/ sábado 2 de octubre de 2021

El Cuauhtémoc: un estadio con corazón poblano | Los tiempos idos

El coloso formó una afición entregada a su equipo y hoy le da identidad a la ciudad

El estadio Cuauhtémoc ha sido considerado uno de los mejores escenarios del país y actualmente es uno de los más modernos. Con más de cincuenta años ligados a la historia de Puebla, formó una afición entregada a su equipo, y hoy le da identidad a la ciudad.

Surgió para albergar los Juegos Olímpicos de 1968 y el Mundial de 1970, pero también como casa del equipo de La Franja. Dos veces mundialista, el coloso no solo ha presentado eventos deportivos, también espectáculos musicales.

AFICIONADOS DE CORAZÓN

“Yo fui a la inauguración del Cuauhtémoc con mi esposa embarazada, estaba lleno. Jugó la selección de Checoslovaquia contra la de México, todavía jugaba Enrique Borja. El estadio no tenía plateas, solo palcos, ni lo que hoy llaman rampas. Estuvo el gobernador y el señor del Castillo que era el presidente de la federación en ese tiempo”, señala Javier Díaz Bonfigli de 81 años.

Javier comenta que él tenía amistad con Couttolenc, con Maurer y con Pedro Ángel Palou, y en vísperas de la final de 1983 que Puebla fue campeón, pidió permiso para pasar una bandera muy grande antes del juego para motivar a la afición y le dijeron que sí.


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En la celebración del 83 se aprecia a Javier Díaz Bonfigli izando la bandera del Puebla | Foto: Javier Cardoso Díaz

“Yo iba con mi hijo Javier y con mi sobrino Roberto, cuando vimos estaba completamente lleno y ya no teníamos lugar, entonces nos quedamos en lo la banca del equipo visitante y ahí adentro vimos el juego. Fue muy emocionante, cerca del final ya estábamos atrás de los jugadores del Puebla y cuando cayó el gol de Luis Enrique se hizo el ambiente. Yo terminé en los vestidores, brindé con champán y me tocó playera de campeón”, detalla.

Relata que su sobrino, Roberto Enrique Pino Díaz, fue creador de la Porra del Súper Camote, y era el animador oficial en el Cuauhtémoc, alentaba a una porra muy grande. Al principio la porra ocupaba una cabecera del estadio, y se fue haciendo más grande porque cada domingo se unía más gente.

“Ahora ir al futbol resulta caro, antes el asiento atrás de porterías costaba 4 pesos, además ahora todo lo tienes que comprar adentro. Los aficionados ya no quieren ir al futbol porque las promociones son muy pobres y solo hay cuando vienen equipos que van muy mal en la tabla. Eso no es hacer afición, en el primer estadio que hubo, tú como adulto podías llevar a un niño y no pagaba. Esos somos los aficionados que nos encariñamos con el equipo y después vimos al Puebla crecer, asistimos a todos los juegos”, concluye.

Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

Carlos Macip Lanzagorta comenta que ellos tienen un palco que compraron cuando fue el Mundial del 86, pero se los entregaron después. Es propiedad privada por 99 años, así que pueden entrar y salir cuando quieren, incluso cuando hay eventos de otra índole

Tenemos 10 asientos pero en la ventana pusimos tres bancos para otras tres personas. En la parte de adentro hay una salita y pusimos una barra. Unas horas antes del partido puedes llevar lo que quieras para comer y beber, pero a la hora del partido, cuando llegas no puedes meter nada”, señala.

Dice que en el pasillo hay una barra para todos los palcos en la que venden refrescos, cervezas cemitas y de todo independientemente que suba los de los dulces y etcétera.

El estadio ahora está muy bonito, aunque muchos dicen que parece canasta del mercado. Disfrutamos mucho la convivencia en familia y con los amigos. Tenemos 10 pases pero caben más personas, para entrar se compra boleto de rampa y los podemos meter al palco. A veces nos juntamos 15”, advierte.

