/ sábado 11 de diciembre de 2021

Así era San Baltazar Campeche en el pasado | Los tiempos idos

Los orígenes de la hoy junta auxiliar datan del siglo XV, era considerada una zona rural con tierras para cultivo

Cinco décadas antes de la fundación de Puebla, San Baltazar Campeche tenía solo tierras de cultivo y por siglos fue considerada una zona rural deshabitada. Se empezó a poblar de a poco, cuando llegó un grupo de tlaxcaltecas a fundar la ciudad junto con los españoles.

Los orígenes de San Baltazar Campeche datan del siglo XV, pero la realidad es que se empezó a desarrollar como una zona de Puebla hasta el siglo XX. Hoy sus habitantes sienten un gran arraigo y son orgullosos de sus raíces.

UN ORGULLOSO HABITANTE

“Mucho antes de la fundación de Puebla, las tierras que hoy ocupa San Baltazar Campeche eran tierras de labor pertenecientes a Totimehuacán, que era considerado un lugar grande con cerca de 30 mil jefes de familia, porque en esa época, los censos no se hacían por personas sino por jefes de familia”, explica el investigador Pedro Sardá, quien por coincidencia tiene su oficina en esa junta auxiliar en donde la calle principal lleva el nombre de uno de sus parientes.

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Vista de la iglesia de San Baltazar Campeche en el año 1957, se aprecia todo el derredor sin fraccionar |Foto: Libro Puebla de mis recuerdos de Arturo Fernández Aguirre | Facebook: Lo que quieres saber de Puebla

Los vecinos de San Baltazar Campeche conocen a Sardá por la convivencia diaria y el trabajo de investigación que ha realizado entorno a la ciudad de Puebla y muy particularmente de esta zona en la que ha tenido que realizar más labor de campo que documental, porque la información escrita en torno a esta junta auxiliar, es casi inexistente.

Sardá dice que, por suerte, tiene en su poder un libro que es única edición, uno de uno, hecho con recortes y copiadora por el señor Sadot Pacheco Castillo, un vecino de la zona que fue maestro, él era el que más sabía del lugar al que llegó en 1921 procedente de Izúcar de Matamoros, su familia sigue viviendo ahí.

“Yo siempre me ponía a platicar con él, era una persona mayor muy agradable. Un día le regalé un libro sobre los Barrios de Puebla en el que colaboré y pasados unos días él me regaló uno suyo, me dijo: ´este libro lo hice yo, es el único que hay´. En este libro, él narra todo el siglo XX de San Baltazar, que es cuando realmente se empieza a poblar. Vamos a decir que San Baltazar Campeche es un invento del siglo XX con orígenes del siglo XV”, señala.

“En el libro, dice cosas que son muy interesantes que son únicas y que no están en ningún archivo. A lo mejor él no tenía todos los recursos para encontrar la verdad, pero si encontró cosas interesantes. Tenía un dominio completo del náhuatl y posiblemente vino a aprender el castellano a Puebla; sus nahuatlismos los tomo al pie de la letra porque, aunque en esa lengua pudieran significar algo en particular, hay regionalismos que son importantes y el los conocía”, advierte.

Este es el plano de Puebla de los Ángeles de Cristóbal de Guadalajara en el que aparece por primera vez San Baltazar Campeche, año 1698 | Foto: Cortesía Pedro Sardá

El investigador enfatiza que en este libro, el señor Pacheco dice que el valle de Puebla era la confluencia entre los señoríos de Tlaxcala, Huejotzingo, Huaquechula, Tepeaca, Cuautinchán y Totimehuacán. Agrega que estos lugares tenían su zona de influencia y guerreaban entre ellos algunas veces y si eran amigos no lo hacía.

