/ lunes 25 de febrero de 2019

El poder de las velas, usadas para motivos de culto

Lo que antecede a ella como las conocemos en la actualidad, son las de votivo, elaboradas con cera de abeja


Las velas y veladoras siempre han sido usadas para motivos de culto, ya que en casi todas las culturas, sectas y religiones se utilizan.

Lo que antecede a ella como las conocemos en la actualidad, son las velas de votivo (elaboradas con cera de abeja), muy significativas para todas las religiones del mundo ya que representan las Luz de Cristo Resucitado.

Foto: José Luis Bravo

Además del uso religioso que se les ha dado, existen muchas creencias en torno a ellas: dicen que si dos amantes se prometen amor eterno a la luz de una vela y esta no se apaga antes de su total combustión, el amor será eterno. También dicen que trae buena suerte prender una vela al patrono, antes de emprender una jornada laboral. O que es una buena señal que la llama de la vela queme uniformemente la cera.

“La necesidad del hombre de clasificarlo todo ha hecho que estas se produzcan en infinidad de formas, colores y aromas” dice la esotérica y vidente, Leticia Ángulo. “Son estas características las que han hecho que, por generaciones, se les atribuyan creencias o supersticiones acerca de temas como: la buena y la mala suerte, el amor, el dinero, las fuerzas del mal, las inclemencias meteorológicas y la muerte”, asegura.

Foto: José Luis Bravo

Cuando una persona quiere solucionar algún problema tiene que prender una vela o veladora del color indicado, según lo que desea obtener. Por ejemplo, en el plano amoroso se usan color de rosa, porque “el amor es una de las energías más fuertes que rigen el mundo”, y también rojas, por la pasión.

Muchos se preguntarán ¿cómo?, ¿tan fácil? La respuesta es: sí, porque todos tenemos un poder personal, además la intención y el deseo de lograr algo, le da el poder a esa vela para que, con su luz y por medio del poder de nuestra mente, envíe la orden de lo que deseamos al universo y se haga realidad.

Foto: José Luis Bravo

Todo esto se logra bajo la asesoría de un profesional del esoterismo, que utilice sus conocimientos y su magia para ayudar a las personas, y no darle un mal uso a esa fuerza. También se tiene la creencia de que el vestuario que utiliza la persona que trabaja la vela influye sobre la misma, le dan el toque maestro de la devoción y espiritualidad. “Con la energía bien utilizada seguro recibiremos la llamada esperada o la visita del ser amado”.

En la práctica de la brujería, para prender una vela con una petición, se utilizan otros elementos como alfileres, listones, miel, canela y hasta sangre, y esos rituales reciben el nombre de “trabajos velados”; con ellos se somete a la persona para tener influencia sobre ella. Esta práctica es muy fuerte, pero los resultados impresionantes.

Foto: José Luis Bravo

La pregunta es: ¿hasta dónde hacemos bien en obligar a alguien a sentir amor o que cumpla nuestros deseos? La respuesta la tienes tú, pero no olvides que hubo alguien que dijo: “En la guerra y en el amor, ¡todo se vale!”

Velas se remontan a época antigua

El origen de las velas se remonta al descubrimiento del fuego.

Este favoreció la convivencia social y estimuló la imaginación y el poder de creación del ser humano.

A partir de que él hombre aprendió a dominarlo, su utilización se volvió imprescindible: su luz y calor le dio la posibilidad de dejar de vivir en la oscuridad y de combatir el frío; el fuego sirvió para endurecer la madera, para cocer alimentos y se convirtió en arma de defensa, servía para matar y también para curar, y gracias a todo esto, empezó a ser considerado como un elemento mágico.

Podría decirse que las primera velas fueron las primitivas lámparas de piedra, que proporcionaron la luz necesaria para que los hechiceros crearan las pinturas rupestres, consideradas como la primera manifestación mágica de las antiguas tribus.

Como podemos ver todas las civilizaciones se han basado, al menos en una parte, en el manejo del fuego y sus distintas utilizaciones para ejercer su dominio y expandir su influencia a otros pueblos.

Debido a esto la utilización de las velas se remonta a épocas muy antiguas, y por eso cada civilización, pueblo y cultura, les ha atribuido de acuerdo a su forma o a su comportamiento ciertas creencias o supersticiones.