EL NIÑO QUE METIÓ EL PRIMER GOL EN EL ESTADIO

“Cuando viene la inauguración del estadio mi papá llegó a la casa como a las 10 de la noche y me dijo vas a salir de mascota. A esa hora le habló a un amigo que tenía una tienda de deportes en el centro y le dijo que necesitaba un uniforme para mí. Fuimos a la tienda, me compró unos zapatos, una playerita verde, puso a cocer a mi mamá el escudo de la selección”, recuerda Emmanuel Couttolenc, ex jugador del Puebla, Chivas y Atlante, coautor del libro “Historia con goles”.

Emmanuel Couttolenc de niño con la Selección Nacional | Foto: Libro Historia con Goles

Relata que al otro día se enteran que FIFA había dado la orden de que no salieran mascotas, “no sé qué hizo mi papá pero yo fui el único, imagínate a los 12 años salir de la mano con la Selección Nacional de ese entonces. Yo iba extasiado”.

“Antes de salir mi papá me dijo: cuando termine, agarras la pelota corres al penalti y tiras. Después de los himnos, vi que los jugadores salieron corriendo para calentar, agarre un balón, corrí, la puse en el penalti del otro lado de La Malinche, ya estaba Castrejón que era el portero de la selección, le pegue bien con la surda y metí gol. Entonces todo el estadio gritó: ¡gooool!”, recuerda.

Salí corriendo para buscar a mi papá y abrazarlo, iba llorando, él me dijo ¡bien hecho! Eso me marcó el resto de mi vida. Desde ese día yo presumo que fui el primer poblano que metió un gol en el estadio Cuauhtémoc, aún tengo la foto con la Selección Nacional”, señala.

Couttolenc estuvo ligado al futbol desde pequeño porque su papá además de trabajar en el Gobierno del Estado fue de los fundadores del Puebla. A partir de los 17 años, perteneció al equipo de La Franja, aunque a los 21 llegó a las Chivas y después jugó con el Atlante.

Pelé en su visita al estadio Cuauhtémoc con Emmanuel Couttolenc Osorio | Foto: Libro Historia con Goles

“Recuerdo una semifinal que vine al Cuauhtémoc con el Chivas a jugar contra el Puebla y cuando entre de cambio, toda la gente me abucheo. Sentí feo y bonito, porque tuve una jugada que si meto el gol los eliminó en un tiro de castigo que sacó Moi Camacho. Después tuve la oportunidad de jugar aquí contra Italia que era campeón del mundo”, señala.

Yo vivía en el estadio, comía con los jardineros, eran mis cuates, ellos me decían va a llover, y llovía, ellos eran de Canoa y tenía el estadio impecable”, asegura.

Dice que en los vestidores se viven muy intensamente triunfos y derrotas, y recuerda que los del Cuauhtémoc siempre tuvieron un olor muy peculiar (feo) y nunca se lo han podido quitar: “al menos la última vez que entré olían exactamente igual a como cuando debuté, siempre fue un problema porque el estadio está hecho hacia abajo. Lo chistoso es que cuando regresas lo hueles y lo extrañas (dice entre risas), y ¡pum!, te llegan todos los recuerdos”.

LO QUE NO SABÍAS

El ex futbolista señala que cuando su papá sufrió un infarto le dijo: “ahora si quiero hacer un libro con mis memorias”. Y se puso a la tarea de ayudar a su padre, tardaron tres años que bien valieron la pena porque ese libro resguarda datos interesantes de la historia del estadio.

El estadio Cuauhtémoc se llama así porque cuando se construyó, su patrocinador más importante fue la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma. Para los juegos olímpicos se hizo un timbre conmemorativo de Puebla como subsede”, dice.

Lee esto: Estaciones de autobuses: así operaba el transporte foráneo antes de la CAPU | Los tiempos idos

Junto a la maqueta del proyecto del estadio Cuauhtémoc están el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, El gobernador Aarón Merino Fernández y Guillermo Cañedo. Noviembre de 1965 | Foto: Libro Historia con Goles

Refiere que el 4 de noviembre de 1965, el gobernador Aarón Merino Fernández anunció la construcción del estadio Cuauhtémoc. Se le encargó el proyecto del estadio al arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez.

Las dimensiones de la cancha son de 75 metros de ancho por 105 de largo. Dos vestidores para 20 jugadores cada uno. Con 24 puertas de acceso y gradería cubierta para 13 mil personas. El costo de construcción del estadio fue de 35 millones de pesos y el costo de las instalaciones de 7 millones. El tiempo de construcción fue equivalente al esfuerzo de mil hombres en tarea de 16 horas durante 540 días”, subraya.