“La zona en la que se unían las tierras con uso agrícola, era el valle en que está la ciudad de Puebla. Ahí no había ejércitos, había campesinos que tributaban a distintos estados y eran vecinos antes que enemigos, por lo tanto era una zona que se llamaba de ´no guerra´, pacífica y poco poblada. Por eso se toman estas tierras para fundar la ciudad, lo menciona el señor Sadot en su libro, y es reconfortante saber que Puebla no tiene un origen bélico o de abuso”, sentencia.

UN ORIGEN ANCESTRAL

Sardá refiere que poco más de medio siglo antes de la fundación de la ciudad, en 1480, Tepeaca, que era tributaria de Tenochtitlán, invadió San Francisco Totimehuacán y lo devastó, quedó deshabitado porque las personas que sobrevivieron, que fueron unas sesenta, se escondieron en los alrededores, y la zona de San Baltazar que era donde se hacía la agricultura, quedó abandonada, las tierras quedaron vacantes y sin uso.

San Baltazar no formaba parte de la ciudad, era considerado un caserío. Cuando se funda Puebla, Torquemada narra que viene mucha gente, sobre todo de Tlaxcala, porque en esa época se había terminado la guerra con Tenochtitlán y no tenían ocupación.

“De hecho se los llevan también a poblar Monterrey y otros lugares del norte, incluso a la conquista de Guatemala y Filipinas. Los tlaxcaltecas se convierten en la legión extranjera de Castilla en el mundo. Por eso, ellos dicen que son la ´cuna de la nación´, históricamente es cierto y a nivel universal, son los que conforman una buena parte del mundo antiguo del siglo XVI”, detalla.

Lee esto: Antes del CENHCH, el predio fue un rancho; así se formó el espacio educativo de Puebla | Los tiempos idos

Atrio de la iglesia de San Baltazar Campeche, década de los sesentas del siglo 20 | Foto: Archivo El Sol de Puebla

Son los tlaxcaltecas junto con los españoles los que fundan la Ciudad de Puebla, 33 españoles y una viuda, más otros cuatro fundadores que aparecen en el acta de fundación, pero no se sabe si en verdad estuvieron todos.

Además de tlaxcaltecas, traen gente de Huejotzingo, Tepeaca y Totimehuacán, y los asientan en las zonas cercanas a su lugar de origen, es decir, los de Huejotzingo y Cholula por San Matías y el Barrio de Santiago, los de Tepeaca en San Francisco, los de Totimehuacán en Analco, y los Tlaxcaltecas se quedan, una parte en el cerro de Belén (Loreto y Guadalupe) y otros se llevan a San Baltazar.

De esta manera se convierten en residentes de Puebla. Se dice que vienen a hacer calzadas y trazar predios o lotes. “Después de que trazan la ciudad y construyen las 40 casas necesarias, se regresa a su ciudad de origen. Eran las casas de los fundadores, 33 más una viuda, más los edificios públicos. Así empieza la fundación de la ciudad”, señala.

Dice que solo se quedaron aquellos que estaban cultivando en San Baltazar Campeche, los que ya tenían un medio de sustento en esa zona rural y ellos son los primeros habitantes. “Ya existía un lugar con una actividad económica, ahora había que llamarlo de alguna manera”, sentencia.

¿DE DÓNDE LE VIENE EL NOMBRE?

Alonso Martín Pérez Partidor, fue uno de los españoles que llegó a fundar Puebla y su función era delimitar los lotes urbanos. Por esta actividad se le apodó “Partidor”, porque es el que parte y reparte los solares, expone Sardá quien además asegura que este señor fue el primer dueño de la casa que hoy ocupa esta editorial, 3 oriente 201.

“En dos o tres ocasiones fue enjuiciado por enriquecimiento ilícito y salió limpio. Sin embargo si se enriqueció inexplicablemente porque a solo pocos años de haber llegado se hizo de los primeros dos molinos de la ciudad, que además eran los más grandes: el de San Francisco y el de Huexotitla (1537), este último se construye con la gente que vivía en San Baltazar”, detalla.

