/ miércoles 17 de febrero de 2021

En Punto

Después de varias semanas de desgastes internos, los panistas poblanos lograron un acuerdo para concretar la candidatura que, se suponía, era la más lógica para el proceso electoral que se avecina; la que encabezará, de nueva cuenta, el ex presidente municipal de Puebla capital, Eduardo Rivera Pérez, para intentar arrebatarle la posición a Morena.

Tras los acalorados jaloneos por los integrantes de la planilla de regidores y espacios para diputaciones entre la dirigente estatal Genoveva Huerta y el propio aspirante, finalmente ayer salió humo blanco desde el Comité Ejecutivo Nacional de ese partido cuyo testigo de honor fue su dirigente Marko Cortés Mendoza.

Durante su estira y afloja, los panistas se deshicieron de la posibilidad de ir en coalición con otros partidos. pero están a tiempo de buscar una candidatura común con los partidos que se han dicho aliados de Rivera Pérez, si es que de verdad pretenden ser competitivos frente a un Morena que mantiene buenos números entre el electorado aunque con su propia versión de desgaste interno.

***

Por supuesto, Claudia Rivera Vivanco estuvo muy de acuerdo con el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que desecha la obligación de los candidatos a la reelección para separarse de sus cargos una vez que se encuentren en campaña.

La presidenta municipal de Puebla, registrada ya en Morena para tratar de contender de nueva cuenta por la posición que hoy ocupa, dijo que respetará la ley en busca de la reelección, por lo que, claro está, continuará en el gobierno municipal.

No solo seguirá en el cargo por respeto a la ley, como afirma, sino porque esta nueva condición electoral es lo que más conviene a sus intereses, de la misma manera que a todos los servidores públicos que busquen reelegirse.

"Todos aquellos que fuimos electos en 2018 tenemos la obligación de someternos al escrutinio público bajo el tema de la reelección, hemos reiterado de ser respetuosos de lo que marca la ley, ahora se deja este antecedente que me parece fundamental", expuso.

Más clara no puede ser.

Si resulta candidata de Morena, permanecerá en el cargo y hará campaña al mismo tiempo, pésele a quien le pese.

***

La alianza Va Por Puebla ha provocado en el interior del estado inconformidad entre aspirantes a diputaciones locales que ven canceladas sus aspiraciones políticas con el reparto de candidaturas, de las cuales 11 son para el PRI, 11 para el PAN y 4 para el PRD.

La conformación de la alianza al ser aterrizada en Puebla obligó a los albiazules, dirigidos por Genoveva Huerta, a reconocer con un peso similar al debilitado Revolucionario Institucional (PRI) de Néstor Camarillo, en la inteligencia de que el PRD de Carlos Martínez Amador sigue siendo del morenovallismo, quedando entonces 15 a 11 en las candidaturas.

Sin embargo, la falta de oficio político está conduciendo al panismo a un autosabotaje, manifestado ya por militantes en Texmelucan, Teziutlán y Amozoc que rechazan la imposición de candidaturas a través de encuestas patito, lo que saca a flote la división de las corrientes internas que hasta la elección anterior eran amarradas por la figura del exgobernador Rafael Moreno Valle, pero que hoy ya no está.

El conflicto principal se da al interior de Acción Nacional, ya que al quedar Puebla liberada del morenovallismo y ya sin una cabeza que impusiera candidatos en las regiones, los panistas de cepa esperaban recuperar el partido que perdieron con la alianza del 2010, mientras que los neopanistas consideraron posible escalar en el control del partido. Pero no ocurrió ni lo uno ni lo otro. De ahí que ahora, las definiciones tengan que amarrarse en el CEN de PAN mientras el partido se desmorona abajo.

Después de varias semanas de desgastes internos, los panistas poblanos lograron un acuerdo para concretar la candidatura que, se suponía, era la más lógica para el proceso electoral que se avecina; la que encabezará, de nueva cuenta, el ex presidente municipal de Puebla capital, Eduardo Rivera Pérez, para intentar arrebatarle la posición a Morena.

Tras los acalorados jaloneos por los integrantes de la planilla de regidores y espacios para diputaciones entre la dirigente estatal Genoveva Huerta y el propio aspirante, finalmente ayer salió humo blanco desde el Comité Ejecutivo Nacional de ese partido cuyo testigo de honor fue su dirigente Marko Cortés Mendoza.

Durante su estira y afloja, los panistas se deshicieron de la posibilidad de ir en coalición con otros partidos. pero están a tiempo de buscar una candidatura común con los partidos que se han dicho aliados de Rivera Pérez, si es que de verdad pretenden ser competitivos frente a un Morena que mantiene buenos números entre el electorado aunque con su propia versión de desgaste interno.

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Por supuesto, Claudia Rivera Vivanco estuvo muy de acuerdo con el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que desecha la obligación de los candidatos a la reelección para separarse de sus cargos una vez que se encuentren en campaña.

La presidenta municipal de Puebla, registrada ya en Morena para tratar de contender de nueva cuenta por la posición que hoy ocupa, dijo que respetará la ley en busca de la reelección, por lo que, claro está, continuará en el gobierno municipal.

No solo seguirá en el cargo por respeto a la ley, como afirma, sino porque esta nueva condición electoral es lo que más conviene a sus intereses, de la misma manera que a todos los servidores públicos que busquen reelegirse.

"Todos aquellos que fuimos electos en 2018 tenemos la obligación de someternos al escrutinio público bajo el tema de la reelección, hemos reiterado de ser respetuosos de lo que marca la ley, ahora se deja este antecedente que me parece fundamental", expuso.

Más clara no puede ser.

Si resulta candidata de Morena, permanecerá en el cargo y hará campaña al mismo tiempo, pésele a quien le pese.

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La alianza Va Por Puebla ha provocado en el interior del estado inconformidad entre aspirantes a diputaciones locales que ven canceladas sus aspiraciones políticas con el reparto de candidaturas, de las cuales 11 son para el PRI, 11 para el PAN y 4 para el PRD.

La conformación de la alianza al ser aterrizada en Puebla obligó a los albiazules, dirigidos por Genoveva Huerta, a reconocer con un peso similar al debilitado Revolucionario Institucional (PRI) de Néstor Camarillo, en la inteligencia de que el PRD de Carlos Martínez Amador sigue siendo del morenovallismo, quedando entonces 15 a 11 en las candidaturas.

Sin embargo, la falta de oficio político está conduciendo al panismo a un autosabotaje, manifestado ya por militantes en Texmelucan, Teziutlán y Amozoc que rechazan la imposición de candidaturas a través de encuestas patito, lo que saca a flote la división de las corrientes internas que hasta la elección anterior eran amarradas por la figura del exgobernador Rafael Moreno Valle, pero que hoy ya no está.

El conflicto principal se da al interior de Acción Nacional, ya que al quedar Puebla liberada del morenovallismo y ya sin una cabeza que impusiera candidatos en las regiones, los panistas de cepa esperaban recuperar el partido que perdieron con la alianza del 2010, mientras que los neopanistas consideraron posible escalar en el control del partido. Pero no ocurrió ni lo uno ni lo otro. De ahí que ahora, las definiciones tengan que amarrarse en el CEN de PAN mientras el partido se desmorona abajo.

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