NACE EL COLOSO POBLANO

“En los años setenta, coinciden dos situaciones por las que se da el proyecto del estadio Cuauhtémoc. México está interesado en pedir la sede de los Juegos Olímpicos de 1968 y del Mundial de 1970 y el gobernador Aarón Merino Fernández quiere potenciar la zona de la Ciudad donde está ubicado”, expone Antonio Abascal López, jefe de Información Deportiva del Sistema Estatal de Telecomunicaciones.

“En el plano deportivo significaba tener un propio estadio de futbol sin la incomodidad del Zaragoza, además de moderno en comparación con la leyenda del Parque El Mirador que era de madera y se consumió en un incendio”, agrega.

Ensayo del encendido de la flama Olímpica, 1968 | Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla


El estadio se inaugura con dos juegos amistosos Puebla-América, este último le mete 7 goles al de la Franja que estaba en segunda división; y luego viene el estelar, de la Selección Mexicana contra la Selección Olímpica de Checoslovaquia en la que empata a uno.

El siguiente evento grande del Cuauhtémoc fue cuando recibió la antorcha olímpica, que venía de Europa, del puerto de palos en España. Una vez en México recorre la ruta de Hernán Cortés: Veracruz, Puebla y Ciudad de México.

“Hubo todo un evento en el que incluso participó el Centro Escolar con sus murales para recibir la Antorcha Olímpica. Después vienen los partidos de futbol de los juegos olímpicos en los que jugó Brasil y Nigeria; pero el partido más importante fue el de cuartos de final que juegan aquí México y España”, comenta.

México le gana a España y crecen las expectativas de esa Selección Mexicana, todo mundo le colgaba la medalla pero pierde la semifinal en el Azteca contra Bulgaria y luego el bronce contra Japón”, añade.

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Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

Dice que en su primera etapa el Cuauhtémoc era un estadio como de 35 mil espectadores, chiquito y muy cómodo. En la entrada de platea el estadio estaba el mural que diseño Jesús Corro Ferrer. Dice que es un mural con reminiscencias de la cultura azteca y símbolos asociados al deporte: la paloma de la paz y la juventud.

“El estadio se entregó para las Olimpiadas para que pudiera servir pero no estaba acabado, Juan Ignacio Basaguren, que era seleccionado mexicano, me comentó que estuvieron incómodos porque no estaban terminados los vestidores”, relata.

Tras las Olimpiadas, el Puebla se muda al estadio pero sigue siendo un equipo de segunda división.

UN ESTADIO DE PRIMER NIVEL

Abascal dice que se venía el Mundial del 70 y Rafael Moreno Valle Sánchez instó a que se presentara la candidatura de Puebla para ser subsede porque sería la posibilidad de promover la ciudad a nivel internacional, eso me lo comentó en entrevista.

“Para ser sede del mundial necesitamos más estacionamiento, dijo. Pero los directivos le decía que había que comprar más terreno y eso era un gasto, entonces él les dijo: no, no es un gasto, es una inversión; y es cuando se compra todo el terreno para eso”, asegura.

Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

Recuerda que en México 70, al Cuauhtémoc solo le tocaron cuatro partidos y además tuvo la mala suerte de ser la sede con menos goles pero si tuvo la suerte de ver a muy bueno equipos, jugó Uruguay contra Italia, Suecia e Israel.

“Este mundial se sigue señalado como uno de los mejores de la historia y de paso la federación reconoció al Cuauhtémoc como un estadio de primer nivel”, señala.

Abascal dice que los directivos del Puebla aprovechan y se acercan a la federación para decir: queremos que el equipo ascienda, advierte Abascal, quien agrega que, entonces surge la idea de crecer el número de equipos de primera división a 20 y arman un torneo especial de promoción para completar el cupo que se realiza en Ciudad de México y el Puebla es campeón, en noviembre de 1970. Así el Cuauhtémoc, escenario mundialista, ya tiene un equipo de primera división.