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La que se aprecia al fondo, es una de las primeras construcciones de San Baltazar Campeche | Foto: Google Maps

“Dicen que por su gran devoción al Rey Baltazar, que era el rey mago africano, nombra al molino como: Molino de San Baltazar Huexotitla, que significa lugar de sauces, porque toda la orilla del río de San Francisco los tenía, y el molino estaba junto a él. Por lo tanto el caserío o las chozas de los campesinos de esta zona comienzan a ser identificados como San Baltazar”, añade.

Existen dos explicaciones acerca del “Campeche”. La primera dice que es una voz Maya que significa lugar de alimañas, porque en la laguna cercana al pueblo abundaban las serpientes de agua y garrapatas. “Yo conocí la laguna que había en donde hoy es el Parque Juárez, incluso brotaba un poco de agua, se veían las burbujas saliendo entre el carrizo. Ya estaba entubado el rio de San Francisco pero no estaba pavimentado el bulevar”, señala.

Refiere que otra explicación es que, cuando Hernán Cortes hace su recorrido por el Golfo de México, viene guerreando, haciendo alianzas y trueques con piratas que también le obsequiaron doncellas, como La Malinche.

“Se sabe que durante este recorrido se van agregando personas de diferentes regiones y, entre ellos venía un maya que se convierte en líder de un grupo de tlaxcaltecas y ese mismo, llega a la zona de San Baltazar. Él tenía una labor importante en el Molino de Huexotitla, y como era maya lo comienzan a llamar ´Campeche´”, advierte.

Su labor era llenar con las manos los sacos de harina, era un trabajo muy pesado porque todos tenían que quedar homogéneos, aunque los pesaran, era más fácil si traían más o menos la misma cantidad y a partir de entonces, a los que hacían esa labor en el molino les empezaron a llamar “Campeches”.

El arco de esta propiedad es una de las pocas construcciones de cal y canto que hubo en San Baltazar Campeche| Foto: Google Maps

“El día de hoy hay varias personas en San Baltazar con el apellido Campeche y además son amigos míos. Esta un tornero enfrente de la escuela que es Enrique Campeche, una persona interesada en la historia de la zona y que me ha comentado cosas que solamente él pudo ver. Las personas de mayor arraigo están todos en la zona antigua que es en donde está el mercado, la presidencia auxiliar, la escuela y la iglesia”, asegura.

ACTIVIDAD ECONÓMICA

Además de haber sido campesinos, la segunda actividad más importante que hubo por décadas en San Baltazar Campeche fue la de obrero Industrial en el Molino de Huexotitla, para lo cual los pobladores tenían que estar pasando diariamente el río.

En el siglo XIX, el Molino de Huexotitla ya había cambiado de dueño, era el señor Benítez, una persona altruista que ayudó y buscó el desarrollo de San Baltazar, asegura Sardá, quien agrega que, los Benítez fueron los que construyeron el Puente del Triunfo y el Puente del Arquito, para conectar el molino con el poblado y que los trabajadores pudieran trasladarse.

“Tres generaciones de la familia Benítez, desde abril de 1847, José Miguel Benítez. Su hijo Ramón, que no tuvo hijos y heredó a sus sobrinos los Pérez Benítez, últimos propietarios. Estas familias vivieron en el molino. Estaban más cerca de San Baltazar que de la ciudad, y de forma natural comprendían a la población, estaban compenetrados con los trabajadores y sus familias”, sentencia.

Los hombres trabajaban en el molino cuando se tenía que moler la producción, pero es muy probable que el resto del año hicieran labores agrícolas, y cultivaban la tierra. Las mujeres se dedicaban a la producción de tortilla y surtían buena parte de la ciudad, las vendían en lo que era el tianguis del Carmen, que se ubicaba donde hoy está la plazuela (frente a la iglesia)”, comenta.

