/ martes 23 de junio de 2020

En Punto

¿A quién creerle?

Con esa pregunta encabeza este día la nota principal del diario EL SOL DE PUEBLA.

Habría que agregar, para no dejar lugar a dudas:

¿Al gobierno federal o al gobierno estatal?

¿Y de qué tema o sobre qué contexto habla?

Pues sobre el que más nos tiene preocupados en este momento a los habitantes del planeta: el de la propagación del coronavirus tipo Covid-19, que en algunos casos es mortal y para el que no se tiene cura todavía.

Como sabemos, tanto el gobierno del estado como la administración federal habían venido emitiendo cifras encontradas, contradictorias, en torno a los casos de coronavirus registrados en la entidad, y no solo eso, sino también en el conteo de los fallecidos.

Casi desde el primer día, ambos niveles de autoridad difirieron en torno al capacitador de Volkswagen que vino de Alemania y fue contabilizado, por el gobierno de Puebla, como el primer portador oficial del virus, a diferencia de la administración lopezobradorista, que lo excluyó.

Sin embargo, esas diferencias en las cifras son ahora preocupantes, a más de tres meses de haber comenzado el confinamiento en casa y de que la pandemia se haya expandido de manera silenciosa.

Vea usted los últimos números, solo aquellos que tienen que ver con contagios acumulados desde el primero hasta el día de hoy, y el que “informa” de los fallecidos:

Hasta la mañana del lunes, el gobierno de Luis Miguel Barbosa dio a conocer que se contabilizaban 7 mil 432 personas contagiadas en el estado, en lo que va de la pandemia; mientras que reportó 835 defunciones.

Una noche antes, el domingo, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador afirmó que Puebla llevaba 7 mil 643 casos acumulados y 941 muertos.

Las diferencias, ahora sí, son considerables.

El gobierno de la república informe de 211 enfermos y de 106 fallecidos más que la administración local.

Por eso la pregunta del comienzo:

¿A quién creerle?

Se supone que nuestras autoridades tienen capacidad y recursos para estar bien informadas, y que entre ellas hay coordinación para sumar fuerzas en contra del virus venido de China, más, o eso esperábamos, si emanan del mismo partido: ¡Morena!

Pues no es así.

Cada quién trae sus datos

Y eso preocupa aún más.

¿Estamos solos en medio de la pandemia?

Quizá sí.

Por desgracia.

Porque hoy por hoy no hay a quién creerle.

***

El magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y quien fuera presidente del Instituto Electoral del Estado, aquí en Puebla, Jorge Sánchez Morales, levanta la voz acerca de un tema importante que nadie se ha tomado el tiempo para regular: el de la guerra política en redes sociales, que se de en tiempos electorales, y que siempre termina convertida en guerra de lodo y, como acusan algunos de los representantes de la sociedad civil, de porquería.

Sánchez Morales advierte que la lucha electoral de 2021 en Puebla se llevará a cabo, justamente, en redes sociales, en medio de un marco legal limitado, por su incapacidad para controlar lo que ahí suceda, por parte de los competidores y sus equipos, y sin tiempo ya para hacer modificaciones previas al arranque de las campañas.

Recordó que, en las últimas contiendas, el Instituto Nacional Electoral (INE) adquirió facultades de fiscalización para detectar los contratos que se realizan con plataformas como Facebook y Twitter, además de poder bajar contenido que denigre a los candidatos a un cargo de elección popular.

Pero eso no basta, subraya.

Y tiene razón.

Por internet se lanzan misiles propagandísticos desde el anonimato en contra de los oponentes, lo que no ayuda a subir el nivel de contenido de las campañas, como se demanda desde diversos frentes desde hace ya varios años.

Los ciudadanos merecen campañas de altura, con contenidos, propuestas y realidades, no basura que denigra al otro en función de intereses de poder.

¿A quién creerle?

Con esa pregunta encabeza este día la nota principal del diario EL SOL DE PUEBLA.

Habría que agregar, para no dejar lugar a dudas:

¿Al gobierno federal o al gobierno estatal?

¿Y de qué tema o sobre qué contexto habla?

Pues sobre el que más nos tiene preocupados en este momento a los habitantes del planeta: el de la propagación del coronavirus tipo Covid-19, que en algunos casos es mortal y para el que no se tiene cura todavía.

Como sabemos, tanto el gobierno del estado como la administración federal habían venido emitiendo cifras encontradas, contradictorias, en torno a los casos de coronavirus registrados en la entidad, y no solo eso, sino también en el conteo de los fallecidos.

Casi desde el primer día, ambos niveles de autoridad difirieron en torno al capacitador de Volkswagen que vino de Alemania y fue contabilizado, por el gobierno de Puebla, como el primer portador oficial del virus, a diferencia de la administración lopezobradorista, que lo excluyó.

Sin embargo, esas diferencias en las cifras son ahora preocupantes, a más de tres meses de haber comenzado el confinamiento en casa y de que la pandemia se haya expandido de manera silenciosa.

Vea usted los últimos números, solo aquellos que tienen que ver con contagios acumulados desde el primero hasta el día de hoy, y el que “informa” de los fallecidos:

Hasta la mañana del lunes, el gobierno de Luis Miguel Barbosa dio a conocer que se contabilizaban 7 mil 432 personas contagiadas en el estado, en lo que va de la pandemia; mientras que reportó 835 defunciones.

Una noche antes, el domingo, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador afirmó que Puebla llevaba 7 mil 643 casos acumulados y 941 muertos.

Las diferencias, ahora sí, son considerables.

El gobierno de la república informe de 211 enfermos y de 106 fallecidos más que la administración local.

Por eso la pregunta del comienzo:

¿A quién creerle?

Se supone que nuestras autoridades tienen capacidad y recursos para estar bien informadas, y que entre ellas hay coordinación para sumar fuerzas en contra del virus venido de China, más, o eso esperábamos, si emanan del mismo partido: ¡Morena!

Pues no es así.

Cada quién trae sus datos

Y eso preocupa aún más.

¿Estamos solos en medio de la pandemia?

Quizá sí.

Por desgracia.

Porque hoy por hoy no hay a quién creerle.

***

El magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y quien fuera presidente del Instituto Electoral del Estado, aquí en Puebla, Jorge Sánchez Morales, levanta la voz acerca de un tema importante que nadie se ha tomado el tiempo para regular: el de la guerra política en redes sociales, que se de en tiempos electorales, y que siempre termina convertida en guerra de lodo y, como acusan algunos de los representantes de la sociedad civil, de porquería.

Sánchez Morales advierte que la lucha electoral de 2021 en Puebla se llevará a cabo, justamente, en redes sociales, en medio de un marco legal limitado, por su incapacidad para controlar lo que ahí suceda, por parte de los competidores y sus equipos, y sin tiempo ya para hacer modificaciones previas al arranque de las campañas.

Recordó que, en las últimas contiendas, el Instituto Nacional Electoral (INE) adquirió facultades de fiscalización para detectar los contratos que se realizan con plataformas como Facebook y Twitter, además de poder bajar contenido que denigre a los candidatos a un cargo de elección popular.

Pero eso no basta, subraya.

Y tiene razón.

Por internet se lanzan misiles propagandísticos desde el anonimato en contra de los oponentes, lo que no ayuda a subir el nivel de contenido de las campañas, como se demanda desde diversos frentes desde hace ya varios años.

Los ciudadanos merecen campañas de altura, con contenidos, propuestas y realidades, no basura que denigra al otro en función de intereses de poder.

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