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Timbre conmemorativo del Mundial de 1970 como Puebla sub sede | Foto: Libro Historia con Goles

Refiere que toda la década de los 70, salvo un espacio que lo dirige Nacho Trelles que llega a la liguilla, el Puebla se pelea en la parte baja de la tabla. Pero el estadio tenía mucho sabor, la gente iba al estadio ver al equipo; haba mucha identidad entre el Puebla y la afición con su estadio.

UN ESCENARIO MUNDIALISTA

El Mundial de 1986 iba a ser en Colombia pero el presidente de aquella nación consideró que eran muchos requisitos los solicitados por la FIFA y dijo: “porque le vamos a organizar la fiesta a estos señores y no nos vamos a quedar con nada”, entonces renuncia y México levanta la mano.

“En realidad ese mundial lo pidió televisa no el gobierno de México. Guillermo Cañedo era vicepresidente de FIFA y ejecutivo de televisa, entonces pensaron: ya tenemos toda la infraestructura, los estadios, vamos a traernos al mundial y el gobierno autorizó”, sentencia.

Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

Comenta que en el año 1983 FIFA estaba haciendo el recorrido para nombrar a los estadios que iban a ser sede del mundial y coincide la vista al Cuauhtémoc con la final de Puebla-Chivas. Estaban presentes João Havelange, presidente de FIFA, y también los presidentes de la CONCACAF y de la Federación Mexicana de Futbol.

El equipo de la Franja se corona campeón y João Havelange les entregó la Copa de Campeones. El Puebla es el único equipo mexicano que ha sido premiado como Campeón por el presidente de FIFA”, advierte Abascal.

Así Puebla es sede de su segundo mundial e Italia, que era campeón del mundo, escoge a la Angelópolis como sede, por Chipilo. Previo al mundial, Italia juega un partido amistoso con La Franja y empatan a un gol de Romano, pero la estrella del partido fue Paul Moreno que se trajo como loco al campeón del mundo, recuerda Abascal.

1968 | Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

El Cuauhtémoc tuvo muy buenos partidos como Italia-Argentina con Maradona, que mete uno de los mejores goles de su carrera y después fue campeona del mundo; también jugó Corea del Sur, Uruguay. En cuartos de final, España contra Bélgica, y se disputó el tercer y cuarto lugar, Francia-Bélgica, que ganó el equipo Galo.

Con el partido de España, la ciudad se vuelve loca, había banderas españolas en los balcones del centro de la ciudad. El estadio se ve todo rojo y amarillo y fue el único partido que se llenó por completo. España pierde en penales, empatan se van a tiempo extra, fallaron solo uno, pero los belgas no”, recuerda.

Emilio Butragueño vino a ese mundial y después estuvo jugando aquí, “en entrevista me dijo que hay ciudades en España que no reciben a la selección española como aquí y agregó: ´yo siempre que vengo a Puebla, tengo sentimientos encontrados son muy agridulces, recuerdo como nos recibieron pero perdimos una oportunidad histórica´”.

Sigue leyendo: Esta es la historia de Plaza Dorada, el primer centro comercial de la capital de Puebla | Los tiempos idos

Costo boletaje 1968 | Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

LA RECUPERACIÓN DEL CUAUHTÉMOC

El Cuauhtémoc llegó a ser uno de los mejores escenarios de México y su cancha, una de las mejores del país, lamentablemente, todos los años que el Puebla fue botín polito, el estadio se fue deteriorando, dice que “había goteras impresionantes por donde pasara uno, incluidos vestidores y tribuna”.

Tiene mérito la remodelación del Cuauhtémoc, tal vez fue demasiado ambicioso en el sentido de poner las otras dos rampas, pero si era necesario tenerlo funcional, porque ya daba pena. Un escenario con tanta historia no merecía terminar así y pasar años tan triste”, señala Abascal.

Asegura que otro mérito de la emodelación fue recupera en la medida de lo posible el mural porque éste no se puede mover de lugar porque está en un muro de carga. Pero dice que al quitar las oficinas que se habían puesto, ahora al entrar por platea poniente puede volver a ver el mural, se tapa una parte por la trabe de la rampa pero eso fue desde la construcción.

“Hoy el Cuauhtémoc ha vuelto a ser un estadio funcional y moderno, eso también tiene como merito la última remodelación. Ahora está en los rangos que pide la FIFA y los organizadores de eventos internacionales”, concluye.

