/ viernes 21 de diciembre de 2018

Historias de poder

La soledad del poder es un concepto que por años dibujó trazos en la toma de decisiones del omnímodo y omnipotente presidente de la república, piedra angular del sistema político mexicano.

Nacionalizaciones, devaluaciones, designaciones y derrocamientos de gobernadores, hasta el “dedazo” con el que señalaban a su sucesor en el ejercicio máximo de las facultades metaconstitucionales del Ejecutivo mexicano.

Quizá por ello lo peor de un sexenio sea el séptimo año y cuando empieza como lo hizo Enrique Peña Nieto, el pasado uno de diciembre, debe ser fatal.

Ayer se conocieron detalles de lo que opinó el expresidente mexicano esa mañana sabatina, cuando estoicamente soportó las críticas de su sucesor a su mandato, quien fue cortés en un principio, pero no mostró piedad para señalar a Peña Nieto y su gobierno.

Lo destrozó y él permaneció ahí, frente a un auditorio donde ni siquiera sus compañeros de partido fueron solidarios con su causa.

Peña Nieto acababa de entregar la banda presidencial y en la tribuna del poder Legislativo hablaba López Obrador.
El sucesor condenaba el crecimiento de la deuda pública durante los últimos tres sexenios a pesar de los ingresos petroleros.
“Sí, pero nosotros no tuvimos esos recursos”, comentó Peña Nieto al presidente del Senado, Martí Batres, revela una crónica de Reforma.
“Y le di la razón porque si bien la deuda creció en el sexenio de Peña Nieto, también es cierto que coincidió con una baja en los ingresos del petróleo”, relató Batres.
Cuando los legisladores panistas se pusieron de pie para condenar la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, Enrique Peña Nieto tampoco se quedó callado.
“¡Cómo los del PAN! Si ellos comenzaron con lo de la violencia. ¿Ellos contando del 1 al 43? Si ellos son los que empezaron”, exclamó Peña Nieto, agregó Martí Batres.
“El senador (de Morena) recuerda el tercer comentario que le hizo Peña cuando López Obrador le reconoció que no intervino en los procesos electorales.
“Y me dice: 'Bueno, de todas maneras, él ya venía con mucho apoyo, él iba a ganar, es más... ya desde 2006'".

Para los presidentes mexicanos, que vivieron todo el esplendor del poder legal y extralegal de un sistema, dejarlo debe ser traumático y no todos los superan.

Peña Nieto tuvo el valor de estar ahí presente y escuchar severas críticas a su gestión, pocos han vivido ese momento.

De la soledad del poder, al abandono brutal de quienes seis años antes lo entronizaron.

Esa es la historia que empieza a escribir Peña Nieto, la cual tendrá más capítulos. Al tiempo.

De las anécdotas que se cuentan

El miércoles pasado la gobernadora Martha Erika Alonso dio instrucciones a su Contraloría con indicaciones precisas que pueden cambiar a fondo el desempeño de sus funcionarios e incluso algunos que se vean afectados pueden renunciar.

“En cumplimiento a los artículos 7 fracción II, 40, 52 y 66 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, la gobernadora, Martha Erika Alonso, a través de la Secretaría de la Contraloría instruyó lo siguiente”:

“Los servidores públicos deberán abstenerse de exigir, aceptar u obtener cualquier tipo de regalo, obsequio o dádiva con motivo de sus funciones”.

“Los regalos que reciban tendrán que ser remitidos al Sistema Estatal DIF, instancia que realizará una subasta para recaudar fondos para los programas a su cargo, tales como "‘Beca un Niño Indígena’”.

Orden escueta, pero dura y a las cabezas.

En 1993 arrancaba el gobierno de Manuel Bartlett y giró instrucciones en el mismo sentido.

La orden no fue tan severa, pero estaba vinculada al límite del monto que por regalos podían recibir los funcionarios de su gabinete.

Se vino el cumpleaños del procurador, entonces el abogado Carlos Alberto Julián y Nácer.

Su secretario particular sugirió a sus compañeros y agentes del Ministerio Público el gusto de su jefe por los centenarios.

De inmediato, se establecieron montos y empezaron a recoger “las vaquitas” para adquirir los centenarios que le entregaron en su fiesta de cumpleaños al procurador Julián y Nacer.

La información trascendió y por órdenes del gobernador Bartlett el contralor Jorge Estefan solicitó formalmente que enviara ese regalo a la dependencia para que ingresara a Finanzas.

El alto funcionario no tuvo más que aceptar y enviarlo una mañana.

Para la tarde del mismo día, se apersonó en las oficinas de Estefan Chidiac a pedir que le devolvieran sus centenarios.

Solo le entregaron el recibo de que esos bienes materiales habían ingresado a las arcas públicas.

Ahora, los funcionarios de Alonso podrán ir a ver sus regalos en las subastas para recaudar fondos para programas sociales.

