/ sábado 13 de marzo de 2021

Del río de San Francisco al bulevar 5 de Mayo, la historia del afluente que se convirtió en la arteria principal de Puebla

El camino de agua dividía la clase obrera de la clase alta, formada por las familias españolas que se congregaron del lado del centro y al oriente se asentaron los barrios de los trabajadores

Puebla fue construida a la orilla del río San Francisco, formado por el deshielo de La Malinche que entraba a la ciudad por el norte del barrio de San Antonio y San José, en un recorrido de cuatro kilómetros hacia el sur, hasta los límites de San Baltazar. Al principio abasteció de agua al poblado y de forma natural, sirvió como frontera social, entre el oriente y el poniente. Con el tiempo se volvió foco de infección al ser utilizado, por siglos, para descargas residuales. Hoy es una de las principales arterias de la capital poblana.

El río dividía la clase obrera de la clase alta, formada por las familias españolas que se congregaron del lado del centro. Al oriente se asentaron los barrios de los trabajadores, eran obrajeros (construcción y oficios) que trabajaban del lado de la zona bonita en la construcción de iglesias y edificios públicos o vendiendo sus productos, asegura el historiador Jorge Eduardo Zamora Martínez, conocido como el Barón Rojo.

“El barrio de Analco se fundó con trabajadores tlaxcaltecas contratados como albañiles para la construcción de las iglesias y edificios del centro histórico, muchos de ellos recibieron su paga con un lote, un pedazo de terreno para fincar sus casas”, expone.

Foto: Archivo General Municipal de Puebla

Refiere que los alfareros se asentaron en el barrio de La Luz y los tablajeros, llamados así porque vendían en tablas su productos y hoy se conocen como carniceros, en el barrio de El Alto; por eso la Casa Aguayo era conocida como “la marranera”, porque era una especie de rastro.

El Barón comenta que hubo alrededor de 16 puentes para pasar del oriente al poniente y el más famoso era el de San Francisco que era conocido como “el puente de la capillita de Dolores”, era el que venía por la 14 oriente desde el barrio de El Alto. Dice que la entrada principal a la ciudad era la 8 oriente, por eso se construyó allí el Teatro Principal y la zona comercial de Puebla se fundó sobre la 2 norte que era llamada “calle de mercaderes”.

El agua del río San Francisco fue utilizada para conducirla y utilizarla en los primeros molinos que se establecieron en la ciudad: San Francisco y San Antonio en el norte y El Carmen y Huexotitla en el sur. Más tarde el agua se utilizó para mover las máquinas, con energía hidráulica, de las primeras fábricas textiles que se instalaron a orilla de los ríos, por este motivo, en los antiguos molinos.

Foto: Archivo General Municipal de Puebla

Durante la época colonial, el agua del río, a lo largo de su camino, fue utilizada para descargas residuales de todo tipo: los tocineros, curtidores y obrajeros una vez que utilizaban el agua la sacaban fuera de sus fincas esperando que por arrastre los desperdicios se degradaran; y durante los siglos 19 y 20, los textileros hicieron lo mismo.

“Todavía en los 60´s el de San Francisco era un río de desechos orgánicos porque en Puebla no había drenaje subterráneo; este se empezó a construir en 1915 por un empresario de apellido Guerrero, dueño del famoso cine homónimo que ahora es el Teatro de la Ciudad, pero su drenaje también desembocaba en el río”, advierte.


Foto: Archivo General Municipal de Puebla


EL PROYECTO COLONIZADOR

De acuerdo con información proporcionada por el Archivo General Municipal de Puebla, el valle Cuetlaxcoapan (lugar donde las víboras cambian de piel) en el que se fundó la ciudad, era una región frontera entre los señoríos indígenas de Cholula, Tlaxcala, Cuauhtinchan, Totimehuacan y Tepeaca, circundada por los ríos Alomoloyan (San Francisco), Atoyac y Alseseca, y custodiada por los volcanes Iztacccihuatl y la Malinche.