Aspecto actual del estadio Cuauhtémoc de Puebla | Foto: Iván Venegas | El Sol de Puebla

El estadio Cuauhtémoc ha sido considerado uno de los mejores escenarios del país y actualmente es uno de los más modernos. Con más de cincuenta años ligados a la historia de Puebla, formó una afición entregada a su equipo, y hoy le da identidad a la ciudad.

Surgió para albergar los Juegos Olímpicos de 1968 y el Mundial de 1970, pero también como casa del equipo de La Franja. Dos veces mundialista, el coloso no solo ha presentado eventos deportivos, también espectáculos musicales.

AFICIONADOS DE CORAZÓN

“Yo fui a la inauguración del Cuauhtémoc con mi esposa embarazada, estaba lleno. Jugó la selección de Checoslovaquia contra la de México, todavía jugaba Enrique Borja. El estadio no tenía plateas, solo palcos, ni lo que hoy llaman rampas. Estuvo el gobernador y el señor del Castillo que era el presidente de la federación en ese tiempo”, señala Javier Díaz Bonfigli de 81 años.

Javier comenta que él tenía amistad con Couttolenc, con Maurer y con Pedro Ángel Palou, y en vísperas de la final de 1983 que Puebla fue campeón, pidió permiso para pasar una bandera muy grande antes del juego para motivar a la afición y le dijeron que sí.


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En la celebración del 83 se aprecia a Javier Díaz Bonfigli izando la bandera del Puebla | Foto: Javier Cardoso Díaz

“Yo iba con mi hijo Javier y con mi sobrino Roberto, cuando vimos estaba completamente lleno y ya no teníamos lugar, entonces nos quedamos en lo la banca del equipo visitante y ahí adentro vimos el juego. Fue muy emocionante, cerca del final ya estábamos atrás de los jugadores del Puebla y cuando cayó el gol de Luis Enrique se hizo el ambiente. Yo terminé en los vestidores, brindé con champán y me tocó playera de campeón”, detalla.

Relata que su sobrino, Roberto Enrique Pino Díaz, fue creador de la Porra del Súper Camote, y era el animador oficial en el Cuauhtémoc, alentaba a una porra muy grande. Al principio la porra ocupaba una cabecera del estadio, y se fue haciendo más grande porque cada domingo se unía más gente.

“Ahora ir al futbol resulta caro, antes el asiento atrás de porterías costaba 4 pesos, además ahora todo lo tienes que comprar adentro. Los aficionados ya no quieren ir al futbol porque las promociones son muy pobres y solo hay cuando vienen equipos que van muy mal en la tabla. Eso no es hacer afición, en el primer estadio que hubo, tú como adulto podías llevar a un niño y no pagaba. Esos somos los aficionados que nos encariñamos con el equipo y después vimos al Puebla crecer, asistimos a todos los juegos”, concluye.

Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

Carlos Macip Lanzagorta comenta que ellos tienen un palco que compraron cuando fue el Mundial del 86, pero se los entregaron después. Es propiedad privada por 99 años, así que pueden entrar y salir cuando quieren, incluso cuando hay eventos de otra índole

Tenemos 10 asientos pero en la ventana pusimos tres bancos para otras tres personas. En la parte de adentro hay una salita y pusimos una barra. Unas horas antes del partido puedes llevar lo que quieras para comer y beber, pero a la hora del partido, cuando llegas no puedes meter nada”, señala.

Dice que en el pasillo hay una barra para todos los palcos en la que venden refrescos, cervezas cemitas y de todo independientemente que suba los de los dulces y etcétera.

El estadio ahora está muy bonito, aunque muchos dicen que parece canasta del mercado. Disfrutamos mucho la convivencia en familia y con los amigos. Tenemos 10 pases pero caben más personas, para entrar se compra boleto de rampa y los podemos meter al palco. A veces nos juntamos 15”, advierte.

