/ viernes 22 de noviembre de 2019

Lo peor del PRI, ¿son los priistas?

Corren las versiones y la tinta, el próximo presidente estatal del Partido Revolucionario Institucional será un ex presidente municipal señalado por desvíos y la sospecha de que pertenece a una familia coludida con el huachicol.

Néstor Camarillo, marinista convencido, pregona donde lo escuchan que será el próximo líder del tricolor poblano.

El ex presidente municipal de Quecholac -municipio ubicado geográficamente en el Triángulo Rojo del robo de hidrocarburos-, presume el apoyo del oaxaqueño Javier Casique, y del líder nacional del PRI, el campechano Alejandro Moreno,
La versión de sus desvíos y atrocidades como edil no son de sus adversarios, sino que hay declaraciones y documentos que respaldan la percepción que domina en la región.

El pasado uno de febrero, El Sol de Puebla publicó:

“Un desfalco que asciende a 3 millones 305 mil 857.44 pesos heredado por la administración del ex presidente municipal de Quecholac, Néstor Camarillo Medina, detectó la Contraloría Municipal del Ayuntamiento, luego de concluir la revisión de la documentación recibida en el proceso de entrega-recepción.

“El actual contralor municipal, Fernando Monterrosas Huerta, precisó que entre las principales irregularidades halladas se detectó la salida de recursos para una empresa fantasma de publicidad, con el nombre de “Proyéctame Publicidad y Papelería S.A. de C.V.”, que recibió un monto de 798 mil 453.40 pesos.

“De acuerdo con la documentación entregada, el dinero fue usado para hacer supuestos pagos por impresiones, spots de radio y eventos, entre otros servicios. Esto únicamente en el año 2015.

El mayor adeudo dejado por el gobierno anterior, dijo, fue en lo referente al pago de Impuesto Sobre la Nómina, el cual dejó de realizar desde el año 2015, por lo que el monto asciende a 2 millones 507 mil 404.04 pesos”.

Además, como hizo el PRI en el Senado al aliarse con Morena para la sospechosa y fraudulenta designación de Rosario Piedra Ibarra como ombudsperson, Camarillo reitera públicamente que está en contra de una alianza con el PAN en 2021, lo cual parece un acuerdo de facto con el Movimiento de Regeneración Nacional, para que éste mantenga la mayoría en el Congreso Local y en las presidencias municipales más importantes.

Si se consuma la designación por dedazo de Camarillo, ya que no ganaría una elección con el respaldo de las bases priistas porque no lo conocen, el PRI poblano seguirá hundiéndose y perdería el tercer lugar electoral en el que se encuentra en el estado.

Camarillo Medina, fue señalado en el pasado por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, cuando todavía gobernaba el PRI, de dar protección a bandas dedicas al robo de combustible.

En ese tiempo contaba con el respaldo de la senadora Blanca Alcalá Ruiz.

Miembros de su familia, para conseguir la protección del gobierno estatal de entonces fueron operadores electorales del panista Rafael Moreno Valle.

Durante su gestión estuvo en el grupo de presidentes municipales que eran “tolerantes” con las bandas dedicas al huachicol.

Sus gobernados sufrieron situaciones extremas de violencia, generadas por el crimen organizado, e incluso tuvo que abandonar el municipio por el temor de ser detenido.

El PRI parece empeñado en darle espacio a lo peor que tiene en sus filas, quizá porque los priistas que eran presentables ya lo abandonaron.

Un dato más, Néstor Camarillo no regresó a la presidencia municipal después de ser candidato a diputado federal por Ajalpan derrotado en julio de 2018, por lo que Alfredo Jiménez Andrade, quien fue presidente interino, concluyó el periodo.

Habitantes de comunidades y juntas auxiliares pertenecientes a Quecholac exigieron que Camarillo no regresara y presentaron la documentación en Gobernación estatal. A regañadientes tuvo que aceptar y solo puso como condición que no hubiera cambios de funcionarios designados por él.

El PRI está empeñado en hundirse, es casi un suicidio, pues sus militantes más prominentes decidieron bajar su perfil o negociar inmunidad e impunidad con los gobiernos de Morena, como Miguel Ángel Osorio Chong en el Senado y ahora Camarillo al venderse como dique ante una posible alianza opositora.

Si siguen así, Camarillo será el encargado de cerrar la puerta del PRI en Puebla.

En fin, como dice el refrán: el que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame.

DE LAS ANÉCDOTAS QUE SE CUENTAN

Era un acto de campaña, el uno de marzo pasado en Tecamachalco.

Militantes y simpatizantes de Morena corrieron, echaron pues, del mitin en apoyo a Luis Miguel Barbosa, a Fausto Vallejo, operador político del ex presidente municipal de Quecholac, Néstor Camarillo, quien junto con el padre del priista, Isidro Camarillo, pretendían acercarse al precandidato al gobierno del estado y a la presidenta municipal, Marisol Cruz García.

Previo a la llegada del aspirante a la gubernatura de Puebla al municipio, una tarde antes, un grupo de vecinos de Quecholac y Palmarito Tochapan recorrieron las calles de Tecamachalco.

Iban encabezados por la presidenta municipal, pero al percatarse de la presencia del operador priista, un grupo de mujeres pidió la salida de Vallejo, quien se encontraba en el contingente.

Un día después y en pleno mitin a favor del candidato de Morena a gobernador, por aclamación echaron a Vallejo y al padre de Néstor Camarillo del lugar.

Esos son los priistas que quieren llegar a mandar en el edificio de la Diagonal Defensores de la República.

