/ viernes 28 de diciembre de 2018

Unanimidades ¿sospechosas?

Para los eficientes operadores del poder, las unanimidades en torno a las decisiones políticas siempre son sospechosas.

Ahora que distintas fuerzas políticas locales han insistido en que la designación del próximo gobernador interino -lo cual sucederá en enero y la fecha fatal para los morenistas es el 8 porque se cumplen 15 días de la gestión del encargado de despacho, Jesús Rodríguez Almeida- sea por unanimidad, hay quienes preguntan:

¿Qué negociarán en la mesa Gobierno y partidos políticos -a nivel local y nacional- para que todas las fracciones voten en un solo sentido y en favor de una persona?

Cuando aún se velaban los restos de la gobernadora Martha Erika Alonso, el senador Rafael Moreno Valle, dos pilotos del helicóptero en que viajaban y un auxiliar del exmandatario, los políticos ya estaban pensando en tres movimientos del ajedrez político inminentes: gobernador interino, candidatos a gobernador en la nueva elección a que se debe convocar, y el coordinador de los senadores panistas.

Para el pragmatismo imperante, solo se puede entender porque son políticos y en su mente prevalece el poder.

Quedaron a un lado el sufrimiento y las condolencias.

Era lunes, horas después de la confirmación del deceso y los operadores del morenovallismo empezaron a cabildear en el sentido de que un panista debe ocupar la posición “que ganó Martha Erika en las urnas”.

Por su parte, Morena empezó a escudriñar su estrategia de a quién propondrán para ser interino en el entendido del alto riesgo de imponer a uno de sus militantes y menos cuando empezaban a circular en redes las versiones que acusaban al Gobierno Federal y al presidente, Andrés Manuel López Obrador, como autores intelectuales de un supuesto atentado.

Panistas sembraron la sospecha, porque eso convenía a su interés de no perder Puebla.

El martes 25 de diciembre, en plena Navidad y ya en el homenaje póstumo a las víctimas del siniestro, el líder del PAN, Marko Cortés, le proponía a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que por cortesía un panista sea el interino.

A la misma hora, en un hotel de esta capital, el subsecretario de Gobernación, Zoé Robledo, se reunió con los diputados de los partidos de Juntos Haremos Historia y Luis Miguel Barbosa para establecer lineamientos a favor de la gobernabilidad y se resistía a hablar de interinato, pero tuvo que tragar sapos y escuchar escenarios y propuestas.

Los panistas, sin tomar en cuenta los gritos de ¡asesinos! y ¡fuera Morena! en la Plaza de la Victoria, presentaron a la secretaria de Gobernación tres propuestas, en ese orden: Jesús Rodríguez Almeida, Luis Banck y Maximiliano Cortázar.

Paralelamente, movieron a sus expertos en redes para posicionar “#amloasesino” y trascendieron su propuesta de que, así como el nombramiento del interino sea para un panista, en la elección constitucional se eximan los partidos de postular candidatos para que solo Acción Nacional nomine y tenga garantizado el triunfo.

El Gobierno Federal y sus partidos lo rechazaron, incluso López Obrador llamó el miércoles “neofascistas” y “mezquinos” a quienes agredieron verbalmente a su representante al homenaje póstumo. Corrigió ayer y retiró lo de “mezquinos” pero dijo “vivimos tiempo de canallas”.

En medio de esa polarización y confrontación, empezó a generarse una clara tendencia para perfilar a alguien apartidista que sea una garantía de reconciliación y no de enfrentamiento, de diálogo y no de radicalización de posturas, de construir consensos y no de privilegiar los disensos, que existen y existirán porque no se trata de claudicar, pero tampoco de imponer a mansalva sus posiciones e intereses cuando Puebla está en juego.

El diputado Gabriel Biestro Medinilla, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política y líder estatal de Morena, precisó que pronto, será en este diciembre, cuando instalen las mesas de trabajo para avanzar en la designación del gobernador interino.

Aceptó que podrían esperar hasta después del 8 de enero, al reconocer que el encargado de despacho debe estar al frente del gobierno durante al menos 15 días.

Para Biestro el perfil del gobernador interino debe ser “alguien que le genere confianza a la ciudadanía”, por lo que no descartó que incluyan perfiles de personajes de partidos distintos al del PAN y tampoco que para conseguir la unanimidad sea un ciudadano apartidista, lo que impulsan organismos empresariales y no gubernamentales como un ejercicio indispensable para conseguir la reconciliación tan mencionada.

Los panistas, a su vez, han aceptado la posibilidad de votar a favor de un gobernador interino de unanimidad aunque no sea de su partido.

Ayer las irreconciliables posiciones de los diputados que encabezan Morena y el PAN en el Congreso Local votaron unánimemente por la Ley de Ingresos 2019 y reformas a la Ley Orgánica Municipal para la elección de presidentes en juntas auxiliares.