EL NIÑO QUE METIÓ EL PRIMER GOL EN EL ESTADIO

“Cuando viene la inauguración del estadio mi papá llegó a la casa como a las 10 de la noche y me dijo vas a salir de mascota. A esa hora le habló a un amigo que tenía una tienda de deportes en el centro y le dijo que necesitaba un uniforme para mí. Fuimos a la tienda, me compró unos zapatos, una playerita verde, puso a cocer a mi mamá el escudo de la selección”, recuerda Emmanuel Couttolenc, ex jugador del Puebla, Chivas y Atlante, coautor del libro “Historia con goles”.

Emmanuel Couttolenc de niño con la Selección Nacional | Foto: Libro Historia con Goles

Relata que al otro día se enteran que FIFA había dado la orden de que no salieran mascotas, “no sé qué hizo mi papá pero yo fui el único, imagínate a los 12 años salir de la mano con la Selección Nacional de ese entonces. Yo iba extasiado”.

“Antes de salir mi papá me dijo: cuando termine, agarras la pelota corres al penalti y tiras. Después de los himnos, vi que los jugadores salieron corriendo para calentar, agarre un balón, corrí, la puse en el penalti del otro lado de La Malinche, ya estaba Castrejón que era el portero de la selección, le pegue bien con la surda y metí gol. Entonces todo el estadio gritó: ¡gooool!”, recuerda.

Salí corriendo para buscar a mi papá y abrazarlo, iba llorando, él me dijo ¡bien hecho! Eso me marcó el resto de mi vida. Desde ese día yo presumo que fui el primer poblano que metió un gol en el estadio Cuauhtémoc, aún tengo la foto con la Selección Nacional”, señala.

Couttolenc estuvo ligado al futbol desde pequeño porque su papá además de trabajar en el Gobierno del Estado fue de los fundadores del Puebla. A partir de los 17 años, perteneció al equipo de La Franja, aunque a los 21 llegó a las Chivas y después jugó con el Atlante.

Pelé en su visita al estadio Cuauhtémoc con Emmanuel Couttolenc Osorio | Foto: Libro Historia con Goles

“Recuerdo una semifinal que vine al Cuauhtémoc con el Chivas a jugar contra el Puebla y cuando entre de cambio, toda la gente me abucheo. Sentí feo y bonito, porque tuve una jugada que si meto el gol los eliminó en un tiro de castigo que sacó Moi Camacho. Después tuve la oportunidad de jugar aquí contra Italia que era campeón del mundo”, señala.

Yo vivía en el estadio, comía con los jardineros, eran mis cuates, ellos me decían va a llover, y llovía, ellos eran de Canoa y tenía el estadio impecable”, asegura.

Dice que en los vestidores se viven muy intensamente triunfos y derrotas, y recuerda que los del Cuauhtémoc siempre tuvieron un olor muy peculiar (feo) y nunca se lo han podido quitar: “al menos la última vez que entré olían exactamente igual a como cuando debuté, siempre fue un problema porque el estadio está hecho hacia abajo. Lo chistoso es que cuando regresas lo hueles y lo extrañas (dice entre risas), y ¡pum!, te llegan todos los recuerdos”.

LO QUE NO SABÍAS

El ex futbolista señala que cuando su papá sufrió un infarto le dijo: “ahora si quiero hacer un libro con mis memorias”. Y se puso a la tarea de ayudar a su padre, tardaron tres años que bien valieron la pena porque ese libro resguarda datos interesantes de la historia del estadio.

El estadio Cuauhtémoc se llama así porque cuando se construyó, su patrocinador más importante fue la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma. Para los juegos olímpicos se hizo un timbre conmemorativo de Puebla como subsede”, dice.

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Junto a la maqueta del proyecto del estadio Cuauhtémoc están el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, El gobernador Aarón Merino Fernández y Guillermo Cañedo. Noviembre de 1965 | Foto: Libro Historia con Goles

Refiere que el 4 de noviembre de 1965, el gobernador Aarón Merino Fernández anunció la construcción del estadio Cuauhtémoc. Se le encargó el proyecto del estadio al arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez.

Las dimensiones de la cancha son de 75 metros de ancho por 105 de largo. Dos vestidores para 20 jugadores cada uno. Con 24 puertas de acceso y gradería cubierta para 13 mil personas. El costo de construcción del estadio fue de 35 millones de pesos y el costo de las instalaciones de 7 millones. El tiempo de construcción fue equivalente al esfuerzo de mil hombres en tarea de 16 horas durante 540 días”, subraya.