LA ZONA ANTIGUA

En varios momentos de la historia se menciona a San Baltazar como una zona deshabitada, era consideraba desierta por los cartógrafos porque las construcciones eran de paja o quizá de tabla, y al ser materiales endebles no eran registrados como construcciones.

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Otro aspecto de Puente del Arquito y pobladores de San Baltazar en el río. Al fondo se aprecia el Molino de Huexotitla | Foto: Libro Historia Compendiada del Estado de Puebla de Enrique Cordero y Torres

“El registro más antiguo que yo he encontrado de San Baltazar está en las ordenanzas del Intendente Manuel de Flón, un español, que vino a poner orden a la ciudad con medidas estrictas e inteligentes; fue uno de los mejores administradores públicos que ha tenido Puebla”, asegura.

“Las ordenanzas son lineamientos o ideas de administración de la ciudad. En ellas, menciona la iglesia de San Baltazar, por eso sé que ya existía desde 1792. No existen documentos o al menos que hayan sido encontrados por alguien, en los que se hable de la edificación de la iglesia que es la primera de la zona”, añade.

Frente a la iglesia está el atrio con el parque, que era el cementerio y la lápida más antigua que había era de 1852. Del otro lado, está el mercado que era una explanada a la cual se le hizo un bardeado con accesos de arcos, uno en cada esquina más los centrales. No fue un mercado formal, los comerciantes venían solo para la fiesta del 6 de enero que es la más importante de San Baltazar Campeche. La misma explanada se usaba para practicar deportes como el beisbol, en el siglo XX.

“La escuela fue construida en 1946 y fue nombrada ´6 de enero´ por un hecho histórico importante que no tiene relación con los Reyes Magos, en esa fecha pero de 1915, sucedió un acontecimiento heroico. Enfrente está el edificio administrativo que es como de 1870, aunque la construcción ya ha sido modificada”, señala.

El investigador comenta que la Avenida Cué Merlo, es un camino muy antiguo que daba servicio a la comunidad, las pocas casas que había se hicieron en el siglo XVI a ambos lados, pero eran pocas. Este era el camino principal y por eso se construyeron ahí los edificios públicos. El otro camino importante era la actual 2 sur con construcciones del siglo XIX de más calidad.

San Baltazar Campeche se desarrolla como una zona de Puebla más o menos en 1940, cuando el sur de la ciudad se convierte en zona habitacional”, concluye Sardá.


Cinco décadas antes de la fundación de Puebla, San Baltazar Campeche tenía solo tierras de cultivo y por siglos fue considerada una zona rural deshabitada. Se empezó a poblar de a poco, cuando llegó un grupo de tlaxcaltecas a fundar la ciudad junto con los españoles.

Los orígenes de San Baltazar Campeche datan del siglo XV, pero la realidad es que se empezó a desarrollar como una zona de Puebla hasta el siglo XX. Hoy sus habitantes sienten un gran arraigo y son orgullosos de sus raíces.

UN ORGULLOSO HABITANTE

“Mucho antes de la fundación de Puebla, las tierras que hoy ocupa San Baltazar Campeche eran tierras de labor pertenecientes a Totimehuacán, que era considerado un lugar grande con cerca de 30 mil jefes de familia, porque en esa época, los censos no se hacían por personas sino por jefes de familia”, explica el investigador Pedro Sardá, quien por coincidencia tiene su oficina en esa junta auxiliar en donde la calle principal lleva el nombre de uno de sus parientes.

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Vista de la iglesia de San Baltazar Campeche en el año 1957, se aprecia todo el derredor sin fraccionar |Foto: Libro Puebla de mis recuerdos de Arturo Fernández Aguirre | Facebook: Lo que quieres saber de Puebla

Los vecinos de San Baltazar Campeche conocen a Sardá por la convivencia diaria y el trabajo de investigación que ha realizado entorno a la ciudad de Puebla y muy particularmente de esta zona en la que ha tenido que realizar más labor de campo que documental, porque la información escrita en torno a esta junta auxiliar, es casi inexistente.

