/ viernes 22 de febrero de 2019

“La ventana rota”

No cabe duda, el mayor problema que confrontamos es la delincuencia, la cual pende sobre nosotros como una espada de Damocles, dispuesta en cualquier momento a arrebatarnos la tranquilidad, el patrimonio o la vida. Y como la hidra de mil cabezas en los cuentos de Hércules, se reproduce en cientos de manifestaciones y formas, pero siempre con un propósito, arruinarnos o matarnos.

El lunes de esta semana, Manuel Alonso García, Secretario de Seguridad Pública del Estado, habló a este respecto, advirtiendo 4 circunstancias que han propiciado el incremento delincuencial: 1. 6 de cada 10 delincuentes se encuentran bajo los efectos de alguna sustancia tóxica al momento de cometer el delito; 2. Existe una venta indiscriminada de armas ilegales en el extranjero; 3.Hay un déficit de policías, y 4. El sistema judicial recién implantado permite a los criminales salir libres.

Por su parte, propuso 6 ejes de combate a la delincuencia a implementarse en los próximos 6 meses: 1. Instalar sistemas de video-vigilancia; 2. El fortalecimiento de la red telefónica 911; 3. Mejorar los 6 arcos de seguridad existentes en el Estado; 4. Reforzar a la Policía Estatal en las carreteras, que vigilen los accesos a las poblaciones y apoyen a los conductores; 5. Crear el primer Centro Estatal de Estudios de Seguridad Pública y Política Criminal, y 6. Mejorar el sistema penitenciario con programas de reinserción social de los detenidos y sus familias.

Aliento con “el poder de la intención” el éxito de este programa del Gobierno Interino, leyendo entre líneas la mano del Maestro Pacheco Pulido en la creación del Centro Estatal de Estudios de Seguridad Pública y Política Criminal, así como en los programas de reinserción social. Él es un gran jurista y su presencia de inmediato se ha hecho sentir.

Ahora deseo también que el Ayuntamiento de Puebla trabaje en ese sentido, empezando por la dignificación del Centro Histórico, que está totalmente descuidado y sucio.

En el año 1969, en la Universidad de Stanford, el Profesor Philip Zimpardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados de características similares y modelos iguales en la calle. Uno lo dejó en el barrio del Bronx, para entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York, y el otro en Palo Alto, una zona tranquila y rica de California. El auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas, perdiendo primero las llantas y después casi todo quedando prácticamente destruido. En cambio el auto dejado en Palo Alto, se mantuvo intacto. Pero la investigación social continuó, se rompió entonces a propósito un cristal del auto abandonado en Palo Alto y esto fue el detonante para que ese auto, que hasta antes de la rotura del cristal, estaba intacto, empezará también a ser vandalizado y destruido.

La enseñanza social que de este experimento se logró es que no es la pobreza la que lleva al delito; evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto, de una casa o de un coche abandonado, trasmite una idea de deterioro, de desinterés, de abandono, que ocasiona el rompimiento de códigos de convivencia por la presunción de un vacío de autoridad, que lleva al relajamiento de la conducta social y que empieza con el rayón en el coche o el grafiti en la pared de la casa y termina con el robo y la destrucción de la propiedad.

Esto llevó en 1994 a Rudolph Giuliani, Alcalde de Nueva York, a aplicar el exitoso programa “Tolerancia Cero”, basada en crear comunidades limpias y ordenadas, sin permitir transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana, logrando abatir en grandes porcentajes la alta criminalidad que se padecía.

En la metafísica todo empieza por tender tu cama y limpiar lo que ensucias. Un lugar sucio y descuidado propicia alimañas y enfermedad. El experimento social de la ventana rota nos debe hacer meditar a los poblanos.

No cabe duda, el mayor problema que confrontamos es la delincuencia, la cual pende sobre nosotros como una espada de Damocles, dispuesta en cualquier momento a arrebatarnos la tranquilidad, el patrimonio o la vida. Y como la hidra de mil cabezas en los cuentos de Hércules, se reproduce en cientos de manifestaciones y formas, pero siempre con un propósito, arruinarnos o matarnos.

El lunes de esta semana, Manuel Alonso García, Secretario de Seguridad Pública del Estado, habló a este respecto, advirtiendo 4 circunstancias que han propiciado el incremento delincuencial: 1. 6 de cada 10 delincuentes se encuentran bajo los efectos de alguna sustancia tóxica al momento de cometer el delito; 2. Existe una venta indiscriminada de armas ilegales en el extranjero; 3.Hay un déficit de policías, y 4. El sistema judicial recién implantado permite a los criminales salir libres.

Por su parte, propuso 6 ejes de combate a la delincuencia a implementarse en los próximos 6 meses: 1. Instalar sistemas de video-vigilancia; 2. El fortalecimiento de la red telefónica 911; 3. Mejorar los 6 arcos de seguridad existentes en el Estado; 4. Reforzar a la Policía Estatal en las carreteras, que vigilen los accesos a las poblaciones y apoyen a los conductores; 5. Crear el primer Centro Estatal de Estudios de Seguridad Pública y Política Criminal, y 6. Mejorar el sistema penitenciario con programas de reinserción social de los detenidos y sus familias.

Aliento con “el poder de la intención” el éxito de este programa del Gobierno Interino, leyendo entre líneas la mano del Maestro Pacheco Pulido en la creación del Centro Estatal de Estudios de Seguridad Pública y Política Criminal, así como en los programas de reinserción social. Él es un gran jurista y su presencia de inmediato se ha hecho sentir.

Ahora deseo también que el Ayuntamiento de Puebla trabaje en ese sentido, empezando por la dignificación del Centro Histórico, que está totalmente descuidado y sucio.

En el año 1969, en la Universidad de Stanford, el Profesor Philip Zimpardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados de características similares y modelos iguales en la calle. Uno lo dejó en el barrio del Bronx, para entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York, y el otro en Palo Alto, una zona tranquila y rica de California. El auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas, perdiendo primero las llantas y después casi todo quedando prácticamente destruido. En cambio el auto dejado en Palo Alto, se mantuvo intacto. Pero la investigación social continuó, se rompió entonces a propósito un cristal del auto abandonado en Palo Alto y esto fue el detonante para que ese auto, que hasta antes de la rotura del cristal, estaba intacto, empezará también a ser vandalizado y destruido.

La enseñanza social que de este experimento se logró es que no es la pobreza la que lleva al delito; evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto, de una casa o de un coche abandonado, trasmite una idea de deterioro, de desinterés, de abandono, que ocasiona el rompimiento de códigos de convivencia por la presunción de un vacío de autoridad, que lleva al relajamiento de la conducta social y que empieza con el rayón en el coche o el grafiti en la pared de la casa y termina con el robo y la destrucción de la propiedad.

Esto llevó en 1994 a Rudolph Giuliani, Alcalde de Nueva York, a aplicar el exitoso programa “Tolerancia Cero”, basada en crear comunidades limpias y ordenadas, sin permitir transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana, logrando abatir en grandes porcentajes la alta criminalidad que se padecía.

En la metafísica todo empieza por tender tu cama y limpiar lo que ensucias. Un lugar sucio y descuidado propicia alimañas y enfermedad. El experimento social de la ventana rota nos debe hacer meditar a los poblanos.

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