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Remembranza sobre la vida de Porfirio Díaz

  • Roberto Fuentes | Opinión

La historia de México es un enigma, pero de una gran riqueza, la cual debemos interpretarla y entenderla. En esta oportunidad, resumiré parte de la trayectoria de Porfirio Díaz, en concordancia con quienes contribuyeron en forjar nuestra heroica Puebla de los Ángeles.

Pues si bien es cierto que fue un hombre que estuvo aferrado al poder, también es importante destacar que durante su ejercicio gubernamental impulsó la modernización del país, a finales del siglo XIX; destacan: las líneas ferrocarrileras, telefónicas, el telégrafo, las inversiones extranjeras en México, la siderurgia, la extracción petrolera, el desarrollo educativo y cultural, por supuesto que son algunas acciones que sentaron las bases del desarrollo económico de México durante sus 35 años de gobierno.

Nació en Oaxaca el 15 de septiembre de 1830. De origen criollo, su padre manejaba negocios de extracción minera, fue coronel en el ejército de Vicente Guerrero y, en 1808, se casó con María Petrona Mori.

Porfirio Díaz entró a la escuela a los 5 años. Aprendió a leer y a escribir. El padrino de Díaz era un obispo de renombre en Oaxaca y le recomendó a la señora Petrona que el joven Porfirio entrara al seminario, ahí aprendió teología, artes, latín, gramática, matemáticas, física, retórica, ontología, axiología y lógica. Fue un brillante estudiante, se dedicó a impartir clases de latín para ganarse unos cuantos pesos y así, poder ayudar en el mesón que administraba su madre.

El general Porfirio Díaz “fue un destacado militar que brilló por su participación en la Segunda Intervención Francesa en México. Combatió en la Batalla de Puebla, el Sitio de Puebla, la Batalla de Miahuatlán y en la Batalla de la Carbonera. Resaltan sus acciones militares en el estado de Oaxaca, en donde organizó guerrillas contra los franceses. Porfirio Díaz, el 2 de abril de 1867, tomó Puebla, y el 15 de junio, recuperó la Ciudad de México”.

Tomó armas contra el gobierno federal en dos ocasiones: la primera contra Benito Juárez con el Plan de la Noria, y, posteriormente, contra Sebastián Lerdo de Tejada, elaborando el Plan de Tuxtepec.

Gracias a la mediación de Justo Benítez, Iglesias y Díaz llegaron a un acuerdo, en el que el primero habría de reconocer a Díaz como virtual presidente, y a cambio éste le cedería la gubernatura de su estado natal, Michoacán. Porfirio Díaz se convirtió en presidente el 5 de mayo de 1877, después de haberse celebrado las elecciones de 1877 de forma extraordinaria.

Su gobierno estuvo influenciado por el positivismo, de la teoría francesa de Augusto Comte, es por ello que el orden establecido en su gobierno se basaría en el orden, la paz y el progreso, identificándose de esa manera la denominada paz porfiriana.

El principal objetivo de Díaz en su primer mandato fue ganarse la confianza de los Estados Unidos de América, que pasaba por un serio problema político; “la negativa del embajador John W. Foster a negociar con México dificultó la negociación, sin embargo, a través del ministro de Relaciones Exteriores, Ignacio Mariscal y del ministro de Hacienda, Matías Romero, Díaz logró el pago de la deuda externa a Estados Unidos, por medio de breves cantidades abonadas en un plazo de quince años. En su mensaje a la Nación del 1 de abril de 1893 se dio por finalizado el pago de la deuda mexicana”

Porfirio Díaz, de la mano de Justo Sierra, apostó por la educación, logrando avances. Los “científicos”, así denominados los políticos y funcionarios de Díaz, siguieron la filosofía de “educar para el progreso y la unidad nacional”. La educación en las zonas rurales se caracterizó por escuelas técnicas para hombres y mujeres, en donde se les enseñaba a leer y disciplinas sencillas que les servirían para el ámbito laboral.

La estabilidad económica brilló durante el porfiriato, mientras que la estabilidad social se fue por los suelos.

En 1903 los hermanos Flores Magón comenzaron a conspirar en su contra, fundaron diarios clandestinos en donde se tachaba a Díaz como un tirano déspota que tenía planeado morir en el trono.

En un comienzo, Porfirio Díaz se manifestó en contra de que el poder se concentrara en una sola persona y la reelección; la historia lo llevaría a reelegirse innumerables ocasiones hasta 1910. Se le atribuye la eliminación de la mayoría de sus adversarios y la persecución de quienes ejercían la libertad de expresión.

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