/ lunes 7 de septiembre de 2020

Innovación educativa

No existen suficientes datos fiables que correlacionen actualmente el éxito o el fracaso escolar.

Los conceptos en educación como en cualquier campo social son dinámicos y están en continua evolución. En el proceso de enseñanza – aprendizaje influyen multitud de factores de orden interno y externo, la validez de una propuesta innovadora depende en buena medida de su adecuación al contexto de la cultura propia y profesional de la escuela y de las condiciones en que se aplica.

La cultura de un pueblo se integra por todo aquello que éste se crea, así se considera como el modo de vida que comparte una sociedad determinada es decir, todo lo que ha adquirido, elaborado y transmitido a sus integrantes tanto en los aspectos de orden como material y que se percibe en las manifestaciones que son comunes a todas las personas, como el lenguaje, la organización social, las tradiciones, las costumbres, las leyes, la ideología, la tecnología y las expresiones artísticas entre otras.

En todas las entidades del país, se posee una cultura que se ha creado durante siglos y manifestaciones, una forma de ver e interpretar el mundo que fue elaborándose lentamente a partir del mestizaje, de un modo dinámico que le ha permitido crecer y transformarse de manera continua a través de la innovación y la asimilación de elementos de otras culturas.

En la actualidad, se confrontan ya opciones de salud, desarrollo económico, cultural y educativo en un escenario mundial condicionado por la globalización, derivado de la creciente interacción entre las sociedades.

En el plano cultural y educativo, tales procesos significan un cambio de época con repercusiones en las formas de actuar, convivir, percibir y representar la realidad, así en una sociedad como la actual, con rápidos cambios y grande innovaciones originados por los procesos de transculturización y de aculturación, la educación que se imparte se proyecta más que nunca como factor igualador de oportunidades reduciendo las diferencias propiciadas por las diferentes capacidades de adaptación de los alumnos a los cambios.

En este sentido, debemos destacar el importante papel que cumplen los centros educativos para recomponer los hábitos y valores que son propios de la colectividad, a través de metodologías de aprendizaje adecuadas que integran críticamente en la personalidad de los alumnos, los valores sociales de base colectiva y solidaria, que se sintetizan en la aspiración de alcanzar una fase de desarrollo donde generar lo anterior, se traduzca en trabajo creativo, en amplios canales de conocimiento para acceder a los bienes públicos, en mejores condiciones de expresión social, en valores compartidos sobre la democracia, el Estado de Derecho, la convivencia pacífica, el respeto a la diversidad y el cuidado de las personas, en tal dirección, en la educación, desde la formación básica hasta la más alta especialización, cumple un papel de primer orden en la construcción de una sociedad más justa, con solidas capacidades para enfrentar el presente y el futuro.

Como centro generador de lo anterior, están las escuelas que tienen ante sí, el reto de desarrollar procesos educativos cada vez más complejos y profesionales, que logren ser cada día más eficaces y eficientes gracias a la creación de estructuras organizativas que basan su trabajo en la colaboración y participación, entendida ésta como un proceso que más allá de poner la atención exclusivamente en el alumnado, concibe a la escuela y a todos sus miembros, maestros, estudiantes y padres de familia, como una organización.


*Doctor en Educación.

No existen suficientes datos fiables que correlacionen actualmente el éxito o el fracaso escolar.

Los conceptos en educación como en cualquier campo social son dinámicos y están en continua evolución. En el proceso de enseñanza – aprendizaje influyen multitud de factores de orden interno y externo, la validez de una propuesta innovadora depende en buena medida de su adecuación al contexto de la cultura propia y profesional de la escuela y de las condiciones en que se aplica.

La cultura de un pueblo se integra por todo aquello que éste se crea, así se considera como el modo de vida que comparte una sociedad determinada es decir, todo lo que ha adquirido, elaborado y transmitido a sus integrantes tanto en los aspectos de orden como material y que se percibe en las manifestaciones que son comunes a todas las personas, como el lenguaje, la organización social, las tradiciones, las costumbres, las leyes, la ideología, la tecnología y las expresiones artísticas entre otras.

En todas las entidades del país, se posee una cultura que se ha creado durante siglos y manifestaciones, una forma de ver e interpretar el mundo que fue elaborándose lentamente a partir del mestizaje, de un modo dinámico que le ha permitido crecer y transformarse de manera continua a través de la innovación y la asimilación de elementos de otras culturas.

En la actualidad, se confrontan ya opciones de salud, desarrollo económico, cultural y educativo en un escenario mundial condicionado por la globalización, derivado de la creciente interacción entre las sociedades.

En el plano cultural y educativo, tales procesos significan un cambio de época con repercusiones en las formas de actuar, convivir, percibir y representar la realidad, así en una sociedad como la actual, con rápidos cambios y grande innovaciones originados por los procesos de transculturización y de aculturación, la educación que se imparte se proyecta más que nunca como factor igualador de oportunidades reduciendo las diferencias propiciadas por las diferentes capacidades de adaptación de los alumnos a los cambios.

En este sentido, debemos destacar el importante papel que cumplen los centros educativos para recomponer los hábitos y valores que son propios de la colectividad, a través de metodologías de aprendizaje adecuadas que integran críticamente en la personalidad de los alumnos, los valores sociales de base colectiva y solidaria, que se sintetizan en la aspiración de alcanzar una fase de desarrollo donde generar lo anterior, se traduzca en trabajo creativo, en amplios canales de conocimiento para acceder a los bienes públicos, en mejores condiciones de expresión social, en valores compartidos sobre la democracia, el Estado de Derecho, la convivencia pacífica, el respeto a la diversidad y el cuidado de las personas, en tal dirección, en la educación, desde la formación básica hasta la más alta especialización, cumple un papel de primer orden en la construcción de una sociedad más justa, con solidas capacidades para enfrentar el presente y el futuro.

Como centro generador de lo anterior, están las escuelas que tienen ante sí, el reto de desarrollar procesos educativos cada vez más complejos y profesionales, que logren ser cada día más eficaces y eficientes gracias a la creación de estructuras organizativas que basan su trabajo en la colaboración y participación, entendida ésta como un proceso que más allá de poner la atención exclusivamente en el alumnado, concibe a la escuela y a todos sus miembros, maestros, estudiantes y padres de familia, como una organización.


*Doctor en Educación.