/ miércoles 8 de abril de 2020

En Punto

Otra vez el gobernador Miguel Barbosa.

“Los túneles sanitizadores no sirven de nada, para este padecimiento (Covid-19) no sirven. El que quiera pensar que pasando por el túnel queda ya sanitizado y ya queda totalmente limpio, se estaría autoengañando. Esa es la razón por la que no hemos puesto interés nosotros en poner túneles de esta naturaleza; son solamente asuntos de percepción (…) de esas cosas que se ponen para que la gente se sienta animada, por un mecanismo por donde pasa y se siente que recibe lluviecita de cloro.

Esas palabras corresponden al mandatario estatal, que, en su rueda de prensa mañanera, ahora solo por internet, desacreditó el uso de ese supuesto mecanismo de prevención contra el coronavirus.

Para no entrar en debates habrá que pensar en positivo, creer que Miguel Barbosa tiene información privilegiada y precisa que le hizo saber que esos túneles, en verdad, no sirven de nada en la lucha con la pandemia.

Sin embargo, ya sabe usted que siempre tiene que haber un pelo en la sopa, el pasado fin de semana fue la Secretaría de Salud (del gobierno de Barbosa) la que informó a través de un comunicado que se habían adquirido túneles de satinización para instalar en las entradas y salidas de los hospitales poblanos equipados para la contingencia sanitaria.

¿Entonces?

Nadie quiere dudar de la información privilegiada que seguramente posee el gobernador, pero que la comparta entonces con su secretario de Salud, Jorge Humberto Uribe Téllez, para que este no comunique el uso de herramientas sanitarias inservibles y quede mal frente a los poblanos en un momento tan relevante.

***

En el Instituto Mexicano del Seguro Social reconocieron los errores que han presentado hasta ahora en la detección temprana de casos por coronavirus, como quedó evidenciado a partir del fallecimiento de uno de sus trabajadores jubilados en Tehuacán.

En efecto, cada prueba que se levantaba en el estado de Puebla hasta hace una semana tenía que ser enviada al hospital de La Raza, ubicado en la capital del país, para que en los laboratorios de ese nosocomio se realizara el examen correspondiente que indicara si los pacientes habían sido contagiados o no.

La triangulación hasta allá duraba, al menos, una semana, lo que impedía, además de notificar al paciente o sus familiares la causa de los malestares sufridos, establecer protocolos de prevención más estrictos en beneficio de su propio personal médico y de enfermería.

Por increíble que parezca, el Instituto que a nivel nacional se encuentra a cargo de Zoé Robledo Arturo no había previsto el establecimiento de un mecanismo de pronta respuesta para la detección del virus en sus derechohabientes, una necesidad elemental en la crisis.

La buena noticia es que la institución ha emitido un comunicado para reconocer la falla y asegurar que se remediará lo más pronto posible, de manera que un laboratorio ubicado en Puebla pueda hacer esa labor e informar de los resultados de las pruebas de manera inmediata.

Que no se quede en promesa.

***

Los estudiantes que tenía la BUAP practicando como internistas en diferentes hospitales del país han sido retirados de los nosocomios, como medida de prevención ante eventuales contagios por coronavirus. De la misma manera que lo hicieron los rectores de la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional, el rector Alfonso Esparza decidió pedir a los alumnos de la máxima casa de estudios poblana que dejaran de asistir desde el 7 y hasta el 30 de abril.

La medida se tomó “en aras de salvaguardar la integridad física y mental de nuestras alumnas y alumnos que actualmente se encuentran en el programa de Internado Rotatorio de Pregrado”, expuso la universidad, adaptándose a las nuevas necesidades del entorno.

Otra vez el gobernador Miguel Barbosa.

“Los túneles sanitizadores no sirven de nada, para este padecimiento (Covid-19) no sirven. El que quiera pensar que pasando por el túnel queda ya sanitizado y ya queda totalmente limpio, se estaría autoengañando. Esa es la razón por la que no hemos puesto interés nosotros en poner túneles de esta naturaleza; son solamente asuntos de percepción (…) de esas cosas que se ponen para que la gente se sienta animada, por un mecanismo por donde pasa y se siente que recibe lluviecita de cloro.

Esas palabras corresponden al mandatario estatal, que, en su rueda de prensa mañanera, ahora solo por internet, desacreditó el uso de ese supuesto mecanismo de prevención contra el coronavirus.

Para no entrar en debates habrá que pensar en positivo, creer que Miguel Barbosa tiene información privilegiada y precisa que le hizo saber que esos túneles, en verdad, no sirven de nada en la lucha con la pandemia.

Sin embargo, ya sabe usted que siempre tiene que haber un pelo en la sopa, el pasado fin de semana fue la Secretaría de Salud (del gobierno de Barbosa) la que informó a través de un comunicado que se habían adquirido túneles de satinización para instalar en las entradas y salidas de los hospitales poblanos equipados para la contingencia sanitaria.

¿Entonces?

Nadie quiere dudar de la información privilegiada que seguramente posee el gobernador, pero que la comparta entonces con su secretario de Salud, Jorge Humberto Uribe Téllez, para que este no comunique el uso de herramientas sanitarias inservibles y quede mal frente a los poblanos en un momento tan relevante.

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En el Instituto Mexicano del Seguro Social reconocieron los errores que han presentado hasta ahora en la detección temprana de casos por coronavirus, como quedó evidenciado a partir del fallecimiento de uno de sus trabajadores jubilados en Tehuacán.

En efecto, cada prueba que se levantaba en el estado de Puebla hasta hace una semana tenía que ser enviada al hospital de La Raza, ubicado en la capital del país, para que en los laboratorios de ese nosocomio se realizara el examen correspondiente que indicara si los pacientes habían sido contagiados o no.

La triangulación hasta allá duraba, al menos, una semana, lo que impedía, además de notificar al paciente o sus familiares la causa de los malestares sufridos, establecer protocolos de prevención más estrictos en beneficio de su propio personal médico y de enfermería.

Por increíble que parezca, el Instituto que a nivel nacional se encuentra a cargo de Zoé Robledo Arturo no había previsto el establecimiento de un mecanismo de pronta respuesta para la detección del virus en sus derechohabientes, una necesidad elemental en la crisis.

La buena noticia es que la institución ha emitido un comunicado para reconocer la falla y asegurar que se remediará lo más pronto posible, de manera que un laboratorio ubicado en Puebla pueda hacer esa labor e informar de los resultados de las pruebas de manera inmediata.

Que no se quede en promesa.

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Los estudiantes que tenía la BUAP practicando como internistas en diferentes hospitales del país han sido retirados de los nosocomios, como medida de prevención ante eventuales contagios por coronavirus. De la misma manera que lo hicieron los rectores de la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional, el rector Alfonso Esparza decidió pedir a los alumnos de la máxima casa de estudios poblana que dejaran de asistir desde el 7 y hasta el 30 de abril.

La medida se tomó “en aras de salvaguardar la integridad física y mental de nuestras alumnas y alumnos que actualmente se encuentran en el programa de Internado Rotatorio de Pregrado”, expuso la universidad, adaptándose a las nuevas necesidades del entorno.

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