/ miércoles 24 de abril de 2019

Llega El guardián de la memoria al festival Hot Docs de Canadá

Marcela Arteaga presenta la forma poética de tratar temas sociales en su documental 

“Que no se nos olvide, que si no lo sabían lo sepan, y que si ya se les olvidó se acuerden” bajo esta premisa la directora de cine Marcela Arteaga realizó El guardián de la memoria, un documental que expone la violencia, la impunidad y algunos problemas migratorios existentes específicamente en Guadalupe, Ciudad Juárez, proponiendo al arte como un factor social de cambio.

Carlos Spector, es un abogado y activista que con más de treinta años de trayectoria se ha dedicado a impulsar casos de asilo político de familias mexicanas en el país vecino. Con sus palabras comienza la narración del documental y será quien aterrice los testimonios y vivencias de una gran cantidad de gente, a la realidad de un contexto social y político específico.

Premian en Berlín el documental Cozumel un paraíso en el Caribe Maya

“Conocí a Carlos porque es primo de una amiga mía y cuando lo escuche hablar de todos sus casos y de todo lo que estaba haciendo conecté inmediatamente con el tema, este asunto llegó por impotencia e indignación de lo que estaba pasando en México” asegura la directora en entrevista para la Organización Editorial Mexicana.

En El guardián de la memoria dos historias son contadas: una es la que se escucha la propia voz de quienes han padecido la violencia a partir del rememoración, y la otra es la que cuentan los menos afortunados desde su ausencia con imágenes y tomas en los que aparecen lugares abandonados y objetos perdidos que reiteran las consecuencias de la violencia al evocar el gran vacío de los lugares derruidos y deshabitados.

Aunque Arteaga reflexiona sobre si su personalidad es predominantemente nostálgica, que la hace llegar a la conclusión de que “a lo mejor así como dicen que los perros se parecen a sus dueños, tal vez las películas a sus directores” bromea, pues dos de sus trabajos más importantes tratan temas como el recuerdo, el exilio y la añoranza de la memoria.

Con una estética concreta y de momentos surrealista, Arteaga muestra un escenario evidentemente violento sin la necesidad de mostrar imágenes amarillistas, contrario a ello, los crudos testimonios de los afectados dialogan con la poética de las imágenes sin suavizar los trágicos hechos.

“Mi propuesta es esa: el arte no se puede sacar del contexto social ni es ajeno, no puede serlo. Cuando estás hablando de la tragedia ésta siempre va por encima de cualquier estética, esa era la propuesta, que estén juntos, que convivan y que el arte haga algo por el lugar en el que habita” comenta.

El proyecto que comenzó en el 2014 y que concluyó en enero del año en curso, no busca denunciar a ciertos funcionarios públicos, sino hacer énfasis en que el problema está inserto de forma sistémica, “me parece importante que no se centralice en Trump porque el problema, como lo justifica Carlos, no es él, es un problema de sistema en ambos países, tampoco es sólo Calderón o sólo AMLO, es más amplio, mucho de lo que ellos cuentan pasó mientras estaba Obama” afirma.

Aunque la directora reconoce que tenía un poco de temor al comenzar el proyecto asegura que “a mí me abrió la cabeza cuando estuve en Ciudad Juárez, los jóvenes dicen ‘no vamos a dejar que el miedo nos paralice, no nos vamos a meter a nuestras casas, sí tenemos miedo pero no vamos a dejar de vivir por eso’, si ellos no van a dejar de hacerlo, ¿por qué nosotros sí?”.

Además según explica Arteaga, la importancia recae en que “esto no se acabo ahorita porque hay generaciones de niños que se quedaron sin papás, y estos personajes siguen luchando allá, la mitad de ellos están deportados en México y puede ser que a la otra mitad los deporten, las historias no son todas y son mucho más largas, no se pueden meter todas en la película pero espero que se visibilice el problema”.

Estrenarán documental de Game of thrones

Para finalizar, lo que la directora intenta hacer con este filme es “que algo cambie, que se escuche a todas estas personas porque son una comunidad en silencio, cuando se van de México son tratados como traidores, y llegando a Estados Unidos como criminales, están atrapados”.

