/ martes 25 de febrero de 2020

La lectura, un débil hábito

El fomentar la lectura se ha considerado una actividades, una especialidad, un hábito, una tarea en sí misma a la que se le debe de dedicar una apartado especial en los planes y programas de estudio de los diferentes niveles educativo, iniciando por el preescolar y continuar con el profesional, para que seamos una población de lectores, de buenos lectores.

Pues como se ha visto, ya no es suficiente que los niños y los jóvenes aprendan a leer y escribir, que es otra vertiente muy importante en la formación de los niños, sino que una vez aprendido el mecanismo de la lectura, lo desarrollen, ejerciten y lo pongan en práctica de manera personal.

Investigadores y maestros coinciden en que es necesario promover con mayor fuerza el fomento a la lectura, sin embargo, existen muchos lastres que han impedido lograrlo.

Leer por placer es sin duda, un acto que pone en juego una serie de aspectos personales que involucran el campo intelectual y el lúdico, algunos autores señalan que es un acto de imaginación, creatividad y hasta terapéutico.

Se sabe que no existe formula alguna o método infalible, ni tampoco hay varitas mágicas que puedan convertir a un alumno de la noche a la mañana en un buen lector y amante de los buenos libros; capaz de no solo interesarse por ellos, sino leer por su cuenta y que este gusto forme parte constitutiva de su vida estudiantil.

Muchas páginas se han escrito en torno al valor de la lectura y de lo importantes que es fomentarla en beneficio de la educación y por supuesto de la cultura, sin embargo, son mucho los puntos por resolver.

En la escuela corresponde al maestro promover un buen hábito y proveer al niño o al joven de un buen libro, de elegir una lectura adecuada, pues no se trata de leer lo que sea, sino que el texto influya en su formación y personalidad positivamente, de ahí la enorme responsabilidad de los docentes y sus recomendaciones.

Son varias las formas en que los niños y los jóvenes tienen su primer contacto con los libros, algunas veces en casa, pero por lo general, lo hacen cuando ingresan a la escuela, ya sea desde el jardín de niños o en la primaria.

Por tanto los primeros contactos con los libros son determinantes para la iniciación que tendrán los futuros lectores en su vida. Los maestros deben de orientar y señalar lo adecuado y pertinente para que los alumnos le pierdan el miedo a los libros y que el acercamiento sea menos difícil.

Es necesario tener en cuenta ciertos aspectos como los que a continuación se recomiendan:

Los textos que se les presente al alumno por primera vez deben ser cortos, pues si él ve que son muchas hojas se espanta y puede decir que puede perder mucho tiempo al leerlos. En este sentido, es importante mencionar que las nociones de tiempo y espacio para un alumno son muy distintas a la forma en como las percibimos. Una lectura de 10 o 15 minutos para el estudiante es una eternidad.

Los libros deben ser adecuados a su edad e interés; para los niños lecturas cortas infantiles; para los jóvenes, lecturas juveniles; recomendando formar los Clubes de lectura.

Este consejo por más trivial que parezca tiene una importancia central, en la medida de que en ocasiones muchos maestros les acercan los libros a los alumnos que, si bien se recomiendan para su edad, porque lo señala la solapa, deben ser materiales que un docente conozca o domine. Es necesario que el maestro busque la estrategia para promover que sus alumnos seleccionen un libro para dar los primeros paso en su lectura, comentando que lo libros encierran cosas fascinantes de la vida de ellos y los llevará a una gran diversión.

Por ello es recordable, que los alumnos seleccionen sus temas de lecturas: aventuras, ciencia ficción, terror, historia, geografía, cuentos cortos, biografías y muchos más.

Se recomienda que de la lectura, se hagan anotaciones en sus cuadernos, seleccionen palabras, busquen verbos, identifique historias paralelas, busquen ejemplos relevantes, apunten los nombres de los personajes o autores, porque de lo contrario el maestro se vuelve un simple reproductor del mensaje escrito en la portada y en la contraportada de los libros.

Por lo tanto, el fomento a la lectura es una actividad que el docente debe promover y no sólo a nivel básico, sino como un ejemplo constante ante sus alumnos.