Sardá dice que, por suerte, tiene en su poder un libro que es única edición, uno de uno, hecho con recortes y copiadora por el señor Sadot Pacheco Castillo, un vecino de la zona que fue maestro, él era el que más sabía del lugar al que llegó en 1921 procedente de Izúcar de Matamoros, su familia sigue viviendo ahí.

“Yo siempre me ponía a platicar con él, era una persona mayor muy agradable. Un día le regalé un libro sobre los Barrios de Puebla en el que colaboré y pasados unos días él me regaló uno suyo, me dijo: ´este libro lo hice yo, es el único que hay´. En este libro, él narra todo el siglo XX de San Baltazar, que es cuando realmente se empieza a poblar. Vamos a decir que San Baltazar Campeche es un invento del siglo XX con orígenes del siglo XV”, señala.

“En el libro, dice cosas que son muy interesantes que son únicas y que no están en ningún archivo. A lo mejor él no tenía todos los recursos para encontrar la verdad, pero si encontró cosas interesantes. Tenía un dominio completo del náhuatl y posiblemente vino a aprender el castellano a Puebla; sus nahuatlismos los tomo al pie de la letra porque, aunque en esa lengua pudieran significar algo en particular, hay regionalismos que son importantes y el los conocía”, advierte.

Este es el plano de Puebla de los Ángeles de Cristóbal de Guadalajara en el que aparece por primera vez San Baltazar Campeche, año 1698 | Foto: Cortesía Pedro Sardá

El investigador enfatiza que en este libro, el señor Pacheco dice que el valle de Puebla era la confluencia entre los señoríos de Tlaxcala, Huejotzingo, Huaquechula, Tepeaca, Cuautinchán y Totimehuacán. Agrega que estos lugares tenían su zona de influencia y guerreaban entre ellos algunas veces y si eran amigos no lo hacía.

“La zona en la que se unían las tierras con uso agrícola, era el valle en que está la ciudad de Puebla. Ahí no había ejércitos, había campesinos que tributaban a distintos estados y eran vecinos antes que enemigos, por lo tanto era una zona que se llamaba de ´no guerra´, pacífica y poco poblada. Por eso se toman estas tierras para fundar la ciudad, lo menciona el señor Sadot en su libro, y es reconfortante saber que Puebla no tiene un origen bélico o de abuso”, sentencia.

UN ORIGEN ANCESTRAL

Sardá refiere que poco más de medio siglo antes de la fundación de la ciudad, en 1480, Tepeaca, que era tributaria de Tenochtitlán, invadió San Francisco Totimehuacán y lo devastó, quedó deshabitado porque las personas que sobrevivieron, que fueron unas sesenta, se escondieron en los alrededores, y la zona de San Baltazar que era donde se hacía la agricultura, quedó abandonada, las tierras quedaron vacantes y sin uso.

San Baltazar no formaba parte de la ciudad, era considerado un caserío. Cuando se funda Puebla, Torquemada narra que viene mucha gente, sobre todo de Tlaxcala, porque en esa época se había terminado la guerra con Tenochtitlán y no tenían ocupación.

“De hecho se los llevan también a poblar Monterrey y otros lugares del norte, incluso a la conquista de Guatemala y Filipinas. Los tlaxcaltecas se convierten en la legión extranjera de Castilla en el mundo. Por eso, ellos dicen que son la ´cuna de la nación´, históricamente es cierto y a nivel universal, son los que conforman una buena parte del mundo antiguo del siglo XVI”, detalla.

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Atrio de la iglesia de San Baltazar Campeche, década de los sesentas del siglo 20 | Foto: Archivo El Sol de Puebla

Son los tlaxcaltecas junto con los españoles los que fundan la Ciudad de Puebla, 33 españoles y una viuda, más otros cuatro fundadores que aparecen en el acta de fundación, pero no se sabe si en verdad estuvieron todos.