El guardián de la memoria es uno de los 12 documentales seleccionados de distintos países para participar en el Hot Docs: Festival Internacional de Documentales Canadienses, y el único latinoamericano en concursar, se estrenará el próximo 28 de abril.

“Que no se nos olvide, que si no lo sabían lo sepan, y que si ya se les olvidó se acuerden” bajo esta premisa la directora de cine Marcela Arteaga realizó El guardián de la memoria, un documental que expone la violencia, la impunidad y algunos problemas migratorios existentes específicamente en Guadalupe, Ciudad Juárez, proponiendo al arte como un factor social de cambio.

Carlos Spector, es un abogado y activista que con más de treinta años de trayectoria se ha dedicado a impulsar casos de asilo político de familias mexicanas en el país vecino. Con sus palabras comienza la narración del documental y será quien aterrice los testimonios y vivencias de una gran cantidad de gente, a la realidad de un contexto social y político específico.

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“Conocí a Carlos porque es primo de una amiga mía y cuando lo escuche hablar de todos sus casos y de todo lo que estaba haciendo conecté inmediatamente con el tema, este asunto llegó por impotencia e indignación de lo que estaba pasando en México” asegura la directora en entrevista para la Organización Editorial Mexicana.

En El guardián de la memoria dos historias son contadas: una es la que se escucha la propia voz de quienes han padecido la violencia a partir del rememoración, y la otra es la que cuentan los menos afortunados desde su ausencia con imágenes y tomas en los que aparecen lugares abandonados y objetos perdidos que reiteran las consecuencias de la violencia al evocar el gran vacío de los lugares derruidos y deshabitados.

Aunque Arteaga reflexiona sobre si su personalidad es predominantemente nostálgica, que la hace llegar a la conclusión de que “a lo mejor así como dicen que los perros se parecen a sus dueños, tal vez las películas a sus directores” bromea, pues dos de sus trabajos más importantes tratan temas como el recuerdo, el exilio y la añoranza de la memoria.

Con una estética concreta y de momentos surrealista, Arteaga muestra un escenario evidentemente violento sin la necesidad de mostrar imágenes amarillistas, contrario a ello, los crudos testimonios de los afectados dialogan con la poética de las imágenes sin suavizar los trágicos hechos.

“Mi propuesta es esa: el arte no se puede sacar del contexto social ni es ajeno, no puede serlo. Cuando estás hablando de la tragedia ésta siempre va por encima de cualquier estética, esa era la propuesta, que estén juntos, que convivan y que el arte haga algo por el lugar en el que habita” comenta.

El proyecto que comenzó en el 2014 y que concluyó en enero del año en curso, no busca denunciar a ciertos funcionarios públicos, sino hacer énfasis en que el problema está inserto de forma sistémica, “me parece importante que no se centralice en Trump porque el problema, como lo justifica Carlos, no es él, es un problema de sistema en ambos países, tampoco es sólo Calderón o sólo AMLO, es más amplio, mucho de lo que ellos cuentan pasó mientras estaba Obama” afirma.

Aunque la directora reconoce que tenía un poco de temor al comenzar el proyecto asegura que “a mí me abrió la cabeza cuando estuve en Ciudad Juárez, los jóvenes dicen ‘no vamos a dejar que el miedo nos paralice, no nos vamos a meter a nuestras casas, sí tenemos miedo pero no vamos a dejar de vivir por eso’, si ellos no van a dejar de hacerlo, ¿por qué nosotros sí?”.

Además según explica Arteaga, la importancia recae en que “esto no se acabo ahorita porque hay generaciones de niños que se quedaron sin papás, y estos personajes siguen luchando allá, la mitad de ellos están deportados en México y puede ser que a la otra mitad los deporten, las historias no son todas y son mucho más largas, no se pueden meter todas en la película pero espero que se visibilice el problema”.

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Para finalizar, lo que la directora intenta hacer con este filme es “que algo cambie, que se escuche a todas estas personas porque son una comunidad en silencio, cuando se van de México son tratados como traidores, y llegando a Estados Unidos como criminales, están atrapados”.

El guardián de la memoria es uno de los 12 documentales seleccionados de distintos países para participar en el Hot Docs: Festival Internacional de Documentales Canadienses, y el único latinoamericano en concursar, se estrenará el próximo 28 de abril.

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