Lo dicho, si se cumple cabalmente, duro y a la cabeza.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

fcrisanto@radiooro.com.mx

Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

La soledad del poder es un concepto que por años dibujó trazos en la toma de decisiones del omnímodo y omnipotente presidente de la república, piedra angular del sistema político mexicano.

Nacionalizaciones, devaluaciones, designaciones y derrocamientos de gobernadores, hasta el “dedazo” con el que señalaban a su sucesor en el ejercicio máximo de las facultades metaconstitucionales del Ejecutivo mexicano.

Quizá por ello lo peor de un sexenio sea el séptimo año y cuando empieza como lo hizo Enrique Peña Nieto, el pasado uno de diciembre, debe ser fatal.

Ayer se conocieron detalles de lo que opinó el expresidente mexicano esa mañana sabatina, cuando estoicamente soportó las críticas de su sucesor a su mandato, quien fue cortés en un principio, pero no mostró piedad para señalar a Peña Nieto y su gobierno.

Lo destrozó y él permaneció ahí, frente a un auditorio donde ni siquiera sus compañeros de partido fueron solidarios con su causa.

Peña Nieto acababa de entregar la banda presidencial y en la tribuna del poder Legislativo hablaba López Obrador.
El sucesor condenaba el crecimiento de la deuda pública durante los últimos tres sexenios a pesar de los ingresos petroleros.
“Sí, pero nosotros no tuvimos esos recursos”, comentó Peña Nieto al presidente del Senado, Martí Batres, revela una crónica de Reforma.
“Y le di la razón porque si bien la deuda creció en el sexenio de Peña Nieto, también es cierto que coincidió con una baja en los ingresos del petróleo”, relató Batres.
Cuando los legisladores panistas se pusieron de pie para condenar la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, Enrique Peña Nieto tampoco se quedó callado.
“¡Cómo los del PAN! Si ellos comenzaron con lo de la violencia. ¿Ellos contando del 1 al 43? Si ellos son los que empezaron”, exclamó Peña Nieto, agregó Martí Batres.
“El senador (de Morena) recuerda el tercer comentario que le hizo Peña cuando López Obrador le reconoció que no intervino en los procesos electorales.
“Y me dice: 'Bueno, de todas maneras, él ya venía con mucho apoyo, él iba a ganar, es más... ya desde 2006'".

Para los presidentes mexicanos, que vivieron todo el esplendor del poder legal y extralegal de un sistema, dejarlo debe ser traumático y no todos los superan.

Peña Nieto tuvo el valor de estar ahí presente y escuchar severas críticas a su gestión, pocos han vivido ese momento.

De la soledad del poder, al abandono brutal de quienes seis años antes lo entronizaron.

Esa es la historia que empieza a escribir Peña Nieto, la cual tendrá más capítulos. Al tiempo.

De las anécdotas que se cuentan

El miércoles pasado la gobernadora Martha Erika Alonso dio instrucciones a su Contraloría con indicaciones precisas que pueden cambiar a fondo el desempeño de sus funcionarios e incluso algunos que se vean afectados pueden renunciar.

“En cumplimiento a los artículos 7 fracción II, 40, 52 y 66 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, la gobernadora, Martha Erika Alonso, a través de la Secretaría de la Contraloría instruyó lo siguiente”:

“Los servidores públicos deberán abstenerse de exigir, aceptar u obtener cualquier tipo de regalo, obsequio o dádiva con motivo de sus funciones”.

“Los regalos que reciban tendrán que ser remitidos al Sistema Estatal DIF, instancia que realizará una subasta para recaudar fondos para los programas a su cargo, tales como "‘Beca un Niño Indígena’”.

Orden escueta, pero dura y a las cabezas.

En 1993 arrancaba el gobierno de Manuel Bartlett y giró instrucciones en el mismo sentido.

La orden no fue tan severa, pero estaba vinculada al límite del monto que por regalos podían recibir los funcionarios de su gabinete.

Se vino el cumpleaños del procurador, entonces el abogado Carlos Alberto Julián y Nácer.

Su secretario particular sugirió a sus compañeros y agentes del Ministerio Público el gusto de su jefe por los centenarios.

De inmediato, se establecieron montos y empezaron a recoger “las vaquitas” para adquirir los centenarios que le entregaron en su fiesta de cumpleaños al procurador Julián y Nacer.

La información trascendió y por órdenes del gobernador Bartlett el contralor Jorge Estefan solicitó formalmente que enviara ese regalo a la dependencia para que ingresara a Finanzas.

El alto funcionario no tuvo más que aceptar y enviarlo una mañana.

Para la tarde del mismo día, se apersonó en las oficinas de Estefan Chidiac a pedir que le devolvieran sus centenarios.

Solo le entregaron el recibo de que esos bienes materiales habían ingresado a las arcas públicas.

Ahora, los funcionarios de Alonso podrán ir a ver sus regalos en las subastas para recaudar fondos para programas sociales.

Lo dicho, si se cumple cabalmente, duro y a la cabeza.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

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