/ martes 4 de febrero de 2020

En Punto

¿Qué enemigo político tienen en común la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, y el diputado local del PT y ex presidente de la mesa directiva del Congreso del Estado, José Juan Espinosa Torres?

La pregunta viene a cuento por lo ocurrido ayer en la marcha que unas 500 personas realizaron en las calles del centro de la ciudad en contra de la edil.

Al margen del contenido de la protesta, que tuvo como propósito pedir la renuncia o destitución de la presidenta municipal, sorprendió que los mismos ciudadanos “espontáneos” hayan tenido la encomienda de desacreditar al legislador local.

En efecto, en la marcha contra Claudia Rivera hubo además un movimiento, mucho menos visible, silencioso, contra Espinosa Torres.

Las mismas personas que gritaban en contra de la alcaldesa se daba tiempo para hacer una pausa en su reclamo y colocar propaganda en contra de José Juan Espinosa.

Eso sorprendió a quienes se dieron cuenta de la acción premeditada, porque por más que intentaron buscar la liga de Espinosa en el gobierno de la ciudad, no la encontraron.

Quizá Rivera Vivanco tenga más información para dar con la identidad del personaje que podría tener interés en tundirle no solo a ella, sino también al diputado Espinosa Torres.

¿Quién será?

***

Eduardo Alcántara Montiel ha propuesta una salida negociada al conflicto jurídico que mantiene con Jesús Zaldívar Benavides, a quien tiene impugnado ante los órganos internos del PAN por la contienda en la que ambos disputaron la presidencia del Comité Directivo Municipal de Puebla.

Aunque no lo dice de manera directa, Alcántara propone una mesa de negociación en la que, de una vez, casi un año antes de los plazos formales y constitucionales, el grupo que representa y que lo apoyó hace unos meses reciba precandidaturas a puestos de elección popular para los comicios intermedios de 2021.

“Dejemos ya los procesos internos, impugnaciones y demás, para poder enfocarnos en el trabajo (…) nuestra posición no (es) estar llorando por posiciones en el partido como otros. Hay más que una silla interna en el partido y eso es lo que necesita la gente para poder creer en Acción Nacional”, expuso el excandidato a dirigente municipal.

Por supuesto, habla de concretar acuerdos para que todos los militantes, él entre ellos, claro, sean incluidos en las candidaturas.

Si lo que quiere es que se garantice la inclusión de algunos de los integrantes de su grupo en el proceso electoral de 2021, el mensaje es clarísimo para Zaldívar Benavides, pero principalmente para los panistas de pedigrí que lo apoyaron para hacerse del comité que había dejado vacante Pablo Rodríguez Regordosa.

A ver qué le responden.

***

A propósito del PAN y sus divisiones internas.

Amparo Acuña Figueroa recurrió a la Comisión Nacional de Justicia de ese instituto político para impugnar su despido de la secretaría de Promoción Política de la Mujer en el Comité Directivo Estatal.

En el documento, Acuña asienta que Genoveva Huerta Villegas, presidenta del partido, le pidió su renuncia con el argumento de que “no tenía coincidencias políticas” con su esposo y actual dirigente, Jesús Zaldívar.

Con todo esto parece lejana la reconciliación en el blanquiazul.

¿Qué enemigo político tienen en común la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, y el diputado local del PT y ex presidente de la mesa directiva del Congreso del Estado, José Juan Espinosa Torres?

La pregunta viene a cuento por lo ocurrido ayer en la marcha que unas 500 personas realizaron en las calles del centro de la ciudad en contra de la edil.

Al margen del contenido de la protesta, que tuvo como propósito pedir la renuncia o destitución de la presidenta municipal, sorprendió que los mismos ciudadanos “espontáneos” hayan tenido la encomienda de desacreditar al legislador local.

En efecto, en la marcha contra Claudia Rivera hubo además un movimiento, mucho menos visible, silencioso, contra Espinosa Torres.

Las mismas personas que gritaban en contra de la alcaldesa se daba tiempo para hacer una pausa en su reclamo y colocar propaganda en contra de José Juan Espinosa.

Eso sorprendió a quienes se dieron cuenta de la acción premeditada, porque por más que intentaron buscar la liga de Espinosa en el gobierno de la ciudad, no la encontraron.

Quizá Rivera Vivanco tenga más información para dar con la identidad del personaje que podría tener interés en tundirle no solo a ella, sino también al diputado Espinosa Torres.

¿Quién será?

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Eduardo Alcántara Montiel ha propuesta una salida negociada al conflicto jurídico que mantiene con Jesús Zaldívar Benavides, a quien tiene impugnado ante los órganos internos del PAN por la contienda en la que ambos disputaron la presidencia del Comité Directivo Municipal de Puebla.

Aunque no lo dice de manera directa, Alcántara propone una mesa de negociación en la que, de una vez, casi un año antes de los plazos formales y constitucionales, el grupo que representa y que lo apoyó hace unos meses reciba precandidaturas a puestos de elección popular para los comicios intermedios de 2021.

“Dejemos ya los procesos internos, impugnaciones y demás, para poder enfocarnos en el trabajo (…) nuestra posición no (es) estar llorando por posiciones en el partido como otros. Hay más que una silla interna en el partido y eso es lo que necesita la gente para poder creer en Acción Nacional”, expuso el excandidato a dirigente municipal.

Por supuesto, habla de concretar acuerdos para que todos los militantes, él entre ellos, claro, sean incluidos en las candidaturas.

Si lo que quiere es que se garantice la inclusión de algunos de los integrantes de su grupo en el proceso electoral de 2021, el mensaje es clarísimo para Zaldívar Benavides, pero principalmente para los panistas de pedigrí que lo apoyaron para hacerse del comité que había dejado vacante Pablo Rodríguez Regordosa.

A ver qué le responden.

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A propósito del PAN y sus divisiones internas.

Amparo Acuña Figueroa recurrió a la Comisión Nacional de Justicia de ese instituto político para impugnar su despido de la secretaría de Promoción Política de la Mujer en el Comité Directivo Estatal.

En el documento, Acuña asienta que Genoveva Huerta Villegas, presidenta del partido, le pidió su renuncia con el argumento de que “no tenía coincidencias políticas” con su esposo y actual dirigente, Jesús Zaldívar.

Con todo esto parece lejana la reconciliación en el blanquiazul.

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