CONTACTO

  • Profa. Leticia Angulo
  • Consultorio Esotérico:
  • Lectura de Tarot, liberación de daños, limpias y más.
  • Celular: 2223-757386


Las velas y veladoras siempre han sido usadas para motivos de culto, ya que en casi todas las culturas, sectas y religiones se utilizan.

Lo que antecede a ella como las conocemos en la actualidad, son las velas de votivo (elaboradas con cera de abeja), muy significativas para todas las religiones del mundo ya que representan las Luz de Cristo Resucitado.

Foto: José Luis Bravo

Además del uso religioso que se les ha dado, existen muchas creencias en torno a ellas: dicen que si dos amantes se prometen amor eterno a la luz de una vela y esta no se apaga antes de su total combustión, el amor será eterno. También dicen que trae buena suerte prender una vela al patrono, antes de emprender una jornada laboral. O que es una buena señal que la llama de la vela queme uniformemente la cera.

“La necesidad del hombre de clasificarlo todo ha hecho que estas se produzcan en infinidad de formas, colores y aromas” dice la esotérica y vidente, Leticia Ángulo. “Son estas características las que han hecho que, por generaciones, se les atribuyan creencias o supersticiones acerca de temas como: la buena y la mala suerte, el amor, el dinero, las fuerzas del mal, las inclemencias meteorológicas y la muerte”, asegura.

Foto: José Luis Bravo

Cuando una persona quiere solucionar algún problema tiene que prender una vela o veladora del color indicado, según lo que desea obtener. Por ejemplo, en el plano amoroso se usan color de rosa, porque “el amor es una de las energías más fuertes que rigen el mundo”, y también rojas, por la pasión.

Muchos se preguntarán ¿cómo?, ¿tan fácil? La respuesta es: sí, porque todos tenemos un poder personal, además la intención y el deseo de lograr algo, le da el poder a esa vela para que, con su luz y por medio del poder de nuestra mente, envíe la orden de lo que deseamos al universo y se haga realidad.

Foto: José Luis Bravo

Todo esto se logra bajo la asesoría de un profesional del esoterismo, que utilice sus conocimientos y su magia para ayudar a las personas, y no darle un mal uso a esa fuerza. También se tiene la creencia de que el vestuario que utiliza la persona que trabaja la vela influye sobre la misma, le dan el toque maestro de la devoción y espiritualidad. “Con la energía bien utilizada seguro recibiremos la llamada esperada o la visita del ser amado”.

En la práctica de la brujería, para prender una vela con una petición, se utilizan otros elementos como alfileres, listones, miel, canela y hasta sangre, y esos rituales reciben el nombre de “trabajos velados”; con ellos se somete a la persona para tener influencia sobre ella. Esta práctica es muy fuerte, pero los resultados impresionantes.

Foto: José Luis Bravo

La pregunta es: ¿hasta dónde hacemos bien en obligar a alguien a sentir amor o que cumpla nuestros deseos? La respuesta la tienes tú, pero no olvides que hubo alguien que dijo: “En la guerra y en el amor, ¡todo se vale!”

Velas se remontan a época antigua

El origen de las velas se remonta al descubrimiento del fuego.

Este favoreció la convivencia social y estimuló la imaginación y el poder de creación del ser humano.

A partir de que él hombre aprendió a dominarlo, su utilización se volvió imprescindible: su luz y calor le dio la posibilidad de dejar de vivir en la oscuridad y de combatir el frío; el fuego sirvió para endurecer la madera, para cocer alimentos y se convirtió en arma de defensa, servía para matar y también para curar, y gracias a todo esto, empezó a ser considerado como un elemento mágico.

Podría decirse que las primera velas fueron las primitivas lámparas de piedra, que proporcionaron la luz necesaria para que los hechiceros crearan las pinturas rupestres, consideradas como la primera manifestación mágica de las antiguas tribus.

Como podemos ver todas las civilizaciones se han basado, al menos en una parte, en el manejo del fuego y sus distintas utilizaciones para ejercer su dominio y expandir su influencia a otros pueblos.

Debido a esto la utilización de las velas se remonta a épocas muy antiguas, y por eso cada civilización, pueblo y cultura, les ha atribuido de acuerdo a su forma o a su comportamiento ciertas creencias o supersticiones.

CONTACTO

  • Profa. Leticia Angulo
  • Consultorio Esotérico:
  • Lectura de Tarot, liberación de daños, limpias y más.
  • Celular: 2223-757386

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