*Doctor en Educación.

El fomentar la lectura se ha considerado una actividades, una especialidad, un hábito, una tarea en sí misma a la que se le debe de dedicar una apartado especial en los planes y programas de estudio de los diferentes niveles educativo, iniciando por el preescolar y continuar con el profesional, para que seamos una población de lectores, de buenos lectores.

Pues como se ha visto, ya no es suficiente que los niños y los jóvenes aprendan a leer y escribir, que es otra vertiente muy importante en la formación de los niños, sino que una vez aprendido el mecanismo de la lectura, lo desarrollen, ejerciten y lo pongan en práctica de manera personal.

Investigadores y maestros coinciden en que es necesario promover con mayor fuerza el fomento a la lectura, sin embargo, existen muchos lastres que han impedido lograrlo.

Leer por placer es sin duda, un acto que pone en juego una serie de aspectos personales que involucran el campo intelectual y el lúdico, algunos autores señalan que es un acto de imaginación, creatividad y hasta terapéutico.

Se sabe que no existe formula alguna o método infalible, ni tampoco hay varitas mágicas que puedan convertir a un alumno de la noche a la mañana en un buen lector y amante de los buenos libros; capaz de no solo interesarse por ellos, sino leer por su cuenta y que este gusto forme parte constitutiva de su vida estudiantil.

Muchas páginas se han escrito en torno al valor de la lectura y de lo importantes que es fomentarla en beneficio de la educación y por supuesto de la cultura, sin embargo, son mucho los puntos por resolver.

En la escuela corresponde al maestro promover un buen hábito y proveer al niño o al joven de un buen libro, de elegir una lectura adecuada, pues no se trata de leer lo que sea, sino que el texto influya en su formación y personalidad positivamente, de ahí la enorme responsabilidad de los docentes y sus recomendaciones.

Son varias las formas en que los niños y los jóvenes tienen su primer contacto con los libros, algunas veces en casa, pero por lo general, lo hacen cuando ingresan a la escuela, ya sea desde el jardín de niños o en la primaria.

Por tanto los primeros contactos con los libros son determinantes para la iniciación que tendrán los futuros lectores en su vida. Los maestros deben de orientar y señalar lo adecuado y pertinente para que los alumnos le pierdan el miedo a los libros y que el acercamiento sea menos difícil.

Es necesario tener en cuenta ciertos aspectos como los que a continuación se recomiendan:

Los textos que se les presente al alumno por primera vez deben ser cortos, pues si él ve que son muchas hojas se espanta y puede decir que puede perder mucho tiempo al leerlos. En este sentido, es importante mencionar que las nociones de tiempo y espacio para un alumno son muy distintas a la forma en como las percibimos. Una lectura de 10 o 15 minutos para el estudiante es una eternidad.

Los libros deben ser adecuados a su edad e interés; para los niños lecturas cortas infantiles; para los jóvenes, lecturas juveniles; recomendando formar los Clubes de lectura.

Este consejo por más trivial que parezca tiene una importancia central, en la medida de que en ocasiones muchos maestros les acercan los libros a los alumnos que, si bien se recomiendan para su edad, porque lo señala la solapa, deben ser materiales que un docente conozca o domine. Es necesario que el maestro busque la estrategia para promover que sus alumnos seleccionen un libro para dar los primeros paso en su lectura, comentando que lo libros encierran cosas fascinantes de la vida de ellos y los llevará a una gran diversión.

Por ello es recordable, que los alumnos seleccionen sus temas de lecturas: aventuras, ciencia ficción, terror, historia, geografía, cuentos cortos, biografías y muchos más.

Se recomienda que de la lectura, se hagan anotaciones en sus cuadernos, seleccionen palabras, busquen verbos, identifique historias paralelas, busquen ejemplos relevantes, apunten los nombres de los personajes o autores, porque de lo contrario el maestro se vuelve un simple reproductor del mensaje escrito en la portada y en la contraportada de los libros.

Por lo tanto, el fomento a la lectura es una actividad que el docente debe promover y no sólo a nivel básico, sino como un ejemplo constante ante sus alumnos.

*Doctor en Educación.

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