/ viernes 16 de agosto de 2019

La realidad social rebasada por las promesas

Al darse un mayor crecimiento económico, la pobreza tiende a disminuir, sin embargo, los resultados que presentó el CONEVAL, apuntan a que la pobreza en México ha disminuido de manera marginal; este es el principal referente, para que las políticas públicas que se instrumenten, logren disminuirla.

Esto sin duda abre una disyuntiva, al actual gobierno, plantea que al destinar los apoyos de manera directa a la población, impulsa un emprendimiento exitoso; sin embargo, es necesario establecer una mayor claridad, para que los beneficiarios operen de manera grupal y en acciones cooperativas.

Pues si bien la pobreza presenta problemas multidimensionales con soluciones difíciles; revertirla, requerirá que el gobierno en sus tres niveles, opere sus programas sociales, con servidores públicos que tengan la formación, experiencia y la capacidad, para disminuir pobreza y rezago social.

Al respecto, en mi contribución pasada, comentando el inicio del nuevo gobierno en nuestra entidad Poblana, destaque que el catalizador para el desarrollo del estado debe ser la oxigenación de la clase política, con una alta profesionalización, apoyada por experimentados y por supuesto nuevos actores.

Servidores que deben desempeñarse con un profundo compromiso del servicio público, atendiendo a la demanda social e impulsando los proyectos y programas, orientados en la disminución de las diferencias sociales y políticas; que, en el pasado reciente, habían puesto en peligro la estabilidad social en Puebla.

En fecha reciente, el Presidente López Obrador ante trabajadores y campesinos, externó que “la felicidad no se encuentra en el dinero, ni en las joyas ni en las posesiones. Señala que el bienestar, radica en estar bien con uno mismo”

Sin embargo, prometer la felicidad a través de la política, es una utopía, pues la política no puede dirigirlo todo; por el contrario, la buena política debe propiciar y orientar las acciones a través de las políticas públicas, las cuales impulsen mejores condiciones de vida.

Pues es mediante el ingreso, producto del trabajo, como se puede mejorar las condiciones de vida, luchar por que cada uno pueda vivir de su trabajo es también permitir que los actores económicos puedan hacer frente a los cambios prometidos, disfrutar de la existencia, aprender y tejer vínculos con los demás. Por tanto, es el trabajo lo que permite progresar y hacerse un sitio en la sociedad.

Sin embargo, en nuestro país, por toda la información mediática recibida, nos hemos vuelto insensibles al grado de parecernos normal la violencia que vivimos, nos dejamos influenciar y verla por medio de la nota roja, como mera estadística, donde la sociedad ha venido siendo el instrumento de grupos de interés o delincuenciales, aniquilando el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado.

Como ejemplo lo acontecido en la mixteca poblana, en los municipios de Cohuecan y Tepexco, donde la autoridad eludió su responsabilidad de garantizar la seguridad, incluso haber desplegado a la Guardia Nacional, Policía Estatal y Municipal; los habitantes de estas comunidades, no habían dejado de buscar a los llamados secuestradores, quienes al encontrarlos los golpearon, colgaron y quemaron y ante estos hechos las fuerzas de seguridad se replegaron.

Lo cual es de lamentarse que ante este tipo de decisiones, manden la señal que es mejor ese costo que el que pueda significar evitarlo, generando un vacío de poder, que pone de manifiesto las deficiencias del gobierno.

Los funcionarios integrantes del primer círculo de los gobiernos, demuestran su valía precisamente en las crisis. Las crisis deben resolverse, recurriendo al sentido común, si se tiene menos soberbia y más humildad, sólo así se podrán enfrentar y solucionar, sin pagar costos altos e irreversibles.

La sociedad, es también un tema de importancia, pero hoy en día observamos que es muy poca la gente que se interesa por estos temas que son sin duda importantes en el entorno en el cual nos desarrollamos.

Lamentablemente hoy, la realidad se impone sobre las expectativas, la desilusión sobre las esperanzas; y, cada día que pasa, cada quien evalúa o saca sus conclusiones de lo que espera del gobierno, también, sabe si las cosas se aproximan, o no, a lo que se había prometido.

Ante esta realidad en nuestro país, es urgente establecer sobre qué modelo económico transitar y como recomponer o reorientar la política social, que aunado a los temas de corrupción, reformas y leyes secundarias que se modifican y, políticas públicas que no se adecuan o no se aplican, en nada contribuyen al buen desarrollo de la sociedad mexicana.

