/ sábado 17 de abril de 2021

Esta es la historia de El Barrio del Artista, cuna del talento poblano | Los tiempos idos

Este sitio turístico y cultural de Puebla vio exponer a Frida Kahlo y Diego Rivera

Ocho décadas atrás, José y Ángel Márquez Figueroa, inspiraron a sus alumnos para trabajar y exponer su obra a la vista de los ciudadanos. Seguramente sabían que el lugar que eligieron sería cuna de grandes maestros de la plástica poblana. Lo que no imaginaron es que el sitio se convertiría en un lugar histórico que hoy da identidad a la ciudad.

El Barrio del Artista ha visto circular por sus corredores a grandes maestros como Diego Rivera y Frida Kahlo, quienes compartieron ahí su arte a través de la bohemia. Hoy lo que inició como talleres para pintores es un lugar donde, de día y de noche, se manifiesta el arte en todas sus expresiones y es punto de encuentro para personas de México y el mundo.

EL ARTE Y LA BOHEMIA

“Yo estoy en el mundo del arte gracias a Ángel Márquez Figueroa, él me dijo que podía y me animaba mucho, me llevaba con él a exposiciones en México o a museos y como sabía que me gustaba el retrato alguna vez me llevó con un retratista (…) Me sentía como el pequeño saltamontes, siempre preguntándole al maestro (…) pero la academia tiene un límite y después vino mi desarrollo personal”, expone Aurelio Leonor, presidente de la Unión de Artistas Plásticos del Barrio del Artista.

Dice que él llegó al barrio en 1971, cuando iba a haber una exposición de los estudiantes de la antigua Academia de Bellas Artes de la que él era alumno, llevó dos de sus famosos retratos pero la muestra pictórica se canceló, lo que no fue impedimento para que dejara exhibidas sus pinturas. Así, en su ir y venir, hizo amistad con los grandes maestros, muchos de los fundadores. Más tarde hizo su solicitud de ingreso y a la fecha tiene 47 años en la agrupación.

Los maestros Raúl Fernández Mendoza (izquierda) y José Márquez Figueroa (derecha) | Foto: Archivo Barrio del Artista

“El Barrio del Artista es un lugar de encuentro, un lugar de embrujo y un lugar donde las artes le cantan a la vida”, señala con énfasis el maestro.

Recuerda gustoso las veladas literarias en las que dice: “tuve el gusto de conocer a grandes poetas de la época como Gregorio de Gante o Gerónimo Verduzco. En la sala, los poetas, uno por uno, iban declamando y posteriormente se hacía la bohemia”.

Refiere que el arte es una fiesta y la bohemia ha sido parte del Barrio del Artista durante todos los tiempos y es vital en las artes plásticas porque a través de ella y todo lo que involucra, como la copa o el canto, se genera un diálogo o discusión en el que cada quien maneja su propio concepto de arte y con ello se aprende, además señala que escuchando es como uno puede concretar su pensamiento.

Así lucía el Parian chico antes de ser estudio de los artistas | Foto: Archivo Barrio del Artista

FAMOSOS EN EL BARRIO

“Diego Rivera vino con Frida Kahlo a visitar a los artistas en 1943 cuando la sala de exposiciones era el estudio 9 y se llamaba Agustín Arrieta. En esa época ya existía ´El Rentoy´, pero era una pulquería, dicen que pedían sus pulquitos y para comer una taquiza de las de aquellos tiempos, se hacían reuniones muy padres”, relata Alberto Gómez Sánchez, actual director de sala de exposiciones del barrio.

Refiere que el primer edificio del Barrio del Artista, que son los estudios que están sobre la 8 norte, era conocido como el Parian chico y algún tiempo fue ocupado por zapateros y herreros.

Así fue hasta 1940 cuando José Márquez estaba impartiendo una clase en la plazuela y tuvo la idea de recuperar el lugar que estaban en abandono, para que los alumnos los utilizarán como estudios y a la vez exhibieran sus trabajos. Al año siguiente, recibieron este espacio de parte del ayuntamiento y se tomó como fecha de fundación el 5 de Mayo de 1941.

Diego Rivera en su visita | Foto: Archivo Barrio del Artista

Años más tarde, el gobierno le cedió a la agrupación el espacio de enfrente, que se conoce como Plazuela del Torno, en donde ya estaba la fuente de San Juan de Dios y había unos cajones muy sencillos que también se utilizaron como estudios.

En 1962, ya se había edificado el segundo piso destinado para la sala de exposiciones José Luis Rodríguez Alconedo y un espacio para el Café del Artista. Se inauguró con motivo del centenario de la Batalla de Puebla y se llevó a cabo una muestra pictórica en la que se exhibió obra de artistas de renombre.

