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Proceso electoral 2018, que las cosas sigan mejorando

  • Jorge Juraidini | Opinión

 

Nuestro país está inmerso en el proceso electoral de 2018. Las precandidaturas de dos partidos; la competencia interna por definir otro precandidato; la definición de aspirantes independientes, así como la decisión de algunos partidos pequeños por determinar su papel en la competencia electoral son los elementos que predominan en la actualidad.

Todo ello ha despertado un gran interés entre una buena parte del sector político y una buena parte de la sociedad. No es para menos cuando se trata de las elecciones más grandes que ha vivido nuestro país.

El próximo año además de elegir al presidente de la República, se elegirán ocho gobernadores, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, 500 diputados federales, 128 senadores, mil 596 alcaldes en 24 estados, 16 alcaldías y 160 concejales en la Ciudad de México, 24 juntas municipales en Campeche y 972 diputados locales en 27 entidades. Sólo Baja California y Nayarit no tendrán elecciones locales. Se trata de una elección que llamará a votar a cerca de 88 millones de mexicanos.

Es por ello que esta elección ha despertado tanto interés entre la sociedad. Y este interés debe ser valorado por todos los actores que participan en ella, desde autoridades electorales hasta partidos políticos y aspirantes a puestos de elección popular.

De ahí toma relevancia el papel fundamental de cada mexicano en edad de votar. En nuestro artículo del jueves anterior hablábamos sobre la importancia que implica la participación social, por un lado y por el otro, el papel de los partidos y sus candidatos para ser responsables en su propuesta de gobierno. Lo que está en juego es la viabilidad de nuestro país y continuar avanzando con crecimiento, estabilidad y paz social, aún con todos los problemas que afrontamos.

Uno de los valores más importantes de nuestro México es la democracia y la libertad para tomar nuestra propia decisión. A partir de ello, todos estaremos expuestos a escuchar la propuesta, filosofía y proyecto de nación que propondrán las distintas ofertas políticas. Al mismo tiempo, tenemos la oportunidad de analizar y debatir en nuestros círculos sociales dichas propuestas. En este marco no olvidemos que lo importante es comprometerse con lo que es el proyecto de vida de cada uno con el interés común de decidir para que las cosas mejoren.

En este sentido, retomando parte de lo dicho por José Antonio Meade, el precandidato del PRI, es conveniente que nos preguntemos si lo que queremos es trabajar con un rumbo cierto, definido, y con la experiencia del camino avanzado. Sin duda, todos coincidimos en que el camino es construir y no destruir; dialogar y no confrontar, pues al final del camino se trata de que pongamos en el centro de este gran esfuerzo nacional electoral al mexicano cuya integridad y seguridad debemos proteger.

De las conversaciones que tengo con jóvenes, con profesionistas, con inversionistas y empresarios, con distintos grupos sociales surgen deseos y propósitos comunes. Trabajar y apostar por la experiencia que implica el camino andado, y no por la ocurrencia y la improvisación. Es más valioso el conocimiento y la preparación para superar obstáculos.

Al analizar el discurso del precandidato priísta muchas personas coinciden en trabajar sobre los programas y no sobre los caprichos. Confiar en las instituciones y en la ley, y no en las profecías. Las revelaciones no pueden sustituir el esfuerzo, la preparación y el trabajo.

Tenemos problemas de seguridad, de corrupción; presiones en materia económica y en el ámbito de las relaciones internacionales y el intercambio comercial. No cerramos los ojos a ellos y para superarlos tenemos que anteponer la paz al conflicto y consolidar una cultura de respeto a la ley.

Hacia adelante habrá muchas propuestas, lo importante es que todos nos posicionemos en la idea de que un mexicano es tan bueno como el mejor del mundo, con base en un trabajo de desarrollo del conocimiento y de la innovación; con una filosofía de certeza y triunfo. Solo así tomaremos la mejor decisión para nuestras familias y para el país en su conjunto.

 

*Director general de TELECOMM.