Sus comentarios jrobertofl@hotmail.com

Al darse un mayor crecimiento económico, la pobreza tiende a disminuir, sin embargo, los resultados que presentó el CONEVAL, apuntan a que la pobreza en México ha disminuido de manera marginal; este es el principal referente, para que las políticas públicas que se instrumenten, logren disminuirla.

Esto sin duda abre una disyuntiva, al actual gobierno, plantea que al destinar los apoyos de manera directa a la población, impulsa un emprendimiento exitoso; sin embargo, es necesario establecer una mayor claridad, para que los beneficiarios operen de manera grupal y en acciones cooperativas.

Pues si bien la pobreza presenta problemas multidimensionales con soluciones difíciles; revertirla, requerirá que el gobierno en sus tres niveles, opere sus programas sociales, con servidores públicos que tengan la formación, experiencia y la capacidad, para disminuir pobreza y rezago social.

Al respecto, en mi contribución pasada, comentando el inicio del nuevo gobierno en nuestra entidad Poblana, destaque que el catalizador para el desarrollo del estado debe ser la oxigenación de la clase política, con una alta profesionalización, apoyada por experimentados y por supuesto nuevos actores.

Servidores que deben desempeñarse con un profundo compromiso del servicio público, atendiendo a la demanda social e impulsando los proyectos y programas, orientados en la disminución de las diferencias sociales y políticas; que, en el pasado reciente, habían puesto en peligro la estabilidad social en Puebla.

En fecha reciente, el Presidente López Obrador ante trabajadores y campesinos, externó que “la felicidad no se encuentra en el dinero, ni en las joyas ni en las posesiones. Señala que el bienestar, radica en estar bien con uno mismo”

Sin embargo, prometer la felicidad a través de la política, es una utopía, pues la política no puede dirigirlo todo; por el contrario, la buena política debe propiciar y orientar las acciones a través de las políticas públicas, las cuales impulsen mejores condiciones de vida.

Pues es mediante el ingreso, producto del trabajo, como se puede mejorar las condiciones de vida, luchar por que cada uno pueda vivir de su trabajo es también permitir que los actores económicos puedan hacer frente a los cambios prometidos, disfrutar de la existencia, aprender y tejer vínculos con los demás. Por tanto, es el trabajo lo que permite progresar y hacerse un sitio en la sociedad.

Sin embargo, en nuestro país, por toda la información mediática recibida, nos hemos vuelto insensibles al grado de parecernos normal la violencia que vivimos, nos dejamos influenciar y verla por medio de la nota roja, como mera estadística, donde la sociedad ha venido siendo el instrumento de grupos de interés o delincuenciales, aniquilando el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado.

Como ejemplo lo acontecido en la mixteca poblana, en los municipios de Cohuecan y Tepexco, donde la autoridad eludió su responsabilidad de garantizar la seguridad, incluso haber desplegado a la Guardia Nacional, Policía Estatal y Municipal; los habitantes de estas comunidades, no habían dejado de buscar a los llamados secuestradores, quienes al encontrarlos los golpearon, colgaron y quemaron y ante estos hechos las fuerzas de seguridad se replegaron.

Lo cual es de lamentarse que ante este tipo de decisiones, manden la señal que es mejor ese costo que el que pueda significar evitarlo, generando un vacío de poder, que pone de manifiesto las deficiencias del gobierno.

Los funcionarios integrantes del primer círculo de los gobiernos, demuestran su valía precisamente en las crisis. Las crisis deben resolverse, recurriendo al sentido común, si se tiene menos soberbia y más humildad, sólo así se podrán enfrentar y solucionar, sin pagar costos altos e irreversibles.

La sociedad, es también un tema de importancia, pero hoy en día observamos que es muy poca la gente que se interesa por estos temas que son sin duda importantes en el entorno en el cual nos desarrollamos.

Lamentablemente hoy, la realidad se impone sobre las expectativas, la desilusión sobre las esperanzas; y, cada día que pasa, cada quien evalúa o saca sus conclusiones de lo que espera del gobierno, también, sabe si las cosas se aproximan, o no, a lo que se había prometido.

Ante esta realidad en nuestro país, es urgente establecer sobre qué modelo económico transitar y como recomponer o reorientar la política social, que aunado a los temas de corrupción, reformas y leyes secundarias que se modifican y, políticas públicas que no se adecuan o no se aplican, en nada contribuyen al buen desarrollo de la sociedad mexicana.

Sus comentarios jrobertofl@hotmail.com

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