“Aquí se grabó la película Los Ángeles de Puebla en la que participó Julio Alemán (1968), pero él venía constantemente a dar presentaciones al Teatro Principal y en una de esa ocasiones se pasó por el Barrio del Artista y entró a mi estudio, me preguntó por un cuadro grande de manzanas y le dije que era un honor que nos visitara”, señala el maestro quien recuerda con gusto la anécdota.

Frida Kahlo y Diego Rivera en la sala de exposiciones Agustin Arrieta con Lupita Rivera (hija de Diego), Fanny Rabel (muralista) y artistas del barrio en 1943 | Foto: Archivo Barrio del Artista

UNA FISONOMÍA DIFERENTE

Cuando el Barrio del Artista se fundó, la 8 norte estaba abierta a la circulación de vehículos y así se mantuvo hasta 1977 cuando la calle se hizo peatonal gracias a la Junta de Mejoramiento de Puebla que, de 1974 a 1979, fue presidida por Francisco Sánchez Díaz de Rivera, un enamorado de la música, del arte y la cultural, fundador de la Sociedad de Conciertos de Puebla y Puebla Ciudad Musical, quien en su momento, fue colaborador de esta casa editorial.

“Lo que nosotros hicimos fue una obra muy bonita porque cerramos el barrio y se pavimentó con piedra que se trajo de una hacienda de Tlaxcala, dándole una fisonomía diferente (…) Yo me siento orgulloso de que participé en algo muy importante para Puebla”, expone.

Integrantes de la agrupación afuera de la primera sala de exposiciones llamada Agustín Arrieta | Foto: Archivo Barrio del Artista

“Cuando yo fui presidente de la junta, también hicimos peatonal la calle 5 de Mayo, Los Sapos y la Plaza de la Democracia; se cerró la 2 norte pero se volvió a abrir porque el flujo de los automóviles era demasiado pesado”, añade.

Sánchez Días de Rivera tiene una entrañable relación con el Barrio del Artista, es poseedor de pinturas de grandes maestros de la agrupación y su mamá, María Eugenia, fue alumna de José Márquez. Ella le contaba que, a pesar de ser un excelente pintor, el maestro era muy humilde en su manera de ser y amaba la naturaleza, por eso le gustaba mucho pintar al aire libre; también admiraba los edificios y las iglesias de la ciudad y por eso dejó mucha obra de eso.

DE RASTRO A ESPACIO CULTURAL

Antigua Casa de Puig, hoy estudios de la 8 norte | Foto: Archivo Barrio del Artista

“El Barrio del Artista antiguamente fue considerado como el único patio abierto de la ciudad y ha cambiado su fisonomía de acuerdo a lo que históricamente ha estado ahí”, expone Joser Rovirola, miembro de Puebla Antigua.

Como ejemplos, dice que en un inicio se conoció como Rastro del Carnero (era un matadero). Más tarde, a la calle se le llamó Cerrada de la espalda del Coliseo o calle Rinconada del Coliseo (que era el Teatro Principal) y el patio se conoció como Plazuela del Factor (fábrica), este nombre se debe a antiguos oficios que ahí se desarrollaban. Enfatiza que “lo que da nombre a la plazuela es la Casa del Torno, que es la casa que cierra la plaza hacia el lado norte y que hace unos años fue reconstruida”.

Trabajos de construcción del segundo piso del Barrio del Artista | Foto: Archivo Barrio del Artista

Refiere que ahí había tornos de hilar (se dice que de las Fábricas de Puig), por eso los estudios que están sobre la 8 norte, en algún tiempo fueron ocupados por torneros y esa construcción era conocida como la antigua casa de Puig.

“La fuente del Barrio del Artista originalmente estaba en el patio de San Juan de Dios en la 5 de mayo, luego se pasó a El Alto, frente al mercado, y de ahí a la Plaza del Torno”, señala.

La Casa del Torno no pertenece a la agrupación de artistas del barrio aunque en algún momento ahí vivió José Márquez Figueroa y la restauró. Pensamos que algún lo sería y ahí se pondrían más talleres y una galería dedicada a Ángel Márquez, pero no sucedió, dice Aurelio Leonor.

Menciona que, gracias al rescate de los gobiernos, hoy la agrupación del Barrio del Artista cuenta con una maravilla de edificio en donde se sigue trabajando bajo los lineamientos de los fundadores. También se han conservado tradiciones muy nuestras como las ofrendas de Día de Muertos y la famosa quema de Judas; se puede encontrar gastronomía poblana, música de trova y de otros géneros, para deleite de los visitantes.

