/ viernes 22 de febrero de 2019

La lectura y la escritura en el aula

La lectura y la escritura en el salón de clases en la escuela primaria se ha convertido, sin duda, en el talón de Aquiles para muchos alumnos y también para los maestros que a diario se las tratan de ingeniar para lograr que los alumnos puedan leer al menos una lección o unos minutos en casa.

Desde luego que el compromiso de que lean los niños unos diez minutos diarios en casa, se convierte en una tarea titánica que se inicia en el trabajo escolar en el aula de la escuela. Se desea que el padre, la madre o un familiar le tomen la lectura de la lección, lo que se ha perdido desde hace mucho tiempo.

Los maestros platican con los padres de familia para que obliguen a los niños a leer o que cumplan con sus tareas escolares en casa, acciones que se inician en el salón escolar de la escuela.

El trabajo escolar se inicia con la producción de textos en el aula que ha sido un recurso pedagógico muy útil, resaltando los temas importantes de la vida diaria y que se fortalece con actividades cotidianas, con la finalidad de promover que los alumnos escriban y reflexionen sobre las actividades emprendidas, logrando con ello resultados notables.

La lectura y la escritura del trabajo en el aula, va más allá de los múltiples beneficios y utilidades que no representan para muchos niños algo útil o atractivo y que les llame la atención, al grado de dedicarle, por su cuenta, un espacio en sus actividades diarias.

La labor del maestro no sólo está en enseñar a leer solamente, o que el alumno copie y escriba determinados mensajes, sino lograr que los alumnos se interesen genuinamente por leer y lo conviertan en un hábito.

Una misión difícil si se considera que la lectura no ha sido valorada en su totalidad. Los alumnos han considerado a la lectura y los libros como algo aburrido, que prefieren ver la televisión o jugar con el teléfono celular que tiene juegos entretenidos; dejando a los niños más dedicados que son los que leen y buscan lecturas.

Los alumnos que no tiene el hábito de la lectura, les da sueño en cuando inician la lectura, lo que se repita en su casa, donde los padres no le dan el lugar o la importancia que debe tener.

Por otro lado, están los múltiples obstáculos que hay y que de alguna manera influyen para que la lectura sea vista como un asunto de segundo orden. Antes juegos y videojuegos, ver televisión, salir con los amigos y muchas actividades en casa, que para los papás es más fácil, desplazando el trabajo escolar en el aula, perdiendo la secuencia de la lectura y la escritura.

Para muchos alumnos consideran que, tradicionalmente el aula, no es considerado como un espacio destinado para la lectura y la escritura, pues muchas de las interrupciones contextuales hacen que exista poca concentración en el trabajo escolar en el aula, contrarrestando la labor docente, lo que es recomendable implementar una dinámica diferente para atraer la atención de los niños.

Si bien es cierto que hay una serie de dificultades como las enunciadas líneas arriba, existen algunas propuestas que buscan lograr que los niños no sólo lean, sino que además escriban adecuadamente y el cuidado en el uso correcto de la ortografía.

La idea de que los alumnos produzcan textos de temas que a ellos les interese y que después socialicen puede ser buena opción para lograr que se lea y se escriba en el salón de clase, como es el deseo de todo maestro.

Cuando se les brinda a los alumnos la libertad de escribir sus propios textos, algunos narran temas de brujas, fantasmas, ovnis, luchadores; otros alumnos escogen temas de pequeñas poesías, o historias de su vida, de sus padres o de sus familiares. Lo importante es que los alumnos se interesen por la escritura y luego por la lectura, lo que motiva que realicen este tipo de ejercicios para conocer cuáles son las preferencias de los niños, lo que piensan o qué les preocupa.

Esta estrategia, ayuda mucho en el trabajo escolar en el aula, para hacer que los niños lean y escriban, cumpliendo con el compromiso que todo maestro desea que sus alumnos fortalezcan sus conocimientos de aprender mejor y se revise en casa por parte de los padres de familia.


