/ miércoles 27 de mayo de 2020

Oportunidad para todos

No hay fórmulas ni recetas exclusivas para superar la marginación en la educación. Las políticas que se adapten debe tratar sus causas profundas: la discriminación social, la estigmatización y los problemas específicos de los grupos marginado.

Las desigualdades que afrontan los marginados están profundamente arraigadas y ofrece una gran resistencia a toda tentativa de cambio.

Sin embargo, es posible conseguir progresos contrayendo en el plano de las políticas un compromiso duradero con la causa de la justicia social, la oferta de igualdad de oportunidades y la defensa y aplicación de los derechos fundamentales de las personas. Tres grandes conjuntos de políticas pueden tener una influencia decisiva.

Se puede considerar que son las tres vertientes de un triángulo de la educación integradora. Ampliar el acceso a la educación y hacerla más asequible. La garantía de los derechos de escolaridad es necesario para llevar la educación a los más pobres, pero no es suficiente de por sí. El gobierno también tiene que reducir los costos directos en uniformes, libros de textos y gastos extraoficiales.

Los programas de subsidio financiero para determinados grupos marginados pueden reducir los costos de la educación de las familias y proporcionar incentivos para que éstas manden a sus hijos a la escuela.

También es fundamental construir escuelas cerca de las comunidades marginadas, en particular para propiciar la equidad entre los alumnos, y no tengan que desplazarse a otras lejanas.

La adopción de enfoques más flexibles para suministrar servicios educativos puede poner la educación al alcance de los niños más marginados de México.

Entre esos enfoques figuran la instalación de escuelas cercanas, la creación de puestos de maestros itinerantes, el establecimiento de clases simultáneas para varios grados en las zonas apartadas y los cursos de formación especializada para maestros de niños discapacitados.

Los programas de enseñanza acelerada pueden contribuir a la oferta de una segunda oportunidad a los niños y a los adolescentes, a condición de que los gobiernos y los empleadores legitimen esos programas tanto en el plano académico como en el laboral.

Los programas nuevos llevados a cabo en México constituyen un ejemplo a este respeto.

La enseñanza intercultural y bilingüe es fundamental para proporcionar a los niños de las minorías étnicas y lingüísticas una educación de buena calidad y, además pueden coadyuvar a la superación de la estigmatización social.

Los programas encaminados a atraer maestros calificados a las escuelas más indigentes pueden ser decisivos para el aprendizaje de los niños marginados.

Se han creado una serie de incentivos entre los que figura el ascenso profesional y económico para estimular a los maestros a ejercer la docencia en zonas apartadas del país.

Los maestros que ejercen en comarcas aisladas, no solo perciben una prima, sino que también son prioritarios a efectos de su titulación.

Los incentivos han contribuido a reducir las disparidades que se daban en la proporción alumnos/docente, paro también han tendido a atraer a las zonas apartadas a los maestros menos experimentados.

Es menester que estas políticas educativas sean sustentadas por programas de formación que doten a los maestros con las competencias y la sensibilidad necesarias para enseñar a los niños de diferentes orígenes.

Los programas de formación de este tipo han permitido que expertos indígenas y no indígenas trabajen en colaboración para formar maestros bilingües y familiarizarlos con la cultura indígena.

También puede ser decisiva la adopción de medidas para prestar un apoyo financiero y pedagógico específico a las escuelas situadas en las regiones más desfavorecidas, o a las frecuentadas por un gran número de niños marginados.

Garantizar que los niños discapacitados tengan la posibilidad de aprender en un entorno integrador es una gran misión que exige un cambio en las actitudes y que debe respaldarse con inversiones destinadas a la formación de docentes y la dotación con materiales didácticos adecuados.

*Doctor en Educación.

No hay fórmulas ni recetas exclusivas para superar la marginación en la educación. Las políticas que se adapten debe tratar sus causas profundas: la discriminación social, la estigmatización y los problemas específicos de los grupos marginado.

Las desigualdades que afrontan los marginados están profundamente arraigadas y ofrece una gran resistencia a toda tentativa de cambio.

Sin embargo, es posible conseguir progresos contrayendo en el plano de las políticas un compromiso duradero con la causa de la justicia social, la oferta de igualdad de oportunidades y la defensa y aplicación de los derechos fundamentales de las personas. Tres grandes conjuntos de políticas pueden tener una influencia decisiva.

Se puede considerar que son las tres vertientes de un triángulo de la educación integradora. Ampliar el acceso a la educación y hacerla más asequible. La garantía de los derechos de escolaridad es necesario para llevar la educación a los más pobres, pero no es suficiente de por sí. El gobierno también tiene que reducir los costos directos en uniformes, libros de textos y gastos extraoficiales.

Los programas de subsidio financiero para determinados grupos marginados pueden reducir los costos de la educación de las familias y proporcionar incentivos para que éstas manden a sus hijos a la escuela.

También es fundamental construir escuelas cerca de las comunidades marginadas, en particular para propiciar la equidad entre los alumnos, y no tengan que desplazarse a otras lejanas.

La adopción de enfoques más flexibles para suministrar servicios educativos puede poner la educación al alcance de los niños más marginados de México.

Entre esos enfoques figuran la instalación de escuelas cercanas, la creación de puestos de maestros itinerantes, el establecimiento de clases simultáneas para varios grados en las zonas apartadas y los cursos de formación especializada para maestros de niños discapacitados.

Los programas de enseñanza acelerada pueden contribuir a la oferta de una segunda oportunidad a los niños y a los adolescentes, a condición de que los gobiernos y los empleadores legitimen esos programas tanto en el plano académico como en el laboral.

Los programas nuevos llevados a cabo en México constituyen un ejemplo a este respeto.

La enseñanza intercultural y bilingüe es fundamental para proporcionar a los niños de las minorías étnicas y lingüísticas una educación de buena calidad y, además pueden coadyuvar a la superación de la estigmatización social.

Los programas encaminados a atraer maestros calificados a las escuelas más indigentes pueden ser decisivos para el aprendizaje de los niños marginados.

Se han creado una serie de incentivos entre los que figura el ascenso profesional y económico para estimular a los maestros a ejercer la docencia en zonas apartadas del país.

Los maestros que ejercen en comarcas aisladas, no solo perciben una prima, sino que también son prioritarios a efectos de su titulación.

Los incentivos han contribuido a reducir las disparidades que se daban en la proporción alumnos/docente, paro también han tendido a atraer a las zonas apartadas a los maestros menos experimentados.

Es menester que estas políticas educativas sean sustentadas por programas de formación que doten a los maestros con las competencias y la sensibilidad necesarias para enseñar a los niños de diferentes orígenes.

Los programas de formación de este tipo han permitido que expertos indígenas y no indígenas trabajen en colaboración para formar maestros bilingües y familiarizarlos con la cultura indígena.

También puede ser decisiva la adopción de medidas para prestar un apoyo financiero y pedagógico específico a las escuelas situadas en las regiones más desfavorecidas, o a las frecuentadas por un gran número de niños marginados.

Garantizar que los niños discapacitados tengan la posibilidad de aprender en un entorno integrador es una gran misión que exige un cambio en las actitudes y que debe respaldarse con inversiones destinadas a la formación de docentes y la dotación con materiales didácticos adecuados.

*Doctor en Educación.

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