/ martes 7 de agosto de 2018

La lealtad de Mario Marín

Ahora que la dirigencia estatal del PRI está en el análisis de ubicar a los priistas traidores que apoyaron a candidatos de otros partidos políticos –principalmente de Morena- o coaliciones en el proceso electoral pasado, cuentan que un “pez gordo” debe ser uno de los primeros a recibir sentencia.

En el pasado, ese personaje era todo poderoso en el estado sin que nadie se atreviera a contradecirlo. Desde luego el Revolucionario Institucional estaba bajo su servicio designando a su antojo a candidatos así como a líderes de las diferentes organizaciones adheridas.

En otras palabras se sentía Dios en Poder, tal como lo dijo en una conversación telefónica en 2005 y filtrada a un medio de comunicación nacional con el empresario, considerado el rey de la mezclilla, Kamel Nacif.

Así es, se llama Mario Marín Torres.

Los enterados señalan al ex gobernador de Puebla como uno de los principales traidores al priismo en el pasado proceso comicial, dejando aún más maltrecho al ex partidazo al que todos querían formar parte antes del 2010, año que perdió el control de la administración estatal al perder la gubernatura en manos de Rafael Moreno Valle Rosas.

Aunque en los primeros días de campaña fue ubicado en algunas reuniones como fue en abril al apoyar a Ramón Fernández Solana, entonces abanderado a legislador federal del distrito 11, posteriormente desapareció del radar político …pero del PRI.

Se le acusa de ser el artífice de organizar reuniones y apoyos a favor de los candidatos de Morena, como el caso del ex priista Alejandro Armenta Mier.

Si bien Mario Marín Torres fue cuidadoso de aparentar que públicamente apoyaba al PRI, en lo oscurito, operaba en contra del partido político que le dio todo.

Los enterados cuentan que fue visto entre los meses de abril o mayo en reunión en una de las residencias de los hijos del ex dirigente estatal del Revolucionario Institucional y ex presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Guillermo Pacheco Pulido.

Si bien nadie supo el contenido de esa conversación, trascendió que la idea fue impulsar “con todo” a los abanderados de Morena que participaron en la elección federal pero sobre todo, con especial interés en el ex perredista Luis Miguel Barbosa Huerta, ex candidato a gobernador.

De ahí que Mario Marín mandará a sus soldados fieles, como se dio a conocer en su momento en algunos medios de comunicación, a los ex secretarios de Gobernación, Valentín Meneses y Mario Montero Serrano, a buscar la aceptación de los migrantes poblanos.

También fue destapada la operación política-electoral en la mixteca poblana a favor de Morena que hicieron familiares del ex mandatario como el caso sus hermanos: Enrique, Blandina y René Marín Torres.

El –dizque- priista fue el animador de una parte de la campaña de candidatos morenistas aportando su experiencia y parte del capital político en el interior del estado, donde aún tiene cierta fortaleza.

La caída de la guillotina, como dijo en su momento el líder estatal Javier Casique, debe ser letal si existe certeza en dar el primer paso en el reconstrucción como fuerza política.

La salida de traidores tiene que ser sin simulaciones sin importar del personaje que se trate.

Entre priistas saben el “papel” que jugó Mario Marín Torres. Fue más simulación que verdadero apoyo y se dice que existen pruebas de lo ocurrido.

Algunos piensan que es momento de decir adiós a Mario Marín, pues al final de cuenta ya es impresentable en actos electorales del PRI.


Comentarios:

anaconda138@hotmailo.com

marcomironc@gmail.com

@Marcomironc

Ahora que la dirigencia estatal del PRI está en el análisis de ubicar a los priistas traidores que apoyaron a candidatos de otros partidos políticos –principalmente de Morena- o coaliciones en el proceso electoral pasado, cuentan que un “pez gordo” debe ser uno de los primeros a recibir sentencia.

En el pasado, ese personaje era todo poderoso en el estado sin que nadie se atreviera a contradecirlo. Desde luego el Revolucionario Institucional estaba bajo su servicio designando a su antojo a candidatos así como a líderes de las diferentes organizaciones adheridas.

En otras palabras se sentía Dios en Poder, tal como lo dijo en una conversación telefónica en 2005 y filtrada a un medio de comunicación nacional con el empresario, considerado el rey de la mezclilla, Kamel Nacif.

Así es, se llama Mario Marín Torres.

Los enterados señalan al ex gobernador de Puebla como uno de los principales traidores al priismo en el pasado proceso comicial, dejando aún más maltrecho al ex partidazo al que todos querían formar parte antes del 2010, año que perdió el control de la administración estatal al perder la gubernatura en manos de Rafael Moreno Valle Rosas.

Aunque en los primeros días de campaña fue ubicado en algunas reuniones como fue en abril al apoyar a Ramón Fernández Solana, entonces abanderado a legislador federal del distrito 11, posteriormente desapareció del radar político …pero del PRI.

Se le acusa de ser el artífice de organizar reuniones y apoyos a favor de los candidatos de Morena, como el caso del ex priista Alejandro Armenta Mier.

Si bien Mario Marín Torres fue cuidadoso de aparentar que públicamente apoyaba al PRI, en lo oscurito, operaba en contra del partido político que le dio todo.

Los enterados cuentan que fue visto entre los meses de abril o mayo en reunión en una de las residencias de los hijos del ex dirigente estatal del Revolucionario Institucional y ex presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Guillermo Pacheco Pulido.

Si bien nadie supo el contenido de esa conversación, trascendió que la idea fue impulsar “con todo” a los abanderados de Morena que participaron en la elección federal pero sobre todo, con especial interés en el ex perredista Luis Miguel Barbosa Huerta, ex candidato a gobernador.

De ahí que Mario Marín mandará a sus soldados fieles, como se dio a conocer en su momento en algunos medios de comunicación, a los ex secretarios de Gobernación, Valentín Meneses y Mario Montero Serrano, a buscar la aceptación de los migrantes poblanos.

También fue destapada la operación política-electoral en la mixteca poblana a favor de Morena que hicieron familiares del ex mandatario como el caso sus hermanos: Enrique, Blandina y René Marín Torres.

El –dizque- priista fue el animador de una parte de la campaña de candidatos morenistas aportando su experiencia y parte del capital político en el interior del estado, donde aún tiene cierta fortaleza.

La caída de la guillotina, como dijo en su momento el líder estatal Javier Casique, debe ser letal si existe certeza en dar el primer paso en el reconstrucción como fuerza política.

La salida de traidores tiene que ser sin simulaciones sin importar del personaje que se trate.

Entre priistas saben el “papel” que jugó Mario Marín Torres. Fue más simulación que verdadero apoyo y se dice que existen pruebas de lo ocurrido.

Algunos piensan que es momento de decir adiós a Mario Marín, pues al final de cuenta ya es impresentable en actos electorales del PRI.


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