/ jueves 18 de abril de 2019

Inteligencia Emocional Interpersonal (parte ll)

“El relacionarte saludablemente con los demás está íntimamente ligado a tu equilibrio emocional”

Hace dos semanas el Psic. Adán Contreras Contreras nos platicó sobre el tema de la Inteligencia Emocional que, para ubicar a los lectores, es la capacidad de cada individuo para poder canalizar, controlar y regular sus propias emociones, trayéndole diferentes beneficios para sí mismo y su relación con las personas que lo rodean.

El día de hoy, con el fin de darle seguimiento a la nota –siendo la segunda de tres partes- les hablaremos del impacto que tiene la Inteligencia Emocional en la relación con los demás.

¿Cómo me ayuda la Inteligencia Emocional a mejorar mis relaciones interpersonales?

“El relacionarte saludablemente con los demás está íntimamente ligado a tu equilibrio emocional”, declaró el experto, puntualizando que, de acuerdo a Daniel Goleman, un importante investigador en el campo de las emociones, la Inteligencia Emocional tiene dos grandes áreas: la personal y la social.

El área personal determina el desarrollo de uno mismo, mientras que el área social determina la forma en la que nos relacionamos con los demás. “Para que podamos decir que poseemos competencia emocional en el área personal, es necesario que tengamos autoconocimiento, lo que implica conocer las emociones que experimentamos, qué las provoca y cómo nos afectan en nuestra vida cotidiana; por otro lado, necesitamos poseer autocontrol el cual nos ayuda a conducir adecuadamente nuestros estados internos, nuestros impulsos y nuestros recursos”, explicó.

Partiendo de lo anterior, para poder decir que somos competentes emocionalmente en el área social, debemos ser capaces de sentir empatía, escuchar activamente, comprender a los demás y expresar asertivamente nuestros pensamientos y sentimientos.

Para entenderlo mejor, vamos a adentrarnos más en estos conceptos en palabras de la Lic. María Julieta Balart Gritt (2013):

1. Empatía: “Es la capacidad o habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar para poder responder de manera adecuada a sus reacciones emocionales”. Quien es empático desarrolla la capacidad de experimentar la manera en que siente la otra persona, lo que le facilita la comprensión del porqué de su comportamiento y le faculta para mantener un diálogo con el otro con un estilo de interacción positivo para ambos, respetando lo que piensa y siente cada uno y buscando acuerdos de mutuo beneficio. Por ello, las personas empáticas suelen tener más éxito social, ya que la empatía facilita las relaciones interpersonales, la negociación, la capacidad de persuadir y el desarrollo del carisma.

2. Escucha activa: es escuchar con atención lo que el otro dice con su comunicación verbal y no verbal, con la mirada, tono de voz, postura, etc. Para que se pueda producir una verdadera escucha activa, es necesario estar en un estado de atención plena, lo que permite advertir de forma evidente los estímulos que nos llegan del exterior. La atención consciente se trata de que quien escucha se centre de manera exclusiva en la otra persona durante un tiempo determinado, teniendo interés por todo lo que se escucha y se observa sin juzgarlo, ya que al juzgar, sin ser conscientes de ello, “desconectamos” de lo que el otro dice, dejamos de escucharle, pasamos de estar centrados en el diálogo exterior para conectar con “nuestro diálogo interior” (pensamientos, sentimientos, valores, expectativas, etc.) alejándonos de la posibilidad de ser empáticos.

3. Expresarse asertivamente: Asertividad es una palabra que procede del latín “asertum”, que significa poner en claro. Implica tener la capacidad para expresar o transmitir lo que se quiere, piensa, siente o necesita, sin incomodar, agredir o herir los sentimientos de la otra persona. Es valorar tanto la propia perspectiva como la del otro, sin sentirse amenazado por la diferencia, pero sí reforzado por la convicción de que, aunque se comprende al otro, se defiende también la propia postura y se busca desde el respeto una alternativa que beneficie a ambos o perjudique lo mínimo posible.

