/ viernes 22 de mayo de 2020

En Punto

Una nota acerca de un tema muy particular y concreto: la evolución del registro de homicidios dolosos en el estado de Puebla durante los primeros nueve meses del gobierno de Luis Miguel Barbosa, de agosto de 2019 a abril de 2020, llevó a su directora de comunicación social, Verónica Vélez Macuil, a proferir una cascada de descalificaciones en contra de este diario.

El trabajo periodístico, basado en datos duros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), revisó la cantidad de asesinatos dolosos perpetrados en ese periodo, para concluir que abril, el más reciente dentro del conteo, había sido el de mayor impacto negativo en el estado.

Ese recuento obligó a Vélez Macuil a tratar de defender el desempeño de su jefe, el gobernador Barbosa, con cifras de hechos delictivos que han ido a la baja, pero que no fueron abordados en la nota que generó el enojo de la encargada de comunicación social, por lo que no atinó a responder de manera contundente, ni siquiera de lado, los datos que llevaba el material firmado por las reporteras Karen Meza y Paulina Gómez.

No obstante, además de “aclarar” con hechos que no venían a cuento, la encargada de la comunicación barbosista se dedicó a intentar desacreditar la labor periodística de EL SOL DE PUEBLA, como si un solo texto plagado de descalificaciones, y sin un solo argumento, fuese capaz de mermar un poco la credibilidad y el respeto que se ha ganado este diario en más de siete décadas de existencia.

Vélez Macuil llama “burda tergiversación de datos” a nuestra labor periodística.

Nos define como “adversarios” y acusa que las personas a cargo del periódico no han comprendido que las cosas en Puebla han cambiado, que el de Miguel Barbosa no es igual a otros gobiernos estatales, como los del pasado, en los que, según ella, todo se acordaba y se pactaba.

Afirma conocer “bien” los intereses políticos y económicos que determinan nuestra línea editorial y sugiere que somos, quienes trabajamos en esta empresa periodística, personas sin ética ni profesionalismo.

El punto de la ética y el profesionalismo que intenta poner en duda la señora Vélez Macuil no merece el menor debate. La calidad y seriedad del trabajo que se realiza en EL SOL DE PUEBLA está a prueba de injurias, estas sí mal intencionadas, de servidores públicos que no tienen más recursos que la denostación para salir al paso de las críticas y los señalamientos que bien merecidos se tiene su jefe.

Claro que Puebla requiere de medios de comunicación éticos y profesionales, pero también de gobernantes con idénticas condiciones, no de personajes jocosos que pregonen que la vacuna contra el Covid-19 es un plato de mole de guajolote o que el nuevo coronavirus solo les da a los ricos, no a los pobres, porque ellos son inmunes, entre otras expresiones de similares características.

Si la señora Vélez Macuil afirma que en el pasado los gobiernos y los medios de comunicación hacían pactos y acuerdos, debe ser porque en los medios para los que trabajó, desde distintas posiciones de mando en algunos de ellos, así se ha de haber desempeñado ella misma, pactando y haciendo acuerdos (de quién sabe qué tipo, porque no lo dice) con los personajes del poder político, pero ese es problema suyo y un asunto que en este diario no nos incumbe.

EL SOL DE PUEBLA trabaja en beneficio de los intereses de sus lectores, no de los gobernantes en turno, y así continuará haciéndolo. Nuestro compromiso es con el ciudadano que tiene en los medios de comunicación el único recurso para levantar la voz en contra de las cosas que se hacen mal en su comunidad. Si no lo hiciéramos no tendríamos razón de existir. Y eso, que molesta a algunos, lo entendemos y lo asumimos, aunque nos amenacen.

Una nota acerca de un tema muy particular y concreto: la evolución del registro de homicidios dolosos en el estado de Puebla durante los primeros nueve meses del gobierno de Luis Miguel Barbosa, de agosto de 2019 a abril de 2020, llevó a su directora de comunicación social, Verónica Vélez Macuil, a proferir una cascada de descalificaciones en contra de este diario.

El trabajo periodístico, basado en datos duros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), revisó la cantidad de asesinatos dolosos perpetrados en ese periodo, para concluir que abril, el más reciente dentro del conteo, había sido el de mayor impacto negativo en el estado.

Ese recuento obligó a Vélez Macuil a tratar de defender el desempeño de su jefe, el gobernador Barbosa, con cifras de hechos delictivos que han ido a la baja, pero que no fueron abordados en la nota que generó el enojo de la encargada de comunicación social, por lo que no atinó a responder de manera contundente, ni siquiera de lado, los datos que llevaba el material firmado por las reporteras Karen Meza y Paulina Gómez.

No obstante, además de “aclarar” con hechos que no venían a cuento, la encargada de la comunicación barbosista se dedicó a intentar desacreditar la labor periodística de EL SOL DE PUEBLA, como si un solo texto plagado de descalificaciones, y sin un solo argumento, fuese capaz de mermar un poco la credibilidad y el respeto que se ha ganado este diario en más de siete décadas de existencia.

Vélez Macuil llama “burda tergiversación de datos” a nuestra labor periodística.

Nos define como “adversarios” y acusa que las personas a cargo del periódico no han comprendido que las cosas en Puebla han cambiado, que el de Miguel Barbosa no es igual a otros gobiernos estatales, como los del pasado, en los que, según ella, todo se acordaba y se pactaba.

Afirma conocer “bien” los intereses políticos y económicos que determinan nuestra línea editorial y sugiere que somos, quienes trabajamos en esta empresa periodística, personas sin ética ni profesionalismo.

El punto de la ética y el profesionalismo que intenta poner en duda la señora Vélez Macuil no merece el menor debate. La calidad y seriedad del trabajo que se realiza en EL SOL DE PUEBLA está a prueba de injurias, estas sí mal intencionadas, de servidores públicos que no tienen más recursos que la denostación para salir al paso de las críticas y los señalamientos que bien merecidos se tiene su jefe.

Claro que Puebla requiere de medios de comunicación éticos y profesionales, pero también de gobernantes con idénticas condiciones, no de personajes jocosos que pregonen que la vacuna contra el Covid-19 es un plato de mole de guajolote o que el nuevo coronavirus solo les da a los ricos, no a los pobres, porque ellos son inmunes, entre otras expresiones de similares características.

Si la señora Vélez Macuil afirma que en el pasado los gobiernos y los medios de comunicación hacían pactos y acuerdos, debe ser porque en los medios para los que trabajó, desde distintas posiciones de mando en algunos de ellos, así se ha de haber desempeñado ella misma, pactando y haciendo acuerdos (de quién sabe qué tipo, porque no lo dice) con los personajes del poder político, pero ese es problema suyo y un asunto que en este diario no nos incumbe.

EL SOL DE PUEBLA trabaja en beneficio de los intereses de sus lectores, no de los gobernantes en turno, y así continuará haciéndolo. Nuestro compromiso es con el ciudadano que tiene en los medios de comunicación el único recurso para levantar la voz en contra de las cosas que se hacen mal en su comunidad. Si no lo hiciéramos no tendríamos razón de existir. Y eso, que molesta a algunos, lo entendemos y lo asumimos, aunque nos amenacen.

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