Se estableció de acuerdo a un proyecto colonizador de la Corona Española como un experimento social para asentar a los españoles que no tenían tierras y vagaban por el territorio novohispano.

Foto: Archivo General Municipal de Puebla

Ubicada en el centro de una zona fértil, densamente poblada por comunidades indígenas que se beneficiaban con la presencia de agua del río San Francisco que atravesaba el nuevo poblado de norte a sur, la ciudad adquirió gran importancia económica, cultural y religiosa, y se convirtió en el segundo centro urbano del virreinato.

El poder político y religioso se concentró en el corazón de la ciudad y la zona quedó reservada como espacio de españoles y mestizos. Los barrios indígenas rodearon la traza urbana por el norte, este y oeste; quedando libre la zona sur que unía la ciudad con las tierras comunales. La disponibilidad o ausencia de agua determinó el asentamiento dentro del entramado urbano.

Foto: Archivo General Municipal de Puebla

Los barrios indígenas se formaron por la necesidad de contar con mano de obra permanente y se especializaron en las actividades productivas básicas de la ciudad; el espacio se distribuyó entre, albañiles, ladrilleros, panaderos, loceros, herreros, tejedores, hilanderos, entre otros, en los barrios de El Alto, Xanenetla, Analco, La Luz, Los Remedios, Santiago y Analco, por mencionar los más importantes.

La importancia del río de San Francisco se manifestó desde los primeros años de haberse establecido la ciudad, pero ya para el siglo XX se convirtió en foco de infección y de peligro ante la urbanización descontrolada y las lluvias torrenciales que lo desbordaban.

El proyecto para entubar el río San Francisco se formalizó hasta el 27 de agosto de 1963 cuando se publicó en el Periódico Oficial del Estado la “Ley sobre el Embovedamiento y Urbanización del Río de San Francisco y el Arroyo Xonaca”. Así se inició el proceso para establecer el Boulevard Héroes del 5 de Mayo que, de norte a sur, hoy es una de las principales arterias de la ciudad.

Foto: Iván Venegas | El Sol de Puebla

Puebla fue construida a la orilla del río San Francisco, formado por el deshielo de La Malinche que entraba a la ciudad por el norte del barrio de San Antonio y San José, en un recorrido de cuatro kilómetros hacia el sur, hasta los límites de San Baltazar. Al principio abasteció de agua al poblado y de forma natural, sirvió como frontera social, entre el oriente y el poniente. Con el tiempo se volvió foco de infección al ser utilizado, por siglos, para descargas residuales. Hoy es una de las principales arterias de la capital poblana.

El río dividía la clase obrera de la clase alta, formada por las familias españolas que se congregaron del lado del centro. Al oriente se asentaron los barrios de los trabajadores, eran obrajeros (construcción y oficios) que trabajaban del lado de la zona bonita en la construcción de iglesias y edificios públicos o vendiendo sus productos, asegura el historiador Jorge Eduardo Zamora Martínez, conocido como el Barón Rojo.

“El barrio de Analco se fundó con trabajadores tlaxcaltecas contratados como albañiles para la construcción de las iglesias y edificios del centro histórico, muchos de ellos recibieron su paga con un lote, un pedazo de terreno para fincar sus casas”, expone.

Foto: Archivo General Municipal de Puebla

Refiere que los alfareros se asentaron en el barrio de La Luz y los tablajeros, llamados así porque vendían en tablas su productos y hoy se conocen como carniceros, en el barrio de El Alto; por eso la Casa Aguayo era conocida como “la marranera”, porque era una especie de rastro.

El Barón comenta que hubo alrededor de 16 puentes para pasar del oriente al poniente y el más famoso era el de San Francisco que era conocido como “el puente de la capillita de Dolores”, era el que venía por la 14 oriente desde el barrio de El Alto. Dice que la entrada principal a la ciudad era la 8 oriente, por eso se construyó allí el Teatro Principal y la zona comercial de Puebla se fundó sobre la 2 norte que era llamada “calle de mercaderes”.

