/ viernes 3 de abril de 2020

En Punto

La Secretaría de Bienestar se va de un extremo a otro.

Durante meses, esta dependencia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador tuvo a cientos de beneficiarios del programa 68 y Más parados durante horas sobre las calles 16 de Septiembre y 5 Oriente, ya fuera en el sol o en el frío, para poder recibir los recursos económicos.

Incluso ya en periodo de contingencia por la presencia del coronavirus Covid-19 en territorio poblano, los adultos mayores tenían que permanecer exactamente igual, de pie, acalorados y cansados, sin la debida sana distancia que promueve la Secretaría de Salud federal para tratar de impedir la propagación de la enfermedad, para llegar a la ventanilla a recoger los recursos de este programa asistencialista.

Hasta ayer, cuando de sopetón, quienes acudieron como de costumbre se llevaron la sorpresa de que la oficina de Bienestar había cerrado sus puertas, sin ningún aviso previo de por medio, sino solo una cartulina pegada en la puerta que argumentaba razones de salud para dar por terminada la entrega de los apoyos.

“Por disposición federal y en atención a las medidas epidemiológicas de prevención se SUSPENDE la atención masiva a beneficiarios de la tercera edad. Se informará a la brevedad los nuevos métodos de entrega de recursos”, exponía el pedazo de cartón.

Los beneficiarios, como era de esperar, formados desde las 7 de la mañana, estallaron en cólera.

Y por parte de la dependencia nadie dio la cara.

Ningún empleado de mediano nivel y mucho menos el delegado Rodrigo Abdala Dartigues.

De ese tamaño la desorganización en un gobierno federal que no atina a responder a las necesidades de la gente.

***

Eukid Castañón Herrera está sano.

Al menos hasta el día de ayer no era portador del temido Covid-19.

La prueba de diagnóstico que le realizaron los servicios de salud del gobierno del estado al operador político del fallecido Rafael Moreno Valle en el centro de reinserción social de San Miguel resultó negativa.

Como se informó ayer en este diario, Castañón, quien se encuentra recluido en ese penal por una denuncia de extorsión, creyó presentar síntomas de coronavirus y pidió asistencia médica para que se le practicara un examen que arrojara su situación sanitaria.

En caso de resultar positivo, se sabe que su familia pretendía solicitar autorización para trasladarlo a un nosocomio privado, lo cual ya no ocurrirá, no por ahora.

Trascendió que los resultados de la prueba de diagnóstico dieron negativo.

Esta versión coincide con lo dicho ayer por el gobernador Miguel Barbosa, que expuso que, al menos hasta el momento, no se ha detectado ningún caso de contagio en las cárceles del estado[JR1] .

***

Las empresas Audi y Volkswagen, pertenecientes a un mismo consorcio automotriz, ya de por sí venían en descenso de ventas desde el año pasado, pero en marzo de 2010, el primer mes de la contingencia por coronavirus, han caído todavía más.

El primer mes del Covid-19 en el país provocó que las ventas de las empresas alemanas se desplomaran en un 36.4 y un 12.5 por ciento respectivamente, durante marzo de este año, en comparación con el mes de febrero y en un 47.2 y 15 por ciento en comparación con el mes de marzo de 2019.

Los números explican por qué esas dos empresas, ambas asentadas en Puebla, habían realizado diversos paros técnicos y porqué fueron de las primeras en detener sus actividades con los primeros indicios de la emergencia sanitaria. Más atrás lo hicieron también con el paro generalizado que promovieron las mujeres para el lunes 9 de marzo.

Una mala noticia para la economía de un estado, Puebla, que depende en gran medida del sector automotriz, mientras los gobernantes, López Obrador y Barbosa en el caso local, se niegan a emprender un programa de estímulos fiscales a los empresarios.

La Secretaría de Bienestar se va de un extremo a otro.

Durante meses, esta dependencia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador tuvo a cientos de beneficiarios del programa 68 y Más parados durante horas sobre las calles 16 de Septiembre y 5 Oriente, ya fuera en el sol o en el frío, para poder recibir los recursos económicos.

Incluso ya en periodo de contingencia por la presencia del coronavirus Covid-19 en territorio poblano, los adultos mayores tenían que permanecer exactamente igual, de pie, acalorados y cansados, sin la debida sana distancia que promueve la Secretaría de Salud federal para tratar de impedir la propagación de la enfermedad, para llegar a la ventanilla a recoger los recursos de este programa asistencialista.

Hasta ayer, cuando de sopetón, quienes acudieron como de costumbre se llevaron la sorpresa de que la oficina de Bienestar había cerrado sus puertas, sin ningún aviso previo de por medio, sino solo una cartulina pegada en la puerta que argumentaba razones de salud para dar por terminada la entrega de los apoyos.

“Por disposición federal y en atención a las medidas epidemiológicas de prevención se SUSPENDE la atención masiva a beneficiarios de la tercera edad. Se informará a la brevedad los nuevos métodos de entrega de recursos”, exponía el pedazo de cartón.

Los beneficiarios, como era de esperar, formados desde las 7 de la mañana, estallaron en cólera.

Y por parte de la dependencia nadie dio la cara.

Ningún empleado de mediano nivel y mucho menos el delegado Rodrigo Abdala Dartigues.

De ese tamaño la desorganización en un gobierno federal que no atina a responder a las necesidades de la gente.

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Eukid Castañón Herrera está sano.

Al menos hasta el día de ayer no era portador del temido Covid-19.

La prueba de diagnóstico que le realizaron los servicios de salud del gobierno del estado al operador político del fallecido Rafael Moreno Valle en el centro de reinserción social de San Miguel resultó negativa.

Como se informó ayer en este diario, Castañón, quien se encuentra recluido en ese penal por una denuncia de extorsión, creyó presentar síntomas de coronavirus y pidió asistencia médica para que se le practicara un examen que arrojara su situación sanitaria.

En caso de resultar positivo, se sabe que su familia pretendía solicitar autorización para trasladarlo a un nosocomio privado, lo cual ya no ocurrirá, no por ahora.

Trascendió que los resultados de la prueba de diagnóstico dieron negativo.

Esta versión coincide con lo dicho ayer por el gobernador Miguel Barbosa, que expuso que, al menos hasta el momento, no se ha detectado ningún caso de contagio en las cárceles del estado[JR1] .

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Las empresas Audi y Volkswagen, pertenecientes a un mismo consorcio automotriz, ya de por sí venían en descenso de ventas desde el año pasado, pero en marzo de 2010, el primer mes de la contingencia por coronavirus, han caído todavía más.

El primer mes del Covid-19 en el país provocó que las ventas de las empresas alemanas se desplomaran en un 36.4 y un 12.5 por ciento respectivamente, durante marzo de este año, en comparación con el mes de febrero y en un 47.2 y 15 por ciento en comparación con el mes de marzo de 2019.

Los números explican por qué esas dos empresas, ambas asentadas en Puebla, habían realizado diversos paros técnicos y porqué fueron de las primeras en detener sus actividades con los primeros indicios de la emergencia sanitaria. Más atrás lo hicieron también con el paro generalizado que promovieron las mujeres para el lunes 9 de marzo.

Una mala noticia para la economía de un estado, Puebla, que depende en gran medida del sector automotriz, mientras los gobernantes, López Obrador y Barbosa en el caso local, se niegan a emprender un programa de estímulos fiscales a los empresarios.

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