NACE EL COLOSO POBLANO

“En los años setenta, coinciden dos situaciones por las que se da el proyecto del estadio Cuauhtémoc. México está interesado en pedir la sede de los Juegos Olímpicos de 1968 y del Mundial de 1970 y el gobernador Aarón Merino Fernández quiere potenciar la zona de la Ciudad donde está ubicado”, expone Antonio Abascal López, jefe de Información Deportiva del Sistema Estatal de Telecomunicaciones.

“En el plano deportivo significaba tener un propio estadio de futbol sin la incomodidad del Zaragoza, además de moderno en comparación con la leyenda del Parque El Mirador que era de madera y se consumió en un incendio”, agrega.

Ensayo del encendido de la flama Olímpica, 1968 | Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla


El estadio se inaugura con dos juegos amistosos Puebla-América, este último le mete 7 goles al de la Franja que estaba en segunda división; y luego viene el estelar, de la Selección Mexicana contra la Selección Olímpica de Checoslovaquia en la que empata a uno.

El siguiente evento grande del Cuauhtémoc fue cuando recibió la antorcha olímpica, que venía de Europa, del puerto de palos en España. Una vez en México recorre la ruta de Hernán Cortés: Veracruz, Puebla y Ciudad de México.

“Hubo todo un evento en el que incluso participó el Centro Escolar con sus murales para recibir la Antorcha Olímpica. Después vienen los partidos de futbol de los juegos olímpicos en los que jugó Brasil y Nigeria; pero el partido más importante fue el de cuartos de final que juegan aquí México y España”, comenta.

México le gana a España y crecen las expectativas de esa Selección Mexicana, todo mundo le colgaba la medalla pero pierde la semifinal en el Azteca contra Bulgaria y luego el bronce contra Japón”, añade.

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Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

Dice que en su primera etapa el Cuauhtémoc era un estadio como de 35 mil espectadores, chiquito y muy cómodo. En la entrada de platea el estadio estaba el mural que diseño Jesús Corro Ferrer. Dice que es un mural con reminiscencias de la cultura azteca y símbolos asociados al deporte: la paloma de la paz y la juventud.

“El estadio se entregó para las Olimpiadas para que pudiera servir pero no estaba acabado, Juan Ignacio Basaguren, que era seleccionado mexicano, me comentó que estuvieron incómodos porque no estaban terminados los vestidores”, relata.

Tras las Olimpiadas, el Puebla se muda al estadio pero sigue siendo un equipo de segunda división.

UN ESTADIO DE PRIMER NIVEL

Abascal dice que se venía el Mundial del 70 y Rafael Moreno Valle Sánchez instó a que se presentara la candidatura de Puebla para ser subsede porque sería la posibilidad de promover la ciudad a nivel internacional, eso me lo comentó en entrevista.

“Para ser sede del mundial necesitamos más estacionamiento, dijo. Pero los directivos le decía que había que comprar más terreno y eso era un gasto, entonces él les dijo: no, no es un gasto, es una inversión; y es cuando se compra todo el terreno para eso”, asegura.

Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

Recuerda que en México 70, al Cuauhtémoc solo le tocaron cuatro partidos y además tuvo la mala suerte de ser la sede con menos goles pero si tuvo la suerte de ver a muy bueno equipos, jugó Uruguay contra Italia, Suecia e Israel.

“Este mundial se sigue señalado como uno de los mejores de la historia y de paso la federación reconoció al Cuauhtémoc como un estadio de primer nivel”, señala.

Abascal dice que los directivos del Puebla aprovechan y se acercan a la federación para decir: queremos que el equipo ascienda, advierte Abascal, quien agrega que, entonces surge la idea de crecer el número de equipos de primera división a 20 y arman un torneo especial de promoción para completar el cupo que se realiza en Ciudad de México y el Puebla es campeón, en noviembre de 1970. Así el Cuauhtémoc, escenario mundialista, ya tiene un equipo de primera división.

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Timbre conmemorativo del Mundial de 1970 como Puebla sub sede | Foto: Libro Historia con Goles

Refiere que toda la década de los 70, salvo un espacio que lo dirige Nacho Trelles que llega a la liguilla, el Puebla se pelea en la parte baja de la tabla. Pero el estadio tenía mucho sabor, la gente iba al estadio ver al equipo; haba mucha identidad entre el Puebla y la afición con su estadio.