Doctor en Educación.

La lectura y la escritura en el salón de clases en la escuela primaria se ha convertido, sin duda, en el talón de Aquiles para muchos alumnos y también para los maestros que a diario se las tratan de ingeniar para lograr que los alumnos puedan leer al menos una lección o unos minutos en casa.

Desde luego que el compromiso de que lean los niños unos diez minutos diarios en casa, se convierte en una tarea titánica que se inicia en el trabajo escolar en el aula de la escuela. Se desea que el padre, la madre o un familiar le tomen la lectura de la lección, lo que se ha perdido desde hace mucho tiempo.

Los maestros platican con los padres de familia para que obliguen a los niños a leer o que cumplan con sus tareas escolares en casa, acciones que se inician en el salón escolar de la escuela.

El trabajo escolar se inicia con la producción de textos en el aula que ha sido un recurso pedagógico muy útil, resaltando los temas importantes de la vida diaria y que se fortalece con actividades cotidianas, con la finalidad de promover que los alumnos escriban y reflexionen sobre las actividades emprendidas, logrando con ello resultados notables.

La lectura y la escritura del trabajo en el aula, va más allá de los múltiples beneficios y utilidades que no representan para muchos niños algo útil o atractivo y que les llame la atención, al grado de dedicarle, por su cuenta, un espacio en sus actividades diarias.

La labor del maestro no sólo está en enseñar a leer solamente, o que el alumno copie y escriba determinados mensajes, sino lograr que los alumnos se interesen genuinamente por leer y lo conviertan en un hábito.

Una misión difícil si se considera que la lectura no ha sido valorada en su totalidad. Los alumnos han considerado a la lectura y los libros como algo aburrido, que prefieren ver la televisión o jugar con el teléfono celular que tiene juegos entretenidos; dejando a los niños más dedicados que son los que leen y buscan lecturas.

Los alumnos que no tiene el hábito de la lectura, les da sueño en cuando inician la lectura, lo que se repita en su casa, donde los padres no le dan el lugar o la importancia que debe tener.

Por otro lado, están los múltiples obstáculos que hay y que de alguna manera influyen para que la lectura sea vista como un asunto de segundo orden. Antes juegos y videojuegos, ver televisión, salir con los amigos y muchas actividades en casa, que para los papás es más fácil, desplazando el trabajo escolar en el aula, perdiendo la secuencia de la lectura y la escritura.

Para muchos alumnos consideran que, tradicionalmente el aula, no es considerado como un espacio destinado para la lectura y la escritura, pues muchas de las interrupciones contextuales hacen que exista poca concentración en el trabajo escolar en el aula, contrarrestando la labor docente, lo que es recomendable implementar una dinámica diferente para atraer la atención de los niños.

Si bien es cierto que hay una serie de dificultades como las enunciadas líneas arriba, existen algunas propuestas que buscan lograr que los niños no sólo lean, sino que además escriban adecuadamente y el cuidado en el uso correcto de la ortografía.

La idea de que los alumnos produzcan textos de temas que a ellos les interese y que después socialicen puede ser buena opción para lograr que se lea y se escriba en el salón de clase, como es el deseo de todo maestro.

Cuando se les brinda a los alumnos la libertad de escribir sus propios textos, algunos narran temas de brujas, fantasmas, ovnis, luchadores; otros alumnos escogen temas de pequeñas poesías, o historias de su vida, de sus padres o de sus familiares. Lo importante es que los alumnos se interesen por la escritura y luego por la lectura, lo que motiva que realicen este tipo de ejercicios para conocer cuáles son las preferencias de los niños, lo que piensan o qué les preocupa.

Esta estrategia, ayuda mucho en el trabajo escolar en el aula, para hacer que los niños lean y escriban, cumpliendo con el compromiso que todo maestro desea que sus alumnos fortalezcan sus conocimientos de aprender mejor y se revise en casa por parte de los padres de familia.


Doctor en Educación.

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