/ miércoles 24 de junio de 2020

Entre verdades o no… ¡así no se vale!

La ética o la moral deben de entenderse no solo como la realización de unas cuantas acciones buenas, sino como la formación de un alma sensible

Victoria Camps

Tomo la frase de esta autora, Victoria Camps, filósofa española, de pensamiento socialdemócrata. La frase me hizo sentido por su profundidad, si bien no coincidimos en algunas posturas ideológicas de fondo. Pero eso no es lo que importa ahora, sino la sustancia por la alusión a la sensibilidad humana.

Escribo en un estado que todavía no defino. No sé si estoy triste o molesto. Lo que sí me invade es una suerte de impotencia, porque no sé si los datos y eventos presentados -como eco del coronavirus- son promovidos por ignorancia, en conciencia, por error, por miedo, por ruindad humana, por insensibilidad, por majadería, por revanchismo, por venganza, por odio, por estupidez… ¿Qué interés hay? Lamentable esto es por parte de ambos lados, gobierno y oposición que caminan sin puntualizar fines claros.

Tampoco está claro y nos debiera interesar es qué y cómo cuidarnos y cuidar a los demás, así como saber qué y cómo hacer para que las almas que partan, dada la pandemia, se les procure dignidad humana.

Que haya sensibilidad en conciencia ante el padecimiento que nos acerca a la muerte, porque ahora la vida es casi una apuesta en un juego riesgoso cada día.

Aunque también es cierto que muchos civiles siguen una actitud irresponsable como si el bicho fuera el personaje invisible de un cuento de terror que sólo les asusta un rato.

Ahora bien, sigo sosteniendo que hay acciones ejecutivas y legislativas en que los gobernantes “de la mayoría política” no han dado los resultados que esperaban, aunque también es a causa de la irresponsabilidad social en lo general.

Acentuando que ellos mismos, los gobernantes, tienen grandes contradicciones de interpretación de la línea de transformación verdadera donde los criterios de bienestar no son claros.

Hay una lucha intestina que ni ellos mismos alcanzan a explicarse qué está pasando. Porqué si la gente estaba contra tanta ignominia política y socio-económica, al grado del triunfo, entonces ¿por qué no han podido despegar como se pretendía?

Están perdidos, no saben qué o cómo hacer para lograr sus metas por más que digan que tienen una ruta de soluciones trazadas. ¡Falso! Lo que sí tienen claro es que hay que mantener el poder a como dé lugar. O sea… ¿Hay diferencias?

No obstante, decir que todo es un fracaso como que tampoco es cierto, porque sí hay funcionarios que actúan con valentía y ética con el fin de lograr un mejor estado de prosperidad social. Sí hay funcionarios que actúan en congruencia con el discurso de los valores éticos-morales.

Por ello, con todo y los errores ejecutivos técnicos-científicos dentro de la visión política, no puedo estar de acuerdo en lo más mínimo con el autor (no sé quién sea) de un video donde se refleja una baja calaña humana por parte de quien lo subió a las redes sociales.

Probablemente quiso la persona autora, evidenciar el desasosiego o zozobra de aquellos héroes que están procurando salvar las vidas humanas de los contagiados, y en otro sentido mostrar a los propios recluidos con la esperanza de salir de su tribulación o en fase terminal a causa del COVID-19.

Sin embargo, sea una cosa o la otra, sea deficiencia de las autoridades, sea irresponsabilidad social, sea lo que sea, no es justo que se muestren imágenes deprimentes de los enfermos o de bolsas sombrías con cuerpos sin vida.

No hay que confundir ni revolver con tal ruindad escenas trágicas procurando una tendencia macabra como postura política. ¿Le suena?

La ética o la moral deben de entenderse no solo como la realización de unas cuantas acciones buenas, sino como la formación de un alma sensible

Victoria Camps

Tomo la frase de esta autora, Victoria Camps, filósofa española, de pensamiento socialdemócrata. La frase me hizo sentido por su profundidad, si bien no coincidimos en algunas posturas ideológicas de fondo. Pero eso no es lo que importa ahora, sino la sustancia por la alusión a la sensibilidad humana.

Escribo en un estado que todavía no defino. No sé si estoy triste o molesto. Lo que sí me invade es una suerte de impotencia, porque no sé si los datos y eventos presentados -como eco del coronavirus- son promovidos por ignorancia, en conciencia, por error, por miedo, por ruindad humana, por insensibilidad, por majadería, por revanchismo, por venganza, por odio, por estupidez… ¿Qué interés hay? Lamentable esto es por parte de ambos lados, gobierno y oposición que caminan sin puntualizar fines claros.

Tampoco está claro y nos debiera interesar es qué y cómo cuidarnos y cuidar a los demás, así como saber qué y cómo hacer para que las almas que partan, dada la pandemia, se les procure dignidad humana.

Que haya sensibilidad en conciencia ante el padecimiento que nos acerca a la muerte, porque ahora la vida es casi una apuesta en un juego riesgoso cada día.

Aunque también es cierto que muchos civiles siguen una actitud irresponsable como si el bicho fuera el personaje invisible de un cuento de terror que sólo les asusta un rato.

Ahora bien, sigo sosteniendo que hay acciones ejecutivas y legislativas en que los gobernantes “de la mayoría política” no han dado los resultados que esperaban, aunque también es a causa de la irresponsabilidad social en lo general.

Acentuando que ellos mismos, los gobernantes, tienen grandes contradicciones de interpretación de la línea de transformación verdadera donde los criterios de bienestar no son claros.

Hay una lucha intestina que ni ellos mismos alcanzan a explicarse qué está pasando. Porqué si la gente estaba contra tanta ignominia política y socio-económica, al grado del triunfo, entonces ¿por qué no han podido despegar como se pretendía?

Están perdidos, no saben qué o cómo hacer para lograr sus metas por más que digan que tienen una ruta de soluciones trazadas. ¡Falso! Lo que sí tienen claro es que hay que mantener el poder a como dé lugar. O sea… ¿Hay diferencias?

No obstante, decir que todo es un fracaso como que tampoco es cierto, porque sí hay funcionarios que actúan con valentía y ética con el fin de lograr un mejor estado de prosperidad social. Sí hay funcionarios que actúan en congruencia con el discurso de los valores éticos-morales.

Por ello, con todo y los errores ejecutivos técnicos-científicos dentro de la visión política, no puedo estar de acuerdo en lo más mínimo con el autor (no sé quién sea) de un video donde se refleja una baja calaña humana por parte de quien lo subió a las redes sociales.

Probablemente quiso la persona autora, evidenciar el desasosiego o zozobra de aquellos héroes que están procurando salvar las vidas humanas de los contagiados, y en otro sentido mostrar a los propios recluidos con la esperanza de salir de su tribulación o en fase terminal a causa del COVID-19.

Sin embargo, sea una cosa o la otra, sea deficiencia de las autoridades, sea irresponsabilidad social, sea lo que sea, no es justo que se muestren imágenes deprimentes de los enfermos o de bolsas sombrías con cuerpos sin vida.

No hay que confundir ni revolver con tal ruindad escenas trágicas procurando una tendencia macabra como postura política. ¿Le suena?

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