UN ESCENARIO MUNDIALISTA

El Mundial de 1986 iba a ser en Colombia pero el presidente de aquella nación consideró que eran muchos requisitos los solicitados por la FIFA y dijo: “porque le vamos a organizar la fiesta a estos señores y no nos vamos a quedar con nada”, entonces renuncia y México levanta la mano.

“En realidad ese mundial lo pidió televisa no el gobierno de México. Guillermo Cañedo era vicepresidente de FIFA y ejecutivo de televisa, entonces pensaron: ya tenemos toda la infraestructura, los estadios, vamos a traernos al mundial y el gobierno autorizó”, sentencia.

Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

Comenta que en el año 1983 FIFA estaba haciendo el recorrido para nombrar a los estadios que iban a ser sede del mundial y coincide la vista al Cuauhtémoc con la final de Puebla-Chivas. Estaban presentes João Havelange, presidente de FIFA, y también los presidentes de la CONCACAF y de la Federación Mexicana de Futbol.

El equipo de la Franja se corona campeón y João Havelange les entregó la Copa de Campeones. El Puebla es el único equipo mexicano que ha sido premiado como Campeón por el presidente de FIFA”, advierte Abascal.

Así Puebla es sede de su segundo mundial e Italia, que era campeón del mundo, escoge a la Angelópolis como sede, por Chipilo. Previo al mundial, Italia juega un partido amistoso con La Franja y empatan a un gol de Romano, pero la estrella del partido fue Paul Moreno que se trajo como loco al campeón del mundo, recuerda Abascal.

1968 | Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

El Cuauhtémoc tuvo muy buenos partidos como Italia-Argentina con Maradona, que mete uno de los mejores goles de su carrera y después fue campeona del mundo; también jugó Corea del Sur, Uruguay. En cuartos de final, España contra Bélgica, y se disputó el tercer y cuarto lugar, Francia-Bélgica, que ganó el equipo Galo.

Con el partido de España, la ciudad se vuelve loca, había banderas españolas en los balcones del centro de la ciudad. El estadio se ve todo rojo y amarillo y fue el único partido que se llenó por completo. España pierde en penales, empatan se van a tiempo extra, fallaron solo uno, pero los belgas no”, recuerda.

Emilio Butragueño vino a ese mundial y después estuvo jugando aquí, “en entrevista me dijo que hay ciudades en España que no reciben a la selección española como aquí y agregó: ´yo siempre que vengo a Puebla, tengo sentimientos encontrados son muy agridulces, recuerdo como nos recibieron pero perdimos una oportunidad histórica´”.

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Costo boletaje 1968 | Foto: Hemeroteca El Sol de Puebla

LA RECUPERACIÓN DEL CUAUHTÉMOC

El Cuauhtémoc llegó a ser uno de los mejores escenarios de México y su cancha, una de las mejores del país, lamentablemente, todos los años que el Puebla fue botín polito, el estadio se fue deteriorando, dice que “había goteras impresionantes por donde pasara uno, incluidos vestidores y tribuna”.

Tiene mérito la remodelación del Cuauhtémoc, tal vez fue demasiado ambicioso en el sentido de poner las otras dos rampas, pero si era necesario tenerlo funcional, porque ya daba pena. Un escenario con tanta historia no merecía terminar así y pasar años tan triste”, señala Abascal.

Asegura que otro mérito de la emodelación fue recupera en la medida de lo posible el mural porque éste no se puede mover de lugar porque está en un muro de carga. Pero dice que al quitar las oficinas que se habían puesto, ahora al entrar por platea poniente puede volver a ver el mural, se tapa una parte por la trabe de la rampa pero eso fue desde la construcción.

“Hoy el Cuauhtémoc ha vuelto a ser un estadio funcional y moderno, eso también tiene como merito la última remodelación. Ahora está en los rangos que pide la FIFA y los organizadores de eventos internacionales”, concluye.

Aspecto actual del estadio Cuauhtémoc de Puebla | Foto: Iván Venegas | El Sol de Puebla

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