Ocho décadas atrás, José y Ángel Márquez Figueroa, inspiraron a sus alumnos para trabajar y exponer su obra a la vista de los ciudadanos. Seguramente sabían que el lugar que eligieron sería cuna de grandes maestros de la plástica poblana. Lo que no imaginaron es que el sitio se convertiría en un lugar histórico que hoy da identidad a la ciudad.

El Barrio del Artista ha visto circular por sus corredores a grandes maestros como Diego Rivera y Frida Kahlo, quienes compartieron ahí su arte a través de la bohemia. Hoy lo que inició como talleres para pintores es un lugar donde, de día y de noche, se manifiesta el arte en todas sus expresiones y es punto de encuentro para personas de México y el mundo.

EL ARTE Y LA BOHEMIA

“Yo estoy en el mundo del arte gracias a Ángel Márquez Figueroa, él me dijo que podía y me animaba mucho, me llevaba con él a exposiciones en México o a museos y como sabía que me gustaba el retrato alguna vez me llevó con un retratista (…) Me sentía como el pequeño saltamontes, siempre preguntándole al maestro (…) pero la academia tiene un límite y después vino mi desarrollo personal”, expone Aurelio Leonor, presidente de la Unión de Artistas Plásticos del Barrio del Artista.

Dice que él llegó al barrio en 1971, cuando iba a haber una exposición de los estudiantes de la antigua Academia de Bellas Artes de la que él era alumno, llevó dos de sus famosos retratos pero la muestra pictórica se canceló, lo que no fue impedimento para que dejara exhibidas sus pinturas. Así, en su ir y venir, hizo amistad con los grandes maestros, muchos de los fundadores. Más tarde hizo su solicitud de ingreso y a la fecha tiene 47 años en la agrupación.

Los maestros Raúl Fernández Mendoza (izquierda) y José Márquez Figueroa (derecha) | Foto: Archivo Barrio del Artista

“El Barrio del Artista es un lugar de encuentro, un lugar de embrujo y un lugar donde las artes le cantan a la vida”, señala con énfasis el maestro.

Recuerda gustoso las veladas literarias en las que dice: “tuve el gusto de conocer a grandes poetas de la época como Gregorio de Gante o Gerónimo Verduzco. En la sala, los poetas, uno por uno, iban declamando y posteriormente se hacía la bohemia”.

Refiere que el arte es una fiesta y la bohemia ha sido parte del Barrio del Artista durante todos los tiempos y es vital en las artes plásticas porque a través de ella y todo lo que involucra, como la copa o el canto, se genera un diálogo o discusión en el que cada quien maneja su propio concepto de arte y con ello se aprende, además señala que escuchando es como uno puede concretar su pensamiento.

Así lucía el Parian chico antes de ser estudio de los artistas | Foto: Archivo Barrio del Artista

FAMOSOS EN EL BARRIO

“Diego Rivera vino con Frida Kahlo a visitar a los artistas en 1943 cuando la sala de exposiciones era el estudio 9 y se llamaba Agustín Arrieta. En esa época ya existía ´El Rentoy´, pero era una pulquería, dicen que pedían sus pulquitos y para comer una taquiza de las de aquellos tiempos, se hacían reuniones muy padres”, relata Alberto Gómez Sánchez, actual director de sala de exposiciones del barrio.

Refiere que el primer edificio del Barrio del Artista, que son los estudios que están sobre la 8 norte, era conocido como el Parian chico y algún tiempo fue ocupado por zapateros y herreros.

Así fue hasta 1940 cuando José Márquez estaba impartiendo una clase en la plazuela y tuvo la idea de recuperar el lugar que estaban en abandono, para que los alumnos los utilizarán como estudios y a la vez exhibieran sus trabajos. Al año siguiente, recibieron este espacio de parte del ayuntamiento y se tomó como fecha de fundación el 5 de Mayo de 1941.

Diego Rivera en su visita | Foto: Archivo Barrio del Artista

Años más tarde, el gobierno le cedió a la agrupación el espacio de enfrente, que se conoce como Plazuela del Torno, en donde ya estaba la fuente de San Juan de Dios y había unos cajones muy sencillos que también se utilizaron como estudios.

En 1962, ya se había edificado el segundo piso destinado para la sala de exposiciones José Luis Rodríguez Alconedo y un espacio para el Café del Artista. Se inauguró con motivo del centenario de la Batalla de Puebla y se llevó a cabo una muestra pictórica en la que se exhibió obra de artistas de renombre.

