/ domingo 29 de septiembre de 2019

La desprivatización del agua potable en manos de gobierno y congreso estatal

La empresa Concesiones Integrales, conocida comercialmente como Aguas de Puebla, del poderoso empresario Carlos Hank Rhon, líder del Grupo financiero Banorte, le entregó al gobierno de Rafael Moreno Valle la cifra de mil 485 millones de pesos por la privatización del sistema de agua potable del municipio de Puebla.

No se sabe en qué lo gastó, lo invirtió o se lo embolsó el gobernante, quien entregó el sistema de agua financieramente saneado a la empresa, pero heredó a los consumidores el pago de la deuda histórica del SOAPAP que asciende a mil 600 millones de pesos.

Fue la privatización del agua potable una operación leonina y perversa que benefició a la empresa Concesiones Integrales y al gobierno morenovallista, que le echaron a los usuarios poblanos del servicio de agua, una deuda global de tres mil millones de pesos, cuya amortización de capital, intereses y ganancias de la empresa, la están pagando los consumidores poblanos cubriendo las altas tarifas que les ha impuesto la empresa, a cambio de un pésimo servicio, con líquido tandeado y de mala calidad.

La privatización del agua ha resultado un magnifico y lucrativo negocio para el empresario Carlos Hank, que ha obtenido utilidades por 250 millones de pesos, más los ingresos que ha tenido para pagar el crédito que obtuvo por mil 485 millones de pesos, cifra que le entregó al gobierno morenovallista.

Cómo no va a resultar un negocio ventajoso y bonancible si en la construcción de toda la infraestructura: decenas de miles de kilómetros de tubería subterránea de diversos diámetros y dimensiones, bóvedas gigantescas para salvar de inundaciones a la ciudad, plantas de tratamiento de aguas sulfurosas, tanques gigantescos de almacenamiento, equipamiento de bombeo y plantas tratadoras de aguas negras de la ciudad, se han invertido entre 6 mil y 8 mil millones millones de pesos por los gobiernos estatales, municipales y federales durante más de 40 años.

Fue un regalo, un daño, un saqueo al patrimonio público del morenovallismo a los codiciosos y ventajosos empresarios, y un mal negocio para el erario estatal. Hank se comprometió a reinvertir tres mil millones de pesos en el mantenimiento y ampliación del sistema, en el mejoramiento de la cantidad y de la calidad del agua. Hasta el momento no ha invertido un solo centavo; se ha dedicado a medrar con el agua de los poblanos. Urge que el Gobierno de Luis Miguel Barbosa y el Congreso del Estado nulifiquen la privatización por incumplimiento de contrato. Es una promesa de campaña electoral.

Para Carlos Hank ha sido un negocio redondo hacerse del agua de los poblanos. No invirtió un solo centavo de su bolsillo. La operación la financió con un crédito que fue otro negocio para Banorte, su banco, el cual gana altos intereses con el encarecimiento de las tarifas de agua en perjuicio de los consumidores poblanos. Lo más ruin a inexplicable es que el Sistema de agua potable privatizado sigue recibiendo subsidios del gobierno federal para la realización de obras de mejoramiento; y la deuda del SOAPAP por mil 600 millones está avalada por el Gobierno del Estado.

En contraste con la bonanza que vive Agua de Puebla, el SOAPAP se está asfixiando, acaba de pedirle un apoyo de 10 millones de pesos al Gobierno de Miguel Barbosa porque ya no le alcanza para el pago de su nómina y operación de sus servicios.

El Soapap sigue realizando obras para mejorar el sistema de suministro de agua, lo cual es indebido, es una carga financiera que debe correr a cuenta de la empresa de Carlos Hank. El Soapap recibe de Agua de Puebla el 5% de sus ingresos para efectuar su tarea de regularización, vigilancia y supervisión para que la empresa preste un servicio eficiente en calidad y cantidad a los poblanos, pero el director del Soapap fue nombrado, obedece y sirve a la empresa. ¿Quién defiende a los usuarios poblanos?.

Los datos descritos en este espacio están soportados en las investigaciones que ha realizado el economista, Francisco Castillo Montemayor, quien es un experto teórico y práctico en el manejo y operación de sistemas de agua potable en grandes urbes como Puebla, en donde fue Secretario del Medio Ambiente del Gobierno de Mario Marín, y director del Sistema Operador de Agua Potable (SOAPAP) en la administración de Melquiades Morales Flores.

A Castillo Montemayor le tocó continuar el más importante proyecto de rescate ecológico que se ha realizado en Puebla, en el sexenio de Manuel Bartlett, época en la que se instalaron decenas de miles de kilómetros de tubería para crear el sistema de drenaje sanitario de recolección de las aguas negras de la ciudad, para llevarlas y descargarlas a plantas de tratamiento, y de allí arrojarlas, ya tratadas, al Río Atoyac y al lago de Valsequillo, proyecto que fue abandonado y olvidado por el morenovallista… NOS ESCUCHAMOS DIARIAMENTE, de las 13 a las 14 horas, en ABC Radio 1280 de AM.