El agua del río San Francisco fue utilizada para conducirla y utilizarla en los primeros molinos que se establecieron en la ciudad: San Francisco y San Antonio en el norte y El Carmen y Huexotitla en el sur. Más tarde el agua se utilizó para mover las máquinas, con energía hidráulica, de las primeras fábricas textiles que se instalaron a orilla de los ríos, por este motivo, en los antiguos molinos.

Foto: Archivo General Municipal de Puebla

Durante la época colonial, el agua del río, a lo largo de su camino, fue utilizada para descargas residuales de todo tipo: los tocineros, curtidores y obrajeros una vez que utilizaban el agua la sacaban fuera de sus fincas esperando que por arrastre los desperdicios se degradaran; y durante los siglos 19 y 20, los textileros hicieron lo mismo.

“Todavía en los 60´s el de San Francisco era un río de desechos orgánicos porque en Puebla no había drenaje subterráneo; este se empezó a construir en 1915 por un empresario de apellido Guerrero, dueño del famoso cine homónimo que ahora es el Teatro de la Ciudad, pero su drenaje también desembocaba en el río”, advierte.


Foto: Archivo General Municipal de Puebla


EL PROYECTO COLONIZADOR

De acuerdo con información proporcionada por el Archivo General Municipal de Puebla, el valle Cuetlaxcoapan (lugar donde las víboras cambian de piel) en el que se fundó la ciudad, era una región frontera entre los señoríos indígenas de Cholula, Tlaxcala, Cuauhtinchan, Totimehuacan y Tepeaca, circundada por los ríos Alomoloyan (San Francisco), Atoyac y Alseseca, y custodiada por los volcanes Iztacccihuatl y la Malinche.

Se estableció de acuerdo a un proyecto colonizador de la Corona Española como un experimento social para asentar a los españoles que no tenían tierras y vagaban por el territorio novohispano.

Foto: Archivo General Municipal de Puebla

Ubicada en el centro de una zona fértil, densamente poblada por comunidades indígenas que se beneficiaban con la presencia de agua del río San Francisco que atravesaba el nuevo poblado de norte a sur, la ciudad adquirió gran importancia económica, cultural y religiosa, y se convirtió en el segundo centro urbano del virreinato.

El poder político y religioso se concentró en el corazón de la ciudad y la zona quedó reservada como espacio de españoles y mestizos. Los barrios indígenas rodearon la traza urbana por el norte, este y oeste; quedando libre la zona sur que unía la ciudad con las tierras comunales. La disponibilidad o ausencia de agua determinó el asentamiento dentro del entramado urbano.

Foto: Archivo General Municipal de Puebla

Los barrios indígenas se formaron por la necesidad de contar con mano de obra permanente y se especializaron en las actividades productivas básicas de la ciudad; el espacio se distribuyó entre, albañiles, ladrilleros, panaderos, loceros, herreros, tejedores, hilanderos, entre otros, en los barrios de El Alto, Xanenetla, Analco, La Luz, Los Remedios, Santiago y Analco, por mencionar los más importantes.

La importancia del río de San Francisco se manifestó desde los primeros años de haberse establecido la ciudad, pero ya para el siglo XX se convirtió en foco de infección y de peligro ante la urbanización descontrolada y las lluvias torrenciales que lo desbordaban.

El proyecto para entubar el río San Francisco se formalizó hasta el 27 de agosto de 1963 cuando se publicó en el Periódico Oficial del Estado la “Ley sobre el Embovedamiento y Urbanización del Río de San Francisco y el Arroyo Xonaca”. Así se inició el proceso para establecer el Boulevard Héroes del 5 de Mayo que, de norte a sur, hoy es una de las principales arterias de la ciudad.

Foto: Iván Venegas | El Sol de Puebla

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