Además de tlaxcaltecas, traen gente de Huejotzingo, Tepeaca y Totimehuacán, y los asientan en las zonas cercanas a su lugar de origen, es decir, los de Huejotzingo y Cholula por San Matías y el Barrio de Santiago, los de Tepeaca en San Francisco, los de Totimehuacán en Analco, y los Tlaxcaltecas se quedan, una parte en el cerro de Belén (Loreto y Guadalupe) y otros se llevan a San Baltazar.

De esta manera se convierten en residentes de Puebla. Se dice que vienen a hacer calzadas y trazar predios o lotes. “Después de que trazan la ciudad y construyen las 40 casas necesarias, se regresa a su ciudad de origen. Eran las casas de los fundadores, 33 más una viuda, más los edificios públicos. Así empieza la fundación de la ciudad”, señala.

Dice que solo se quedaron aquellos que estaban cultivando en San Baltazar Campeche, los que ya tenían un medio de sustento en esa zona rural y ellos son los primeros habitantes. “Ya existía un lugar con una actividad económica, ahora había que llamarlo de alguna manera”, sentencia.

¿DE DÓNDE LE VIENE EL NOMBRE?

Alonso Martín Pérez Partidor, fue uno de los españoles que llegó a fundar Puebla y su función era delimitar los lotes urbanos. Por esta actividad se le apodó “Partidor”, porque es el que parte y reparte los solares, expone Sardá quien además asegura que este señor fue el primer dueño de la casa que hoy ocupa esta editorial, 3 oriente 201.

“En dos o tres ocasiones fue enjuiciado por enriquecimiento ilícito y salió limpio. Sin embargo si se enriqueció inexplicablemente porque a solo pocos años de haber llegado se hizo de los primeros dos molinos de la ciudad, que además eran los más grandes: el de San Francisco y el de Huexotitla (1537), este último se construye con la gente que vivía en San Baltazar”, detalla.

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La que se aprecia al fondo, es una de las primeras construcciones de San Baltazar Campeche | Foto: Google Maps

“Dicen que por su gran devoción al Rey Baltazar, que era el rey mago africano, nombra al molino como: Molino de San Baltazar Huexotitla, que significa lugar de sauces, porque toda la orilla del río de San Francisco los tenía, y el molino estaba junto a él. Por lo tanto el caserío o las chozas de los campesinos de esta zona comienzan a ser identificados como San Baltazar”, añade.

Existen dos explicaciones acerca del “Campeche”. La primera dice que es una voz Maya que significa lugar de alimañas, porque en la laguna cercana al pueblo abundaban las serpientes de agua y garrapatas. “Yo conocí la laguna que había en donde hoy es el Parque Juárez, incluso brotaba un poco de agua, se veían las burbujas saliendo entre el carrizo. Ya estaba entubado el rio de San Francisco pero no estaba pavimentado el bulevar”, señala.

Refiere que otra explicación es que, cuando Hernán Cortes hace su recorrido por el Golfo de México, viene guerreando, haciendo alianzas y trueques con piratas que también le obsequiaron doncellas, como La Malinche.

“Se sabe que durante este recorrido se van agregando personas de diferentes regiones y, entre ellos venía un maya que se convierte en líder de un grupo de tlaxcaltecas y ese mismo, llega a la zona de San Baltazar. Él tenía una labor importante en el Molino de Huexotitla, y como era maya lo comienzan a llamar ´Campeche´”, advierte.

Su labor era llenar con las manos los sacos de harina, era un trabajo muy pesado porque todos tenían que quedar homogéneos, aunque los pesaran, era más fácil si traían más o menos la misma cantidad y a partir de entonces, a los que hacían esa labor en el molino les empezaron a llamar “Campeches”.