La empresa Concesiones Integrales, conocida comercialmente como Aguas de Puebla, del poderoso empresario Carlos Hank Rhon, líder del Grupo financiero Banorte, le entregó al gobierno de Rafael Moreno Valle la cifra de mil 485 millones de pesos por la privatización del sistema de agua potable del municipio de Puebla.

No se sabe en qué lo gastó, lo invirtió o se lo embolsó el gobernante, quien entregó el sistema de agua financieramente saneado a la empresa, pero heredó a los consumidores el pago de la deuda histórica del SOAPAP que asciende a mil 600 millones de pesos.

Fue la privatización del agua potable una operación leonina y perversa que benefició a la empresa Concesiones Integrales y al gobierno morenovallista, que le echaron a los usuarios poblanos del servicio de agua, una deuda global de tres mil millones de pesos, cuya amortización de capital, intereses y ganancias de la empresa, la están pagando los consumidores poblanos cubriendo las altas tarifas que les ha impuesto la empresa, a cambio de un pésimo servicio, con líquido tandeado y de mala calidad.

La privatización del agua ha resultado un magnifico y lucrativo negocio para el empresario Carlos Hank, que ha obtenido utilidades por 250 millones de pesos, más los ingresos que ha tenido para pagar el crédito que obtuvo por mil 485 millones de pesos, cifra que le entregó al gobierno morenovallista.

Cómo no va a resultar un negocio ventajoso y bonancible si en la construcción de toda la infraestructura: decenas de miles de kilómetros de tubería subterránea de diversos diámetros y dimensiones, bóvedas gigantescas para salvar de inundaciones a la ciudad, plantas de tratamiento de aguas sulfurosas, tanques gigantescos de almacenamiento, equipamiento de bombeo y plantas tratadoras de aguas negras de la ciudad, se han invertido entre 6 mil y 8 mil millones millones de pesos por los gobiernos estatales, municipales y federales durante más de 40 años.

Fue un regalo, un daño, un saqueo al patrimonio público del morenovallismo a los codiciosos y ventajosos empresarios, y un mal negocio para el erario estatal. Hank se comprometió a reinvertir tres mil millones de pesos en el mantenimiento y ampliación del sistema, en el mejoramiento de la cantidad y de la calidad del agua. Hasta el momento no ha invertido un solo centavo; se ha dedicado a medrar con el agua de los poblanos. Urge que el Gobierno de Luis Miguel Barbosa y el Congreso del Estado nulifiquen la privatización por incumplimiento de contrato. Es una promesa de campaña electoral.

Para Carlos Hank ha sido un negocio redondo hacerse del agua de los poblanos. No invirtió un solo centavo de su bolsillo. La operación la financió con un crédito que fue otro negocio para Banorte, su banco, el cual gana altos intereses con el encarecimiento de las tarifas de agua en perjuicio de los consumidores poblanos. Lo más ruin a inexplicable es que el Sistema de agua potable privatizado sigue recibiendo subsidios del gobierno federal para la realización de obras de mejoramiento; y la deuda del SOAPAP por mil 600 millones está avalada por el Gobierno del Estado.

En contraste con la bonanza que vive Agua de Puebla, el SOAPAP se está asfixiando, acaba de pedirle un apoyo de 10 millones de pesos al Gobierno de Miguel Barbosa porque ya no le alcanza para el pago de su nómina y operación de sus servicios.

El Soapap sigue realizando obras para mejorar el sistema de suministro de agua, lo cual es indebido, es una carga financiera que debe correr a cuenta de la empresa de Carlos Hank. El Soapap recibe de Agua de Puebla el 5% de sus ingresos para efectuar su tarea de regularización, vigilancia y supervisión para que la empresa preste un servicio eficiente en calidad y cantidad a los poblanos, pero el director del Soapap fue nombrado, obedece y sirve a la empresa. ¿Quién defiende a los usuarios poblanos?.

Los datos descritos en este espacio están soportados en las investigaciones que ha realizado el economista, Francisco Castillo Montemayor, quien es un experto teórico y práctico en el manejo y operación de sistemas de agua potable en grandes urbes como Puebla, en donde fue Secretario del Medio Ambiente del Gobierno de Mario Marín, y director del Sistema Operador de Agua Potable (SOAPAP) en la administración de Melquiades Morales Flores.

A Castillo Montemayor le tocó continuar el más importante proyecto de rescate ecológico que se ha realizado en Puebla, en el sexenio de Manuel Bartlett, época en la que se instalaron decenas de miles de kilómetros de tubería para crear el sistema de drenaje sanitario de recolección de las aguas negras de la ciudad, para llevarlas y descargarlas a plantas de tratamiento, y de allí arrojarlas, ya tratadas, al Río Atoyac y al lago de Valsequillo, proyecto que fue abandonado y olvidado por el morenovallista… NOS ESCUCHAMOS DIARIAMENTE, de las 13 a las 14 horas, en ABC Radio 1280 de AM.