/ martes 8 de octubre de 2019

¿Quién mece la cuna?

Las preguntas son obligadas:

¿Qué hay detrás de la embestida contra el rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla? ¿Qué intereses inspiran el ataque que también lesiona a la Máxima Casa de Estudios de la entidad? ¿Cuáles son los móviles personales, políticos y económicos que deambulan como sombras nocturnas? ¿De dónde proviene el ánimo desestabilizador? ¿Quién quiere despertar al tigre, pisándole la cola?

En concreto: ¿De quién es la mano que mece la cuna?

Tarde o temprano se sabrá –esa ya es una exigencia- , y será entonces que la verdad acomode a cada quien en su lugar, pero mientras las dudas prevalecen, se genera confusión.

Por lo pronto, una contienda judicial - la venta ilegal de la franquicia del equipo de futbol Lobos BUAP, con el consecuente reclamo judicial de un pago por 270 millones de pesos – ha sido maliciosamente interpretado como un presunto saqueo al patrimonio universitario.

La ofensiva mediática ha sido desmedida, pero en su inercia ha dejado huellas, rastros de la autoría que por su obviedad son fáciles de interpretar. Y si no, al tiempo.

Mientras, en un recuento de hechos y apelando a los datos objetivos a la mano, debe acotarse que el rector Alfonso Esparza Ortiz hizo pública el pasado de semana una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador, a la comunidad universitaria y a la opinión pública, en la que enfatizó la decisión de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla por defender su autonomía, y lamentó que intereses políticos desvirtúen la realidad en torno al equipo de futbol Lobos BUAP.

Ello después que Mario Mendívil Blanco, en representación de Garden Teas de México, S.A. de C.V., presentó en la semana una demanda ante la fiscalía de Puebla contra el rector Alfonso Esparza Ortiz, como representante de la Universidad.

En la querella se hace alusión al presunto desvío de fondos públicos por parte de Esparza al equipo de futbol Lobos BUAP, durante el periodo de

2011 a 2017, según explicó el apoderado legal de Garden Teas, Javier Coello Trejo, el abogado llamado “El fiscal de hierro”, durante su paso por la Procuraduría General de la República, ahora en el papel del pato que le tira a la escopeta.

En respuesta, la BUAP rechazó “el uso interesado de información que atenta contra el prestigio universitario con el único fin de favorecer intereses personales, políticos y económicos”.

"Exigimos respeto a los asuntos que han sido plenamente discutidos o sancionados en el pleno del Honorable Consejo Universitario… los presuntos desvíos de dinero público al equipo de futbol se esclarecieron el pasado mes de agosto ante el Consejo Universitario, máximo organismo rector de la universidad”.

"Denunciamos el uso político que pretenden dar a la defensa legítima que la BUAP hace de la franquicia de Lobos, que es parte de su patrimonio y su identidad, y exigimos justicia, igualdad e imparcialidad de las autoridades de Puebla", remata el comunicado.

Por su relevancia, el tema fue abordado por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador durante la conferencia de prensa matutina que se celebró el pasado viernes en Puebla. Dijo que el caso deberá atenderse por el gobierno de Puebla y por las autoridades judiciales respetando la autonomía universitaria.

“Ese es un tema que corresponde a la universidad por su autonomía. Ellos tienen que informar y atender este asunto con sus órganos internos”, dijo al expresar su confianza en que el gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta atenderá el asunto sin encubrir a nadie; además, de que el Tribunal Superior de Justicia del Estado haga su parte en el proceso correspondiente.

Y de remate, el mismo viernes, durante la presentación del Segundo Informe de Labores, el rector Alfonso Esparza fue más que enfático y pintó su raya: “Que quede claro, de las denuncias personales yo me encargo. Así lo asumí y por eso estoy aquí. Eso sí, de la defensa de nuestro patrimonio nos encargamos todos juntos”.

Así pues, lo deseable es este intricado asunto es que la legalidad impere, sin condicionamiento y sin injerencia alguna; y que a toda costa se respete la autonomía universitaria.