El arco de esta propiedad es una de las pocas construcciones de cal y canto que hubo en San Baltazar Campeche| Foto: Google Maps

“El día de hoy hay varias personas en San Baltazar con el apellido Campeche y además son amigos míos. Esta un tornero enfrente de la escuela que es Enrique Campeche, una persona interesada en la historia de la zona y que me ha comentado cosas que solamente él pudo ver. Las personas de mayor arraigo están todos en la zona antigua que es en donde está el mercado, la presidencia auxiliar, la escuela y la iglesia”, asegura.

ACTIVIDAD ECONÓMICA

Además de haber sido campesinos, la segunda actividad más importante que hubo por décadas en San Baltazar Campeche fue la de obrero Industrial en el Molino de Huexotitla, para lo cual los pobladores tenían que estar pasando diariamente el río.

En el siglo XIX, el Molino de Huexotitla ya había cambiado de dueño, era el señor Benítez, una persona altruista que ayudó y buscó el desarrollo de San Baltazar, asegura Sardá, quien agrega que, los Benítez fueron los que construyeron el Puente del Triunfo y el Puente del Arquito, para conectar el molino con el poblado y que los trabajadores pudieran trasladarse.

“Tres generaciones de la familia Benítez, desde abril de 1847, José Miguel Benítez. Su hijo Ramón, que no tuvo hijos y heredó a sus sobrinos los Pérez Benítez, últimos propietarios. Estas familias vivieron en el molino. Estaban más cerca de San Baltazar que de la ciudad, y de forma natural comprendían a la población, estaban compenetrados con los trabajadores y sus familias”, sentencia.

Los hombres trabajaban en el molino cuando se tenía que moler la producción, pero es muy probable que el resto del año hicieran labores agrícolas, y cultivaban la tierra. Las mujeres se dedicaban a la producción de tortilla y surtían buena parte de la ciudad, las vendían en lo que era el tianguis del Carmen, que se ubicaba donde hoy está la plazuela (frente a la iglesia)”, comenta.

LA ZONA ANTIGUA

En varios momentos de la historia se menciona a San Baltazar como una zona deshabitada, era consideraba desierta por los cartógrafos porque las construcciones eran de paja o quizá de tabla, y al ser materiales endebles no eran registrados como construcciones.

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“El registro más antiguo que yo he encontrado de San Baltazar está en las ordenanzas del Intendente Manuel de Flón, un español, que vino a poner orden a la ciudad con medidas estrictas e inteligentes; fue uno de los mejores administradores públicos que ha tenido Puebla”, asegura.

“Las ordenanzas son lineamientos o ideas de administración de la ciudad. En ellas, menciona la iglesia de San Baltazar, por eso sé que ya existía desde 1792. No existen documentos o al menos que hayan sido encontrados por alguien, en los que se hable de la edificación de la iglesia que es la primera de la zona”, añade.

Frente a la iglesia está el atrio con el parque, que era el cementerio y la lápida más antigua que había era de 1852. Del otro lado, está el mercado que era una explanada a la cual se le hizo un bardeado con accesos de arcos, uno en cada esquina más los centrales. No fue un mercado formal, los comerciantes venían solo para la fiesta del 6 de enero que es la más importante de San Baltazar Campeche. La misma explanada se usaba para practicar deportes como el beisbol, en el siglo XX.

“La escuela fue construida en 1946 y fue nombrada ´6 de enero´ por un hecho histórico importante que no tiene relación con los Reyes Magos, en esa fecha pero de 1915, sucedió un acontecimiento heroico. Enfrente está el edificio administrativo que es como de 1870, aunque la construcción ya ha sido modificada”, señala.

El investigador comenta que la Avenida Cué Merlo, es un camino muy antiguo que daba servicio a la comunidad, las pocas casas que había se hicieron en el siglo XVI a ambos lados, pero eran pocas. Este era el camino principal y por eso se construyeron ahí los edificios públicos. El otro camino importante era la actual 2 sur con construcciones del siglo XIX de más calidad.

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