/ sábado 21 de julio de 2018

Museo del arzobispado | TURISTEANDO CON EL BARÓN ROJO

Un muy pequeño y casi imperceptible museo del Centro Histórico

Hola queridos lectores, pues aquí me tienen como ya es una costumbre, con mi entrega de cada domingo, al cual les agradezco que abran las puertas de sus hogares.

LA ESENCIA FINA VIENE EN FRASCOS PEQUEÑOS

En esta ocasión les voy a platicar de un muy pequeño y casi imperceptible museo del Centro Histórico, tan pequeño que solo lo integran cinco habitaciones, está localizado a media cuadra al poniente de la Catedral, sobre la avenida 5 Poniente, es el museo José Ramón Ibarra y González, llamado así por ser la casa donde habitó el último obispo y a la vez primer arzobispo de la ciudad de Puebla.

Esta crónica se basa en dos objetivos, la historia muy breve del arzobispo Ibarra y la descripción gráfica de esta hermosa casona del Centro Histórico, comencemos:

Foto: Jorge Eduardo Zamora Martínez


José Ramón Ibarra y González, nace en Olinalá en el año de 1853, comenzando sus estudios en Izúcar de Matamoros, continuándolos en Acatlán de Osorio, en donde se define por la vocación sacerdotal gracias a las enseñanzas del padre José María Cáceres, quien lo inscribe en el Seminario Palafoxiano de Puebla terminando sus estudios religiosos en el año de 1876, donde se traslada a Roma para continuar con su preparación sacerdotal, donde se titula en Teología Filosófica, Derecho Canónico, y Derecho Civil Romano, siendo condecorado por el papa León XIII.

Regresa a Puebla en el año de 1886 como profesor del Seminario Conciliar Palafoxiano, localizado en lo que se le conocía como el Hospitalito, en la actual 2 Sur y 7 Oriente, pero por las leyes de Reforma es expropiado, para lo cual Ibarra y González, con la ayuda del sacerdote Prisciliano José Córdova logra adquirir el inmueble anexo al templo de Belén, en la actual 4 Poniente y 7 Norte, donde fundan la Universidad Pontificia de Puebla, que funciona además como instituto de ayuda a los pobres, hasta que debido a las leyes carrancistas el gobierno se los expropia, convirtiéndolo en cuartel, dejando en el desamparo a cientos de personas humildes.

Ibarra y González es consagrado como obispo en el año de 1902, dos años después, el papa Pio X lo nombra primer arzobispo de Puebla; fallece en el año de 1917 dejando una gran lista de obras benéficas, sobre todo institutos para ayuda a los pobres del estado de Puebla, desde hospitales, beneficencias, casas de asistencia, dispensarios, escuelas, desde primarias hasta escuelas de oficios, entre otras.

Foto: Jorge Eduardo Zamora Martínez


LA CASA ARSOBISPAL

Esta casona, localizada a media cuadra de la Catedral es un gran ejemplo del diseño virreinal poblano, casa con zaguán, patio central con arcadas en sus dos plantas, traspatio de servicios, escalera oculta a la izquierda, bóveda tragaluz para el poso de la escalera, barandales de hierro forjado, fachadas de petatillo y talavera, sin dejar de mencionar su majestuoso portón de madera tallada, y como dato curioso, ya cuenta con cochera techada, así es, al fondo de su patio, ya se incluye un cuarto con portones plegables para resguardar el carruaje de la familia.

Esta casona fue el domicilio de varios de los arzobispos de la ciudad, desde Ibarra y González hasta Octaviano Márquez y Toris, cuando la casa pasa a ser propiedad de la mitra poblana, y ésta la destina para museo y oficinas administrativas.

Una de las características que tiene esta casa es que cuenta con un torreón que hace las funciones de mirador, algo muy raro en el diseño de las casas de la época, son muy pocas las casas poblanas con este torreón, por ejemplo, la casa asilo de Santa Inés, sobre su acera de la 11 poniente, o el torreón mirador sobre la entrada principal del mercado La Victoria, diseño del arquitecto español, Julio de Saracíbar.

Querido lector en tu próxima visita al centro de la ciudad no dejes de visitar este pequeño gran museo, lleno de historia y nostalgia por la Puebla colonial, la Puebla de nuestros abuelos.

Soy Jorge Eduardo Zamora Martínez, agradezco el favor de tu atención, mi correo a su disposición profelalo2002@hotmail.com, mis páginas Eduardo Zamora Martínez y Lalo Zamora, WhatsApp: 2212532690 y Twitter: @elbaronrojo62, se despide de ustedes su amigo El Barón Rojo, hasta la próxima.