“Aquí se grabó la película Los Ángeles de Puebla en la que participó Julio Alemán (1968), pero él venía constantemente a dar presentaciones al Teatro Principal y en una de esa ocasiones se pasó por el Barrio del Artista y entró a mi estudio, me preguntó por un cuadro grande de manzanas y le dije que era un honor que nos visitara”, señala el maestro quien recuerda con gusto la anécdota.

Frida Kahlo y Diego Rivera en la sala de exposiciones Agustin Arrieta con Lupita Rivera (hija de Diego), Fanny Rabel (muralista) y artistas del barrio en 1943 | Foto: Archivo Barrio del Artista

UNA FISONOMÍA DIFERENTE

Cuando el Barrio del Artista se fundó, la 8 norte estaba abierta a la circulación de vehículos y así se mantuvo hasta 1977 cuando la calle se hizo peatonal gracias a la Junta de Mejoramiento de Puebla que, de 1974 a 1979, fue presidida por Francisco Sánchez Díaz de Rivera, un enamorado de la música, del arte y la cultural, fundador de la Sociedad de Conciertos de Puebla y Puebla Ciudad Musical, quien en su momento, fue colaborador de esta casa editorial.

“Lo que nosotros hicimos fue una obra muy bonita porque cerramos el barrio y se pavimentó con piedra que se trajo de una hacienda de Tlaxcala, dándole una fisonomía diferente (…) Yo me siento orgulloso de que participé en algo muy importante para Puebla”, expone.

Integrantes de la agrupación afuera de la primera sala de exposiciones llamada Agustín Arrieta | Foto: Archivo Barrio del Artista

“Cuando yo fui presidente de la junta, también hicimos peatonal la calle 5 de Mayo, Los Sapos y la Plaza de la Democracia; se cerró la 2 norte pero se volvió a abrir porque el flujo de los automóviles era demasiado pesado”, añade.

Sánchez Días de Rivera tiene una entrañable relación con el Barrio del Artista, es poseedor de pinturas de grandes maestros de la agrupación y su mamá, María Eugenia, fue alumna de José Márquez. Ella le contaba que, a pesar de ser un excelente pintor, el maestro era muy humilde en su manera de ser y amaba la naturaleza, por eso le gustaba mucho pintar al aire libre; también admiraba los edificios y las iglesias de la ciudad y por eso dejó mucha obra de eso.

DE RASTRO A ESPACIO CULTURAL

Antigua Casa de Puig, hoy estudios de la 8 norte | Foto: Archivo Barrio del Artista

“El Barrio del Artista antiguamente fue considerado como el único patio abierto de la ciudad y ha cambiado su fisonomía de acuerdo a lo que históricamente ha estado ahí”, expone Joser Rovirola, miembro de Puebla Antigua.

Como ejemplos, dice que en un inicio se conoció como Rastro del Carnero (era un matadero). Más tarde, a la calle se le llamó Cerrada de la espalda del Coliseo o calle Rinconada del Coliseo (que era el Teatro Principal) y el patio se conoció como Plazuela del Factor (fábrica), este nombre se debe a antiguos oficios que ahí se desarrollaban. Enfatiza que “lo que da nombre a la plazuela es la Casa del Torno, que es la casa que cierra la plaza hacia el lado norte y que hace unos años fue reconstruida”.

Trabajos de construcción del segundo piso del Barrio del Artista | Foto: Archivo Barrio del Artista

Refiere que ahí había tornos de hilar (se dice que de las Fábricas de Puig), por eso los estudios que están sobre la 8 norte, en algún tiempo fueron ocupados por torneros y esa construcción era conocida como la antigua casa de Puig.

“La fuente del Barrio del Artista originalmente estaba en el patio de San Juan de Dios en la 5 de mayo, luego se pasó a El Alto, frente al mercado, y de ahí a la Plaza del Torno”, señala.

La Casa del Torno no pertenece a la agrupación de artistas del barrio aunque en algún momento ahí vivió José Márquez Figueroa y la restauró. Pensamos que algún lo sería y ahí se pondrían más talleres y una galería dedicada a Ángel Márquez, pero no sucedió, dice Aurelio Leonor.

Menciona que, gracias al rescate de los gobiernos, hoy la agrupación del Barrio del Artista cuenta con una maravilla de edificio en donde se sigue trabajando bajo los lineamientos de los fundadores. También se han conservado tradiciones muy nuestras como las ofrendas de Día de Muertos y la famosa quema de Judas; se puede encontrar gastronomía poblana, música de trova y de otros géneros, para deleite de los visitantes.

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