/ martes 7 de abril de 2020

En Punto

En medio del mar de informaciones que existe acerca del coronavirus y de la expansión de la pandemia en territorio estatal, ayer se dio a conocer un caso que evidencia de manera contundente la fragilidad del sistema de salud del país, y por tanto de Puebla, por supuesto, frente a esta nueva y, en algunos casos, mortal enfermedad.

Por la Secretaría de Salud del gobierno del estado fuimos enterados del fallecimiento de un hombre de 55 años ocurrido en la clínica 15 del IMSS de Tehuacán, por contagio de Covid-19, nueve días después de que sucedió el hecho.

Se trata de un trabajador jubilado del propio Seguro Social que contrajo el virus y que perdió la vida después de luchar contra la enfermedad y ser atendido en las instalaciones de la institución para la que laboró.

Hasta ahí lo único malo y reprochable para las autoridades es el enorme retraso con que se dio a conocer la información, tomando en cuenta que saber de este tipo de casos de manera inmediata ayuda a un conjunto de personas, las que habrían estado en contacto con el enfermo, a cuidarse, a tomar medidas preventivas para tratar de impedir convertirse en una víctima más del virus.

Eso no ocurrió, pero hay más.

El IMSS no informó ni en el acta de defunción que se trataba de una víctima del coronavirus.

Puso tres causas en el documento: Desequilibrio ácido base, síndrome de distrés respiratorio agudo y neumonía atípica. Jamás, por ningún lado, sugirió al virus surgido en China el año pasado como causa del fallecimiento.

Eso solo puede significar dos cosas, ambas muy graves, que el Instituto ocultó información, de manera consciente y premeditada, o que no está preparado, al menos en municipios como Tehuacán, para detectar cuanto caso de Covid-19 aparezca en su población derechohabiente, aunque se trate de sus propios extrabajadores.

Así está la realidad del sistema de salud pública del país, el mismo con el que los mexicanos de escasos recursos, la inmensa mayoría, tienen que hacer frente a la pandemia.

La pregunta obligada es, ¿cómo se supo después que esta persona había muerto por coronavirus, cuando ya había un acta de defunción que indicada otra cosa? La respuesta parece evidente: no hay medios para hacer pruebas de diagnóstico en todos los rincones del país, a diferencia de lo que, todas las noches, asegura el subsecretario Hugo López-Gatell.

***

Un día después, pero el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Israel Alarcón Rodríguez Pacheco, se sumó a la cascada de descalificaciones que sufrió el presidente Andrés Manuel López Obrador por el plan de rescate económico que en realidad no lo fue.

A través de un comunicado de prensa, el líder de las cámaras empresariales del estado externó su decepción luego de que el mandatario no anunció estímulos fiscales para el sector, como es la suspensión del pago de algunos impuestos que han venido exigiendo en las últimas semanas.

López Obrador muestra Falta de liderazgo y nula disposición a trabajar de la mano de la iniciativa privada en la contingencia, sentencia Rodríguez Pacheco, de la misma manera que muchos otros integrantes de la iniciativa privada y especialistas en temas económicos.

***

En el PRI parece, solo parece, que han recordado que no están en el poder y que por tanto son un partido político oposición. Ayer, desde varios puntos del país, incluido Puebla, los jerarcas del tricolor asomaron la cara –lo que no hacen regularmente—para condenar el “rescate económico” del presidente y para oponerse al recorte de 50 por ciento de sus prerrogativas, que en teoría serían utilizadas para ayudar en la emergencia sanitaria. Aquí le tocó al delegado Américo Zúñiga Martínez ponerse los guantes. Lo hizo un poco tímido, pero ya lo hizo.

En medio del mar de informaciones que existe acerca del coronavirus y de la expansión de la pandemia en territorio estatal, ayer se dio a conocer un caso que evidencia de manera contundente la fragilidad del sistema de salud del país, y por tanto de Puebla, por supuesto, frente a esta nueva y, en algunos casos, mortal enfermedad.

Por la Secretaría de Salud del gobierno del estado fuimos enterados del fallecimiento de un hombre de 55 años ocurrido en la clínica 15 del IMSS de Tehuacán, por contagio de Covid-19, nueve días después de que sucedió el hecho.

Se trata de un trabajador jubilado del propio Seguro Social que contrajo el virus y que perdió la vida después de luchar contra la enfermedad y ser atendido en las instalaciones de la institución para la que laboró.

Hasta ahí lo único malo y reprochable para las autoridades es el enorme retraso con que se dio a conocer la información, tomando en cuenta que saber de este tipo de casos de manera inmediata ayuda a un conjunto de personas, las que habrían estado en contacto con el enfermo, a cuidarse, a tomar medidas preventivas para tratar de impedir convertirse en una víctima más del virus.

Eso no ocurrió, pero hay más.

El IMSS no informó ni en el acta de defunción que se trataba de una víctima del coronavirus.

Puso tres causas en el documento: Desequilibrio ácido base, síndrome de distrés respiratorio agudo y neumonía atípica. Jamás, por ningún lado, sugirió al virus surgido en China el año pasado como causa del fallecimiento.

Eso solo puede significar dos cosas, ambas muy graves, que el Instituto ocultó información, de manera consciente y premeditada, o que no está preparado, al menos en municipios como Tehuacán, para detectar cuanto caso de Covid-19 aparezca en su población derechohabiente, aunque se trate de sus propios extrabajadores.

Así está la realidad del sistema de salud pública del país, el mismo con el que los mexicanos de escasos recursos, la inmensa mayoría, tienen que hacer frente a la pandemia.

La pregunta obligada es, ¿cómo se supo después que esta persona había muerto por coronavirus, cuando ya había un acta de defunción que indicada otra cosa? La respuesta parece evidente: no hay medios para hacer pruebas de diagnóstico en todos los rincones del país, a diferencia de lo que, todas las noches, asegura el subsecretario Hugo López-Gatell.

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Un día después, pero el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Israel Alarcón Rodríguez Pacheco, se sumó a la cascada de descalificaciones que sufrió el presidente Andrés Manuel López Obrador por el plan de rescate económico que en realidad no lo fue.

A través de un comunicado de prensa, el líder de las cámaras empresariales del estado externó su decepción luego de que el mandatario no anunció estímulos fiscales para el sector, como es la suspensión del pago de algunos impuestos que han venido exigiendo en las últimas semanas.

López Obrador muestra Falta de liderazgo y nula disposición a trabajar de la mano de la iniciativa privada en la contingencia, sentencia Rodríguez Pacheco, de la misma manera que muchos otros integrantes de la iniciativa privada y especialistas en temas económicos.

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En el PRI parece, solo parece, que han recordado que no están en el poder y que por tanto son un partido político oposición. Ayer, desde varios puntos del país, incluido Puebla, los jerarcas del tricolor asomaron la cara –lo que no hacen regularmente—para condenar el “rescate económico” del presidente y para oponerse al recorte de 50 por ciento de sus prerrogativas, que en teoría serían utilizadas para ayudar en la emergencia sanitaria. Aquí le tocó al delegado Américo Zúñiga Martínez ponerse los guantes. Lo hizo un poco tímido, pero ya lo hizo.

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