Hidalgo, Antonio Bailón, por ejemplo, acusó que los vecinos le exigen el programa de bacheo, sobre todo en la vialidad que lleva a las oficinas de la inspectoría.

“Viene el 15 de septiembre y la explanada llegan cuatro mil gentes, los vecinos me reclaman y yo les explico que he metido las peticiones y no he tenido resultados”, dijo.

Y así muchos otros, en la misma línea.

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