/ miércoles 15 de mayo de 2019

La vocación de ser maestro

El problema de la formación del maestro de escuela, preocupa cada día más al mundo pedagógico. Todos lo que han comprendido que la eficacia de nuestras escuelas depende más de la naturaleza de la persona en cuyas manos se halla el trabajo de la formación de nuevos estudiantes, que toda aquella medida ha seguido atentamente las indicaciones de la enseñanza.

Desde la escuela rural en la más remota comunidad hasta la institución educativa en las grandes ciudades, requieren de la misma persona que es un maestro. No cualquier persona puede ocupar este lugar, porque primero requiere vocación, que después va con la formación, por último el buen desempeño ante sus alumnos. No todos los individuos son susceptibles de recibir una adecuada preparación para ser educadores y docentes de los diversos niveles educativos, que van desde el preescolar hasta el universitario.

Esta profesión está ligada a ciertas condiciones del ser humano, donde sus actitudes y valores lo condicionan por ser formado como un buen maestro, educador por profesión y deseos personales.

La formación profesional del docente, supone la aspiración de ser un buen maestro y brindar la oportunidad de poner todas sus habilidades para enseñar a las diversas generaciones desde el niño de 4 a 5 años de edad hasta la mayoría de edad en la formación universitaria.

La educación permite formar a seres humanos integrales. Los maestros como profesionales de la educación fortalecen las capacidades intelectuales de sus alumnos, potenciando sus aprendizajes y favoreciendo el desarrollo de su pensamiento.

El papel del docente en la educación se expresa en la función de mediador del educador entre el mundo de conocimientos y sus alumnos. En este sentido, esta función lo convierte en un ser privilegiado ya que la vocación del maestro tiene la posibilidad de incidir en la forma en que un ser humano que ve el mundo y se relaciona con él.

Por tal razón la importancia de la vocación docente que se acrecienta en la medida en que las sociedades se complejizan, es claro que la formación inicial de un maestro es insuficiente ante las exigencias de nuevas competencias que demanda una sociedad como la actual.

El maestro debe conocer sobre todo de los avances tecnológicos así como las diferentes plataformas de los sistemas computacionales. Hoy el maestro debe saber sobre Internet, las diferentes redes sociales: whatsapp, twitter, Facebook, etc., y demás para estar al nivel de sus alumnos que mucho usan, juegan, aplican a diferentes personas y en trabajos escolares. Los teléfonos celulares con una constante entre maestros y alumnos, con nuevas innovaciones que se desarrollan cada día con nuevas aplicaciones.

El maestro diseña sus clases para llevar a sus alumnos al pensamiento integral del mundo, conocer a fondo los contenidos curriculares, concebir y desarrollar una planeación con evaluación formativas, tomando en cuenta la diversidad de sus estudiantes, propiciando un ambiente de aprendizaje en donde las vivencias den la oportunidad de igualdades, derechos y conocimientos.

Los maestros tienen el compromiso con sus estudiantes de brindarles las posibilidades de conocer que existe un orden social que se tiene que respetar para la sana convivencia de los ciudadanos y entender el rol de la sociedad, de sus organizaciones y de ellos mismos dentro de estos sistemas de relaciones.

El maestro sabe que esto es posible dando a entender a sus estudiantes, el cómo lograr las diferentes reglas y valores dentro de la sociedad mediante la educación de las personas.

La educación convierte al individuo en un ser preparado y social en la medida en que se establece un puente de comunicación entre el educador y el educando, y a través del cual se van asimilando diferentes formas de comprender el mundo y el actuar en la sociedad.

El maestro considera como un propósito la participación social de los estudiantes, que se hace indispensable para el desarrollo integral de sus capacidades y ser parte de los procesos sociales que se demanda actualmente.

Un buen maestro con vocación considera fundamental que sus alumnos sean capaces de formarse como excelentes y futuros ciudadanos, que se desenvuelvan profesionalmente y socialmente en su ámbito de trabajo en beneficio de ellos mismos y de su familia.