Foto: Jorge Eduardo Zamora Martínez

Hola queridos lectores, pues aquí me tienen como ya es una costumbre, con mi entrega de cada domingo, al cual les agradezco que abran las puertas de sus hogares.

LA ESENCIA FINA VIENE EN FRASCOS PEQUEÑOS

En esta ocasión les voy a platicar de un muy pequeño y casi imperceptible museo del Centro Histórico, tan pequeño que solo lo integran cinco habitaciones, está localizado a media cuadra al poniente de la Catedral, sobre la avenida 5 Poniente, es el museo José Ramón Ibarra y González, llamado así por ser la casa donde habitó el último obispo y a la vez primer arzobispo de la ciudad de Puebla.

Esta crónica se basa en dos objetivos, la historia muy breve del arzobispo Ibarra y la descripción gráfica de esta hermosa casona del Centro Histórico, comencemos:

Foto: Jorge Eduardo Zamora Martínez


José Ramón Ibarra y González, nace en Olinalá en el año de 1853, comenzando sus estudios en Izúcar de Matamoros, continuándolos en Acatlán de Osorio, en donde se define por la vocación sacerdotal gracias a las enseñanzas del padre José María Cáceres, quien lo inscribe en el Seminario Palafoxiano de Puebla terminando sus estudios religiosos en el año de 1876, donde se traslada a Roma para continuar con su preparación sacerdotal, donde se titula en Teología Filosófica, Derecho Canónico, y Derecho Civil Romano, siendo condecorado por el papa León XIII.

Regresa a Puebla en el año de 1886 como profesor del Seminario Conciliar Palafoxiano, localizado en lo que se le conocía como el Hospitalito, en la actual 2 Sur y 7 Oriente, pero por las leyes de Reforma es expropiado, para lo cual Ibarra y González, con la ayuda del sacerdote Prisciliano José Córdova logra adquirir el inmueble anexo al templo de Belén, en la actual 4 Poniente y 7 Norte, donde fundan la Universidad Pontificia de Puebla, que funciona además como instituto de ayuda a los pobres, hasta que debido a las leyes carrancistas el gobierno se los expropia, convirtiéndolo en cuartel, dejando en el desamparo a cientos de personas humildes.

Ibarra y González es consagrado como obispo en el año de 1902, dos años después, el papa Pio X lo nombra primer arzobispo de Puebla; fallece en el año de 1917 dejando una gran lista de obras benéficas, sobre todo institutos para ayuda a los pobres del estado de Puebla, desde hospitales, beneficencias, casas de asistencia, dispensarios, escuelas, desde primarias hasta escuelas de oficios, entre otras.

Foto: Jorge Eduardo Zamora Martínez


LA CASA ARSOBISPAL

Esta casona, localizada a media cuadra de la Catedral es un gran ejemplo del diseño virreinal poblano, casa con zaguán, patio central con arcadas en sus dos plantas, traspatio de servicios, escalera oculta a la izquierda, bóveda tragaluz para el poso de la escalera, barandales de hierro forjado, fachadas de petatillo y talavera, sin dejar de mencionar su majestuoso portón de madera tallada, y como dato curioso, ya cuenta con cochera techada, así es, al fondo de su patio, ya se incluye un cuarto con portones plegables para resguardar el carruaje de la familia.

Esta casona fue el domicilio de varios de los arzobispos de la ciudad, desde Ibarra y González hasta Octaviano Márquez y Toris, cuando la casa pasa a ser propiedad de la mitra poblana, y ésta la destina para museo y oficinas administrativas.

Una de las características que tiene esta casa es que cuenta con un torreón que hace las funciones de mirador, algo muy raro en el diseño de las casas de la época, son muy pocas las casas poblanas con este torreón, por ejemplo, la casa asilo de Santa Inés, sobre su acera de la 11 poniente, o el torreón mirador sobre la entrada principal del mercado La Victoria, diseño del arquitecto español, Julio de Saracíbar.

Querido lector en tu próxima visita al centro de la ciudad no dejes de visitar este pequeño gran museo, lleno de historia y nostalgia por la Puebla colonial, la Puebla de nuestros abuelos.

Soy Jorge Eduardo Zamora Martínez, agradezco el favor de tu atención, mi correo a su disposición profelalo2002@hotmail.com, mis páginas Eduardo Zamora Martínez y Lalo Zamora, WhatsApp: 2212532690 y Twitter: @elbaronrojo62, se despide de ustedes su amigo El Barón Rojo, hasta la próxima.

Foto: Jorge Eduardo Zamora Martínez

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