/ viernes 9 de abril de 2021

Morena y los morenistas

Un operador político cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador le comentó al reportero: “hay tanto desaseo en la nominación de candidatos, que hay preocupación en Palacio Nacional. En una de esas, el Sr. renuncia a su militancia”.

Lo que está sucediendo en Puebla, donde dos grupos se disputan la dirigencia estatal, por lo tanto, la designación de candidatos a presidentes municipales y diputados locales, es un escenario que con sus peculiaridades sucede en otros estados de la República.

Las protestas son múltiples y no siempre se escuchó la voz y las sugerencias del inquilino de Palacio Nacional, aunque en designaciones se usó su nombre para convalidar imposiciones, que las hay en toda la República.

Morena es el partido en el poder, pero sus militantes pelean como si fueran la oposición con sus pares. No existe lealtad ni disciplina, e intentarán hasta el último momento arrebatar candidaturas, porque es su tajada de poder, no tienen límite y pueden llegar a la violencia.

Por ejemplo, el miércoles un grupo de aproximadamente 15 militantes, algunos de ellos consejeros estatales, se apostaron a la entrada del Instituto Electoral del Estado para impedir el registro de determinados candidatos a los que ha descalificado el diputado Gabriel Biestro.

Concretamente a la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, y al candidato por San Pedro Cholula, Julio Lorenzini.

En el primer caso porque Biestro aún aspira a ser nominado por la capital, y en el segundo porque una de sus fieles diputadas quiere ir a despachar a la vecina ciudad.

Para impedir su llegada han organizado campañas negras por distintos medios y prevalece la descalificación y amenaza, jamás el compañerismo.

Por su parte, el Comité Estatal de Morena informó ayer por la tarde que transcurría en calma el proceso de registro de candidaturas a puestos de representación popular, “con lo cual se cumple en tiempo y forma las disposiciones establecidas por autoridades electorales, a fin de dar legalidad a la participación de los abanderados políticos del partido en campañas”.

Además, en términos del reglamento de registro de candidaturas, “se mantienen los procesos de manera digital a través de las plataformas del Instituto Nacional Electoral y del Instituto Electoral

del Estado de Puebla”.

Más tarde los consejeros afines a Biestro tomaron en forma violenta las oficinas provisionales del partido, que ocupan a quienes reconoce la dirigencia nacional.

En la lucha por el poder interno en Morena, prevalecen los odios y las venganzas.

Hoy en las encuestas tienen ventajas aún, pero si siguen así sus peores enemigos serán sus propios compañeros de partido y eso los llevará a dolorosas derrotas y a que se cumpla el objetivo principal de López Obrador que es ganar amplia mayoría en el Congreso federal para profundizar los cambios legales a favor de la 4T.

La advertencia es real, si los morenistas insisten en su lucha descarnada por las candidaturas y llevan a Morena a perder, el primero que los abandonará será el presidente López Obrador, con todo lo que ello implica.

De las anécdotas que se cuentan

Una pregunta frecuente de la clase política poblana es ¿cuándo saldrá Mario Marín de la cárcel de Quintana Roo?

Si fuera por procesos judiciales quizá en unos meses, si el tema es político después de 2024.

Para documentarlo, el pasado 25 de marzo, durante su mañanera, el presidente López Obrador, afirmó que no se castigó al ex gobernador de Puebla, Mario Marín por su persecución en contra de la periodista Lydia Cacho, porque fue cómplice del fraude electoral que le arrebato la presidencia de la República en 2006 y dio como ganador al panista Felipe Calderón.

“A cada secretario le asignaron un estado, con todo el presupuesto. Por eso no castigaron al que estaba de gobernador de Puebla, (Mario) Marín. No lo castigaron porque les ayudó en el fraude del 2006”, aseguró.

López Obrador ni perdona ni olvida.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto


Un operador político cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador le comentó al reportero: “hay tanto desaseo en la nominación de candidatos, que hay preocupación en Palacio Nacional. En una de esas, el Sr. renuncia a su militancia”.

Lo que está sucediendo en Puebla, donde dos grupos se disputan la dirigencia estatal, por lo tanto, la designación de candidatos a presidentes municipales y diputados locales, es un escenario que con sus peculiaridades sucede en otros estados de la República.

Las protestas son múltiples y no siempre se escuchó la voz y las sugerencias del inquilino de Palacio Nacional, aunque en designaciones se usó su nombre para convalidar imposiciones, que las hay en toda la República.

Morena es el partido en el poder, pero sus militantes pelean como si fueran la oposición con sus pares. No existe lealtad ni disciplina, e intentarán hasta el último momento arrebatar candidaturas, porque es su tajada de poder, no tienen límite y pueden llegar a la violencia.

Por ejemplo, el miércoles un grupo de aproximadamente 15 militantes, algunos de ellos consejeros estatales, se apostaron a la entrada del Instituto Electoral del Estado para impedir el registro de determinados candidatos a los que ha descalificado el diputado Gabriel Biestro.

Concretamente a la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, y al candidato por San Pedro Cholula, Julio Lorenzini.

En el primer caso porque Biestro aún aspira a ser nominado por la capital, y en el segundo porque una de sus fieles diputadas quiere ir a despachar a la vecina ciudad.

Para impedir su llegada han organizado campañas negras por distintos medios y prevalece la descalificación y amenaza, jamás el compañerismo.

Por su parte, el Comité Estatal de Morena informó ayer por la tarde que transcurría en calma el proceso de registro de candidaturas a puestos de representación popular, “con lo cual se cumple en tiempo y forma las disposiciones establecidas por autoridades electorales, a fin de dar legalidad a la participación de los abanderados políticos del partido en campañas”.

Además, en términos del reglamento de registro de candidaturas, “se mantienen los procesos de manera digital a través de las plataformas del Instituto Nacional Electoral y del Instituto Electoral

del Estado de Puebla”.

Más tarde los consejeros afines a Biestro tomaron en forma violenta las oficinas provisionales del partido, que ocupan a quienes reconoce la dirigencia nacional.

En la lucha por el poder interno en Morena, prevalecen los odios y las venganzas.

Hoy en las encuestas tienen ventajas aún, pero si siguen así sus peores enemigos serán sus propios compañeros de partido y eso los llevará a dolorosas derrotas y a que se cumpla el objetivo principal de López Obrador que es ganar amplia mayoría en el Congreso federal para profundizar los cambios legales a favor de la 4T.

La advertencia es real, si los morenistas insisten en su lucha descarnada por las candidaturas y llevan a Morena a perder, el primero que los abandonará será el presidente López Obrador, con todo lo que ello implica.

De las anécdotas que se cuentan

Una pregunta frecuente de la clase política poblana es ¿cuándo saldrá Mario Marín de la cárcel de Quintana Roo?

Si fuera por procesos judiciales quizá en unos meses, si el tema es político después de 2024.

Para documentarlo, el pasado 25 de marzo, durante su mañanera, el presidente López Obrador, afirmó que no se castigó al ex gobernador de Puebla, Mario Marín por su persecución en contra de la periodista Lydia Cacho, porque fue cómplice del fraude electoral que le arrebato la presidencia de la República en 2006 y dio como ganador al panista Felipe Calderón.

“A cada secretario le asignaron un estado, con todo el presupuesto. Por eso no castigaron al que estaba de gobernador de Puebla, (Mario) Marín. No lo castigaron porque les ayudó en el fraude del 2006”, aseguró.

López Obrador ni perdona ni olvida.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

Twitter @fercrisanto

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