Doctor en Educación.

El problema de la formación del maestro de escuela, preocupa cada día más al mundo pedagógico. Todos lo que han comprendido que la eficacia de nuestras escuelas depende más de la naturaleza de la persona en cuyas manos se halla el trabajo de la formación de nuevos estudiantes, que toda aquella medida ha seguido atentamente las indicaciones de la enseñanza.

Desde la escuela rural en la más remota comunidad hasta la institución educativa en las grandes ciudades, requieren de la misma persona que es un maestro. No cualquier persona puede ocupar este lugar, porque primero requiere vocación, que después va con la formación, por último el buen desempeño ante sus alumnos. No todos los individuos son susceptibles de recibir una adecuada preparación para ser educadores y docentes de los diversos niveles educativos, que van desde el preescolar hasta el universitario.

Esta profesión está ligada a ciertas condiciones del ser humano, donde sus actitudes y valores lo condicionan por ser formado como un buen maestro, educador por profesión y deseos personales.

La formación profesional del docente, supone la aspiración de ser un buen maestro y brindar la oportunidad de poner todas sus habilidades para enseñar a las diversas generaciones desde el niño de 4 a 5 años de edad hasta la mayoría de edad en la formación universitaria.

La educación permite formar a seres humanos integrales. Los maestros como profesionales de la educación fortalecen las capacidades intelectuales de sus alumnos, potenciando sus aprendizajes y favoreciendo el desarrollo de su pensamiento.

El papel del docente en la educación se expresa en la función de mediador del educador entre el mundo de conocimientos y sus alumnos. En este sentido, esta función lo convierte en un ser privilegiado ya que la vocación del maestro tiene la posibilidad de incidir en la forma en que un ser humano que ve el mundo y se relaciona con él.

Por tal razón la importancia de la vocación docente que se acrecienta en la medida en que las sociedades se complejizan, es claro que la formación inicial de un maestro es insuficiente ante las exigencias de nuevas competencias que demanda una sociedad como la actual.

El maestro debe conocer sobre todo de los avances tecnológicos así como las diferentes plataformas de los sistemas computacionales. Hoy el maestro debe saber sobre Internet, las diferentes redes sociales: whatsapp, twitter, Facebook, etc., y demás para estar al nivel de sus alumnos que mucho usan, juegan, aplican a diferentes personas y en trabajos escolares. Los teléfonos celulares con una constante entre maestros y alumnos, con nuevas innovaciones que se desarrollan cada día con nuevas aplicaciones.

El maestro diseña sus clases para llevar a sus alumnos al pensamiento integral del mundo, conocer a fondo los contenidos curriculares, concebir y desarrollar una planeación con evaluación formativas, tomando en cuenta la diversidad de sus estudiantes, propiciando un ambiente de aprendizaje en donde las vivencias den la oportunidad de igualdades, derechos y conocimientos.

Los maestros tienen el compromiso con sus estudiantes de brindarles las posibilidades de conocer que existe un orden social que se tiene que respetar para la sana convivencia de los ciudadanos y entender el rol de la sociedad, de sus organizaciones y de ellos mismos dentro de estos sistemas de relaciones.

El maestro sabe que esto es posible dando a entender a sus estudiantes, el cómo lograr las diferentes reglas y valores dentro de la sociedad mediante la educación de las personas.

La educación convierte al individuo en un ser preparado y social en la medida en que se establece un puente de comunicación entre el educador y el educando, y a través del cual se van asimilando diferentes formas de comprender el mundo y el actuar en la sociedad.

El maestro considera como un propósito la participación social de los estudiantes, que se hace indispensable para el desarrollo integral de sus capacidades y ser parte de los procesos sociales que se demanda actualmente.

Un buen maestro con vocación considera fundamental que sus alumnos sean capaces de formarse como excelentes y futuros ciudadanos, que se desenvuelvan profesionalmente y socialmente en su ámbito de trabajo en beneficio de ellos mismos y de su familia.

Doctor en Educación.

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