TRABAJA EL ÁREA SOCIAL DE TU PROPIA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Una vez que hemos delimitado los aspectos fundamentales del área Social de la inteligencia emocional, es necesario que analicemos si nuestro actuar diario, con las personas que nos rodean (familia, compañeros de trabajo, superiores inmediatos, amigos, personal que brinda algún servicio, desconocidos, etc.), corresponde a lo que se ha mencionado a lo largo de la entrevista”, declaró. Para lo cual pueden hacer uso de las siguientes preguntas:

  • ¿Realmente trato de ponerme en el lugar de otra persona antes de dejarme llevar por mis emociones e impulsos?
  • ¿Trato de entender la situación de las personas que me rodean?
  • ¿Pienso en las diferentes situaciones que han llevado a las personas a actuar de la manera en que lo hacen?
  • ¿Realmente escucho activamente a los demás cuando dialogan conmigo?
  • ¿Le doy más importancia al celular que a la persona que está frente a mí tratando de hablar conmigo?
  • ¿Comprendo lo que los demás me dicen y trato de ser empático con ellos cuando hablan conmigo?
  • Mientras dialogo con las personas, en lugar de escucharlos ¿pienso en lo que les voy a decir cuando terminen de hablar?
  • ¿Critico la vestimenta, forma de ser, forma de expresarse, tema de conversación de las personas que buscan dialogar conmigo?
  • ¿Soy capaz de expresar mis ideas y sentimientos sin perjudicar a los demás?
  • ¿Las personas me han dicho que soy muy agresivo al hablar sobre ciertos temas?
  • ¿Soy capaz de respetar las ideas de los demás y expresar mis opiniones de manera adecuada?

Si la mayoría de las respuestas a estas interrogantes no te dejaron satisfecho ¡Felicidades! Estás un paso más adelante de desarrollar su Inteligencia Emocional para mejorar sus relaciones interpersonales.

CONCLUSIÓN

Los seres humanos somos seres sociales, por consiguiente, relacionarnos con los demás forma parte de nuestra naturaleza. Nosotros podemos decidir qué tipo de relación vamos a establecer con los demás. Si una de cordialidad, respeto y provecho mutuo o una de conflicto, incomodidad y odio. Lo único que tenemos que hacer es entrenar y desarrollar nuestra Inteligencia Emocional para poder ser agentes de cambio y tener una vida plena tanto personal como socialmente.

CONTACTO

  • Psic. Adan Contreras Contreras
  • Tallerista y Terapeuta.
  • LU-NA Espacio de Desarrollo Integral Humanista.
  • 2222 15 12 56.
  • desarrollohluna@gmail.com

Hace dos semanas el Psic. Adán Contreras Contreras nos platicó sobre el tema de la Inteligencia Emocional que, para ubicar a los lectores, es la capacidad de cada individuo para poder canalizar, controlar y regular sus propias emociones, trayéndole diferentes beneficios para sí mismo y su relación con las personas que lo rodean.

El día de hoy, con el fin de darle seguimiento a la nota –siendo la segunda de tres partes- les hablaremos del impacto que tiene la Inteligencia Emocional en la relación con los demás.

¿Cómo me ayuda la Inteligencia Emocional a mejorar mis relaciones interpersonales?

“El relacionarte saludablemente con los demás está íntimamente ligado a tu equilibrio emocional”, declaró el experto, puntualizando que, de acuerdo a Daniel Goleman, un importante investigador en el campo de las emociones, la Inteligencia Emocional tiene dos grandes áreas: la personal y la social.

El área personal determina el desarrollo de uno mismo, mientras que el área social determina la forma en la que nos relacionamos con los demás. “Para que podamos decir que poseemos competencia emocional en el área personal, es necesario que tengamos autoconocimiento, lo que implica conocer las emociones que experimentamos, qué las provoca y cómo nos afectan en nuestra vida cotidiana; por otro lado, necesitamos poseer autocontrol el cual nos ayuda a conducir adecuadamente nuestros estados internos, nuestros impulsos y nuestros recursos”, explicó.

Partiendo de lo anterior, para poder decir que somos competentes emocionalmente en el área social, debemos ser capaces de sentir empatía, escuchar activamente, comprender a los demás y expresar asertivamente nuestros pensamientos y sentimientos.

Para entenderlo mejor, vamos a adentrarnos más en estos conceptos en palabras de la Lic. María Julieta Balart Gritt (2013):

1. Empatía: “Es la capacidad o habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar para poder responder de manera adecuada a sus reacciones emocionales”. Quien es empático desarrolla la capacidad de experimentar la manera en que siente la otra persona, lo que le facilita la comprensión del porqué de su comportamiento y le faculta para mantener un diálogo con el otro con un estilo de interacción positivo para ambos, respetando lo que piensa y siente cada uno y buscando acuerdos de mutuo beneficio. Por ello, las personas empáticas suelen tener más éxito social, ya que la empatía facilita las relaciones interpersonales, la negociación, la capacidad de persuadir y el desarrollo del carisma.

