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Todos los indicadores económicos de dentro y fuera son negativos; no hay puertas de salida

  • Asoleadero | Raúl Zárate López

EL NIVEL CAMBIARIO del peso parece haber dejado atrás la tormenta de la volatilidad, al menos temporalmente; ha ingresado en una fase de relativa calma, gracias al aumento de las tasas de interés de referencia que ha decretado el Banco de México (desde 3 puntos que se encontraban en 2015, hasta el momento vigente de 6.25%).

LA VOLATILIDAD FINANCIERA ha sido frenada en buena medida, en los primeros dos meses del año, por el ingreso masivo de capitales golondrinos extranjeros que en cantidad de 62 mil millones de dólares se han invertido en bonos de deuda del gobierno, que le dan al peso cierta estabilidad y lo fortalecerán si continúan ingresando nuevos capitales a invertir en pesos.

EL PESO HA pasado, relativamente, de la tempestad que lo envolvía a una etapa de precaria estabilidad; también porque el efecto Donald Trump ha empezado a superarse. El miedo y la incertidumbre en los mercados empiezan a ser factores secundarios ante el premio de las altas tasas de interés nacionales que son mucho más atractivas que las de Estados Unidos, que ascienden únicamente a 0.75 puntos.

LOS CAPITALES GOLONDRINOS combinan en México alto riesgo con altas ganancias, así como entran salen del país, según haya o no temporal. Lo que se sigue escaseando es la inversión extranjera directa que está a la espera de que la relación económica y comercial de Estados Unidos y México reingrese a una etapa de nueva estabilidad.

COMO CAMINABA ANTES que Donald Trump declarara al TLCAN como el “peor” tratado para Estados Unidos. Sabe perfectamente que el tratado más ventajoso es el de China con Estados Unidos, al cual China saca jugosísima ventaja superavitaria anual de 367 mil millones de dólares; 6 veces más que el superávit comercial que México obtiene con el TLCAN de 60 mil millones de dólares.

PERO ESO NO lo ve, no lo menciona Trump, porque quedaría en vergüenza con sus electores. No quiere perder su calidad de valentón al decir que no quiere problemas con China. Lo que está haciendo con el TLCAN es un juego perverso para engañar, quedar bien con los electores que embaucó con sus políticas de artificio nacionalistas y proteccionistas, desde luego haciéndole un grave daño a México. Solo hay que ver la campaña persecutoria contra los migrantes mexicanos, otro señuelo electoral para ganar su elección a costa de México y los mexicanos.

QUIEN HA CALMADO a los mercados es el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, saliendo a decir que habrá una renegociación seria y a fondo del TLCAN, la cual se llevará al menos dos años, incluso se empalmaría con las elecciones presidenciales del 2018 y con las elecciones legislativas en Estados Unidos.

ASÍ ES DE seria y compleja la revisión de un tratado de significa 584 mil millones de dólares en intercambio comercial trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá. No es un juego de canicas, como lo veía Trump. La realidad se va imponiendo y quienes gobiernan Washington empiezan a demostrarle al magnate que las cosas no pueden cambiar de la noche a la mañana de manera caprichosa, convenenciera ni arbitraria.

PERO VOLVIENDO AL jaloneo de entrada y salida de capitales, los inversionistas nacionales son los más desconfiados, hubo una salida de capitales por 22 mil millones de dólares en los últimos meses. Los capitales fuereños vienen en busca de ganancias fáciles y elevadas, y los capitales nacionales, con mayor aversión al riesgo, prefieren sacar su dinero a invertir en otros mercados.

A ELLO SE debe que las primeras coberturas que salió a ofrecer al mercado el Banco de México hayan tenido una demanda extraordinaria, lo cual refleja la insaciable sed de dólares que todavía tienen muchos inversionistas en México; quizás porque vislumbran mayores riesgos a los que se ven, como sería el crecimiento aún incontrolado del endeudamiento del sector público, pese a los frecuentes comentarios de la Secretaría de Hacienda de que al final del año se frenará el déficit primario y la deuda pública será más manejable…

EN TÉRMINOS REALES la economía mexicana va a la baja, se debilitan cada vez más las posibilidades de crecimiento, como lo pronostican todos los bancos, la Secretaría de Hacienda y el Banco de México; se corre el riesgo de ingresar en una etapa recesiva si siguen incrementándose las tasas de interés, si la Reserva Federal de Estados Unidos las sigue incrementando, como lo tiene anunciado.

EL DINERO, EL CRÉDITO, no pueden seguir encareciéndose de manera indefinida porque cada día vez será mucho más complejo invertir por parte de los empresarios. Como dice el analista de Banca INTERCAM, Luis Ángel Casas Arellano, si las tasas de interés de referencia llegan a subir a dos dígitos, entonces los inversionistas pensarán diez veces en invertir o reinvertir sus capitales en nuevas empresas o ampliaciones, pues la parte de ganancia que pueden obtener corriendo riesgos, las pueden alcanzar poniendo a trabajar su dinero en los bancos, sin correr ningún riesgo.

POR OTRA PARTE, otros factores negativos que están contribuyendo a la salida de capitales, a la compra de dólares y al debilitamiento del peso, es la desconfianza que hay en los indicadores económicos. Uno de ellos es la deuda pública externa que aumentó en los últimos cuatro años en 92 mil millones de dólares, lo cual se traduce en serios riesgos para el sector público y el privado y la estabilidad macroeconómica del país; es una amenaza para que las calificadoras le bajen las calificaciones a la deuda soberana de México.

EL INCREMENTO GENERALIZADO de los precios ha elevado las presiones inflacionarias a límites inesperados que ya se habían superado hace varios años, pegándole muy duro especialmente a los consumidores que pierden su capacidad de compra y ven sus consumos reducidos a estándares mínimos de alimentación; a los productores les pega también, pero se resarcen sus pérdidas con el aumento de los precios aun cuando ven bajar sus ventas.

EL AUMENTO EN los precios de los energéticos, la depreciación del tipo de cambio, el bajo crecimiento que se pronostica para este año de 1.5 o de 1.7%, la debilidad de las finanzas públicas y la desconfianza empresarial en invertir; así como el incremento en las tasas de interés bancarias, crean un círculo de alertas, de riesgos y temores, de desconfianza e incertidumbre.

Y TODAVÍA MÁS, sobre el TLCAN todavía no hay nada escrito, y los productores y fabricantes exportadores no pueden hacer otra cosa que esperar para ver finalmente cómo se hacen y quedan las negociaciones. Mientras, el comercio exterior, es decir el mercado de las exportaciones, queda sujeto a los estándares habituales o mínimos hasta que no se vayan esclareciendo las nuevas reglas del juego trilateral con Estados Unidos y Canadá.

Todos los indicadores y factores de dentro y de fuera de la economía son negativos y no hay puertas de salida que nos digan por dónde podrían venir las soluciones, al menos el resto del año.

rz.lopez@hotmail.com