Acciones donde las partes tuvieron que negociar y ceder posiciones para construir el consenso.

Demostraron que es posible, ahora falta ver cuáles son las condiciones que ponen en la mesa para votar por un gobernador interino de unanimidad y ahí se complica, porque, como en toda negociación, uno gana y otro pierde, aunque ambos consigan parte de lo que pretenden.

El asunto es de poder y cómo se lo dividen.

En información reciente que entregó el Instituto Nacional Electoral al Congreso Local, manifestaron la conveniencia de realizar las elecciones el próximo 2 de junio, comentó el consejero presidente, Lorenzo Córdova. Explicó que por logística es mejor realizarlas en concurrencia con otras entidades.

Un dato de la importancia que tiene Puebla es que la organización de sus elecciones representa el 50 por ciento de la que se va a requerir para los comicios en otras cinco entidades.

El estado puede tener gobernador interino el 8 de enero, aunque el plazo vence 15 días después.

En no más de cinco meses se debe convocar a una nueva elección de gobernador con proceso interno de los partidos y un mes de campaña, para realizarlo tentativamente el 2 de junio próximo.

La posibilidad de un interino ciudadano y apartidista sigue ganando terreno en la sociedad para generar la confianza y la posibilidad real de reconciliación.

El voto unánime en el Congreso para elegirlo es un reto enorme, pero no imposible.

Y aunque las unanimidades políticas sean sospechosas, algo tendrán que negociar Gobierno y partidos involucrados para conseguirlo, pero entre ellos no hay actos de buena fe; el otro escenario posible es la designación del próximo gobernador interino por una amplia mayoría y entonces sí, la siguiente elección constitucional será otra batalla por Puebla.


De las anécdotas que se cuentan

Antes de empezar un viaje por helicóptero, por más cercano que fuera, Rafael Moreno Valle se encomendaba a Dios y se persignaba.

Lo hacía una y otra vez; varias ocasiones al día, si era necesario.

Algo sabía de la fragilidad de este tipo de aeronaves que cuando, como gobernador electo, supo que el comandante Coppe sería el jefe de su tripulación, le preguntó:

-¿Quién será el responsable del mantenimiento de los helicópteros? -soltó.

-Yo, señor gobernador- respondió Coppe.

-Entonces tú viajarás siempre conmigo. Si me accidento yo, también tú -remató.

Desde entonces, el piloto de miles de horas de vuelo se convirtió en su permanente compañía, la misma que llegó con él hasta su trágico final.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

fcrisanto@radiooro.com.mx

Twitter: @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

Para los eficientes operadores del poder, las unanimidades en torno a las decisiones políticas siempre son sospechosas.

Ahora que distintas fuerzas políticas locales han insistido en que la designación del próximo gobernador interino -lo cual sucederá en enero y la fecha fatal para los morenistas es el 8 porque se cumplen 15 días de la gestión del encargado de despacho, Jesús Rodríguez Almeida- sea por unanimidad, hay quienes preguntan:

¿Qué negociarán en la mesa Gobierno y partidos políticos -a nivel local y nacional- para que todas las fracciones voten en un solo sentido y en favor de una persona?

Cuando aún se velaban los restos de la gobernadora Martha Erika Alonso, el senador Rafael Moreno Valle, dos pilotos del helicóptero en que viajaban y un auxiliar del exmandatario, los políticos ya estaban pensando en tres movimientos del ajedrez político inminentes: gobernador interino, candidatos a gobernador en la nueva elección a que se debe convocar, y el coordinador de los senadores panistas.

Para el pragmatismo imperante, solo se puede entender porque son políticos y en su mente prevalece el poder.

Quedaron a un lado el sufrimiento y las condolencias.

Era lunes, horas después de la confirmación del deceso y los operadores del morenovallismo empezaron a cabildear en el sentido de que un panista debe ocupar la posición “que ganó Martha Erika en las urnas”.

Por su parte, Morena empezó a escudriñar su estrategia de a quién propondrán para ser interino en el entendido del alto riesgo de imponer a uno de sus militantes y menos cuando empezaban a circular en redes las versiones que acusaban al Gobierno Federal y al presidente, Andrés Manuel López Obrador, como autores intelectuales de un supuesto atentado.

Panistas sembraron la sospecha, porque eso convenía a su interés de no perder Puebla.

El martes 25 de diciembre, en plena Navidad y ya en el homenaje póstumo a las víctimas del siniestro, el líder del PAN, Marko Cortés, le proponía a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que por cortesía un panista sea el interino.

A la misma hora, en un hotel de esta capital, el subsecretario de Gobernación, Zoé Robledo, se reunió con los diputados de los partidos de Juntos Haremos Historia y Luis Miguel Barbosa para establecer lineamientos a favor de la gobernabilidad y se resistía a hablar de interinato, pero tuvo que tragar sapos y escuchar escenarios y propuestas.