2. Escucha activa: es escuchar con atención lo que el otro dice con su comunicación verbal y no verbal, con la mirada, tono de voz, postura, etc. Para que se pueda producir una verdadera escucha activa, es necesario estar en un estado de atención plena, lo que permite advertir de forma evidente los estímulos que nos llegan del exterior. La atención consciente se trata de que quien escucha se centre de manera exclusiva en la otra persona durante un tiempo determinado, teniendo interés por todo lo que se escucha y se observa sin juzgarlo, ya que al juzgar, sin ser conscientes de ello, “desconectamos” de lo que el otro dice, dejamos de escucharle, pasamos de estar centrados en el diálogo exterior para conectar con “nuestro diálogo interior” (pensamientos, sentimientos, valores, expectativas, etc.) alejándonos de la posibilidad de ser empáticos.

3. Expresarse asertivamente: Asertividad es una palabra que procede del latín “asertum”, que significa poner en claro. Implica tener la capacidad para expresar o transmitir lo que se quiere, piensa, siente o necesita, sin incomodar, agredir o herir los sentimientos de la otra persona. Es valorar tanto la propia perspectiva como la del otro, sin sentirse amenazado por la diferencia, pero sí reforzado por la convicción de que, aunque se comprende al otro, se defiende también la propia postura y se busca desde el respeto una alternativa que beneficie a ambos o perjudique lo mínimo posible.

TRABAJA EL ÁREA SOCIAL DE TU PROPIA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Una vez que hemos delimitado los aspectos fundamentales del área Social de la inteligencia emocional, es necesario que analicemos si nuestro actuar diario, con las personas que nos rodean (familia, compañeros de trabajo, superiores inmediatos, amigos, personal que brinda algún servicio, desconocidos, etc.), corresponde a lo que se ha mencionado a lo largo de la entrevista”, declaró. Para lo cual pueden hacer uso de las siguientes preguntas:

  • ¿Realmente trato de ponerme en el lugar de otra persona antes de dejarme llevar por mis emociones e impulsos?
  • ¿Trato de entender la situación de las personas que me rodean?
  • ¿Pienso en las diferentes situaciones que han llevado a las personas a actuar de la manera en que lo hacen?
  • ¿Realmente escucho activamente a los demás cuando dialogan conmigo?
  • ¿Le doy más importancia al celular que a la persona que está frente a mí tratando de hablar conmigo?
  • ¿Comprendo lo que los demás me dicen y trato de ser empático con ellos cuando hablan conmigo?
  • Mientras dialogo con las personas, en lugar de escucharlos ¿pienso en lo que les voy a decir cuando terminen de hablar?
  • ¿Critico la vestimenta, forma de ser, forma de expresarse, tema de conversación de las personas que buscan dialogar conmigo?
  • ¿Soy capaz de expresar mis ideas y sentimientos sin perjudicar a los demás?
  • ¿Las personas me han dicho que soy muy agresivo al hablar sobre ciertos temas?
  • ¿Soy capaz de respetar las ideas de los demás y expresar mis opiniones de manera adecuada?

Si la mayoría de las respuestas a estas interrogantes no te dejaron satisfecho ¡Felicidades! Estás un paso más adelante de desarrollar su Inteligencia Emocional para mejorar sus relaciones interpersonales.

CONCLUSIÓN

Los seres humanos somos seres sociales, por consiguiente, relacionarnos con los demás forma parte de nuestra naturaleza. Nosotros podemos decidir qué tipo de relación vamos a establecer con los demás. Si una de cordialidad, respeto y provecho mutuo o una de conflicto, incomodidad y odio. Lo único que tenemos que hacer es entrenar y desarrollar nuestra Inteligencia Emocional para poder ser agentes de cambio y tener una vida plena tanto personal como socialmente.

CONTACTO

  • Psic. Adan Contreras Contreras
  • Tallerista y Terapeuta.
  • LU-NA Espacio de Desarrollo Integral Humanista.
  • 2222 15 12 56.
  • desarrollohluna@gmail.com

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