Ya entonces la verdad aflorará por si sola.

Las preguntas son obligadas:

¿Qué hay detrás de la embestida contra el rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla? ¿Qué intereses inspiran el ataque que también lesiona a la Máxima Casa de Estudios de la entidad? ¿Cuáles son los móviles personales, políticos y económicos que deambulan como sombras nocturnas? ¿De dónde proviene el ánimo desestabilizador? ¿Quién quiere despertar al tigre, pisándole la cola?

En concreto: ¿De quién es la mano que mece la cuna?

Tarde o temprano se sabrá –esa ya es una exigencia- , y será entonces que la verdad acomode a cada quien en su lugar, pero mientras las dudas prevalecen, se genera confusión.

Por lo pronto, una contienda judicial - la venta ilegal de la franquicia del equipo de futbol Lobos BUAP, con el consecuente reclamo judicial de un pago por 270 millones de pesos – ha sido maliciosamente interpretado como un presunto saqueo al patrimonio universitario.

La ofensiva mediática ha sido desmedida, pero en su inercia ha dejado huellas, rastros de la autoría que por su obviedad son fáciles de interpretar. Y si no, al tiempo.

Mientras, en un recuento de hechos y apelando a los datos objetivos a la mano, debe acotarse que el rector Alfonso Esparza Ortiz hizo pública el pasado de semana una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador, a la comunidad universitaria y a la opinión pública, en la que enfatizó la decisión de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla por defender su autonomía, y lamentó que intereses políticos desvirtúen la realidad en torno al equipo de futbol Lobos BUAP.

Ello después que Mario Mendívil Blanco, en representación de Garden Teas de México, S.A. de C.V., presentó en la semana una demanda ante la fiscalía de Puebla contra el rector Alfonso Esparza Ortiz, como representante de la Universidad.

En la querella se hace alusión al presunto desvío de fondos públicos por parte de Esparza al equipo de futbol Lobos BUAP, durante el periodo de

2011 a 2017, según explicó el apoderado legal de Garden Teas, Javier Coello Trejo, el abogado llamado “El fiscal de hierro”, durante su paso por la Procuraduría General de la República, ahora en el papel del pato que le tira a la escopeta.

En respuesta, la BUAP rechazó “el uso interesado de información que atenta contra el prestigio universitario con el único fin de favorecer intereses personales, políticos y económicos”.

"Exigimos respeto a los asuntos que han sido plenamente discutidos o sancionados en el pleno del Honorable Consejo Universitario… los presuntos desvíos de dinero público al equipo de futbol se esclarecieron el pasado mes de agosto ante el Consejo Universitario, máximo organismo rector de la universidad”.

"Denunciamos el uso político que pretenden dar a la defensa legítima que la BUAP hace de la franquicia de Lobos, que es parte de su patrimonio y su identidad, y exigimos justicia, igualdad e imparcialidad de las autoridades de Puebla", remata el comunicado.

Por su relevancia, el tema fue abordado por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador durante la conferencia de prensa matutina que se celebró el pasado viernes en Puebla. Dijo que el caso deberá atenderse por el gobierno de Puebla y por las autoridades judiciales respetando la autonomía universitaria.

“Ese es un tema que corresponde a la universidad por su autonomía. Ellos tienen que informar y atender este asunto con sus órganos internos”, dijo al expresar su confianza en que el gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta atenderá el asunto sin encubrir a nadie; además, de que el Tribunal Superior de Justicia del Estado haga su parte en el proceso correspondiente.

Y de remate, el mismo viernes, durante la presentación del Segundo Informe de Labores, el rector Alfonso Esparza fue más que enfático y pintó su raya: “Que quede claro, de las denuncias personales yo me encargo. Así lo asumí y por eso estoy aquí. Eso sí, de la defensa de nuestro patrimonio nos encargamos todos juntos”.

Así pues, lo deseable es este intricado asunto es que la legalidad impere, sin condicionamiento y sin injerencia alguna; y que a toda costa se respete la autonomía universitaria.

Ya entonces la verdad aflorará por si sola.

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