Los panistas, sin tomar en cuenta los gritos de ¡asesinos! y ¡fuera Morena! en la Plaza de la Victoria, presentaron a la secretaria de Gobernación tres propuestas, en ese orden: Jesús Rodríguez Almeida, Luis Banck y Maximiliano Cortázar.

Paralelamente, movieron a sus expertos en redes para posicionar “#amloasesino” y trascendieron su propuesta de que, así como el nombramiento del interino sea para un panista, en la elección constitucional se eximan los partidos de postular candidatos para que solo Acción Nacional nomine y tenga garantizado el triunfo.

El Gobierno Federal y sus partidos lo rechazaron, incluso López Obrador llamó el miércoles “neofascistas” y “mezquinos” a quienes agredieron verbalmente a su representante al homenaje póstumo. Corrigió ayer y retiró lo de “mezquinos” pero dijo “vivimos tiempo de canallas”.

En medio de esa polarización y confrontación, empezó a generarse una clara tendencia para perfilar a alguien apartidista que sea una garantía de reconciliación y no de enfrentamiento, de diálogo y no de radicalización de posturas, de construir consensos y no de privilegiar los disensos, que existen y existirán porque no se trata de claudicar, pero tampoco de imponer a mansalva sus posiciones e intereses cuando Puebla está en juego.

El diputado Gabriel Biestro Medinilla, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política y líder estatal de Morena, precisó que pronto, será en este diciembre, cuando instalen las mesas de trabajo para avanzar en la designación del gobernador interino.

Aceptó que podrían esperar hasta después del 8 de enero, al reconocer que el encargado de despacho debe estar al frente del gobierno durante al menos 15 días.

Para Biestro el perfil del gobernador interino debe ser “alguien que le genere confianza a la ciudadanía”, por lo que no descartó que incluyan perfiles de personajes de partidos distintos al del PAN y tampoco que para conseguir la unanimidad sea un ciudadano apartidista, lo que impulsan organismos empresariales y no gubernamentales como un ejercicio indispensable para conseguir la reconciliación tan mencionada.

Los panistas, a su vez, han aceptado la posibilidad de votar a favor de un gobernador interino de unanimidad aunque no sea de su partido.

Ayer las irreconciliables posiciones de los diputados que encabezan Morena y el PAN en el Congreso Local votaron unánimemente por la Ley de Ingresos 2019 y reformas a la Ley Orgánica Municipal para la elección de presidentes en juntas auxiliares.

Acciones donde las partes tuvieron que negociar y ceder posiciones para construir el consenso.

Demostraron que es posible, ahora falta ver cuáles son las condiciones que ponen en la mesa para votar por un gobernador interino de unanimidad y ahí se complica, porque, como en toda negociación, uno gana y otro pierde, aunque ambos consigan parte de lo que pretenden.

El asunto es de poder y cómo se lo dividen.

En información reciente que entregó el Instituto Nacional Electoral al Congreso Local, manifestaron la conveniencia de realizar las elecciones el próximo 2 de junio, comentó el consejero presidente, Lorenzo Córdova. Explicó que por logística es mejor realizarlas en concurrencia con otras entidades.

Un dato de la importancia que tiene Puebla es que la organización de sus elecciones representa el 50 por ciento de la que se va a requerir para los comicios en otras cinco entidades.

El estado puede tener gobernador interino el 8 de enero, aunque el plazo vence 15 días después.

En no más de cinco meses se debe convocar a una nueva elección de gobernador con proceso interno de los partidos y un mes de campaña, para realizarlo tentativamente el 2 de junio próximo.

La posibilidad de un interino ciudadano y apartidista sigue ganando terreno en la sociedad para generar la confianza y la posibilidad real de reconciliación.

El voto unánime en el Congreso para elegirlo es un reto enorme, pero no imposible.

Y aunque las unanimidades políticas sean sospechosas, algo tendrán que negociar Gobierno y partidos involucrados para conseguirlo, pero entre ellos no hay actos de buena fe; el otro escenario posible es la designación del próximo gobernador interino por una amplia mayoría y entonces sí, la siguiente elección constitucional será otra batalla por Puebla.


De las anécdotas que se cuentan

Antes de empezar un viaje por helicóptero, por más cercano que fuera, Rafael Moreno Valle se encomendaba a Dios y se persignaba.

Lo hacía una y otra vez; varias ocasiones al día, si era necesario.

Algo sabía de la fragilidad de este tipo de aeronaves que cuando, como gobernador electo, supo que el comandante Coppe sería el jefe de su tripulación, le preguntó:

-¿Quién será el responsable del mantenimiento de los helicópteros? -soltó.

-Yo, señor gobernador- respondió Coppe.

-Entonces tú viajarás siempre conmigo. Si me accidento yo, también tú -remató.

Desde entonces, el piloto de miles de horas de vuelo se convirtió en su permanente compañía, la misma que llegó con él hasta su trágico final.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

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