Peor, imposible.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

Corren las versiones y la tinta, el próximo presidente estatal del Partido Revolucionario Institucional será un ex presidente municipal señalado por desvíos y la sospecha de que pertenece a una familia coludida con el huachicol.

Néstor Camarillo, marinista convencido, pregona donde lo escuchan que será el próximo líder del tricolor poblano.

El ex presidente municipal de Quecholac -municipio ubicado geográficamente en el Triángulo Rojo del robo de hidrocarburos-, presume el apoyo del oaxaqueño Javier Casique, y del líder nacional del PRI, el campechano Alejandro Moreno,
La versión de sus desvíos y atrocidades como edil no son de sus adversarios, sino que hay declaraciones y documentos que respaldan la percepción que domina en la región.

El pasado uno de febrero, El Sol de Puebla publicó:

“Un desfalco que asciende a 3 millones 305 mil 857.44 pesos heredado por la administración del ex presidente municipal de Quecholac, Néstor Camarillo Medina, detectó la Contraloría Municipal del Ayuntamiento, luego de concluir la revisión de la documentación recibida en el proceso de entrega-recepción.

“El actual contralor municipal, Fernando Monterrosas Huerta, precisó que entre las principales irregularidades halladas se detectó la salida de recursos para una empresa fantasma de publicidad, con el nombre de “Proyéctame Publicidad y Papelería S.A. de C.V.”, que recibió un monto de 798 mil 453.40 pesos.

“De acuerdo con la documentación entregada, el dinero fue usado para hacer supuestos pagos por impresiones, spots de radio y eventos, entre otros servicios. Esto únicamente en el año 2015.

El mayor adeudo dejado por el gobierno anterior, dijo, fue en lo referente al pago de Impuesto Sobre la Nómina, el cual dejó de realizar desde el año 2015, por lo que el monto asciende a 2 millones 507 mil 404.04 pesos”.

Además, como hizo el PRI en el Senado al aliarse con Morena para la sospechosa y fraudulenta designación de Rosario Piedra Ibarra como ombudsperson, Camarillo reitera públicamente que está en contra de una alianza con el PAN en 2021, lo cual parece un acuerdo de facto con el Movimiento de Regeneración Nacional, para que éste mantenga la mayoría en el Congreso Local y en las presidencias municipales más importantes.

Si se consuma la designación por dedazo de Camarillo, ya que no ganaría una elección con el respaldo de las bases priistas porque no lo conocen, el PRI poblano seguirá hundiéndose y perdería el tercer lugar electoral en el que se encuentra en el estado.

Camarillo Medina, fue señalado en el pasado por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, cuando todavía gobernaba el PRI, de dar protección a bandas dedicas al robo de combustible.

En ese tiempo contaba con el respaldo de la senadora Blanca Alcalá Ruiz.

Miembros de su familia, para conseguir la protección del gobierno estatal de entonces fueron operadores electorales del panista Rafael Moreno Valle.

Durante su gestión estuvo en el grupo de presidentes municipales que eran “tolerantes” con las bandas dedicas al huachicol.

Sus gobernados sufrieron situaciones extremas de violencia, generadas por el crimen organizado, e incluso tuvo que abandonar el municipio por el temor de ser detenido.

El PRI parece empeñado en darle espacio a lo peor que tiene en sus filas, quizá porque los priistas que eran presentables ya lo abandonaron.

Un dato más, Néstor Camarillo no regresó a la presidencia municipal después de ser candidato a diputado federal por Ajalpan derrotado en julio de 2018, por lo que Alfredo Jiménez Andrade, quien fue presidente interino, concluyó el periodo.

Habitantes de comunidades y juntas auxiliares pertenecientes a Quecholac exigieron que Camarillo no regresara y presentaron la documentación en Gobernación estatal. A regañadientes tuvo que aceptar y solo puso como condición que no hubiera cambios de funcionarios designados por él.

El PRI está empeñado en hundirse, es casi un suicidio, pues sus militantes más prominentes decidieron bajar su perfil o negociar inmunidad e impunidad con los gobiernos de Morena, como Miguel Ángel Osorio Chong en el Senado y ahora Camarillo al venderse como dique ante una posible alianza opositora.

Si siguen así, Camarillo será el encargado de cerrar la puerta del PRI en Puebla.

En fin, como dice el refrán: el que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame.

DE LAS ANÉCDOTAS QUE SE CUENTAN

Era un acto de campaña, el uno de marzo pasado en Tecamachalco.

Militantes y simpatizantes de Morena corrieron, echaron pues, del mitin en apoyo a Luis Miguel Barbosa, a Fausto Vallejo, operador político del ex presidente municipal de Quecholac, Néstor Camarillo, quien junto con el padre del priista, Isidro Camarillo, pretendían acercarse al precandidato al gobierno del estado y a la presidenta municipal, Marisol Cruz García.

Previo a la llegada del aspirante a la gubernatura de Puebla al municipio, una tarde antes, un grupo de vecinos de Quecholac y Palmarito Tochapan recorrieron las calles de Tecamachalco.

Iban encabezados por la presidenta municipal, pero al percatarse de la presencia del operador priista, un grupo de mujeres pidió la salida de Vallejo, quien se encontraba en el contingente.

Un día después y en pleno mitin a favor del candidato de Morena a gobernador, por aclamación echaron a Vallejo y al padre de Néstor Camarillo del lugar.

Esos son los priistas que quieren llegar a mandar en el edificio de la Diagonal Defensores de la República.

Peor, imposible.

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